6.066 - SE VA DICIEMBRE...
Se va diciembre,
y acaba el veinticuatro
de este milenio.
Cuestión de gustos,
serán las conclusiones
que resumamos.
Momentos buenos,
de risas y alegrías,
con otros tristes.
Pero es la vida,
que deja estas anécdotas
entre nosotros.
Y atrás se queda
el tiempo y los recuerdos
con este año.
Se abre el futuro
de nueva temporada
prometedora.
Surgen deseos
con sueños y utopías
para las almas.
Y es que la vida
despierta sensaciones
y hasta esperanzas.
Seamos niños
y amemos, de la vida,
su poesía.
La que despierta,
temblando en la mañana
y se nos muestra.
La que acelera
la sangre por las venas
de nuestros cuerpos.
Y la que deja
amor en los sentidos,
"día tras día"...
Rafael Sánchez Ortega ©
29//12/24
4.943 - TEJAS MOJADAS...
Tejas mojadas
por labios invisibles
de algunas nubes.
Cierro los ojos
y siento esas caricias
bajar del cielo.
Veo y contemplo
la lluvia deslizarse
por el tejado.
Lanzo un suspiro,
tratando de romper
la soledad.
Pero el silencio
es toda la respuesta
que vuelve a mi.
Tras la ventana
se queda mi silueta
hoy vacilante.
Sigo mirando
la lluvia, que acelera
más sus caricias.
Añoro el tiempo
pasado, bajo el cielo,
y con la lluvia.
Aquellos besos
reviven en la tarde
y arden mis labios.
Tanta ternura,
en ellos, compartimos,
que los preciso.
Rafael Sánchez Ortega ©
09/01/22
4.920 - SE VA LA TARDE...
Se va la tarde y entramos en un atardecer,
que es una antesala,
que nos conduce a la noche.
Pienso y tiemblo por el frío
que hace en la calle,
y por ese otro que anida en el alma,
tras levantarme de la siesta.
Me llegan estas letras, revueltas y confusas,
en un remolino de sensaciones.
Las voy aplacando y sosegando,
las llevo al papel.
las miro y veo como nacen y sienten,
como musitan palabras,
como van creciendo y viviendo...
Pero siento que debo dejarlas volar
para que vayan a tu lado,
para que busquen tu corazón
y se apaguen en tus ojos,
con mis besos.
Rafael Sánchez Ortega ©
20/12/21
4.488 - TOQUE DE QUEDA...
Toque de queda.
Temblaron los mayores
ante su anuncio.
Viejos recuerdos
que vuelven a sus mentes
y corazones
Pero el presente,
con virus y razones
es lo que pide.
De todas formas
los hombres somos tercos
a la obediencia.
Inconformistas
que nadie nos recorte
nuestras banderas.
Si conseguimos
un día, volar libres
y en libertad.
Ahora negamos,
y encima protestamos,
la autoridad.
Pero a la norma
y Ley, hoy le hace frente,
la enfermedad.
¡Maldito virus
que invades con tus dudas
mi intimidad!
Rafael Sánchez Ortega ©
23/10/20
Es cierto que hay que tomar una serie de medidas y aplicarlas para conseguir minimizar y erradicar, si es posible, la incidencia de este virus, como de otros tantos, pero no sé, hasta qué punto, se están limitando y recortando las libertades de las personas y seres humanos que con tanto esfuerzo habíamos conseguido a lo largo de los siglos. ¿Acaso, me pregunto, nos merecemos esto o es que no queda otra solución para que la humanidad pueda seguir existiendo?... No tengo respuesta.
JUEGAN LAS OLAS...
UNOS DEDOS...
“…Y llegaron las gaviotas recelosas que venían de los muelles y las playas,
y vinieron otras tantas de la costa mendigando aquellas sobras de pescado que en el día se tiraban a las aguas,
y salieron los suspiros retenidos de los pechos,
y los ojos se alegraron con la música incipiente que sonaba en los oídos,
y los labios temblorosos musitaron mil plegarias a los dioses invisibles,
y la piel se estremecía sin descanso con el soplo de la brisa
y la caricia, que llegaba de unos dedos,
y el maestro olvidadizo se dormía en su escritorio olvidando la canción de los piratas,
y los niños contemplaban la pizarra tan vacía,
y durmieron las palomas en el parque contemplando a los ancianos,
y salieron margaritas en macetas y en ventanas de las casas,
y cantaron las campanas de la iglesia,
y nacieron mariposas que volaban silenciosas por la acera,
y miré con unos ojos, regalados por mi madre,
y gusté del flan de pera y de manzana preparado con sus manos,
y sorbí con estos labios de la leche inmaculada de sus senos,
y cantaron los canarios enjaulados al sentir la mano amiga que quitaba sus cadenas,
y te vi en el reflejo del espejo al mirarme en la mañana,
y escuché la voz hermosa y cantarina que pedía una respuesta,
y te amé como se aman los amantes, con pasión y en primavera, aunque fuera en un otoño,
y sentí que el corazón se desarmaba en un deshielo prolongado,
y noté como la sangre galopaba por las venas tan ardientes y fogosas,
y, al final, me desperté con los ancianos en el parque...
Y sentí que la madera de mi cuerpo se cubría de nostalgia ante los dedos seductores que buscaban sus heridas, y en las mismas a mis gritos y suspiros, que vibraban con las cuerdas, que sufrían y reían; y con rabia se bañaban y rozaban como en busca de lujuria y de pasión mal contenidas, y me amaban y gritaban con un nombre que yo nunca conocí…”
Rafael Sánchez Ortega ©
09/01/19






