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ALMA ARRUGADA...
Alma arrugada que lloras
saca tu genio y tu fuerza,
seca despacio esa lágrima
busca en el cielo una perla.
Pero si el llanto prosigue
y la tormenta no cesa,
toma la luz de la luna
para sentirla más cerca.
Siente la mano de plata
y su caricia sincera,
siente ese beso dorado,
el que tu alma desea.
Alma arrugada que sufres
con tus recuerdos y penas,
sal a mirar a las olas
busca en el mar sus mareas.
Llena de sal tus entrañas,
siente el salitre en tus venas,
cierra tus ojos despacio,
haz que tus labios se muevan
y que reciban despacio
esa caricia tan bella,
para que el alma reviva
con el latir de la tierra.
Alma arrugada que vagas
con tus pesadas cadenas,
suéltate ya tus grilletes
vive y disfruta de veras.
Deja fantasmas anclados
en las oscuras veredas,
y que el olvido las cubra
entre la bruma y tiniebla.
Sal a cantar a los vientos,
bebe la vida y su néctar,
y si al final te emborrachas
deja dormir al poeta.
"...Alma arrugada que clamas
y día a día cincelas,
no labres más tu destino,
y búscalo en las estrellas..."
Rafael Sánchez Ortega ©
21/07/11
HUBIERA PRECISADO DE TUS BESOS...

Hubiera precisado de tus besos
pero encontré el vacío por respuesta,
¡estaba solo, sólo con mi llanto!,
y temblaba mirando las estrellas.
No sé lo que pasó, pues fue un instante,
una brisa fugaz llegó ligera,
sentí su abrazo dulce y caluroso
y me olvidé de pronto de las penas.
Mis párpados pesados se cerraron,
las lágrimas cesaron su carrera,
y entonces me cubrió un profundo sueño
parándose la sangre de las venas.
Yo no quería más, estaba ausente,
dormía como duermen los poetas,
mecido entre los brazos de la brisa,
siguiendo los luceros y cometas.
Porque la vida es siempre tan sencilla
que hasta vivir así, sin más aterra;
no existen paraísos de colores
tampoco los dragones y sirenas.
Existe solamente lo que miras,
aquello a lo que acudes y se acerca,
el polvo que se esfuma en el camino,
la marca ya gastada de las huellas.
Por eso precisaba de tus besos,
también de la sonrisa tan sincera,
la misma que me diste tantas veces
con gracia angelical y tan atenta.
Pero allí estaba, solo en aquel lecho,
luchando con la bruma y las tinieblas,
tratando de quitar las telarañas
que hicieran más segura mi existencia.
Entonces mi oración subió a lo alto,
brotaron de los labios, tan sinceras,
palabras que nacían en los versos
que a poco, componían un poema.
Me estremecí al saber porqué te amaba
sentí a mi corazón latir con fuerza,
quería junto a mi, tu cuerpo amado,
la mano y la caricia siempre eterna.
Rafael Sánchez Ortega ©
31/12/10
pero encontré el vacío por respuesta,
¡estaba solo, sólo con mi llanto!,
y temblaba mirando las estrellas.
No sé lo que pasó, pues fue un instante,
una brisa fugaz llegó ligera,
sentí su abrazo dulce y caluroso
y me olvidé de pronto de las penas.
Mis párpados pesados se cerraron,
las lágrimas cesaron su carrera,
y entonces me cubrió un profundo sueño
parándose la sangre de las venas.
Yo no quería más, estaba ausente,
dormía como duermen los poetas,
mecido entre los brazos de la brisa,
siguiendo los luceros y cometas.
Porque la vida es siempre tan sencilla
que hasta vivir así, sin más aterra;
no existen paraísos de colores
tampoco los dragones y sirenas.
Existe solamente lo que miras,
aquello a lo que acudes y se acerca,
el polvo que se esfuma en el camino,
la marca ya gastada de las huellas.
Por eso precisaba de tus besos,
también de la sonrisa tan sincera,
la misma que me diste tantas veces
con gracia angelical y tan atenta.
Pero allí estaba, solo en aquel lecho,
luchando con la bruma y las tinieblas,
tratando de quitar las telarañas
que hicieran más segura mi existencia.
Entonces mi oración subió a lo alto,
brotaron de los labios, tan sinceras,
palabras que nacían en los versos
que a poco, componían un poema.
Me estremecí al saber porqué te amaba
sentí a mi corazón latir con fuerza,
quería junto a mi, tu cuerpo amado,
la mano y la caricia siempre eterna.
Rafael Sánchez Ortega ©
31/12/10
VOLVERÉ A REVISAR EL CUADERNO...
Volveré a revisar el cuaderno,
miraré los poemas que faltan
para ver si entre ellas se encuentra
la que el alma me dice y reclama.
Pueden ser los susurros y besos
que nos dimos un día, en el alba,
o quizás el abrazo furtivo
que robé de tu cuerpo en la playa.
Es posible que busque tus ojos,
la pupila paciente y dorada,
que me trajo el mensaje impaciente
que tu pecho nervioso mandaba.
Todo eso lo puse en mis versos
en las noches precisas y claras,
cuando andaba buscando en el bosque
el camino que lleva a las Hadas.
Pero tú te metiste en mis letras,
Poesía de amor, sin palabras,
y los versos sencillos y claros
me robaste y sacastes del alma.
Volveré a revisar el cuaderno
para ver si te encuentro, sin falta,
para ir a tu lado deprisa
con mi verso, la rima y el arpa.
Yo sé bien que te muestras esquiva,
que apareces de noche y te marchas,
como estrella fugaz que recorre,
por el cielo, su estela tan blanca.
Sin embargo te busco y te busco
y repaso las mil y una páginas,
en el lindo cuaderno que un día,
escribí para ti con mi magia.
Es posible que tú no me creas,
más los versos nacieron en calma
deseando llegar a tus ojos
con mi voz y también mis palabras.
Yo quería decirte te quiero
y quería decir que te amaba,
con los versos que iba tejiendo
del poema de letras rasgadas.
"...Volveré a revisar el cuaderno,
para ver el rescoldo y la llama,
de aquel fuego sutil y envolvente
que quemó mi garganta y la ahogaba..."
Rafael Sánchez Ortega ©
30/12/10
miraré los poemas que faltan
para ver si entre ellas se encuentra
la que el alma me dice y reclama.
Pueden ser los susurros y besos
que nos dimos un día, en el alba,
o quizás el abrazo furtivo
que robé de tu cuerpo en la playa.
Es posible que busque tus ojos,
la pupila paciente y dorada,
que me trajo el mensaje impaciente
que tu pecho nervioso mandaba.
Todo eso lo puse en mis versos
en las noches precisas y claras,
cuando andaba buscando en el bosque
el camino que lleva a las Hadas.
Pero tú te metiste en mis letras,
Poesía de amor, sin palabras,
y los versos sencillos y claros
me robaste y sacastes del alma.
Volveré a revisar el cuaderno
para ver si te encuentro, sin falta,
para ir a tu lado deprisa
con mi verso, la rima y el arpa.
Yo sé bien que te muestras esquiva,
que apareces de noche y te marchas,
como estrella fugaz que recorre,
por el cielo, su estela tan blanca.
Sin embargo te busco y te busco
y repaso las mil y una páginas,
en el lindo cuaderno que un día,
escribí para ti con mi magia.
Es posible que tú no me creas,
más los versos nacieron en calma
deseando llegar a tus ojos
con mi voz y también mis palabras.
Yo quería decirte te quiero
y quería decir que te amaba,
con los versos que iba tejiendo
del poema de letras rasgadas.
