6.317 - YA NO TE ENTIENDEN...
Ya no te entienden,
amigo, no te entienden
y eso te duele.
Te encierras solo
viviendo en un refugio
que no existe.
Y deberías
regresar, vivir el hoy
y estar presente.
Pero te engañas
y sin qurerlo mientes
día a día.
Te duele el que
te digan que estás solo
en esta barca.
Vas sin remos,
sin timón, sin velamen,
sin horizonte...
Un rayo
de esperanza se pierde
en la distancia.
Y tú rezas,
en silencio, a ese Dios
que no responde.
Le pides fuerzas,
que alivie tu calvario
y te devuelva
las ganas de seguir.
Te responde
la tormenta en un suspiro
con un trueno,
como música de fondo.
Unas gotas,
con su tinta, se deslizan
al cuaderno
con tus versos.
Tú las miras
y ves sangre y agonía
en esas letras.
Los ojos se cierran
al sueño de la vida,
y los labios que musitan
su última plegaria.
Ya no te entienden,
amigo... y sí,
si que te importa,
aunque lo niegues.
Rafael Sánchez Ortega ©
02/09/25
6.291 - EL OTOÑO ESTÁ EN EL ALMA...
"El otoño está en el alma"
repiten las resacas, en la playa,
con voz apasionada e inconfundible.
Amanece en un verano que prosigue
y que trata de estirarse hasta septiembre,
prolongando los calores del estío
y el galope impetuoso de los pechos
que disfrutan de la vida en vacaciones.
Se oyen voces que nos dicen que es el último regalo,
de este año y del verano,
para dar la bienvenida a un nuevo otoño
y apartar las telarañas de las almas.
Y la luz que ahora nos llega con dulzura,
y que besa y nos abraza con la brisa,
marchará para otras tierras y otros mares
a buscar las siluetas de personas,
que nerviosas e impacientes, se preguntan
"dónde están esos reflejos y caricias
del verano".
Volverán golondrinas, de regreso,
a las tierras y parajes tan lejanos,
que el poeta señalara con sus rimas,
y en sus alas marcharán muchos recuerdos,
con los miles de latidos arrancados
a los ojos y pupilas de los niños
que cambiaron las tristezas por abrazos,
y los miedos y temores de sus padres,
por las risas infantiles que crecían a su lado.
Yo te busco, dulce otoño, cada día,
y lo hago en la almohada, en la mañana,
y te veo entre los pliegues del recuerdo,
y te hablo y te susurro del verano,
y te cuento y te comparto todo aquello
que me viene a la cabeza, pero...
Me despierto en el vacío de mi cuarto
y hasta veo que no estás en la almohada,
y es que puede que el otoño sea un deseo,
en que solo llegue al bosque y se despida del verano...
Quizás está en el alma.
En esa parte donde ya no se espera tanto,
pero se ama más profundamente,
y donde cada hoja que cae empieza a forjar
la alfombra del recuerdo, en una historia,
y cada silencio da paso a una oración
con un nombre y una cara que he amado.
Se camina entre los días dorados y lentos,
con el corazón envuelto en suspiros de ausencia.
Pero no me conformo, sé que estoy en el otoño,
y que va a llegar el invierno, y debo de estar preparado
para soportar el frío, la nieve y la tristeza..
Tiemblan las almas, y también la mía,
cambian de estación y hasta suspiran
recordando lo que fue y lo que pasó,
en otro tiempo, y ahora, ya sin ti, infancia y juventud,
se nota el frío que hace dentro,
Y sí, ya sé que el frío enseña a protegerse, del invierno,
y por eso te busco, fiel otoño,
aunque sea en el recuerdo
porque "el otoño está en el alma"
allí, donde cada hoja que cae y nos deja,
es como un latido perdido en la distancia.
Rafael Sánchez Ortega ©
(Inspirado en CGPT)
08/08/25.
6.286 - OTOÑO ADENTRO...
"Otoño adentro", leí, y estaba amaneciendo
mientras una tristeza, sin nombre,
se notaba en el ambiente.
Te busco en ese libro,
dormido, en la almohada,
en las sábanas tibias de mi lecho,
en la brisa del mar que llega a la ventana,
en la niebla de un sueño que se apaga.
