AMASARÉ CON TRIGO Y CON CEBADA...
Amasaré con trigo y con cebada
la hogaza de la mesa dominguera
y amasarán también con sed mis labios
el beso que te lleve mi promesa.
Por una humanidad más justa y libre
daría, de mi vida, lo que fuera,
incluso el sacrificio de mis versos
y el silencio de todos mis poemas.
Pero la realidad es bien distinta
y asusta la verdad que nos rodea,
asusta el egoísmo de los hombres,
los odios, las mentiras y las guerras.
Entonces vuelvo al pan de los domingos,
al plato bendecido y a la mesa,
al caldo que de niño recibía
y al rancho sugerente de las fiestas.
Recuerdo con cariño aquella hogaza,
mis dientes masticando su corteza,
las migas rebañando los sobrantes
de alubias, de garbanzos y lentejas.
No puedo comentar las sensaciones
que entonces producía mi cabeza,
vivía en aquel mundo de familia
hurgando las entrañas de la tierra.
Un día me entregaron una azada
y un campo muy plagado de maleza,
debía, sin arado, desbrozarlo,
y a punto de plantar lo que se diera.
Sonrío cuando pienso en las patatas
sacadas con paciencia de la gleba,
tras meses de regarlas y rozarlas
a fin de que nacieran y crecieran.
Con todo, y en los meses del estío,
cavaban las azadas las cosechas,
guardando aquellos frutos en desvanes
perdidos entre hollines y azoteas.
Más dejo los recuerdos, son pasado,
de tiempos ya vividos y leyendas,
son sueños concebidos en la infancia,
proyectos que marcaron una época.
"...Amasaré con trigo y con cebada
la hogaza de mi alma, con paciencia,
y amasaré, de nuevo, sin pensarlo,
el beso con el pan que tú deseas..."
Rafael Sánchez Ortega ©
25/09/11
COMO LAS OLAS, LA VIDA...
Como las olas, la vida,
tiene flujos y resacas,
y el compás de las mareas
deja huellas en las almas.
Las olas van por los mares
con su mantilla preciada,
unas se cubren de verde
otras acunan las barcas.
La vida viene a los hombres
y nada, ni ellos, la paran,
llega con mimos y arrullos,
pero también en sus lágrimas.
Olas que vienen y quedan
para dormir en la playa,
vida que llega y que corre
para partir con el alba.
Como las olas, la vida,
está formada por agua,
agua caída del cielo
y de pupilas mojadas.
Agua que riega los mares
pero también a las caras,
agua que besa las olas
con unos labios de plata.
Pero volviendo a la vida
veo en la misma la causa,
ese motivo que apremia,
esa pasión que reclama.
Es el amor simplemente
en nuestra sangre alterada,
es ese cuerpo soñado
de una persona descalza.
Como las olas, la vida,
día tras día se pasan,
y cuando alzamos la mano
en la distancia se marchan.
Olas que llegan de pronto,
vidas surgidas sin causa,
y en cuya frente el silencio
deja salitre y palabras.
Brisa que mueve cabellos,
vida de miel y de nata,
besos que lanzan suspiros
olas de sal y esperanza.
Pero la vida y las olas
van en el tiempo abrazadas,
siempre que el cielo suspire,
cuando el poeta descansa.
Rafael Sánchez Ortega ©
24/09/11
SOÑAR...
Hoy he cerrado los ojos a la vida
y me he quedado escuchando la música
de la naturaleza.
Te puedo asegurar que con esa música
es muy fácil escribir y evadirse del mundo
y lo más importante soñar.
¡Soñar con tantas cosas!,
soñar con gentes y lugares,
con regiones muy lejanas del planeta...
Soñar con un abrazo y unos ojos,
con el beso de unos labios aceptado
que dejaron otro beso con el tuyo,
soñar con aquel sol que se perdía
mientras ambos lo mirábamos partir,
soñar con las estrellas que llegaban
con su dulce parpadeo,
soñar con una luna que en el agua
se estiraba perezosa,
soñar con un futuro sin barreras,
con una juventud indestructible,
soñar con el amor y el día a día,
soñar con el abrazo y el presente,
soñar con unos ojos que miraban a los tuyos,
soñar con esas letras que leías en la noche
y escapaban de las sombras con tu nombre,
soñar con el amor porque allí amabas
y sentías que te amaban...
¡Soñar, soñar al fin,
como los niños...!
Rafael Sánchez Ortega ©
23/09/11
PORQUE EL AMOR ES MÁS QUE UNA PALABRA...
Porque el amor es más que una palabra
y escapa de las almas con suspiros,
por eso comprendemos que los sueños
se encuentran al alcance de los niños.
Entonces es la eterna paradoja,
la de buscar al fin al ser amigo,
la de encontrar sin rejas ni prisiones
el tierno corazón del ser querido.
De pronto comprendemos que la vida
es algo que emociona y da cariño,
es ese movimiento de sucesos
que llega y nos arrulla con su mimo.
Es el amor que viene sin palabras,
el mar que zarandea los navíos,
la brisa que desata las pasiones
y el cáliz que nos sacie los sentidos.