"...Volveré a revisar el cuaderno,
para ver el rescoldo y la llama,
de aquel fuego sutil y envolvente
que quemó mi garganta y la ahogaba..."
Rafael Sánchez Ortega ©
30/12/10
LA NOCHE DEL INVIERNO SE OSCURECE...
"Me marcho a otro lugar, voy al destierro,
por culpa de un amor,maldito infierno."
R.S.
por culpa de un amor,maldito infierno."
R.S.
La noche del invierno se oscurece
y deja telarañas en el alma,
existe soledad y un gran silencio,
parece que se duermen las palabras.
Contemplo aquel muchacho paseante,
quizás un soñador tras su muchacha,
la bella princesita de los cuentos,
la dulce Cenicienta enamorada.
Le veo como mira a las estrellas
y busca entre la luna plateada,
le veo como escucha en el silencio
el eco que sus sueños le reclaman.
Más luego le contemplo cabizbajo
con pasos que le llevan hacia casa,
al mundo reservado de su vida
al lecho que le espera y que le aguarda.
Existe soledad en ese lecho
y en él ese vacío sin palabras,
la amarga soledad de aquel abrazo
la eterna sinfonía de la nada.
Yo siento que su alma se estremece,
que brotan de sus ojos muchas lágrimas,
que habla entrecortado y con gemidos
pidiendo las caricias que le faltan.
Más todo se congela en aquel cuadro
la aguja del reloj está parada,
no late el corazón, está dormido,
ni lanza su sonido la campana.
De pronto la negrura tan profunda
un rayo la transforma con el alba,
y entonces un suspiro a nuestro hombre
le llega hasta sus labios sin tardanza.
Existe una razón de seguir vivo,
salir de la penumbra en que se halla,
buscar las margaritas por el campo,
la nieve en las montañas tan nevadas.
Existe una persona que le espera
allí, en aquel banco de la plaza,
un niño con la cara sonriente,
el hombre con el alma enamorada.
El niño es el poeta ilusionado,
el hombre es el amante que fracasa,
los dos se complementa y se unen
por medio de la pluma y la palabra.
"...La noche del invierno se oscurece,
parece que la ciegan telarañas,
existe soledad y un gran silencio,
y sólo el corazón es el que avanza..."
Rafael Sánchez Ortega ©
29/12/10
BUSCABAS EL ABRAZO DE LA BRISA...

Buscabas el abrazo de la brisa
y te alcanzó de lleno la tormenta,
el alma precisaba de ternura
caricias que evitaran la galerna.
Pero tu voz, quizás desesperada,
buscaba compañía en las tinieblas,
el dulce escalofrío de las arpas,
la música que llegue y que te duerma.
Pero marchó de pronto de tu lado
y se apagó la noche sin estrellas,
tú no entendiste bien lo que pasaba
y se quedó contigo la tristeza.
Buscabas el abrazo tan ansiado,
querías esa mano tan sincera,
el labio que acercara su latido
al tuyo tembloroso y sin reservas.
Mas tu voz regresaba con el eco
ausente del abrazo y la presencia,
temblabas como tiemblan los amantes
con miedo y con pasión ante tu entrega.
Porque el miedo nacido en las entrañas
rompía con sus olas la escollera,
luchaba entre dos mundos paralelos
allí donde no habitan las sirenas.
¿Cómo decirte amor, que fui testigo,
que presencié esa lucha sin reservas,
y que lloré con lágrimas amargas,
pidiendo que la paz a ti volviera?
Hubiera deseado ser nordeste,
la brisa de ese viento que deseas,
los dedos que rozaran tus cabellos
el beso que tus labios recorrieran.
...Pero tembló mi corazón, de miedo,
y se quedó mirando la ribera,
envuelto entre las dudas y la bruma,
luchando con preguntas sin respuesta.
"...Buscabas el abrazo de la brisa
el soplo y la caricia verdadera
el alma que dijera que te amara
el puerto tan ansiado que tu anhelas..."
Rafael Sánchez Ortega ©
28/12/10
y te alcanzó de lleno la tormenta,
el alma precisaba de ternura
caricias que evitaran la galerna.
Pero tu voz, quizás desesperada,
buscaba compañía en las tinieblas,
el dulce escalofrío de las arpas,
la música que llegue y que te duerma.
Pero marchó de pronto de tu lado
y se apagó la noche sin estrellas,
tú no entendiste bien lo que pasaba
y se quedó contigo la tristeza.
Buscabas el abrazo tan ansiado,
querías esa mano tan sincera,
el labio que acercara su latido
al tuyo tembloroso y sin reservas.
Mas tu voz regresaba con el eco
ausente del abrazo y la presencia,
temblabas como tiemblan los amantes
con miedo y con pasión ante tu entrega.
Porque el miedo nacido en las entrañas
rompía con sus olas la escollera,
luchaba entre dos mundos paralelos
allí donde no habitan las sirenas.
¿Cómo decirte amor, que fui testigo,
que presencié esa lucha sin reservas,
y que lloré con lágrimas amargas,
pidiendo que la paz a ti volviera?
Hubiera deseado ser nordeste,
la brisa de ese viento que deseas,
los dedos que rozaran tus cabellos
el beso que tus labios recorrieran.
...Pero tembló mi corazón, de miedo,
y se quedó mirando la ribera,
envuelto entre las dudas y la bruma,
luchando con preguntas sin respuesta.
"...Buscabas el abrazo de la brisa
el soplo y la caricia verdadera
el alma que dijera que te amara
el puerto tan ansiado que tu anhelas..."
Rafael Sánchez Ortega ©
28/12/10
ES CIERTO QUE MI MUNDO ES EL SILENCIO...
Es cierto que mi mundo es el silencio
y que en él tengo diálogos y charlas,
allí estoy con la brisa y el nordeste
recibiendo el mensaje de las aguas.
Pero hablé del silencio en otros versos
y ahora es el silencio quien me habla,
quien me deja suspiros misteriosos,
y mensajes de pájaros y plantas.
Son las piedras labradas de la iglesia
las que cuentan de fieles y desgranan,
esas misas por ellos ofrecidas
y los rezos devotos por sus almas.
Es el canto del mar junto a las olas
cuando llega indolente hasta la playa,
y se estira con sueño merecido
por la arena caliente y tan dorada.
También siento el silencio de los muertos,
el mensaje que emite sin palabras,
esa voz que se escapa de las tumbas
y protesta de estar encadenada.
Hay silencio en los montes tan cercanos
y una luz de la nieve en las montañas,
quizás es el reflejo de los dioses
escribiendo sus páginas sagradas.
Y hasta el río que baja en el deshielo,
el que ruge y se estrella en las gargantas,
hace suyo también este silencio
y al final sus protestas se las calla.
Hay quietud en las calles y en la noche,
la ribera con niebla está descalza,
y se duermen temprano las gaviotas
bajo el tibio reclamo de sus alas.
Pero hay un silencio que es mi mundo,
y mi mundo no sabe de distancias,
es el simple silencio de la vida
quien me cuenta las cosas más preciadas.
Es la vida que lleva en el silencio,
sentimientos, victorias y desgracias,
es el crudo reflejo del momento
quien me habla y comenta lo que pasa.
Mi silencio está vivo todavía,
y a su lado navego con mi barca,
para ir a los mares del silencio
a dormir en los brazos que me aguardan.
Rafael Sánchez Ortega ©
28/12/10
y que en él tengo diálogos y charlas,
allí estoy con la brisa y el nordeste
recibiendo el mensaje de las aguas.
