5.741 - CAMINAMOS POR LA VIDA...

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Caminamos por la orilla

de una playa solitaria,

contemplando a las gaviotas

y también a las resacas.


Esto traigo a la memoria

con recuerdos de tu estancia,

y sonrisas compartidas

a la orilla de las aguas.


Perseguíamos las sombras

que los cuerpos nos dejaban

y bailaban las pupilas

con la brisa de las almas.


Compartíamos el tiempo

con las manos enlazadas

y los dedos bien unidos

que se hablaban sin palabras.


Hoy me muevo hacia ese tiempo

y en mis sueños tú te hayas,

compartiendo mi camino

con tu sombra y con tu calma.


Eres nave de mi vida

y en la misma capitana,

y mis labios te susurran

que te quieren y te aman.


Caminemos por la orilla

renovando la esperanza,

de ese tiempo y del pasado,

que con fuerza nos abraza.


Rafael Sánchez Ortega ©

04/02/24

5.740 - ACARICIAS...

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Acaricias las sombras de la noche

y las apartas 

para dar paso a la mañana, dulcemente,

en este febrero que acaba de llegar,

mientras tiembla y tirita, 

de un invierno que se marcha,

en un calendario que comienza.


Pasas volando en madrugada

y recorres las horas del reloj de la vida

para mostrarme tu figura,

mientras mis labios, al verte,

susurran tu nombre

y un suspiro sacude mi alma.


Te miro y sonrío mientras tú,

me saludas, sin saberlo,

con tu presencia 

y el aleteo de tus versos y tus alas, 

me devuelve el eco de tu nombre:

"mariposa".


Rafael Sánchez Ortega ©

03/02/24


5.739 - VENTE CONMIGO...

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Vente conmigo,

vayamos a la playa

a ver las olas.


Y las veremos

sentados en la arena

mirando al mar.


También veremos

gaviotas y alcatraces

con cormoranes.


Será bonito,

amarte y abrazarte

en ese entorno.


Allí la vida

nos grita y nos saluda

con las resacas.


Y allí, nosotros,

busquemos en los labios

una respuesta.


Esa caricia

que tanto deseamos

y precisamos.


En ese encuentro

seremos un suspiro

y una caricia.


Vente conmigo,

volemos a la playa,

"mi mariposa".


Rafael Sánchez Ortega ©

03/02/24

5.738- VAMOS AL BAILE...

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Vamos al baile,

para pasar la tarde,

dicen las mozas.


Día de fiesta

con linda romería

de primavera.


Suenan las marzas,

se animan las mañanas.

y sale el sol.


En la plazuca

hay música que suena

de los piteros.


Con su tambor

y el "pitu" hacen milagros

y suena bien.


La procesión

da vueltas por las calles

hasta la iglesia.


Brincan las aguas,

corrientes, cantarinas

de las fontanas.


Y así comienza

la fiesta de mi aldea

tan tempranera.


Cierro los ojos

que vuelven a otras fiestas

de años atrás.


Pero la brisa

ya mueve los maizales.

¡Es primavera!


Rafael Sánchez Ortega ©

02/02/24

5.737 - VERDES PRADOS...

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Verdes prados, verdes montes,
soñolientos de mi tierra,
descansad en este invierno
y esperar la primavera.

Esperarla con los ríos
y las fuentes en la alberca,
que sus aguas se precisan
para el fruto de la gleba.

Canten fuentes las tonadas
de las nieves tan perpetuas,
que ahora asoma en las cumbres
y montañas de mi aldea.

Mientras tanto que este invierno
pase pronto y deje fuera,
las legañas de los hombres
y los niños sin promesas.

Sobran cuentos y relatos
con preludios de mil guerras,
y se ansían los colores
de los versos y poemas.

Estos tienen los suspiros
de los ángeles que quedan,
entre nubes y algodones
de los niños que los sueñan.

"Verdes prados, verdes montes,
de una infancia que se aleja,
aguantad, en este invierno,
que vendrá otra primavera..."

Rafael Sánchez Ortega ©
01/02/24

5.736 - ¡CUÁNTA SOLEDAD...!

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¡Cuánta soledad he padecido

sin tu voz y tu risa admirable,

y ese labio sutil, tan amable,

que buscaba mi labio encendido!


Hoy te siento en el cuerpo prendido,

alfiler del amor, agradable, 

traspasando mi pecho, culpable,

con la flecha sagaz de Cupido.


Y te digo que sí, que te amo

que preciso tu risa sincera

y la voz que me deje una nana.


Se estremece la rosa en su ramo

y la sangre en las venas se altera,

al saber tu presencia cercana.


Rafael Sánchez Ortega ©

31/01/24

5.735 - PASÉ A TU LADO...

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Pasé a tu lado, y cerca, en la mañana,

y vi la rosa roja, estremecida,

había mucho  frío en el ambiente

y tú le saludabas a la vida.


Eras el sol que madrugaba

la flor que se lamía sus heridas,

el agua que corría por el río,

la fuente tan ansiada y tan querida.


Y me quedé mirándote en silencio,

buscando tu presencia y tu caricia,

y allí me despertó de un dulce sueño,

el rayo de tu luz en lai mejilla.


Entonces regresé hasta tu lado,

besando con mis labios tus pupilas,

y luego en tus oídos, temblorosos,

te dije que te amaba y te quería.


Rafael Sánchez Ortega ©

30/01/24