domingo, 22 de julio de 2018

ES CIERTO QUE BUSCO EL MAR...



Es cierto que busco el mar
para bañarme en sus olas,
para sentir los latidos
de las aguas en la costa,
pero también ese mar
guarda celoso otra cosa,
y es tu nombre, con tres letras,
el que me esparce sus gotas,
porque nado entre las aguas
con salitre y con gaviotas
y hasta contemplo a la luna
tan coqueta y tan preciosa,
en estas noches de estío
busco el labio de tu boca
y le beso dulcemente
para entregarle una rosa...

Es como un baile, este mar,
un recinto con alfombra,
un hechizo del otoño
para pisar en sus hojas,
pero las aguas tranquilas,
hoy se muestran orgullosas,
y nos dejan las esencias
de las algas en las rocas,
y así podemos soñar
con castillos y palomas,
con sentimientos sencillos
para vivir cada hora,
y es que las olas coquetas,
de este mar que duerme y ronca,
tienen la gracia sublime
y un encanto que enamoran...

"...Y cuando encuentre a mi mar,
pensaré que ya me toca,
amar, soñar, sonreír,
aunque me bañe sin ropa..."

Rafael Sánchez Ortega ©
15/07/18

sábado, 21 de julio de 2018

PASÓ LA MUERTE...



Pasó la muerte a su lado
con su guadaña maldita,
disfrazada de sirena
y con preciosa sonrisa;
engatusaba su aspecto,
la figura tan precisa,
acompañada de niebla,
del nordeste y de la brisa,
y le invitó a que saliera
a la mar, en su barquilla
para pescar unos peces
que sirvieran de comida,
y, confiado, aceptó
y se creyó la mentira
que le acercó a la galerna
con su borrasca maldita...

...Y, entonces, en la batalla,
cuando remar no podía,
él comprendió los embustes
de la sirena asesina,
ella quería su suerte,
abrazarle con su tinta,
estrellar a su trainera
y correr una cortina,
porque la muerte no acepta
la mirada y la caricia,
ni la pasión y los besos
y el amor y la utopía...
Pero quería luchar,
regresar hasta la villa,
aguantando la galerna
de la manera más digna...

...Pero la muerte, a sus ojos,
llegó con daga muy fina,
arrancándole los sueños,
las ilusiones, la vida,
y se quedó en aquel limbo
de un poema sin esquinas,
y los versos se perdieron
por alguna alcantarilla
y es que a la vida, la muerte,
le profesa gran envidia,
y destruye a quien la vive
de una manera tranquila,
en silencio, sin molestias,
arropado en su familia,
y tragándose las hieles
por el dolor de la herida...

"...Pasó la muerte a su lado
para doblar sus rodillas,
y el hombre dijo que no,
que a la galerna vencía..."

Rafael Sánchez Ortega ©
14/07/18

viernes, 20 de julio de 2018

HAY DÍAS...



Hay días en que veo en el espejo
una cara que no es mía,
una imagen, que es extraña,
y sin embargo me saluda,
como si me conocieran de siempre,
unos ojos que interrogan el cristal
intentando darle forma y contenido,
y unos labios que se estiran y se encogen
deseando balbucir unas palabras.

Pero yo, plantado ante el espejo,
no sé qué responder ni que decirle,
así que me enjuago la boca,
tomo el cepillo de dientes,
abro la pasta
y doy comienzo a ese proceso
de limpieza.
Luego vuelvo a buscar el espejo
y, poco a poco, parece que la cara
toma forma,
y en ese rostro que ya me es un poco familiar,
puedo adivinar una peca
que se esconde en su mejilla,
aunque si miro fijamente 
seguro que no la veo.
Pero es igual.
Puede ser la miopía de mis ojos
que, sin gafas, 
se desplazan, vagabundos,
por el mundo de los sueños, todavía.

Es inútil intentar que la razón
me devuelva al nuevo día,
que salude al personaje imaginario
que se esconde en el espejo
y que salga del sopor
y las legañas de la noche.

Como un ciego, sin bastón,
voy andando hasta la ropa,
que me pongo,
para andar en la mañana,
y lo hago de una forma controlada
e instintiva.

Tras calzar mis zapatillas deportivas
salgo afuera de la casa
y recibo la caricia de la vida,
con los cantos de las aves
y la brisa que acaricia mis mejillas.

Hay un "hola" que se escapa
de mis labios, 
respondiendo a tanto halago,
y esa misma sensación acelera
los latidos de mi pecho.

Doy mil gracias a la vida
y también a cada instante
que me deja,
y es entonces que recuerdo
a la persona del espejo,
a ese rostro, en apariencia,
tan extraño,
y sonrío al recordarlo.