Pero hablé del silencio en otros versos
y ahora es el silencio quien me habla,
quien me deja suspiros misteriosos,
y mensajes de pájaros y plantas.
Son las piedras labradas de la iglesia
las que cuentan de fieles y desgranan,
esas misas por ellos ofrecidas
y los rezos devotos por sus almas.
Es el canto del mar junto a las olas
cuando llega indolente hasta la playa,
y se estira con sueño merecido
por la arena caliente y tan dorada.
También siento el silencio de los muertos,
el mensaje que emite sin palabras,
esa voz que se escapa de las tumbas
y protesta de estar encadenada.
Hay silencio en los montes tan cercanos
y una luz de la nieve en las montañas,
quizás es el reflejo de los dioses
escribiendo sus páginas sagradas.
Y hasta el río que baja en el deshielo,
el que ruge y se estrella en las gargantas,
hace suyo también este silencio
y al final sus protestas se las calla.
Hay quietud en las calles y en la noche,
la ribera con niebla está descalza,
y se duermen temprano las gaviotas
bajo el tibio reclamo de sus alas.
Pero hay un silencio que es mi mundo,
y mi mundo no sabe de distancias,
es el simple silencio de la vida
quien me cuenta las cosas más preciadas.
Es la vida que lleva en el silencio,
sentimientos, victorias y desgracias,
es el crudo reflejo del momento
quien me habla y comenta lo que pasa.
Mi silencio está vivo todavía,
y a su lado navego con mi barca,
para ir a los mares del silencio
a dormir en los brazos que me aguardan.
Rafael Sánchez Ortega ©
28/12/10
POR EL PATIO DE MI CASA...
Por el patio de mi casa
ha cruzado una persona,
lleva flores en el pelo
y en sus manos una rosa.
Es sin duda mi vecina,
que regresa de la compra,
con su cesta bajo el brazo
y su cara seductora.
Cuando pasa yo la miro
y contemplo bien su forma,
con sus pasos elegantes
y esos senos que provocan.
No hay deseos de lascivia,
ni miradas lujuriosas,
sólo miro a mi vecina
y tras ella va su sombra.
Un vestido de lunares,
es la prenda de su ropa,
y sandalias de gitana
a sus pies que los adornan.
Por el patio de mi casa
ha cruzado una paloma,
lleva flores en el pico
y en sus alas van mis notas.
Van los lirios y claveles
del jardin donde se forman,
las alegres madreselvas,
alelíes y amapolas.
Van también tantos susurros,
recogidos de las olas,
con el lazo de bramante
de sirenas y de conchas.
Pero van mis sentimientos,
los latidos de mis horas,
los suspiros de mi alma
y los besos de mi boca.
Van a ti, paloma mía,
van contigo en mi derrota,
a tu vida y tu destino
en mi barca que está loca.
Por el patio de mi casa
ha cruzado ya una gota,
es la gota de unos ojos
que te miran y que lloran.
Es preludio de la lluvia,
que a tu cara cae y moja,
y que baja a tu vestido
por el pecho a la baldosa.
Es un llanto diferente,
un latido, como joyas,
son las perlas de tu seno
que se escapan jubilosas.
Y esta lluvia tan distinta,
que a tu pelo lo alborota,
besa y besa ya tu cara
y tus labios de Pandora.
Y te cubre con sus besos
te acaricia y te da forma,
y te abraza con su llanto,
de mis ojos que te adoran.
"...Por el patio de mi casa
ha cruzado una pastora,
lleva flores en el pelo
y en sus manos va mi rosa..."
Rafael Sánchez Ortega ©
26/12/10
ha cruzado una persona,
lleva flores en el pelo
y en sus manos una rosa.
Es sin duda mi vecina,
que regresa de la compra,
con su cesta bajo el brazo
y su cara seductora.
Cuando pasa yo la miro
y contemplo bien su forma,
con sus pasos elegantes
y esos senos que provocan.
No hay deseos de lascivia,
ni miradas lujuriosas,
sólo miro a mi vecina
y tras ella va su sombra.
Un vestido de lunares,
es la prenda de su ropa,
y sandalias de gitana
a sus pies que los adornan.
Por el patio de mi casa
ha cruzado una paloma,
lleva flores en el pico
y en sus alas van mis notas.
Van los lirios y claveles
del jardin donde se forman,
las alegres madreselvas,
alelíes y amapolas.
Van también tantos susurros,
recogidos de las olas,
con el lazo de bramante
de sirenas y de conchas.
Pero van mis sentimientos,
los latidos de mis horas,
los suspiros de mi alma
y los besos de mi boca.
Van a ti, paloma mía,
van contigo en mi derrota,
a tu vida y tu destino
en mi barca que está loca.
Por el patio de mi casa
ha cruzado ya una gota,
es la gota de unos ojos
que te miran y que lloran.
Es preludio de la lluvia,
que a tu cara cae y moja,
y que baja a tu vestido
por el pecho a la baldosa.
Es un llanto diferente,
un latido, como joyas,
son las perlas de tu seno
que se escapan jubilosas.
Y esta lluvia tan distinta,
que a tu pelo lo alborota,
besa y besa ya tu cara
y tus labios de Pandora.
Y te cubre con sus besos
te acaricia y te da forma,
y te abraza con su llanto,
de mis ojos que te adoran.
"...Por el patio de mi casa
ha cruzado una pastora,
lleva flores en el pelo
y en sus manos va mi rosa..."
Rafael Sánchez Ortega ©
26/12/10
SONRÍE CORAZÓN...

Sonríe corazón,
contén tu llanto,
hay nubes de alcanfor
de color blanco.
Detén tu caminar,
late despacio,
sin prisa vivirás,
estás a salvo.
No temas la pasión,
tú no hagas caso,
existe la razón
y el beso casto.
Hay seres sin piedad,
eso es humano,
hay otros que te dan
rosas y cardos.
Sonríe corazón,
es algo sano,
aguanta tu dolor,
voy a tu lado.
Rafael Sánchez Ortega ©
24/12/10
contén tu llanto,
hay nubes de alcanfor
de color blanco.
Detén tu caminar,
late despacio,
sin prisa vivirás,
estás a salvo.
No temas la pasión,
tú no hagas caso,
existe la razón
y el beso casto.
Hay seres sin piedad,
eso es humano,
hay otros que te dan
rosas y cardos.
Sonríe corazón,
es algo sano,
aguanta tu dolor,
voy a tu lado.
Rafael Sánchez Ortega ©
24/12/10
NO PERMITAS QUE EL SILENCIO...

No permitas que el silencio
se marchite en la distancia,
ni que callen hoy sus voces
por amores ni amenazas.
El silencio es fiel testigo
y es actor de lo que pasa,
es guardián y compañero
sin pedirte su alianza.
Es el fuego que consume
las pasiones en las llamas,
es el cáliz que se bebe
y que quema la garganta.
No permitas que el silencio
quede mudo en tu mirada,
ni que pierda su silueta
el reflejo y la esperanza.
El silencio es el gemido
y el latido de las almas,
es la brisa que te llega
y el nordeste que te alcanza.
Es el agua de los ríos
y la nieve en las montañas,
es el grito de los hombres
con un eco sin palabras.
No permitas que el silencio
sea reo en tu batalla,
ni que imiten mal su nombre
otras voces descaradas.
El silencio es el embrujo
y la cadencia de ese arpa,
es la sangre que se altera
por las venas con su lava.
Es el beso que se pide
a los labios que se aman,
y es la mano recorriendo
suavemente por tu cara.
