4.925 - HOY ES UN DÍA ESPECIAL...
Hoy es un día especial.
Quizás es una de esas fechas mágicas por su tristeza,
ya que en este día se juntan muchas cosas en el alma
que quieren romper los bloques de silencio
en que están envueltos y encerrados.
Yo siento ese silencio que me abruma,
que se acerca y que me abraza,
cuando quisiera poder cerrar los ojos
y dar descanso a mi cabeza de las tormentas que la acechan.
Luego está el alma y su soledad
con esa carga de interrogantes que no tienen respuesta
y que siempre me hago:
¿por qué tengo que ser así?,
¿por qué no puedo ser como todo el mundo?,
¿por qué me tengo que preocupar
por lo que les pasa a los demás?,
¿por qué tengo que sufrir si veo que alguien sufre?,
¿por qué tengo que buscar el amor si esa palabra
y ese sentimiento ya nadie lo usa y todo el mundo se ríe de él?,
¿por qué tengo que envejecer?,
¿por qué mis pasos son torpes,
y ya no puedo caminar como caminaba?,
¿por qué pienso que mi escritura está vacía
y que ya no dice nada a nadie,
ni siquiera a mi mismo?,
¿por qué, por qué...?, son muchos por qués...
Sí, ya sé, que es "un día especial", perdona. amigo.
No se debe de romper la magia de este día
y lo mejor será enjugar las lágrimas
y dejar de ser el hombre y el anciano que ya soy
y volar a la infancia pasada,
con los sueños y utopías.
Pero no es fácil el regreso.
Tengo miedo, mucho miedo a la vida
y a lo que me espera y reserva el destino.
Sonrío al leer lo anterior. ¡Miedo!...
¡Quién me lo iba a decir hace unos años!
Yo que iba vendiendo salud y juventud en mis pasos,
en mi camino, en mi poesía, en la vida...
El que sonreía y daba ánimos a todo el mundo,
el que se enamoraba de cada segundo del día,
porque en esa pizca de tiempo veía y encontraba
mil motivos para estar alegre, contento y enamorado.
Lo siento y perdona, amigo, sé que hoy es un día especial
y no se debe romper su "magia" con las letras
de un poeta aficionado.
Rafael Sánchez Ortega ©
24/12/21
4.920 - SE VA LA TARDE...
Se va la tarde y entramos en un atardecer,
que es una antesala,
que nos conduce a la noche.
Pienso y tiemblo por el frío
que hace en la calle,
y por ese otro que anida en el alma,
tras levantarme de la siesta.
Me llegan estas letras, revueltas y confusas,
en un remolino de sensaciones.
Las voy aplacando y sosegando,
las llevo al papel.
las miro y veo como nacen y sienten,
como musitan palabras,
como van creciendo y viviendo...
Pero siento que debo dejarlas volar
para que vayan a tu lado,
para que busquen tu corazón
y se apaguen en tus ojos,
con mis besos.
Rafael Sánchez Ortega ©
20/12/21
4.854 - ENSAYO DE OTOÑO...
Son noches preciosas,
que se visten de colores,
con un rojo intenso
debido al viento sur.
Y es precisamente aquí,
en otoño y en el norte,
donde ocurre este acto,
donde la brisa se confunde
con la pasión de los enamorados,
donde los susurros y los suspiros
forman una comunión de labios
que emiten sonidos y jadeos
en una súplica constante de caricias
y de besos.
Entonces los cuerpos tiemblan,
las almas se estremecen,
los ojos se cierran
y las manos buscan, entre esas tinieblas,
la mano amada que espera tu roce,
tu caricia,
y ese mensaje invisible
que inunda de ternura los corazones.
Son noches preciosas
de otoño,
donde todo es posible
y hasta la nostalgia se agudiza
y sonríe,
abrazando a las sombras,
en un ensayo primordial
del invierno cercano.
