6.012 - DE NUEVO EL MAR...
De nuevo el mar,
devuelve mil recuerdos
con las resacas.
El mar azul
y verde, de mi tierra,
inconfundible.
El mar en calma
y, a veces, muy bravío,
que bien conozco.
¡El mar, la mar...!
los versos del poeta,
para soñar...
Y es que las olas
de espumas blanquecinas
tienen su magia.
Nos dejan sueños,
suspiros de sirenas
desde altamar
Y sus latidos
se unen a los nuestros
como un susurro.
Busco en las algas
la esencia y el salitre
cual tierno aroma.
Y hasta planeo
y vuelo entre las alas
de las gaviotas.
¡El mar, mi mar...!
¡Qué dulce es tu regalo
para soñar...!
Rafael Sánchez Ortega ©
06/11/24
6.011 - VOLVIÓ LA LLUVIA...
Volvió la lluvia,
de nuevo, a la albufera,
dejando muerte.
Volvió el dolor,
el llanto y la impotencia,
ante el desastre.
Y lloró el hombre
la pérdida de amigos
y familiares.
Volvió la bruma,
la rabia en los humildes,
por el castigo.
¡cuánta injusticia,
decían sus pupilas
viendo el desastre!
Y es que el destino,
con fuerza, castigaba,
sus corazones.
Vidas y bienes,
con sueños y trabajos
iban al barro.
Y se fundían
con fango los proyectos
en un instante.
Volvió la lluvia,
(maldita, de esa Dana)
con su dolor.
Pero el esfuerzo
del hombre valenciano
no será en vano.
Y volverán
de nuevo las sonrisas
desde sus lágrimas.
Hoy, para ti,
mis versos y oraciones,
en este día.
Rafael Sánchez Ortega ©
05/11/24
6.010 - TAMBIÉN EL SOL...
También el sol
asoma y amanece
en la mañana.
Tiemblan sus rayos
por culpa del rocío
de madrugada.
Se fue la noche,
con ella las estrellas
se retiraron.
El nuevo día
ofrece su sonrisa
tímidamente.
y es que los cielos
nos dejan sus colores
tan otoñales.
Cuadro y embrujo
que embriaga los sentidos
y anima el alma.
Es la palabra,
del cielo y del silencio,
en la mañana.
Ella nos dice
que amemos a la vida
y al nuevo día.
Que persigamos
la luz y poesía
que ofrece el alba.
Rafael Sánchez Ortega ©
04/11/24
6.009 - RECUERDO Y VEO...
Recuerdo y veo,
el tiempo ya pasado,
de aquella infancia.
Y se sonríen,
las ramas, temblorosas,
de las encinas.
Allí, en el bosque,
muy cerca de los robles,
las conocí.
Mundo de magia
y eterna fantasía
de la niñez.
Entre sus troncos
sentí ser Peter Pan,
como en los cuentos.
Formé mil sueños,
volé por anchos cielos
y entre las nubes.
Bajé a ciudades
y en pueblos y en aldeas
me paseé.
Recuerdo amigos
y caras sonrientes
que me miraban.
También iglesias,
castillos y casonas
que recorrí.
Pero unos ojos,
ardientes, me miraron,
que yo no olvido.
Eran de ella,
la dulce mariposa
que sigo amando.
Y allí nació,
el sueño inolvidable
que va en mi pecho.
Sueño de un niño,
que siente y se enamora
de una princesa.
Y es que la vida
son sueños y poemas
de un bosque eterno,
"lleno de encanto".
Rafael Sánchez Ortega ©
03/11/24
6.008 - AQUELLA TARDE...
Aquella tarde,
preciosa, de verano,
hoy la recuerdo.
"Perdida en ti",
decía la mirada,
de tus pupilas.
Una sonrisa
salía de tus labios
tan seductores.
Y unas palabras,
silentes, susurraban,
que me querías.
Por eso mismo,
no olvido aquella tarde,
ni mis suspiros.
Y es que te amé
con un profundo abrazo
y sin palabras.
Y mis suspiros
se hicieron tus suspiros,
sin darnos cuenta.
Aquella tarde
tan linda y delicada
sigue presente.
Y es que sus horas
perviven, desde entonces,
en mis latidos.
Éramos jóvenes,
con miles de proyectos
y de ilusiones.
Hoy, el presente,
mitiga la utopía
de aquel momento.
Pero te amé,
y quiero no lo dudes,
desde ese instante.
Rafael Sánchez Ortega ©
02/11/24
6.007 - LLEGÓ NOVIEMBRE...
Llegó noviembre
con sol para los Santos
y los Difuntos.
Comienza el mes
y dice adiós a octubre
que se nos va.
Corre el otoño,
se pierde el colorido
de la estación.
Y, sin pensarlo,
tenemos al invierno,
cerca, muy cerca.
Pero vivamos
los días de noviembre,
intensamente.
Son días cortos
con sombras de la noche
muy dormilonas.
En las mañanas,
los suelos y el rocío,
son muy frecuentes.
Es el aviso,
en forma de recuerdo,
del padre invierno.
Porque sus barbas
repletas de blancura,
se nos acercan.
Llegó noviembre,
con luces, temblorosas,
y algo de magia.
Rafael Sánchez Ortega ©
01/11/24
6.006 - YO SÉ QUE, JUNTOS...
Yo sé que, juntos,
el mundo recorrieron
buscando sueños.
Los encontraron,
después de largos viajes
y de aventuras.
Y los vivieron,
saciando su añoranza,
intensamente.
Ellos se amaban
y ambos lo sabían,
desde el silencio.
Y es que sus pechos
gritaban, sin palabras,
lo que sentían.
Se daban besos,
los ojos que miraban
a sus pupilas.
Se acariciaban
los dedos y las manos
en los paseos.
Y en el trabajo
unían los sudores
y las sonrisas.
Por eso, juntos,
sellaron sus destinos
en un abrazo.
Y así aquel sueño,
pasó a ser el presente
de sus latidos.
Rafael Sánchez Ortega ©
31/10/24

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