No permitas que el silencio
rompa y rasgue lo que guardas,
ni que seas marioneta
de unas olas embravadas.
El silencio son las olas
y la arena de la playa,
es rumor de las mareas
con sirenas encantadas.
Es la voz que a ti te pide,
quien suplica y que reclama,
de que vivas tu silencio
para amar sin pedir nada.
Rafael Sánchez Ortega ©
23/12/10
se marchite en la distancia,
ni que callen hoy sus voces
por amores ni amenazas.
El silencio es fiel testigo
y es actor de lo que pasa,
es guardián y compañero
sin pedirte su alianza.
Es el fuego que consume
las pasiones en las llamas,
es el cáliz que se bebe
y que quema la garganta.
No permitas que el silencio
quede mudo en tu mirada,
ni que pierda su silueta
el reflejo y la esperanza.
El silencio es el gemido
y el latido de las almas,
es la brisa que te llega
y el nordeste que te alcanza.
Es el agua de los ríos
y la nieve en las montañas,
es el grito de los hombres
con un eco sin palabras.
No permitas que el silencio
sea reo en tu batalla,
ni que imiten mal su nombre
otras voces descaradas.
El silencio es el embrujo
y la cadencia de ese arpa,
es la sangre que se altera
por las venas con su lava.
Es el beso que se pide
a los labios que se aman,
y es la mano recorriendo
suavemente por tu cara.
No permitas que el silencio
rompa y rasgue lo que guardas,
ni que seas marioneta
de unas olas embravadas.
El silencio son las olas
y la arena de la playa,
es rumor de las mareas
con sirenas encantadas.
Es la voz que a ti te pide,
quien suplica y que reclama,
de que vivas tu silencio
para amar sin pedir nada.
Rafael Sánchez Ortega ©
23/12/10
QUIERES QUE TE HABLE DE SAN VICENTE...
Quieres que hable de San Vicente,
de su Folía y el cielo azul,
de sus marinos y su ribera
y del castillo de Santa Cruz.
Pero no hay prisa, querida amiga,
toma mi mano con prontitud,
vamos despacio, pasito a paso,
hasta los muelles en un albur.
Allí hay manjúa, en los viveros,
para la pesca del fiel atún,
también hay redes que son cosidas
por las rederas, en su amplitud.
Pero tú quieres que yo te hable
del San Vicente de aquel baúl,
ese que llevas en tu recuerdo
con la Barquera y su Jesús.
Porque aquel Niño, junto a su madre,
llenó tus ojos, llorando tú,
vistes el fondo de su mensaje
vistes la entrega y su gratitud.
Allá a lo lejos está la Maza,
y el largo puente del aguazul,
treinta y dos ojos, dicen tenía,
ahora ya es menos, su longitud.
La Iglesia en alto, firme y serena,
muestra la herida del viento sur,
muestra las rocas que están heridas,
con su silencio y en su quietud.
Adentro reza, bajo sus arcos,
el viejo anciano del abedul,
él con su boina reza que reza,
bajo los rayos del contraluz.
Unas marismas afuera esperan,
unas gaviotas piden virtud,
los marineros cantan romances,
suenan guitarras hay patatús.
Unas gargantas dejan canciones,
sus bajos y altos, hacen runrún,
pero se aclaran las rudas voces
con un sorbito del fiel vermut.
Esta es mi tierra y esta es mi gente,
el San Vicente de cielo azul,
con su Folía y con su Barquera,
con tantas cosas que hay en común.
No puedo hablarte de San Vicente,
tienes que verlo, sentirlo tú,
tienes que amarlo, quererlo mucho,
con su nordeste y su viento sur.
Rafael Sánchez Ortega ©
22/12/10
de su Folía y el cielo azul,
de sus marinos y su ribera
y del castillo de Santa Cruz.
Pero no hay prisa, querida amiga,
toma mi mano con prontitud,
vamos despacio, pasito a paso,
hasta los muelles en un albur.
Allí hay manjúa, en los viveros,
para la pesca del fiel atún,
también hay redes que son cosidas
por las rederas, en su amplitud.
Pero tú quieres que yo te hable
del San Vicente de aquel baúl,
ese que llevas en tu recuerdo
con la Barquera y su Jesús.
Porque aquel Niño, junto a su madre,
llenó tus ojos, llorando tú,
vistes el fondo de su mensaje
vistes la entrega y su gratitud.
Allá a lo lejos está la Maza,
y el largo puente del aguazul,
treinta y dos ojos, dicen tenía,
ahora ya es menos, su longitud.
La Iglesia en alto, firme y serena,
muestra la herida del viento sur,
muestra las rocas que están heridas,
con su silencio y en su quietud.
Adentro reza, bajo sus arcos,
el viejo anciano del abedul,
él con su boina reza que reza,
bajo los rayos del contraluz.
Unas marismas afuera esperan,
unas gaviotas piden virtud,
los marineros cantan romances,
suenan guitarras hay patatús.
Unas gargantas dejan canciones,
sus bajos y altos, hacen runrún,
pero se aclaran las rudas voces
con un sorbito del fiel vermut.
Esta es mi tierra y esta es mi gente,
el San Vicente de cielo azul,
con su Folía y con su Barquera,
con tantas cosas que hay en común.
No puedo hablarte de San Vicente,
tienes que verlo, sentirlo tú,
tienes que amarlo, quererlo mucho,
con su nordeste y su viento sur.
Rafael Sánchez Ortega ©
22/12/10
EXTRAÑABA SUS PASOS EN LA TARDE...
Extrañaba sus pasos en la tarde
y también el candor de su mirada,
sabía que faltaba su presencia
y sin ella la tarde le sobraba.
Buscaba desde tiempo una respuesta,
que el pecho no sabía contestarla,
gritaba fuertemente, acelerado,
al ver esa figura tan preciada.
Más hoy que precisaba de sus pasos,
los mismos por las ramblas no bajaban,
tampoco correteaban las ardillas,
coquetas, por las ramas de las hayas.
La tarde se vestía de colores
uniendo su color a la nostalgia,
quizás para añadir la fantasía
al sol que se ocultaba en lontananza.
Un niño perseguía las palomas
y ellas con su vuelo lo evitaban,
un joven en un banco con su chica
hablaba con sus dedos y mirada.
Existe la ilusión de los amantes,
igual que los suspiros de las arpas,
existen caracolas en los cielos
y estrellas por los mares y las playas.
Sabía que esperaba un imposible,
que todo conducía hasta la nada,
los sueños de los hombres son ligeros
que esperan ese manto de esperanza.
Esperan esa chispa de rocío,
la misma que renace con el alba,
que vibra, que revive y que palpita
del pecho hasta los labios que la aguardan.
Sabía que quería aquellos pasos
y también la figura tan amada,
sentía los suspiros y el deseo,
la lava por su sangre sin palabras.
...Pero tembló de frío y no de miedo,
la eterna soledad lo acompañaba,
estaba con sus sueños simplemente,
amando a quien quizás nunca lo amara...
Rafael Sánchez Ortega ©
21/12/10
y también el candor de su mirada,
sabía que faltaba su presencia
y sin ella la tarde le sobraba.
Buscaba desde tiempo una respuesta,
que el pecho no sabía contestarla,
gritaba fuertemente, acelerado,
al ver esa figura tan preciada.
Más hoy que precisaba de sus pasos,
los mismos por las ramblas no bajaban,
tampoco correteaban las ardillas,
coquetas, por las ramas de las hayas.
La tarde se vestía de colores
uniendo su color a la nostalgia,
quizás para añadir la fantasía
al sol que se ocultaba en lontananza.