Por eso los cuerpos se estremecen,
susurran los árboles
mientras rompen su silencio,
y el mar se estira, perezoso,
en la resaca
como queriendo particimar
en la pasión fervorosa del momento.
Son noches preciosas
para amar y ser amado.
Rafel Sánchez Ortega ©
21/10/21
4.809 - ES UN PRECIOSO DÍA...
Es un precioso día de verano
y pienso en ti.
Te imagino a mi lado paseando por la playa,
metiendo los pies en el agua
y dejando que las olas nos acaricien con sus besos
mientras la brisa del nordeste llega
y nos une más y más
con sus caricias interminables.
Tu cuerpo se estremece
y el mío le responde a través de los dedos.
Esos dedos que tiemblan,
que también acarician,
que sienten el latido de tu corazón,
que buscan la piel de tus manos,
de tus brazos,
de tu espalda,
de tu pelo,
de tus labios...
Miro a lo lejos y veo el horizonte
y en él te veo,
nos vemos.
Avanzamos,
remamos por mares remotos
y llenos de sueños,
ya que la poesía está en ellos,
en sus mares, en sus cielos,
en sus barcas y en nosotros...
Suspiras y suspiro.
Es una comunión perfecta de dos corazones
que buscan el amor cerca y lejos,
dentro y fuera,
arriba y abajo,
ya que el cielo y la tierra
están llenos de mariposas,
de hadas, de elfos,
de amantes en suma,
y de niños que intentan ser poetas,
aunque sea para unos ojos,
(sus ojos),
y por un instante,
de esta vida e infancia
que inmortalizan cada día
en el recuerdo.
Rafael Sánchez Ortega ©
10/09/21
4.770 - CONFIDENCIA.
(Versos inspirados en otros de los autores llamados "poetas malditos", americanos)
Yo no sé amar,
y ese es mi problema.
En realidad son los niños
los que sueñan
y yo me engaño porque pienso
que puedo alcanzar las estrellas con mis dedos
y regalarlas luego en forma de versos
a la persona que ha conseguido
iluminar mi alma,
y estremecer mi corazón,
con su sonrisa y su voz incomparables.
Los niños no se engañan
y viven su realidad en el presente,
tan lleno de inocencia,
pero yo, ya, no soy un niño
aunque me aferre a esa utopía
y desée fervientemente que el tiempo se pare,
y que las manecillas del reloj se queden dormidas.
Es posible que los niños amen así,
y que el mundo del amor sea algo tan simple,
como la vida misma que dictan
sus pupilas inocentes.
Pero yo no soy un niño
y aquella etapa de la vida quedó atrás,
hace mucho tiempo,
aunque me aferre a ella, y a los recuerdos,
para tenerla siempre presente,
como las estrellas, en la noche,
de este largo invierno que recorro vacilante.
El niño avanza sin miedo
y el hombre reflexiona y se llama tonto
por ceder a la tentación de los sueños infantiles,
y a ese amor que se apaga y se extingue
con el paso de los días y la vida.
"Yo no sé amar,
y por eso te confieso este secreto,
poesía..."
Rafael Sánchez Ortega ©
04/08/21
4.768 - Y TE MARCHASTE...
...Y te marchaste, amor
y me quedé con tu figura
prendida entre las lágrimas de mis ojos.
Yo intuía que esto iba a pasar
y que me quedaría rodeado de la soledad,
esa amiga, inseparable,
que siempre estuvo a mi lado,
con sus caricias desde el silencio.
Y así sucedió y te marchaste.
Me quedé desnudo
con la mirada perdida en las estrellas
que había perseguido para ti.
Pequeñas mariposas
revolotearon en mi alma,
y me quedé solo,
aquí y donde me abandonaste,
y en este lugar sigo.
Ahora lo pienso
y me digo que siempre recordaré
aquellos momentos compartidos,
mal que me pese,
porque te amé con todo mi corazón,
y aún te sigo amando.