Es la sombra de ese ángel de la guarda
que camina a nuestro lado
y no lo vemos, 
que despierta con nosotros, 
que se mira en el espejo,
que bosteza y que sonríe
y hasta da "los buenos días",
en un gesto sin palabras... 

Rafael Sánchez Ortega ©
13/07/18

jueves, 19 de julio de 2018

CASI SEGURO...



Casi seguro tenías prisa
y te olvidaste que las estrellas,
en esa noche, nos esperaban,
con el suspiro de sus linternas,
por eso entonces quedaron tristes
y hasta lloraron con mucha pena,
las compañeras, tan silenciosas,
de las cigarras y las palmeras,
porque las unas cantan de noche
bajo los cielos con luna llena,
mientras las otras, sin el nordeste,
quieren la brisa de las mareas,
y es que los faros que el cielo esconde,
tras los retales de fina seda,
son ese puerto que el barco busca
y al marinero el hogar espera...

De todas formas hubo otros días
con otras noches que fueron nuestras
y por desidia, tal vez vagancia
ambos pasamos de estar con ellas,
y las dejamos con su silencio
en la ventana que da a la tierra,
y allí lloraron y allí rieron,
noche tras noches, sin darse cuenta,
y es que nosotros, tan concentrados,
con nuestros versos y nuestras letras,
nos olvidamos de estos gusanos
que por las noches dejan sus huellas,
y que nos llaman y que nos quieren
sabernos vivos, tenernos cerca
para entregarnos la luz ansiada
con la esperanza de amor eterna...

"...Casi seguro, tenías prisa,
y no me diste la fiel respuesta,
a la pregunta que yo te hice
y que olvidaste por una fiesta..."

Rafael Sánchez Ortega ©
12/07/18

miércoles, 18 de julio de 2018

VA PASANDO LA VIDA...



Va pasando la vida lentamente
y el niño del ayer, vive el futuro,
basado en un presente tan oscuro
que duda en caminar correctamente.

El hombre, (y niño ayer), que ve el presente,
se muestra como el ser ante un conjuro,
reniega por su fe de tanto muro
e intenta resistirse a la corriente.

Quisiera rescatar aquella mano,
surgida en una infancia, ya lejana,
tan llena de cariño y de ternura.

Quisiera en esta etapa, del verano,
vivir de una manera más cercana,
la eterna primavera, en su locura.

Rafael Sánchez Ortega ©
11/07/18

martes, 17 de julio de 2018

SE NOS PASA LA VIDA...



Se nos pasa la vida
y se marcha el verano,
con el alma impaciente
y los cuerpos cansados;
tiene arrugas la cara,
perlesía las manos,
y los ojos vivaces
su fulgor han cerrado,
atrás queda ese tiempo,
tan fugaz y lejano,
de la infancia perdida
y el candor de los labios,
ese tiempo sublime,
juvenil y sin cardos,
donde tantos proyectos
en palabras quedaron...

Se nos pasa la vida
y por ella marchamos,
en etapas de sueños
y en jornadas de llantos,
porque nada es perfecto
en el mundo en que estamos,
y gozamos de risas
y por ellas pagamos,
atrás quedan amigos,
sentimientos y abrazos,
de la sangre que un día
compartió nuestro ocaso,
y es que el tiempo transcurre,
y se pasan los años,
la pasión se sosiega
y el amor es lejano...

"...Se nos pasa la vida
y quedamos rezando,
en la tarde y la noche
por los tiempos pasados..."

Rafael Sánchez Ortega ©
11/07/18

lunes, 16 de julio de 2018

HUBO UN TIEMPO...



Hubo un tiempo en que escribía,
por la noche, a las estrellas.
Les hablaba de mis sueños,
de las cosas de la tierra,
de los guiños de las olas
al dejar, con las mareas,
esos rizos extendidos
por la playa y en la arena,
y es que todo era posible
en el verso y el poema
que nacían, en la noche,
con la luna de linterna
y salían, indecisos,
los escritos con mis letras
pero llenos de ilusiones
y queriendo ser viajeras...

Hubo un tiempo en que los niños
sí querían cosas ciertas.
Por ejemplo el aguinaldo,
traducido en sus pesetas,
y también las caracolas
que escuchaban las sirenas,
o los cuentos de castillos
que ocultaban a princesas,
y es que el tiempo de la infancia
pasa pronto y bien se aleja
descubriendo que esos días
son instantes sin respuesta,
porque queda la nostalgia
de esa vida tan intensa,
que marcó nuestros destinos
de una forma tan maestra...

"...Hubo un tiempo, me pregunto,
en que amaba los poemas,
que la vida nos dejaba
cada día en la alacena;
pero ahora es otro tiempo
en que miro a las estrellas
y la infancia, ya lejana,
acrecienta mi tristeza..."

Rafael Sánchez Ortega ©
09/07/18