Un niño perseguía las palomas
y ellas con su vuelo lo evitaban,
un joven en un banco con su chica
hablaba con sus dedos y mirada.
Existe la ilusión de los amantes,
igual que los suspiros de las arpas,
existen caracolas en los cielos
y estrellas por los mares y las playas.
Sabía que esperaba un imposible,
que todo conducía hasta la nada,
los sueños de los hombres son ligeros
que esperan ese manto de esperanza.
Esperan esa chispa de rocío,
la misma que renace con el alba,
que vibra, que revive y que palpita
del pecho hasta los labios que la aguardan.
Sabía que quería aquellos pasos
y también la figura tan amada,
sentía los suspiros y el deseo,
la lava por su sangre sin palabras.
...Pero tembló de frío y no de miedo,
la eterna soledad lo acompañaba,
estaba con sus sueños simplemente,
amando a quien quizás nunca lo amara...
Rafael Sánchez Ortega ©
21/12/10
QUERÍA CONQUISTAR EL UNIVERSO...
Quería conquistar el universo
con amor, con su letra y su palabra,
y se encontraba ahora detenido
una tarde de otoño en la montaña.
Estaba muy cansado de la vida,
andando por los campos y calzadas,
sin tiempo de cubrirse de la lluvia,
mojado por las penas y las lágrimas.
Soñaba con que un día no lejano
sus pasos hasta ella le llevaran,
al mar de los suspiros y corales,
al manto verdinegro de sus aguas.
Ansiaba caminar por esa arena,
tan fina, tan ardiente y tan dorada,
sentir la suave brisa del nordeste,
el roce del salitre por su cara.
Por eso contemplaba ensimismado
los años transcurridos de su marcha,
los sueños de su fértil fantasía,
la marcha hacia el desierto de su alma.
Buscó por mucho tiempo la quimera,
la eterna filigrana tan ansiada,
la voz que le contara sus secretos,
la letra con el eco en la distancia.
Más caminó por sitios muy diversos,
llamando por las puertas y ventanas,
buscando entre las sombras la silueta,
la huella tan querida y tan ansiada.
Y no lo consiguió, todo fue en vano,
silencio y soledad, tan sólo hallaba,
los años le pasaron lentamente,
su pelo se cubrió de dulces canas.
El hombre soñador, aquel poeta,
dejaba que su pluma descansara,
estaba con los ojos muy cansados,
mirando sin mirar hacia la nada.
Estaba en el final del largo viaje;
el invierno sin prisas se acercaba,
venía con los cielos de tormentas,
para romper sus sueños y esperanzas.
Tenía que correr, gritar muy alto,
la vida no se escribe ni se acaba,
debía de marchar a su destino
tras su sangre latiendo acelerada.
Sentía la hemorragia de su vida,
sabía de la herida que llevaba,
tenía que llegar hasta su lado,
para besar al mar, junto a la playa.
Rafael Sánchez Ortega ©
19/12/10
con amor, con su letra y su palabra,
y se encontraba ahora detenido
una tarde de otoño en la montaña.
Estaba muy cansado de la vida,
andando por los campos y calzadas,
sin tiempo de cubrirse de la lluvia,
mojado por las penas y las lágrimas.
Soñaba con que un día no lejano
sus pasos hasta ella le llevaran,
al mar de los suspiros y corales,
al manto verdinegro de sus aguas.
Ansiaba caminar por esa arena,
tan fina, tan ardiente y tan dorada,
sentir la suave brisa del nordeste,
el roce del salitre por su cara.
Por eso contemplaba ensimismado
los años transcurridos de su marcha,
los sueños de su fértil fantasía,
la marcha hacia el desierto de su alma.
Buscó por mucho tiempo la quimera,
la eterna filigrana tan ansiada,
la voz que le contara sus secretos,
la letra con el eco en la distancia.
Más caminó por sitios muy diversos,
llamando por las puertas y ventanas,
buscando entre las sombras la silueta,
la huella tan querida y tan ansiada.
Y no lo consiguió, todo fue en vano,
silencio y soledad, tan sólo hallaba,
los años le pasaron lentamente,
su pelo se cubrió de dulces canas.
El hombre soñador, aquel poeta,
dejaba que su pluma descansara,
estaba con los ojos muy cansados,
mirando sin mirar hacia la nada.
Estaba en el final del largo viaje;
el invierno sin prisas se acercaba,
venía con los cielos de tormentas,
para romper sus sueños y esperanzas.
Tenía que correr, gritar muy alto,
la vida no se escribe ni se acaba,
debía de marchar a su destino
tras su sangre latiendo acelerada.
Sentía la hemorragia de su vida,
sabía de la herida que llevaba,
tenía que llegar hasta su lado,
para besar al mar, junto a la playa.
Rafael Sánchez Ortega ©
19/12/10
EL AMOR NO ES UN JUEGO DE PALABRAS...
El amor no es un juego de palabras,
es decir simplemente lo que sientas,
escribir sobre amor es algo fácil,
pero debes hacerlo con tus letras.
Esas letras nacidas en el alma
y que van a tus labios y tu lengua,
las musitas, quizás, en un susurro,
al oído impaciente y sin reservas.
Hay un muro que salvan las distancias,
es el muro de nubes que se alejan,
y que van más allá, por el espacio,
para ir a dormir con las estrellas.
Las palabras no juegan con la vida,
ni el amor en las mismas se recrea,
hay amor en palabras y silencios
y también en los versos y poemas.
Pero existe el amor en la mirada,
y el amor no es un algo que se venda,
ni tampoco son cromos de los niños,
ni el juguete de cambio y de pelea.
El amor es aquello que palpita,
lo nacido en el pecho y que lo altera,
puede ser la sonrisa de unos versos
y también unas letras que te dejan.
El amor no se mide por palabras
ni por letras cargadas de riqueza,
hay amor en los labios de los niños,
y en la madre, del seno que desea.
El amor no es la suma de unas rimas
ni poemas que nadie los entienda,
es hablar simplemente con palabras,
con el alma sencilla y tan sincera.
Porque amor es dolor y sufrimiento,
es sentir esa daga que atraviesa,
esa flecha que llega envenenada
de ese ser que tu amas y veneras.
"...El amor no es un juego de palabras,
es buscar simplemente la respuesta,
escuchar de otros labios sus palabras
y vivir ese sueño que tu anhelas..."
Rafael Sánchez Ortega ©
17/12/10
es decir simplemente lo que sientas,
escribir sobre amor es algo fácil,
pero debes hacerlo con tus letras.
Esas letras nacidas en el alma
y que van a tus labios y tu lengua,
las musitas, quizás, en un susurro,
al oído impaciente y sin reservas.
Hay un muro que salvan las distancias,
es el muro de nubes que se alejan,
y que van más allá, por el espacio,
para ir a dormir con las estrellas.
Las palabras no juegan con la vida,
ni el amor en las mismas se recrea,
hay amor en palabras y silencios
y también en los versos y poemas.
Pero existe el amor en la mirada,
y el amor no es un algo que se venda,
ni tampoco son cromos de los niños,
ni el juguete de cambio y de pelea.
El amor es aquello que palpita,
lo nacido en el pecho y que lo altera,
puede ser la sonrisa de unos versos
y también unas letras que te dejan.
El amor no se mide por palabras
ni por letras cargadas de riqueza,
hay amor en los labios de los niños,
y en la madre, del seno que desea.
El amor no es la suma de unas rimas
ni poemas que nadie los entienda,
es hablar simplemente con palabras,
con el alma sencilla y tan sincera.
