4.103 - EN UN ESTANQUE...
En un estanque
nadaban unos peces,
tranquilamente.
Tú los mirabas,
absorto con tus sueños,
y los seguías.
Cruzabas mares,
océanos sin nombre,
buscabas puertos.
Pero los peces,
ajenos a tus sueños
también dormían.
Entre las aguas,
movían sus aletas
sin darse cuenta.
Giros y giros,
los ojos muy abiertos,
moviendo el labio.
Se pasa el tiempo,
la tarde se despide,
llega la noche.
Para los peces,
el día continúa,
siguen nadando.
Tú te retiras,
te marchas con tus sueños,
sigues vagando.
Rafael Sánchez Ortega ©
17/01/20
4.102 - HOY MÁS QUE NUNCA...
Hoy más que nunca
percibo tu silencio
tan desgarrado.
Me quedo quieto,
no sé ni qué decirte,
quiero llorar.
Muchas preguntas
acuden a mi mente,
constantemente.
El día triste
se marcha lentamente
y yo con él.
Tú ya te fuiste,
volaste con tus sueños,
lejos muy lejos.
No sé qué hacer,
te vas y yo me quedo
con tu recuerdo.
No me consuela,
saber que mi sonrisa
irá contigo.
Porque quisiera
reír y acompañarte,
volando juntos.
Pero respeto
tu vuelo y tu partida
aunque me duela.
Rafael Sánchez Ortega ©
16/01/20
4.101 - SI NO TE VEO...
Si no te veo
me siento triste
y si te veo
soy muy feliz,
no sé que pasa,
ni sé que ocurre
pero me gusta
saberte así,
cerca muy cerca,
buscando lejos
la mariposa
siempre feliz,
también el beso
que tú le mandas
al nuevo día
que nace al fin,
para que luego
él te devuelva,
con el nordeste
la brisa a ti.
Por eso digo
que quiero verte,
saberte cerca
en el jardín,
de esta manera
veremos juntos
a las ardillas
de rabo gris,
esas que suben,
saltan las ramas
y hacen piruetas
como en un tris,
luego, si acaso,
tomo tus dedos,
los acaricio
y soy feliz,
y tus suspiros
van con los míos,
buscan los labios
como botín...
"...Si no te veo
me encuentro extraño,
falta tu encanto
tu frenesí..."
Rafael Sánchez Ortega ©
15/01/20
4.100 - TE VI MARCHAR...
Te vi marchar,
preciosa primavera,
sin despedirte.
Te dije adiós,
llorando en el silencio
de aquella tarde.
No volverían
mis ojos a encontrarte
en el paseo.
Pero quedaron
tus huellas en la arena
y en mis recuerdos.
Lindas pisadas
que el agua iba borrando
sin darme cuenta.
También el tiempo,
borraba tu figura
muy lentamente.
Y con los años
miraba ese pasado
con devoción.
En él estabas,
marchabas a mi lado
en la campiña.
Te contemplaba
sentía tus latidos
¡era feliz!,
Rafael Sánchez Ortega ©
14/01/20
4.099 - EXTRAÑO TU RISA...
Extraño tu risa
también tus palabras,
tus ojos tan lindos
y tierna mirada,
te extraña la luna
con manto de plata,
y algunas estrellas
hoy lloran tu falta,
te extrañan las olas
que están en la playa,
las bellas sirenas,
el yodo y las algas,
te extrañan mis ojos
que saben la causa
y quieren sentirte
muy cerca del alma...
Un día tus dedos
rozaron un arpa,
sacando mil notas
de música sacra,
y en ella venían
los versos y marzas
que tú rescataste
de aldeas y plazas,
vinieron las voces,
templadas y claras,
de tantos momentos
vividos en calma,
así conseguiste
vencer las resacas
de un alma dormida,
perdida y sin barca...
"...Extraño tu risa,
preciosa gitana,
también el silencio
con tiernas miradas..."
Rafael Sánchez Ortega ©
13/01/20
4.098 - TE BUSCARÍA...
Te buscaría,
por campos y praderas,
hasta encontrarte.
Te miraría,
parando los relojes,
hasta dormirnos.
Te besaría,
sin prisas y sin pausas,
eternamente.
Pero los sueños
producen pesadillas
y bien lo sabes.
Quiero soñar,
fundirme con tus sueños
y hasta volar.
Las pesadillas
serán el justiprecio
que pagaré.
Ten una rosa,
en prueba de mi afecto
y mi cariño.
Aunque si quieres,
la rosa serán versos
en un poema.
Versos y besos,
susurros para el alma
que está sedienta.
Rafael Sánchez Ortega ©
12/01/20
4.097 - SON APENAS UN ROCE...
Son apenas un roce,
esas gotas de agua,
desprendidas del cielo
y llegando a tu cara,
un pequeño suspiro,
unas dulcse legañas,
y un racimo de versos
con que animan tu alma.
Te lo mandan los dioses
con la lluvia templada,
y te enjuagan los ojos
con caricias y nanas,
son las notas sublimes
de la orquesta sesgada
que alimenta tu pecho
con amor y esperanza...
Ya se marchan las sombras
para dar paso al alba,
y se corren cortinas
en la vieja ventana,
porque adentro los cuerpos
desesperan y callan,
tiritando de frío
en la cruda mañana,
se apetece la leche
y el café con tostadas,
con el dulce refresco
de unas tiernas naranjas,
y después al camino,
el trabajo te llama,
y allá vas, con tu risa,
y el candor que en ti emana...
"...Son apenas un tibio
palpitar, tus palabras,
cuando dan: "¡buenos días",
a la nueva jornada..."
Rafael Sánchez Ortega ©
12/01/20
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