4.328 - CAE LA TARDE...
Cae la tarde.
Se marchan las gaviotas
y tú con ellas.
Van a la costa,
en busca de sus crías
que están creciendo.
Pienso en los días
mirándolas despacio
desde la barra.
Atrás quedaron
los ratos y momentos
que ahora recuerdo.
Llegaba el mar,
con barcos y con olas,
en tantas tardes.
Sangre y salitre
dejaban en mi alma
tiernos latidos.
Sabor del yodo
que viene con las algas
desde alta mar.
Y el niño aquel
soñando con sus versos
y las sirenas.
¡Preciosa imagen
que vuelve a la retina
con un suspiro!
Rafael Sánchez Ortega ©
21/05/20
4.327 - FRAGMENTO DE UN DIARIO - DÍA 67 - (Tarde)
Tarde
Fuimos una generación nueva
que buscaba en las tardes
los paseos con amigos
para charlar allí de las cosas
que ocurrían a nuestro alrededor.
Por ese unos éramos demócratas
y otros republicanos,
había creyentes, practicantes
y hasta agnósticos,
en una nación detenida y sin existir,
que vivía de recuerdos y nostalgias.
Admirábamos las películas americanas
y veíamos en ellas una cultura a copiar
y una sociedad para vivir
que no teníamos.
También notábamos ya las debilidades
de la misma,
y era feo saber de Hiroshima,
de Vietnam y de las organizaciones
mafiosas y sindicales de aquel gran país
que nos servía de referencia.
Pero se alegraban los ojos
con el ron y la cocacola,
con el coñac y el whisky
en las discotecas,
entre un baile de cuerpos y luces
mientras dejábamos la política
aparcada por unas horas.
De vez en cuando se miraba al cielo
con miedo,
y algunos marchaban a cursillos de cristiandad
para encontrar el equilibrio colectivo
de una moral que yacía abandonada
por las almas en los conventos.
Almas dormidas e inquietas
que empezaban a soñar
y que buscaban las páginas
de autores y poetas
como Bécquer, Unamuno, Diego,
Hierro y tantos otros,
desde Lorca a Machado,
siguiendo con Hernández, Alberti,
incluso con Darío y Benedetti.
Luego volvían las almas a los cuerpos
en una fusión intermitente
y empezaban a nacer las inquietudes,
brotaban los tempranos pensamientos
y vibraban los rescoldos
de una nueva primavera...
Así, sin darnos cuenta,
entrábamos en ella.
Y llegó, de pronto, y nos abrazó
aquel huracán desconocido,
aquella mezcla de un todo,
que abrasaba las entrañas
y quemaba los sentidos
con tanta libertad...
Y pasamos de vivir y de luchar
en una edad semi romántica,
a trotar en una senda que empujaba
y que invitaba a caminar
tras mil banderas diferentes
con eslóganes y frases
que surgían de la nada
y llevaban hasta un mundo diferente,
separado por mil puentes.
...Hoy revivo aquel momento de la historia.
Me detengo en un instante mientras miro
aquellas páginas, marchitas, de un pasado,
que no vuelve.
Hay sonrisas que se quedan congeladas
en los labios,
hay promesas que recuerdas y que guardas,
hay suspiros que recoges olvidados,
hay campanas que se escuchan con latidos,
hay momentos de ese tiempo
que quisieras repetirlos...
...Al final te consuelas, mientras piensas
que estás aquí, tras estas letras,
y que, para bien o para mal,
tienes suerte de contarlo.
(Unas lágrimas por ti y para ti,
con una sonrisa,
querido amigo y compañero,
que no pudiste conseguir
aquel mundo de ficción
y te quedaste en el camino.
Te veo allí, tras esas puertas
de un otoño señorial
confundido, como yo,
en tantos sueños
de una nueva primavera)
Rafael Sánchez Ortega ©
20/05/20
4.326 - ES UNA FLOR...
Es una flor
que crece, muy cuidada,
en un jardín.
Se llama rosa
y es siempre apetecida
por los poetas.
La rosa inspira,
se ofrece con un beso
para otros labios.
Letras y versos
tomaron de las rosas
su sencillez.
Pero su aroma
embriaga los sentidos,
y hace soñar.
Sueños de rosas
y labios, que suspiran,
entre sus pétalos.
