5.889 - ERAN LIBROS...
Eran libros apilados
en las baldas de un desván
con relatos y poemas
descansando de bregar.
Y esa vida de lecturas
de una vida sin igual,
reposaba en otro cuarto
recostada en un sofá.
Era el cuerpo de una niña,
con un rostro angelical,
que heredó de sus mayores
esos libros del hogar.
Un tesoro entre sus manos
y a sus ojos la señal,
de una vida tras los muros
de la casa donde está.
Y la vida, con la brisa,
cada día llegará,
de horizontes muy lejanos
con las olas de la mar.
Son un beso susurrante,
y un rumor que llegará,
hasta el alma de la joven
con mil sueños de cristal.
Eran libros apilados
y eran versos sin firmar,
aunque en ellos, tus latidos,
la sonrisa dejarán.
Rafael Sánchez Ortega ©
05/07/24
5.888 - CAMINA EL HOMBRE...
Camina el hombre, y su sombra
va caminando con él
mientras las nubes se apartan
y se acrecienta su sed.
Lleva una cruz en los hombros,
sangre en las manos y piel,
una corona de espinas
rasga su frente y la sien.
Y mientras tanto, la gente,
brama y protesta tras él,
quien con la cruz en su espalda
busca el calvario a su vez.
Bajo el silencio del cielo,
hay un martillo cruel,
clavos perforan las manos,
luego lo hacen en pies.
Y así termina la historia
y da comienzo la fe,
por esta entrega y la vida
de quien nació en un Belén.
Rasgan los cielos los rayos,
tiemblan las almas sin ver,
ese mensaje sublime
sin preguntarnos por qué.
¡Adiós!, suspiran los niños,
¡adiós!, los hombres de bien,
a Dios, la tierra y la sangre
de los que lloran sin ver.
Rafael Sánchez Ortega ©
04/07/24
5.887 - YA DUERME LA LUNA...
Ya duerme la luna
y un niño a su lado,
¡qué escena tan bella
me deja este cuadro!
La luna de plata
sonríe soñando
y el niño suspira,
tranquilo, en sus brazos.
Abajo, en la tierra,
la noche, despacio,
extiende las sombras
por casas y campos.
Ya cantan las ranas
y animan el lago,
con aguas tranquilas
que guardan descanso.
Tú buscas la rima
y el verso olvidado,
aquel que una noche
trazara una mano.
La mano divina,
con ojos tan claros,
de aquella muchacha
que hirió tu costado.
La amaste y sentiste,
contando sus pasos,
en cortas jornadas
de un tierno verano.
Y así, de esta forma,
tus sueños cruzaron
con otros latidos
de ojitos castaños.
Hoy ves a la luna,
sonríes llorando,
y cierras los ojos
también suspirando.
Rafael Sánchez Ortega ©
03/07/24
5.886 - AQUELLAS TAPIAS...
Aquellas tapias,
tal altas, del colegio,
aún las recuerdo.
Los muros negros,
oscuros, por la yedra,
y mal cuidados.
El edificio,
en forma de rectángulo
con aire ausente.
Y aquellas aulas
con mesas y pupitres
tan entrañables.
Hoy las añoro
y ansío aquellos tiempos
de mi niñez.
Pero han pasado,
igual que tantos años
y otros momentos.
Quedan rescoldos,
retazos y algún sueño
de aquellos días.
Y es que la infancia
perdura y se recuerda
siempre en el alma
Y aunque los años
de vida ya se apaguen,
los sueños vuelan.
Rafael Sánchez Ortega ©
01/07/24
5.885 - CANTABA DE NOCHE...
Cantaba de noche
la alegre cigarra,
cantaba a la luna,
al mar y a las aguas.
Cantaba sin miedo
su alegre tonada,
dejando ese néctar
que embriaga las almas.
Saliste en las sombras
también a buscarla,
a ver si podías
soñar con su calma.
Y al fin la encontraste
luciendo en las ramas
de un roble, en el bosque,
cercano a la playa.
Cerraste los ojos,
pensaste en tu casa,
y en labios que piden
y buscan tu cara.
También compartiste,
en tiempos, las nanas,
con versos y letras
de cuentos y hadas.
¡Qué ratos bonitos
y tiempos de magia,
vinieron a darte
la noche estrellada!
Y así se pasaron
los días de infancia,
las horas y ratos
que tú deseabas.
"...Suspiros y sueños,
¡qué mezcla tan grata!,
viviste en la noche
buscando cigarras..."
Rafael Sánchez Ortega ©
30/06/24
5.884 - HA LLEGADO EL VERANO...
Ha llegado el verano
con un tiempo revuelto
de calores y lluvias
alterando los cuerpos.
Y las mentes se estrechan
con reproches y miedos,
suplicando a los días
una paz en el tiempo.
Que el calor y la brisa
se permuten con celo,
alcanzando a las almas
y rompiendo el silencio.
Y es que son, estas fechas,
de crear mil recuerdos,
para luego llevarlos
y guardarlos muy dentro.
Son instantes y risas,
de pequeños momentos,
con sencillos murmullos
de la brisa y el viento.
Son la música sorda
de los labios inquietos,
y esa voz que estremece
y nos deja sus besos.
Son fragmentos y adagios
de algún viaje incompleto,
donde el alma se encuentra
con la paz de los versos.
Y así nace la vida
del poema y del sueño,
en la mente del niño
y del hombre viajero.
Ha llegado el verano,
para ti que, en invierno,
zapateas la vida
para ir a su encuentro.
Rafael Sánchez Ortega ©
29/06/24
5.883 - DE NUEVO...
De nuevo, tu sonrisa,
limpió mis telarañas
que habían avanzado
cubriendo las ventanas.
Tus letras me animaron,
temblaron mis pestañas
y el agua vino a ellas,
cual brisa enamorada.
Creí que te habías ido,
muy lejos, por montañas
y puede que por sendas
y rutas muy lejanas.
Estaba entristecido,
sin sueños y sin nada,
sumido en la miseria
de miedos y fantasmas.
Veía que mis sueños
con prisas se alejaban
y huían de mis manos
los versos y la calma.
Quería tu sonrisa,
tu voz y tu palabra,
por medio de las letras
que antaño me llegaban.
Y un día, sin pensarlo,
volvieron a mi casa
las letras temblorosas
que tanto deseaba.
Lloró, sin tú saberlo,
un niño en la distancia,
plasmando en sus poemas
la sangre alborozada.
Temblaron sus ojitos,
con brisa satinada
y lluvia de un verano
con rosas y con magia.
Y fueron de un poema,
las flores rescatadas,
con sueños y ternura
en ellos reflejada.
Doy gracias a los cielos
por esa forma clara
de verte en estos versos,
temblando y sin distancia.
Rafael Sánchez Ortega ©
28/06/24