Porque amor es dolor y sufrimiento,
es sentir esa daga que atraviesa,
esa flecha que llega envenenada
de ese ser que tu amas y veneras.
"...El amor no es un juego de palabras,
es buscar simplemente la respuesta,
escuchar de otros labios sus palabras
y vivir ese sueño que tu anhelas..."
Rafael Sánchez Ortega ©
17/12/10
¡ATALAYA, ATALAYERO...!
"¡Atalaya, atalayero!",
saludaba en su pasar,
la bella moza de Boria
que marchaba a Santillán.
En el alto de una loma
se encontraba este lugar,
unas piedras en ruínas,
descompuestas y sin cal.
Eran restos de un pasado,
de unos siglos que se van,
y se pierden en el tiempo
entre olas y entre sal.
La Atalaya por la noche
era el faro y la señal,
referencia de marinos
que debían sortear.
Porque cerca, en su Ribera,
hay posada al comensal,
con un lecho y una mesa
y comida para dar.
Vuelan lentas las gaviotas
a su nido de cristal,
y las ve el Atalayero
que musita este cantar:
"...Por el cielo una gaviota
ve a un marino en libertad,
va en su barca de dos velas
sin timón ni capitán.
El marino va a otros mares
a buscar un litoral,
¡tierra nueva, sabia nueva!,
eso grita tan locuaz..."
...Más de pronto se oscurece,
la Atalaya hay que atizar,
ruedan leños y maderas
a la hoguera y el fanal.
Prenden vivas esas llamas
porque quieren avisar,
del peligro de la costa,
con sus bajos y coral.
Noche a noche la Atalaya
es la estrella en este mar,
es el faro y la linterna,
del marino y el sedal.
"...Atalaya, Atalayero",
repetía al regresar,
nuestra moza, la de Boria,
que fue a leña a Santillán..."
Rafael Sánchez Ortega ©
16/12/10
saludaba en su pasar,
la bella moza de Boria
que marchaba a Santillán.
En el alto de una loma
se encontraba este lugar,
unas piedras en ruínas,
descompuestas y sin cal.
Eran restos de un pasado,
de unos siglos que se van,
y se pierden en el tiempo
entre olas y entre sal.
La Atalaya por la noche
era el faro y la señal,
referencia de marinos
que debían sortear.
Porque cerca, en su Ribera,
hay posada al comensal,
con un lecho y una mesa
y comida para dar.
Vuelan lentas las gaviotas
a su nido de cristal,
y las ve el Atalayero
que musita este cantar:
"...Por el cielo una gaviota
ve a un marino en libertad,
va en su barca de dos velas
sin timón ni capitán.
El marino va a otros mares
a buscar un litoral,
¡tierra nueva, sabia nueva!,
eso grita tan locuaz..."
...Más de pronto se oscurece,
la Atalaya hay que atizar,
ruedan leños y maderas
a la hoguera y el fanal.
Prenden vivas esas llamas
porque quieren avisar,
del peligro de la costa,
con sus bajos y coral.
Noche a noche la Atalaya
es la estrella en este mar,
es el faro y la linterna,
del marino y el sedal.
"...Atalaya, Atalayero",
repetía al regresar,
nuestra moza, la de Boria,
que fue a leña a Santillán..."
Rafael Sánchez Ortega ©
16/12/10
PASARÁS MARINERO...
Pasarás por mi lado
en la noche serena,
pasarás como siempre
a buscar ese imán,
esa música dulce,
tan precisa y sincera,
que musitan las olas
con la playa y el mar.
...Y al marchar de tu puerto
a las sombras eternas,
sentirás a la brisa,
la sirena y coral,
ellos son tus amantes
con estrofas y letras,
y también ese beso
que precisa tu faz.
Pasarás marinero
con tu prisa y con pena,
pasarás con tu ropa
las escamas y sal;
una cesta vacía,
de los peces y pesca,
cuelga ya de tu brazo
con profundo pesar.
...Y al volver de los mares
el nordeste te ciega,
la taberna te llama
y no vas a tu hogar,
hoy el tinto te invita,
el cigarro y taberna
para huir de ti mismo
derrotado y sin pan.
Pasarás por la vida
y te irás tras las huellas
de misterios ocultos
en fornido alazán,
pero llevas encima
esa carga tremenda,
ese eterno misterio
que no quieres hurgar.
...Y al saber que te has ido
a fundirte en la gleba,
unos ojos sinceros
para ti llorarán,
rezarán por tu alma
a la Virgen Barquera,
y entonando una Salve
pedirán por tu paz.
Rafael Sánchez Ortega ©
15/12/10
en la noche serena,
pasarás como siempre
a buscar ese imán,
esa música dulce,
tan precisa y sincera,
que musitan las olas
con la playa y el mar.
...Y al marchar de tu puerto
a las sombras eternas,
sentirás a la brisa,
la sirena y coral,
ellos son tus amantes
con estrofas y letras,
y también ese beso
que precisa tu faz.
Pasarás marinero
con tu prisa y con pena,
pasarás con tu ropa
las escamas y sal;
una cesta vacía,
de los peces y pesca,
cuelga ya de tu brazo
con profundo pesar.
...Y al volver de los mares
el nordeste te ciega,
la taberna te llama
y no vas a tu hogar,
hoy el tinto te invita,
el cigarro y taberna
para huir de ti mismo
derrotado y sin pan.
Pasarás por la vida
y te irás tras las huellas
de misterios ocultos
en fornido alazán,
pero llevas encima
esa carga tremenda,
ese eterno misterio
que no quieres hurgar.
...Y al saber que te has ido
a fundirte en la gleba,
unos ojos sinceros
para ti llorarán,
rezarán por tu alma
a la Virgen Barquera,
y entonando una Salve
pedirán por tu paz.
Rafael Sánchez Ortega ©
15/12/10
UNO ESCRIBE SIN MIEDO, CON EL ALMA...

Uno escribe sin miedo, con el alma,
y lo hace llevando una sonrisa,
ese trozo de amor, el grito ansiado,
que trasmita la paz y la alegría.
Y se escribe en cuadernos generosos,
inundando de letras las cuartillas,
son las voces que salen hacia el aire
con la sangre del pecho que palpita.
Es el grito angustiado de los hombres
en la mano paciente del escriba,
él lo toma y modela lentamente
y lo saca desnudo a ver la vida.
Hoy se escribe en invierno y en verano,
mientras buscan los hombres una orilla,
la ribera que va desde sus almas
hasta el faro y la costa tan altiva.
Llegan olas templadas, con resaca,
a la playa dorada que dormita,
son rumores que llegan con el viento,
francachelas de llantos y de risas.
Pero el hombre que escribe sin coraza,
el autor, es un niño que suspira,
el que piensa que existen los pegasos
y también las alegres margaritas.
Es aquel que abandona los sembrados
para ir al rosario y a la misa,
el que luego camina hacia la nada
a sentir el abrazo de la brisa.
Es el hombre que busca la palabra,
el que siente con ella la caricia,
el que sueña con globos de colores
y con dulces y bellas campanillas.
Soñador de mil sueños e ilusiones,
vive bien ese sueño que en ti habita,
no despiertes jamás de tu letargo
pues tú vives la vida sin malicia.
Y esa vida, con rumbo vacilante,
plasmarás sin saberlo día a día,
a pesar de los miedos y las dudas,
a pesar de las sombras que te agitan.
Rafael Sánchez Ortega ©
13/12/10
y lo hace llevando una sonrisa,
ese trozo de amor, el grito ansiado,
que trasmita la paz y la alegría.