Buscan, las rosas,
los jóvenes amantes
y soñadores.
Y los mayores
encuentran, a su lado,
un nuevo hogar.
¡Rosa preciosa,
que vas, de los jardines,
al corazón!
Rafael Sánchez Ortega ©
20/05/20
4.325 - NO PUDO SER...
No pudo ser,
buscaba entre la nada
las amapolas.
Pero el vacío
dejaba su presencia
y soledad.
Dolor y miedo,
eternas inquietudes
del alma enferma.
Mirada turbia,
sonrisa marchitada,
¿dónde te encuentras?
Miras el mundo
la vida que se escapa
por las esquinas.
Marchas tras ella
y vagas por los sueños
y la utopía.
Pero el presente
te dice que no sigas,
que ya no importa.
Acude el miedo.
Te abraza y te retiene.
Estás vencido.
Entonces lloran
los ojos del otoño
y tú te rindes.
Rafael Sánchez Ortega ©
19/05/20
4.324 - ME CAUTIVÓ...
Me cautivó
la voz de terciopelo
de las resacas.
Eran las olas
llegando perezosas
hasta la orilla.
Con su rumor
venían melodías
y hasta leyendas.
¡Qué maravilla
sentir las narraciones
del dulce mar!
El mar azul,
y el verde claroscuro
con manto gris.
El horizonte
plagado de barquitos
que van pasando.
Desde la playa
los niños y los hombres
sueñan con ellos.
Barcos de pesca,
cargueros y navíos
hacia otros puertos.
...Y así la voz
que dejan las resacas,
nos va contando...
Rafael Sánchez Ortega ©
18/05/20
4.323 - FRAGMENTO DE UN DIARIO - DÍA 64 - (Tarde)
Tarde
Apenas hay nubes en el cielo
y pese al viento del nordeste que sopla
la tarde invita a dar un pequeño paseo.
Los pasos son cortos
y parece que cuesta caminar,
pero allá van.
Un paso, dos,
las piernas se cansan
y hasta los muslos protestan,
pero siguen moviéndose en silencio
y es el pensamiento el que les dice
que "adelante", que no se rajen ahora.
La vista falla y se nubla a ratos,
el cuerpo parece que hace eses
como si estuviera embriagado.
Es un mareo intenso,
quizás por respirar este aire tan fuerte
y tan inesperado.
También la luz que entra por los ojos
y deslumbra.
Se ven montes cortados,
prados a medio segar,
animales paciendo,
vecinos charlando
y hasta perros ladrando
a las figuras que pasan,
para ellos, ya desconocidas.
Quema el sol y hace calor
donde no entra el viento.
Hay que quitarse ropa
y aligerar un poco las prendas
para no ahogarse.
El circuito se hace largo
pero no importa.
Al final se agradece
aunque llegues con la lengua afuera
en el regreso.
Los perros del vecino, ahora, te saludan
en ese lenguaje inexpresivo que ellos tienen
y que no sabes si te dan las buenas tardes
o te piden una caricia.
Tú miras la hora y tomas el tiempo
y la distancia para llevar un control
sin importancia.
(Es como cuando te tomas diariamente
la fiebre y la tensión arterial: pura rutina)
Al final llegas y te cambias.
Has salido y has regresado.
Ahora toca escribir un poco,
volver a la vida y a la poesía,
intentar hablar y charlar con ella,
decirle todo esto que aquí sale
y rogarle que no te olvide, pero...
¡silencio...! Díselo en un poema
y "sin palabras"...
Rafael Sánchez Ortega ©
17/05/20
4.322 - ENTRE TUS CUENTOS...
Entre tus cuentos
estaban las sirenas
y las estrellas.
También la luna,
bailaba por las noches
sobre los mares.
Algunas olas
formaban una orquesta
con las resacas.
Sones constantes,
con voces apagadas
en un adagio.
...El mar, la noche,
la luna y las estrellas,
con las sirenas...
¡Qué bello cuadro,
llenando los sentidos
y el corazón!
Y allí, un poeta,
un hombre enamorado
deja sus besos.
Versos y letras,
palabras y latidos,
llenas de amor.
Y con las olas
los sueños se transforman
en realidad.
Rafael Sánchez Ortega ©
17/05/20






