4.132 - LA PUERTA ABIERTA...
La puerta abierta
me enseña tu figura
tan delicada.
Estabas sola,
sentada en la ventana,
mirando al mar.
Sobre las olas
descansan las traineras
y las gaviotas.
Pasé a tu lado,
te dije, ¡buenas tardes!
y te besé.
Me sonreíste
y, luego, me invitaste
a estar contigo.
Así pasamos
un rato, en esa tarde,
inolvidable.
Cerré los ojos,
mis manos te buscaron,
y te abracé.
Noté tu cuerpo
temblando, y tus latidos,
y suspiré.
Tú me miraste
con ojos soñadores,
como los míos.
Rafael Sánchez Ortega ©
06/02/20
4.131 - HAY VENTANAS...
Hay ventanas que están cerradas
y son un motivo de miradas pensativas,
de añoranzas y reflexiones.
A veces significan ausencias,
otras veces tardanza en levantarse.
También nos llevan a buscar metáforas,
y vemos situaciones y sueños
de las personas que vivían
y habitaban aquella casa
y que se han podido marchar,
para buscar otro destino, otro rumbo,
y dar un nuevo sentido a sus vidas...
Las ventanas del poeta suelen tener
un poco de estos ingredientes,
aunque tendremos que buscar en su alma
para saber lo que realmente pasa por su cabeza,
y los motivos de tener las cortinas,
cerrando las ventanas de su alma.
Quizás, de esa manera,
podamos acercarnos un poco
a lo que le dictaba el corazón
cuando escribía unos versos...
En cuanto a los latidos
y suspiros de sus labios
esos merecen una sonrisa aparte.
Quizás porque los latidos son como una campana
que llama y conmueve,
en ese reloj invisible,
que todos llevamos dentro
y que nos acompaña,
y nos hace reír y llorar, al mismo tiempo,
y es que es ese mismo reloj,
quien nos avisa de que ya es la hora
y de que hay que parar o seguir,
y es el que duerme los sentidos
y vigila los sueños
con ese ritmo, dulce,
intenso e invariable,
que envuelve los cuerpos
como el susurro nocturno de una nana
cantada por la luna...
...Pero los días pasan y el silencio sigue.
La ventana no se mueve
ni tampoco se abren las contraventanas.
El día y la noche no parecen importar
y los latidos van menguando,
van recortando la voz infantil
que desgranaba ese tic-tac,
tan entrañable y cercano,
hasta convertirse en silencio...
Rafael Sánchez Ortega ©
06/02/20
4.130 - ENTRE EL ORDEN...
Entre el orden y el desorden
hay un caos irreverente
¡qué tortura madre mía,
ser feliz sin ser demente!
Hay un orden que me dicta
la razón, no me la niegues,
y es que siga a las hormigas
y entelequias en papeles.
Así sigo manejando
pensamientos y pesebres,
alpargatas y lentejas
con algunos cascabeles,
en el orden cobran fuerza
los deseos indecentes,
las pasiones furibundas
y un desorden que enloquece,
pero todo se soporta,
¡viva el vino y los placeres!,
que eso dijo algún profeta
admirado de su suerte.
No te pierdas con el orden
a las normas sugerentes
ni tampoco en el desorden
a las almas tan rebeldes.
Ten en cuenta los mecanos
y esos niños que los tienen
que precisan de caricias
más allá de los juguetes.
Y por tanto no reproches
a las líneas tan alegres
que hoy desgranan estos versos
donde el orden está ausente
porque buscan la indulgencia
en el fondo de tus sienes,
y es que llegan carnavales
y el desorden es patente...
Rafael Sánchez Ortega ©
05/02/20
4.129 - ERAN TUS DEDOS...
Eran tus dedos
danzando en el teclado
de algún piano.
Eran mis ojos
siguiéndote en los versos
que allí arrancabas.
Y el corazón
fundiendo sus latidos
en unas notas.
¡Cuánta emoción!,
perfecta sinfonía,
la que alcanzabas.
Te vi llorar
pulsando aquellas teclas
con suavidad.
Nacía el verso
buscando unas pupilas
que estaban cerca.
Y conseguiste
romperme la coraza
que me apresaba.
Busqué tus dedos
y en ellos la hermosura
de tus poemas.
Luego busqué
tus labios tan ardientes,
y los besé.
Rafael Sánchez Ortega ©
03/02/20
4.128 - TAL VEZ PUDIERA...
Tal vez pudiera
cortar una amapola
y regalártela.
Aunque quizás
prefieras una rosa
para tu pelo.
Pero el detalle,
es eso lo que importa,
y no las flores.
También un boli,
unido a la libreta
cuadriculada.
O una pulsera
de cuero, con tu nombre,
en ella impreso.
Pero quisiera
el mar y el cielo, darte,
para que sueñes.
De todas formas
tendrás las mariposas
que me pedías.
¿No lo recuerdas?
Fue un día paseando
por las montañas.
Vimos su vuelo
subimos a sus alas
y nos amamos.
Rafael Sánchez Ortega ©
02/02/20
4.127 - AÑORO TUS OJOS...
Añoro tus ojos
las manos de plata,
los pasos tan lindos
y el rato en la playa,
añoro, te digo,
tu voz de gitana,
el canto sublime
callando las arpas,
y añoro los días,
las noches lejanas,
siguiendo a la luna,
mi amiga del alma,
no sé de piropos,
ni tengo palabras,
más sé lo que siento,
preciosa gitana...
Y así, como el mundo,
detiene su marcha,
yo sigo adelante,
igual que tu nana,
me voy muy contento
en pos de la magia
que tienen tus ojos
envueltos en nácar,
hoy tiembla mi pecho,
la brisa me abraza,
y tú, desde el cielo,
me miras y callas,
sonríen tus labios,
meneas tu cara,
yo lanzo un suspiro
feliz y sin alas...
"...Añoro tus ojos,
cual rimas de hadas,
y siento el poema
que entonces me dabas..."
Rafael Sánchez Ortega ©
01/02/20
4.126 - DEJA QUE AFLOREN...
Deja que afloren los sueños
y que vibren los sentidos
mientras la noche comienza
y despiertan los vinilos,
será la plaza, de nuevo,
un lugar, donde los niños,
puedan bailar sin descanso
y jugar con sus amigos,
serán cortinas doradas
y estanterías de libros,
que se despiertan de pronto
para seguir su camino,
así vendrán a los ojos
muchos cuentos infinitos,
donde los hombres son libres
y hasta se sienten queridos...
Deja que tome tu mano
para cruzar este río,
porque las aguas que bajan
forman algún remolino;
y yo no quiero perderte
por ese dulce motivo,
el de tener a tus dedos
entrelazados y asidos,
luego veremos las garzas
y hasta los elfos tan dignos,
mientras las hadas se duermen
en el invierno muy frío,
mira, conmigo, las aguas
junto a los juncos divinos,
en el estanque dorado
donde renacen suspiros...
"...Deja tu mano en mi pecho
para sentir sus latidos,
y compartir tantos sueños
en este otoño amarillo..."
Rafael Sánchez Ortega ©
31/01/20
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