Vuelvo a recordar la desnudez de tu alma
ante la mía,
el olor a canela de tu cabello
que penetraba en mis sentidos
y me hacía estremecer,
tu risa cantarina que era un dúo
de la fuente y de las aves tan cercanas,
la sonrisa de tus labios
que pedían, a los míos
unos besos, sin palabras,
y la mano, con tus dedos,
que buscaba entre las mías,
el calor de la sangre acelerada,
la pasión, mal contenida de unos ojos,
que buscaban por el cielo
las estrellas y los sueños...
Pero te fuiste, amor,
y te marchaste, sin aviso, en el otoño.
Ya no hay tiempo para mirar y buscar,
las causas ni motivos,
ni tampoco reprocharse del pasado.
Hace frío y hay cenizas en el alma,
porque todo se acabó, y te perdí.
Ahora duele el alma y sangra,
pero sigo resistiendo,
lo intento,
¡necesito vivir!,
aunque la vida se me escape,
y solo sea una sombra y espejismo
lo que veo
y se refleje en la luna del espejo,
en la mañana...!
Rafael Sánchez Ortega ©
02/08/21
4.755 - A VECES SIENTES...
A veces sientes la sensación de estar en la recta final
de un camino sin retorno.
Parece como si estuvieras llegando al término de un largo recorrido
y que lo que resta por caminar es algo indeterminado.
Pero también sientes que llevas una carga,
pesada, en tus espaldas,
que el alma empuja con su moral endeble
y obliga a que te detengas y mires atrás,
infinidad de veces,
aunque sabes que no hay nada que hacer,
que el pasado queda lejos y que tienes que seguir avanzando
hacia ese final anunciado en la novela de tu vida.
De vez en cuando abres la ventana
y por ella entran los tonos grises del día y de la tarde,
en esa vida que se escapa de tus manos,
en ese sentimiento que has buscado inútilmente
y en esa sensación de soledad que va contigo.
En lo alto ves las estrellas que parpadean
y te imaginas a decenas y decenas de vidas paralelas
con las que reiste e intercambiaste unas palabras
y hasta pudiste soñar en diferentes momentos...
Pero no, no vuelvas al pasado,
déjale ahí, que se relaje y que duerma.
Tu sitio está aquí, en este camino que se acaba,
en esta senda tan difícil por la que caminas,
en este aliento que casi te falta para respirar en el día a día
y en ese amor que sabes que nunca encontrarás,
porque es simplemente un sueño y una quimera
y tú,sigues siendo el niño egoísta
que nunca ha sabido ser un hombre
ya que te has negado a crecer y a ser
como las demás personas que te rodean.
(Palabras surgidas en la tarde para mí mismo...)
Rafael Sánchez Ortega ©
22/07/21
4.751 - ME FIJÉ...
Me fijé en su cara tan serena,
en los ojos que miraban la distancia,
en los labios que afloraban la sonrisa,
en las manos que cruzaban su regazo,
y en los dedos, delicados,
que invitaban a un poema...
Era un brindis a la vida
con un canto a la esperanza,
un suspiro en plena tarde que termina,
era el canto que dejaban las resacas,
las cabriolas, por el aire, de un tiovivo,
eran sueños, en el alma, de una niña
que buscaba dulcemente a las estrellas...
Yo seguía mi camino, con esfuerzo,
tropezando y vacilando a cada paso.
Esgrimiendo mil preguntas, sin respuesta,
cavilando con absurdos y personas
que pasaban a mi lado
y dejaban ese aroma inconfundible
de lo añejo y de lo rancio,
encubierto en su envoltura,
plateada de recuerdos...
Vi su brindis a la vida
y tuve envidia de ese gesto.
Una parte de mi alma me decía que parara
y otra parte me decía que siguiera,
que marchara de los sueños
que surgían de su pecho,
que no viera en la sonrisa
los retales que faltaban a la mía
y que huyera de los miedos y la noche
hacia el alba prometida en la distancia...
