5.861 - ¡CUÁNTO TE EXTRAÑO...!
¡Cuánto te extraño,
montaña de mi tierra,
tan orgullosa!
Tus altas cumbres,
pendientes, sinuosas,
tan escarpadas.
Y tu figura
tan seria y orgullosa,
siempre imponía.
Hoy te recuerdo,
quisiera ir a tu lado,
estar contigo.
Quisiera hablarte,
oírte en tus respuestas,
mirar al cielo.
Y es que a tu lado,
la vida se paraba
y detenía.
Fuiste mi amiga,
mi amante y compañera:
mi poesía.
Soñamos juntos,
viviendo la aventura
en tantos días.
Aquellas tardes,
sin fin, interminables,
no las olvido.
Por eso añoro,
y busco tu figura,
montaña mía.
Rafael Sánchez Ortega ©
04/06/24
5.860 - CON PASO LENTO...
Con paso lento
seguía en el camino
el fiel caballo.
Tras él un asno,
llevaba el mismo paso,
y cabizbajo.
La edad pesaba,
en esta caminata
que era muy larga.
Ambos, cansados,
llevaban como escolta
a muchas moscas.
Eran, el Rucio,
que nombra Sancho Panza
y el Rocinante.
Junto al molino,
citado, de la Mancha,
está El Quijote.
Nuestro Quijote,
galán y aventurero
y soñador.
Lleno de amores
por una Dulcinea,
hace locuras.
Y yo suspiro,
de nuevo al recordarle,
con mi "cordura".
Porque le imito,
quizás sin darme cuenta,
en la distancia.
Rafael Sánchez Ortega ©
03/06/24
5.859 - YO QUISIERA ESCRIBIRTE...
Yo quisiera escribirte
con mi pluma un poema,
regalarte unos versos
de mi tinta y mi letra.
Y quisiera decirte
lo que esconde mi lengua,
temerosa y cautiva,
a tu oído y oreja.
Y me quedo en silencio
con la paz de la aldea,
que quisiera narrarte
con su música plena.
Hay un vals de gorriones
con sus alas traviesas,
y su canto apagado
por jardines y yedras.
Hasta un barco diviso,
con su linda silueta,
navegar por las aguas
y lejanas mareas.
Más acá las casonas
poco a poco despiertan,
y se estiran los humos
de las brasas que queman.
Ya me pican los ojos
por la brisa que llega,
con su dulce caricia,
y los besos que deja.
"...Yo quisiera escribirte
y que tú recibieras,
unas líneas y versos,
con mis besos de seda..."
Rafael Sánchez Ortega ©
02/06/24..
5.858 - DE AZUL...
De azul y fiel vestido, te presentas,
y ofreces tus encantos bajo el cielo;
hay ojos que te buscan entre el hielo
y encuentran a las nubes harapientas.
El día se adivina sin tormentas,
abierto a los gorriones y a su vuelo
en esa sinfonía de su celo
que imprimen con canciones sin imprentas.
Te marchas y te escapas, poesía,
te vas a los confines y a otros versos,
dejándome sin luz en pleno día.
Te vas, y volverás, con los conversos,
que buscan el amor y la alegría,
incluso en sentimientos muy diversos.
Rafael Sánchez Ortega ©
01/06/24
5.857 - SE VA LA PRIMAVERA...
Se va la primavera
que pasa en un momento,
se marcha con sus flores
dejando mil recuerdos.
Los días de este año
nos quedan, cual destellos,
de un tiempo de colores
negado por los cielos.
Las nieblas y la lluvia,
el sol brillando lejos,
los días de colores
contados con los dedos.
Ha sido un sin sentido
soñar y estar despierto,
creyendo que la lluvia
sería un simple sueño.
Veíamos gorriones
volar en los aleros,
también a golondrinas
y a mirlos con los cuervos.
Pasaban las jornadas
mostrándonos contentos,
en una larga espera
de flores y de cuentos..
Pero acababa mayo
y junio, en el albero,
decía que llegaba
caliente y veraniego.
Y así se despedía
un mayo traicionero,
con una primavera
de lluvia, frío y vientos.
Rafael Sánchez Ortega ©
31/05/24
5.856 - TEMBLABAN LAS ESTRELLAS...
Temblaban las estrellas
en medio de la noche
y tú las contemplabas,
tranquilo, desde el porche.
¡Qué escena tan bonita
de luces en desorden
en un organigrama
ajeno a mil patrones.
Surgían las estrellas
de espacios y de soles
lejanas y remotas
del mundo de los hombres.
Y abajo, en esta tierra,
los ojos no se esconden,
y son los del poeta
que buscan a las flores.
Las flores de los cielos
que asoman con sus broches,
en medio de las brumas
y nieblas sin faroles.
Lo hacen tiritando
con besos uniformes
que llegan a las almas
haciendo borbotones.
Las letras de la vida,
la sed de sus amores,
la eterna sinfonía
del mundo de los pobres.
Rafael Sánchez Ortega ©
30/05/24
5.855 - POR UN LARGO CALLEJÓN...
Por un largo callejón
tus tacones resonaban,
y anunciaban la presencia
y el cantar de tus pisadas.
Paseabas muy tranquila
a buscar en la Atalaya,
los latidos que tu sangre
en el pecho reclamaba.
Calles largas, sinuosas,
con casonas muy ancianas,
de semblante entristecido
y muy sucias sus fachadas.
Esquivabas los fangales
que dejaban las cloacas,
y torcidos canalones
que hasta el suelo se bajaban.
Yo seguía tras tus pasos,
para ver donde paraban,
tus pisadas y paseo,
tempranero y de mañana.
Y pudiste sorprenderme
al bajar a la Cabaña,
tras cruzar el Carbonero
con la Ronda de la Plaza.
Sorteaste bien, las Huertas,
con perales y avellanas
arropadas por casonas
y por ojos vigiladas.
Y llegaste hasta la puerta.
de aquel puente de la Maza,
sin pagar ningún portazgo
ni empeñar una medalla.
Hoy recuerdo aquel instante
y sonrío en la distancia,
por seguirte con mis sueños,
y ofrecerte mis palabras.
Rafael Sánchez Ortega ©
29/05/24