Pero todo es inútil.
¡Ya no estás!
Hago una trampa y me miro al espejo,
pero me siento viejo,
como el árbol del parque envejecido junto a un banco
de ancianos y palmeras,
como un rosal que ya no espera primaveras.
Quizás estoy en ese otoño del principio de estas letras,
y es ahora cuando el alma va alfombrando, con sus hojas,
los recuerdos sin hacer ruido
y una luz, del otoño, ya latente,
me envuelve en la ternura seductora,
del recuerdo.
Y sé, porque es así y así ha sido,
que tras el otoño llega el invierno.
y éste es el tiempo de largos silencios,
de abrazos que se dieron y ya no se dan,
de días que se van apagando
como un cirio ante el otoño.
Hoy, en este amanecer sin ti,
aunque estás en el libro que tanto leímos,
yo te sigo buscando,
y no, no me duele la ausencia,
¡tu ausencia!
Me duele el recuerdo y el tiempo,
de ese "otoño adentro",
que una vez,
en el libro dormido leí
y ahora, sin saberlo,
quisiera revivir.
Rafael Sánchez Ortega ©
(Inspirado en CGPT)
03/08/25
6.175 - HAY SILENCIOS...
Hay silencios que estremecen
en el tiempo de la infancia
y que hacen, a los niños,
superarse en esos miedos
y acostumbran sus miradas
a la búsqueda sencilla
del tesoro de su alma.
Hay silencios y suspiros
en las nuevas primaveras,
cuando el alma enamorada
se desliza hacia otra alma
a encontrar esa caricia y complemento,
que, la edad, y juventud ya le reclaman,
sin palabras.
Hay silencios en las calles y en las casas,
con el paso de los tiempos,
y una vida, con rutinas, enlazada,
que transcurre en lo vulgar
y el sin sentido de unas almas
que se amaron,
y hoy reparten su silencio
en la distancia.
Hay silencios y tristezas,
en los ojos del anciano,
que se sienta en aquel parque
y que busca en las palomas
esa paz y poesía que hoy añora
y que le falta.
Hay silencios, en la vida,
que son gritos de gargantas
que quedaron prisioneras
de utopías y de sueños
que nacieron y murieron. en silencio,
hace años,
sin respuesta en las entrañas...
Hay silencios que no busco,
y que llegan a mi lado,
me rodean y me envuelven
y me abrazan con sus garras...
Hay silencios que no quiero
y sin duda los rechazo, pero son
el contrapunto de las olas en el alma,
y las resacas en sus playas.
¡Hay silencios, sí...!
Rafael Sánchez Ortega ©
13/04/25
6.153 - HOY ES UN DÍA ESPECIAL...
"CONFESIÓN..."
Hoy es un día especial,..
Quizás es una de esas fechas
mágicas por su tristeza,
ya que en este día se juntan
muchas cosas en el alma
y quieren romper los bloques
de silencio y soledad
en que están envueltos y encerrados.
Yo siento ese silencio que me abruma,
que se acerca y que me abraza,
cuando quisiera poder cerrar los ojos
y dar descanso a mi cabeza
de las tormentas que la acechan.
Luego está el alma y su soledad
con esa carga de interrogantes
que no tienen respuesta
y que tantas veces me hago.:
"...¿por qué tengo que ser así?,
¿por qué no puedo ser como todo el mundo?,
¿por qué me tengo que preocupar
por lo que les pasa a los demás?,
¿por qué tengo que sufrir
si veo que alguien sufre?,
¿por qué tengo que buscar el amor
si esa palabra y ese sentimiento
ya nadie lo usa
y todo el mundo se ríe de él?,
¿por qué tengo que envejecer?,
¿por qué ya no puedo caminar
como caminaba?,
¿por qué pienso que mi escritura está vacía
y que ya no dice nada a nadie,
ni siquiera a mi mismo?,
¿por qué, por qué...?..."
Sí, ya sé que es "un día especial", perdona...
No se debe de romper la magia de este día
y lo mejor será enjugar las lágrimas
y dejar de ser el hombre y el anciano que ya soy
para volar a la infancia pasada,
con mis sueños y utopías.