No sabía qué pensaba y qué decían mis sentidos.
La silueta de la luna me llamaba, dulcemente,
recogiendo en un susurro, sin palabras,
a las otras que decían que "me amaban"
y querían ir conmigo a buscar a las estrellas...
¡Tengo sueño, musité, sin darme cuenta,
despertando de otro sueño irrealizable...!
Rafael Sánchez Ortega ©
18/07/21
4.740 - EL DÍA ESTÁ GRIS...
El día está gris y me apetece cerrar los ojos.
Quizás necesitaría dormir y buscar ese sueño profundo
que me aleje de la vida.
Pienso que el tiempo pasa muy rápido
y que yo sigo su marcha
como el viajero que, desde la estación,
ve pasar un tren ante sus ojos.
Necesitaría ver un cara,
sentir unos ojos reflejarse en mis pupilas,
oír una voz que pronunciara mi nombre
y encontrar una mano que tomara la mía
y me dijera que "adelante",
que no importa el invierno ni el final del viaje
para seguir viviendo,
para seguir soñando
y para buscar el amor allí,
en los bancos solitarios del parque,
donde los juncos se inclinan por el rocío de la noche,
o en la orilla del mar, junto a la playa.
...Pero restaño una lágrima traidora
que ha venido a mis ojos.
Miro el cielo azul y busco, en la noche,
el parpadeo incesante de las estrellas lejanas.
Hablo con ellas y las escucho.
Me quedo mirando,
con esa mirada inocente de los niños,
y quiero ver a los ángeles volar y cruzar los cielos...
¡Quiero escuchar sus canciones...!
...Pero solo estoy yo,
con mis sueños,
en un lugar apartado del mundo
y hablando, de mi locura,
a las estrellas.
Rafael Sánchez Ortega ©
10/07/21
4.583 - QUIERO LA MIRADA...
(Inspirado en unas letras de Ginebra Blonde)
Quiero la mirada que tanto precisamos
y "buscamos", muchas veces,
en el sitio y lugar equivocado,
para encontrarla, un día, ante nosotros,
en ese espejo que la vida nos ofrece,
roto y fragmentado por el suelo...
Quiero ese mágico poema de tus ojos
en el que me hablen, "sin palabras",
los latidos de tu pecho
y me cuenten los secretos de tu vida...
Pero quiero, simplemente, el silencio
y el poder estar contigo,
el mirarte, sin prisas, en la tarde,
el placer de velar tu sonrisa mientras duermes,
el tatuar, por tu cuerpo, con mis dedos,
unos versos invisibles
que digan que te quiero
y que alcancen las estrellas...
Quiero que llegue la lluvia
y bese tu cuerpo desnudo, con el mío,
y nos abrace y sacie la sed contenida
de una pasión que nos desborda...
Y quiero volver a nacer,
para conocerte, de nuevo,
para sentir tu mirada y oír tus palabras
y estremecerme como aquel niño, pequeño,
que fue un día hasta tu lado
a escuchar la canción de las sirenas
y al que llenaste, sus oídos,
con los versos de Pessoa
y de Neruda...
A veces, quiero pensar,
que solo necesito tu mirada
y las palabras congeladas de tus labios,
para tenerte aquí, muy cerca,
en mi costado,
y poder ir cosiendo un corazón anciano
y medio roto,
que precisa de remiendos y caricias...
Pero quiero ese espejo en que te miras,
y lo quiero, porque en él, yo también
me he mirado muchas veces,
y buscado, en sus fragmentos,
ese brillo y la frescura que surgía de tu lado
y me hacía enloquecer...
No me importan las esquirlas del espejo,
ni tampoco las heridas y la sangre
que me causen.
¡quiero seguir soñando...!
Rafael Sánchez Ortega ©
21/01/21