...No sé si en estos versos temblorosos
reflejen mias palabras tantos gritos,
tantos silencios largos y nostalgias,
tantos recuerdos viejos y fallidos.
Porque el amor no sabe de fronteras,
ni tampoco de cimas y de abismos,
se encuentra más allá de nuestras almas
y va con nuestra esencia y sus latidos.
Un día lo veremos cara a cara
y entonces temblaremos como lirios,
daremos ese paso sin pensarlo
buscando en un abrazo nuestro alivio.
Aunque quizás no surjan las palabras
y todo se reduzca a ser un guiño,
la mezcla de fulgores y esperanzas
se fundan con amor en el destino.
"...Porque el amor es más que una palabra
que sale de las almas de los niños,
yo sigo persiguiendo mariposas
por campos y jardines infinitos,
y llamo a las personas por su nombre
y busco en sus pupilas ese brillo,
y escucho los susurros sin palabras
que emiten unos labios con los míos..."
Rafael Sánchez Ortega ©
23/09/11
A VECES NUESTRAS MANOS, TAN CANSADAS...
A veces nuestras manos, ya cansadas,
se muestran temblorosas y efusivas.
Es fruto de la edad y del trabajo
y puede que también de mil caricias.
Nosotros nos fijamos en las manos,
buscamos las arrugas tan bonitas,
sentimos, sin saber, cierta nostalgia,
que borra de los labios la sonrisa.
Quizás en esas manos contempladas
esté la propia esencia de la vida,
quizás en esos dedos vacilantes
se encuentren los suspiros de la brisa.
No sé si he saludado muchas manos,
ni cuantas estrecharon a las mías,
más sé que la amistad ha estado siempre
presente entre mis dedos a la cita.
Los hombres se saludan por negocios,
por ventas que se compran y se firman;
a cambio de unos bienes materiales
se ofrecen otros bienes por su cifra.
Más hemos de buscar otros mensajes
trazados por las manos ya descritas,
en unos se refuerzan las pasiones
en otros los latidos y las prisas.
Por eso yo contemplo, en los ancianos,
sus manos con arrugas florecidas,
los dedos que han viajado por los sueños
tomando de otras manos sus espinas.
Es fácil sonreír cuando los niños
elevan a los cielos sus manitas
y dicen mil palabras con su lengua
que nadie les entiende todavía.
"...A veces nuestras manos, ya cansadas,
esperan que otras manos las reciban,
a veces nuestros labios tan sedientos
esperan la palabra tan querida..."
Rafael Sánchez Ortega ©
22/09/11
CAPITÁN DE VELERO...
Capitán de velero
con timón y bauprés,
lleva pronto tu barca
a pescar el verdel
y a pescar la sardina
que le sigue a la vez,
y el bonito y manjúa
que se venden muy bien.
Capitán de velero
y trainera de pie,
guía pronto al marino
pues se escucha el rabel,
y ya suena, ¡ya suena!,
en el puerto y café,
y hacia él se dirigen
las mozucas a ver.
Capitán de velero
ten en cuenta el batel,
porque el viento ya arrecia
y va pronto a llover
y una niña preciosa,
con ojillos de miel,
va a esperarle a los muelles
y a besarle también.
Capitán de velero
ciñe estacha y cordel,
y atracando la barca,
sube al muelle después,
allí espera la niña,
temblorosa y muy fiel,
con sus ojos tan tiernos
que te ofrece leer.
Capitán de velero
cuida bien este pez,
esta linda mocita
no la puedes perder.
Rafael Sánchez Ortega ©
Cervera de Pisuerga, 17/09/11
HE MIRADO A LAS NUBES DEL PASADO...
He mirado a las nubes del pasado
y una bruma muy densa las tapaba,
no podía volver a los recuerdos
pues estaban cubiertos de nostalgia.
Hoy el sol ha salido nuevamente
en un día con fecha señalada,
es el día de abrazos y de besos
que recuerda otra fecha más lejana.
Un repaso me viene a la cabeza
de esas nubes quizás desordenadas,
hoy las veo de forma diferente
a los días felices en que amaba.
Eran sueños y lindas fantasías,
mariposa con alas agraciadas,
escoltando a doncellas y princesas
hasta el niño que ansioso las buscaba.
Era el alma angustiada del poeta,
con su pluma inocente y plateada,
quien pedía ese amor a toda consta
y a la vez, por el mismo suplicaba.
Y cual ola que lleva la marea,
la que acerca y aleja la resaca,
se quedaba en el mundo de los sueños
a merced de galernas y bonanzas.
Fue muy duro soñar de esa manera
y al final el amor no se encontraba,
cada rostro era un rostro diferente,
con un halo de luz en cada cara.
Hoy por eso sonrío al recordarlo,
al pensar en el niño y sus batallas,
aquel hombre con alma de poeta
despertó para siempre una mañana.
Comprendió que el pasado está pasado
y se vive el presente en la jornada,
aunque sienta nostalgia de otros tiemposw
y en las nubes se oculte la esperanza.
Rafael Sánchez Ortega ©
Cervera de Pisuerga, 16/09/11
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