Y se escribe en cuadernos generosos,
inundando de letras las cuartillas,
son las voces que salen hacia el aire
con la sangre del pecho que palpita.
Es el grito angustiado de los hombres
en la mano paciente del escriba,
él lo toma y modela lentamente
y lo saca desnudo a ver la vida.
Hoy se escribe en invierno y en verano,
mientras buscan los hombres una orilla,
la ribera que va desde sus almas
hasta el faro y la costa tan altiva.
Llegan olas templadas, con resaca,
a la playa dorada que dormita,
son rumores que llegan con el viento,
francachelas de llantos y de risas.
Pero el hombre que escribe sin coraza,
el autor, es un niño que suspira,
el que piensa que existen los pegasos
y también las alegres margaritas.
Es aquel que abandona los sembrados
para ir al rosario y a la misa,
el que luego camina hacia la nada
a sentir el abrazo de la brisa.
Es el hombre que busca la palabra,
el que siente con ella la caricia,
el que sueña con globos de colores
y con dulces y bellas campanillas.
Soñador de mil sueños e ilusiones,
vive bien ese sueño que en ti habita,
no despiertes jamás de tu letargo
pues tú vives la vida sin malicia.
Y esa vida, con rumbo vacilante,
plasmarás sin saberlo día a día,
a pesar de los miedos y las dudas,
a pesar de las sombras que te agitan.
Rafael Sánchez Ortega ©
13/12/10
BUSCA LA MANO DEL VIENTO
Busca la mano del viento
y sentirás su frescura,
sabrás que existe la vida
y la verdad absoluta.
Quizás el viento sea fuerte
y tengas miedos y dudas,
más toma fuerte su mano
te llevará hasta la cuna.
Sigue soñando, muchacho,
aunque tu edad sea mucha,
sueña con mar y montañas,
bajo tormentas y lluvias.
Porque soñar nada cuesta,
sólo tomar una pluma
para llevar al cuaderno
tu sentimiento y locura.
Busca la mano del viento
y sentirás quien te empuja,
esos suspiros velados
y el caminar sin la brújula.
Quizás emprendas un viaje,
lejos, a tierra fecunda,
más ten valor en tus fuerzas
y confianza en la lucha.
Sigue soñando sin miedo
aunque te agobie la bruma,
sueña con niños jugando
y con poetas y musas.
Porque soñar, sueñan todos,
y aunque unos hombres lo ocultan,
sueñan y cantan canciones
para calmar mil preguntas.
Busca la mano del viento
y sentirás su disculpa,
entre el latido y latido
que de sus dedos te adjunta.
Quizás la mano del viento
busque con fuerza la tuya,
para guiarte en tus sueños,
para verlar tu dulzura.
Sigue soñando en la noche
porque la noche te arrulla,
sueña con besos y abrazos,
y con la arruga que cruza.
Porque esa arruga intranquila
quiero tocarla desnuda,
quiero sentirla a mi lado
como la ola y la espuma.
"...Busca la mano del viento
y sentirás su hermosura,
sabrás que existe tu vida
con el amor que te busca..."
Rafael Sánchez Ortega ©
12/12/10
y sentirás su frescura,
sabrás que existe la vida
y la verdad absoluta.
Quizás el viento sea fuerte
y tengas miedos y dudas,
más toma fuerte su mano
te llevará hasta la cuna.
Sigue soñando, muchacho,
aunque tu edad sea mucha,
sueña con mar y montañas,
bajo tormentas y lluvias.
Porque soñar nada cuesta,
sólo tomar una pluma
para llevar al cuaderno
tu sentimiento y locura.
Busca la mano del viento
y sentirás quien te empuja,
esos suspiros velados
y el caminar sin la brújula.
Quizás emprendas un viaje,
lejos, a tierra fecunda,
más ten valor en tus fuerzas
y confianza en la lucha.
Sigue soñando sin miedo
aunque te agobie la bruma,
sueña con niños jugando
y con poetas y musas.
Porque soñar, sueñan todos,
y aunque unos hombres lo ocultan,
sueñan y cantan canciones
para calmar mil preguntas.
Busca la mano del viento
y sentirás su disculpa,
entre el latido y latido
que de sus dedos te adjunta.
Quizás la mano del viento
busque con fuerza la tuya,
para guiarte en tus sueños,
para verlar tu dulzura.
Sigue soñando en la noche
porque la noche te arrulla,
sueña con besos y abrazos,
y con la arruga que cruza.
Porque esa arruga intranquila
quiero tocarla desnuda,
quiero sentirla a mi lado
como la ola y la espuma.
"...Busca la mano del viento
y sentirás su hermosura,
sabrás que existe tu vida
con el amor que te busca..."
Rafael Sánchez Ortega ©
12/12/10
NO QUIERO EXPLICACIÓN A LAS MENTIRAS...
No quiero explicación a las mentiras,
ni tampoco los versos y palabras,
me resisto al abrazo de ese viento
que me envía el recuerdo que me alcanza.
Es posible que existan las cenizas
y en la hoguera persistan muchas llamas,
y que vibren quizás los corazones
por el fuego sagrado de una causa.
Pero quiero guardar esos momentos,
vividos y soñados con nostalgia,
a pesar de los miles de reproches
que destilan con pena por mi cara.
Más no quiero ser víctima de nadie,
ni tampoco el reproche de unas lágrimas,
que son mías y salen de muy dentro,
aunque exista razón para causarlas.
Los errores persisten en el tiempo
y caemos a veces en su trampa,
sin embargo no abjuro del pasado
compartido y vivido en la distancia.
Ese tiempo fue un ciclo de alegrías,
con tormentas surgidas de la nada,
las cenizas velaban nuestras sienes
al compás de violines y de arpas.
Hubo un día y un vals sobre las olas,
hubo noches de luna plateada,
y también las preciosas margaritas,
con su blanco fugaz y, con su gracia.
Y hasta vimos al niño en aquel parque,
persiguiendo las sombras de las ramas,
de la encina y el roble caprichosas,
por el suelo, que alegre se estiraban.
No fue un sueño sin más, ni una locura,
fue el reflejo fugaz, la brisa alada,
quien movió y alteró dos corazones
en un tiempo vivido por sus almas.
Yo quisiera que cesen los recuerdos
y se ahoguen también en la garganta,
esos gritos quizás desesperados
que produce el pasado y la resaca.
Sólo quiero ser dueño de esta nave,
capitán y piloto de mi barca,
para ir a buscar junto a la arena
a las olas que mueren en la playa.
"...No quiero explicación a las mentiras,
ni tampoco respuestas sin miradas,
sólo quiero el abrazo del nordeste
y su beso llegando sin palabras..."
Rafael Sánchez Ortega ©
10/12/10
ni tampoco los versos y palabras,
me resisto al abrazo de ese viento
que me envía el recuerdo que me alcanza.
Es posible que existan las cenizas
y en la hoguera persistan muchas llamas,
y que vibren quizás los corazones
por el fuego sagrado de una causa.
Pero quiero guardar esos momentos,
vividos y soñados con nostalgia,
a pesar de los miles de reproches
que destilan con pena por mi cara.
Más no quiero ser víctima de nadie,
ni tampoco el reproche de unas lágrimas,
que son mías y salen de muy dentro,
aunque exista razón para causarlas.
Los errores persisten en el tiempo
y caemos a veces en su trampa,
sin embargo no abjuro del pasado
compartido y vivido en la distancia.
Ese tiempo fue un ciclo de alegrías,
con tormentas surgidas de la nada,
las cenizas velaban nuestras sienes
al compás de violines y de arpas.