He releido lo que acabo de escribir
y siento rabia.
Tengo miedo,
mucho miedo a la vida y a lo que me espera
y reserva en el destino.
Sonrío al leer lo anterior.
¡Miedo!...
¡Quién me lo iba a decir hace unos años!
Yo que iba vendiendo salud
y juventud con mis paseos,
en mi camino,
en mi poesía.
El que sonreía y daba ánimos
a todo el mundo,
el que se enamoraba de cada segundo del día,
porque en esa pizca de tiempo
veía y encontraba mil motivos
para estar alegre,
contento y enamorado.
Lo siento y perdona..., hoy es un día especial
y no se debe romper su "magia"
con mis letras.
Un abrazo
Rafael Sánchez Ortega ©
19/03/25
(En realidad está escrito hace varios meses...)
6.075 - EXTRAÑO TU VUELO...
Extraño tu vuelo
y el silencio es la respuesta
a los ojos que te buscan.
No te veo en las mañanas,
ni en las tardes
y me pierdo y me confundo
persiguiendo tu silueta
en las sombras que comienzan.
Es inútil el correr tras la utopía
de unos sueños invisibles
que nacieron y llevaron
la sonrisa hasta mis labios.
Es absurdo continuar en ese bucle
de resacas y mareas, como un mar,
que, ya cansado, va a morir
sobre la arena de la playa.
Los suspiros te acompañan
como dulce melodía en ese instante
en que agachas la cabeza
y contienes una lágrima rebelde
que se escapa de tus ojos.
Nada entiendes, ni comprendes
de la ausencia y el olvido
que te quema las entrañas.
Te postulas y preguntas
si la culpa es de tus actos,
o si alguna insinuación
fuera enviada lastimando los sentidos,
y ese vuelo, en "libertad",
que yo siempre he vislumbrado
en tu persona.
Si es así, y soy culpable, dímelo,
pero que sea con palabras que yo entienda
y me acusen de la falta cometida
y asumiré, si es lo correcto, lo que digas,
aclarando, si es posible, discrepancias
de la niebla y de la bruma que separa
nuestras vidas.
Ya no sé qué más decirte, mariposa,
pero espero que me leas y te lleguen
estas líneas mal escritas y con ellas
el cariño y la ternura que nació
y que te profeso, con respeto.
Desde el tiempo y el silencio
yo quisiera que los cielos
me enviaran tus palabras
y con ellas la respuesta
para ver tras esta tiniebla
lo que ahora se me escapa,
y no veo, porque estamos en invierno
y no sales a volar ni a regalar,
con tu presencia, el colorido
y el candor por los caminos.
Rafael Sánchez Ortega ©
05/01/25
6.068 - ABRIR LOS OJOS...
Abrir los ojos y despertar
al día, que comienza.
Dar unos pasos vacilantes
por la nueva senda
que se ofrece ante nosotros.
Saludar a la vida, sin palabras,
y con una sonrisa en los labios.
Contemplar la mariposa
que pasa y recoger el suspiro
e invitación para subirte en sus alas
y volar al infinito.
...Y soñar,
¡soñar sin descanso!
como el niño que fuiste
y que sigues siendo,
a pesar del tiempo y de la edad!
Gracias a la vida y al destino
que te ofrece este regalo,
en otro año, en otros días,
con compañeros,
amigos y familia a quien quieres
y te sientes unido
en un lazo indivisible de cariño.
Bienvenida poesía,
amiga y compañera,
a pesar del tiempo transcurrido.
Llévame y llévanos lejos, para
disfrutar de este regalo maravilloso,
para conseguir el suspiro de la vida,
para sentir el abrazo y el latido
de la naturaleza y de tu esencia.
Pero, sobre todo, para conseguir,
que mi corazón siga latiendo
con el fluido mágico de tus versos
de la vida, que está en el tiempo,
y que éste me regala, cada día,
para cubrir la necesidad imperiosa
que mi corazón necesita.
Te quiero, Amor, te quiero
y necesito, día tras día,
y es lo que te pido para este
año que comienza.
Rafael Sánchez Ortega ©
010125