Hubo un día y un vals sobre las olas,
hubo noches de luna plateada,
y también las preciosas margaritas,
con su blanco fugaz y, con su gracia.
Y hasta vimos al niño en aquel parque,
persiguiendo las sombras de las ramas,
de la encina y el roble caprichosas,
por el suelo, que alegre se estiraban.
No fue un sueño sin más, ni una locura,
fue el reflejo fugaz, la brisa alada,
quien movió y alteró dos corazones
en un tiempo vivido por sus almas.
Yo quisiera que cesen los recuerdos
y se ahoguen también en la garganta,
esos gritos quizás desesperados
que produce el pasado y la resaca.
Sólo quiero ser dueño de esta nave,
capitán y piloto de mi barca,
para ir a buscar junto a la arena
a las olas que mueren en la playa.
"...No quiero explicación a las mentiras,
ni tampoco respuestas sin miradas,
sólo quiero el abrazo del nordeste
y su beso llegando sin palabras..."
Rafael Sánchez Ortega ©
10/12/10
QUIZÁS AQUELLA NOCHE DE TORMENTA...
Quizás aquella noche de tormenta
tus ojos reflejaran cierto miedo,
más puede que mis ojos me engañaran
y fuera una cortina lo que vieron.
Un alma aparecía alborotada
en medio de la bruma y el silencio,
los rayos fantasmales de la vida
dejaban filigranas por los cielos.
Por eso yo pensé que tú temblabas,
que había en la mirada más que anhelos,
y puede que las nubes tortuosas
las viera simplemente con mi ensueño.
No sé por cuanto tiempo te quedaste,
mis ojos a tus ojos persiguieron,
se fueron a regiones infinitas
allí donde la paz es algo eterno.
Marché junto a tu mano temblorosa,
mis dedos enlazados con tus dedos,
buscando el paraíso de la vida,
aquel donde se vive con los sueños.
Más puede que los rayos y tormenta
cegaran a mis ojos tan sedientos,
y fueran mariposas de colores
productos del amor y del deseo.
Hay hombres que navegan por los mares
y niños que se mezclan con los cuentos,
a veces se confunden y se mezclan
cambiando sus papeles sin saberlo.
Por eso tengo dudas del pasado
y mezclo realidad con los recuerdos,
el hombre encallecido busca vida,
el niño fantasías con sus juegos.
La eterna paradoja del destino,
la eterna dualidad del hombre bueno,
el niño con la cara sonrosada
el hombre taciturno y tan entero.
Más sé que aquella noche de tormenta
temblaron nuestras almas y los cuerpos,
temblaron como tiemblan los amantes,
por causa del abrazo y de sus besos.
Rafael Sánchez Ortega ©
09/12/10
tus ojos reflejaran cierto miedo,
más puede que mis ojos me engañaran
y fuera una cortina lo que vieron.
Un alma aparecía alborotada
en medio de la bruma y el silencio,
los rayos fantasmales de la vida
dejaban filigranas por los cielos.
Por eso yo pensé que tú temblabas,
que había en la mirada más que anhelos,
y puede que las nubes tortuosas
las viera simplemente con mi ensueño.
No sé por cuanto tiempo te quedaste,
mis ojos a tus ojos persiguieron,
se fueron a regiones infinitas
allí donde la paz es algo eterno.
Marché junto a tu mano temblorosa,
mis dedos enlazados con tus dedos,
buscando el paraíso de la vida,
aquel donde se vive con los sueños.
Más puede que los rayos y tormenta
cegaran a mis ojos tan sedientos,
y fueran mariposas de colores
productos del amor y del deseo.
Hay hombres que navegan por los mares
y niños que se mezclan con los cuentos,
a veces se confunden y se mezclan
cambiando sus papeles sin saberlo.
Por eso tengo dudas del pasado
y mezclo realidad con los recuerdos,
el hombre encallecido busca vida,
el niño fantasías con sus juegos.
La eterna paradoja del destino,
la eterna dualidad del hombre bueno,
el niño con la cara sonrosada
el hombre taciturno y tan entero.
Más sé que aquella noche de tormenta
temblaron nuestras almas y los cuerpos,
temblaron como tiemblan los amantes,
por causa del abrazo y de sus besos.
Rafael Sánchez Ortega ©
09/12/10
TUS PALABRAS LLEGARON CON EL VIENTO...
Tus palabras llegaron con el viento
y vinieron pacientes a mi lado,
contenían los lirios y amapolas
con los besos salidos sin descanso.
Tus palabras tenían los suspiros,
las nostalgias de risas y de llantos,
y traían también esa dulzura,
ese embrujo salido de tus manos.
Porque el viento traía, entre sus voces,
los recuerdos alegres del pasado,
los paseos de noche por la playa
y el temblor tan profundo del abrazo.
Es posible que todo sean sueños,
y tus voces recuerdos de un verano,
es posible que aumente tu figura
y que mire a la misma ensimismado.
Pero no, me repito, no es posible,
tus palabras son ecos de unos pasos,
son las letras formadas en el pecho,
y los versos que mandas de regalo.
Se apresuran las olas en su marcha
para ir a la playa a su descanso,
a lo lejos, el sol busca su lecho,
en la tarde que acaba en el ocaso.
Poesía trae el viento y yo la tomo,
bebo el cáliz ardiente y tan sagrado,
ese néctar que llega en tus palabras,
esa brisa que abraza sin descanso.
Porque al fin tus palabras dejan vida
y una bella esperanza, sin dudarlo,
es el viento con todas sus esencias,
y el amor que se escapa de tus labios.
No me niegues amor, esas palabras,
deja al viento que llegue a mi costado,
y que sienta el abrazo de la brisa
aunque el sueño se rompa en mil pedazos.
"...Tus palabras llegaron con el viento,
y trajeron recuerdos ya lejanos,
las estrellas del cielo sorprendidas
con tu voz se durmieron, mientras tanto..."
Rafael Sánchez Ortega ©
08/12/10
y vinieron pacientes a mi lado,
contenían los lirios y amapolas
con los besos salidos sin descanso.
Tus palabras tenían los suspiros,
las nostalgias de risas y de llantos,
y traían también esa dulzura,
ese embrujo salido de tus manos.
Porque el viento traía, entre sus voces,
los recuerdos alegres del pasado,
los paseos de noche por la playa
y el temblor tan profundo del abrazo.
Es posible que todo sean sueños,
y tus voces recuerdos de un verano,
es posible que aumente tu figura
y que mire a la misma ensimismado.
Pero no, me repito, no es posible,
tus palabras son ecos de unos pasos,
son las letras formadas en el pecho,
y los versos que mandas de regalo.
Se apresuran las olas en su marcha
para ir a la playa a su descanso,
a lo lejos, el sol busca su lecho,
en la tarde que acaba en el ocaso.
Poesía trae el viento y yo la tomo,
bebo el cáliz ardiente y tan sagrado,
ese néctar que llega en tus palabras,
esa brisa que abraza sin descanso.
Porque al fin tus palabras dejan vida
y una bella esperanza, sin dudarlo,
es el viento con todas sus esencias,
y el amor que se escapa de tus labios.
No me niegues amor, esas palabras,
deja al viento que llegue a mi costado,
y que sienta el abrazo de la brisa
aunque el sueño se rompa en mil pedazos.
"...Tus palabras llegaron con el viento,
y trajeron recuerdos ya lejanos,
las estrellas del cielo sorprendidas
con tu voz se durmieron, mientras tanto..."
Rafael Sánchez Ortega ©
08/12/10
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