4.282 - EN LA PARED...

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 En la pared

quedaron los dibujos

y las legañas.


¡Bendita infancia,

de rosas y claveles

que allí pasó!


Quedaron sueños,

hermosos e inocentes,,

quedaste tú.


De aquella etapa

me quedo con tus dedos

que dibujaban.


Fueron las gotas

llegando de tus ojos

casi invisibles.


Era tu sangre,

con gotas, refundidas

en aquel lienzo.


Ahora te veo,

recuerdo tantas tardes,

te siento en mí.


Yo soy la tela,

la imagen que, tus dedos,

acariciaban.


Yo soy el alma,

la esencia y el suspiro

que te inspiró.


Rafael Sánchez Ortega ©

27/04/20

4.281 - POR UN RESQUICIO...

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 Por un resquicio

del cielo,  se asomaba,

el nuevo día.


Otra mañana,

sin prisas, comenzaba,

a dar sus pasos.


Las margaritas

se alzaban, orgullosas,

y saludaban.


Yo vi tus ojos,

tus labios y tu cara,

bajar del cielo.


Y susurrabas

la tierna melodía

que bien conozco.


Aquella nana

que antaño me dejabas

para dormir.


¡Cuántos recuerdos

de sueños y de infancia

contigo siempre!


Y tú, mi luna,

princesa inalcanzable,

con tus leyendas.


Me diste tanto

que aún creo estar soñando

en tu regazo.


Rafael Sánchez Ortega ©

26/04/20

4.280 - QUIERO QUE VENGAS...

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 Quiero que vengas,

que llegues a mi lado

y que me abraces.


Sentir tus besos

rodar por las mejillas,

rozar mis labios.


Y tus suspiros,

atarme fuertemente

en su murmullo.


Quiero tu sangre,

sentirla, acelerada,

en el costado.


Y con tus dedos

trazando unos dibujos

sobre mi espalda.


Seguidamente,

fundir nuestros latidos

en uno solo.


Quiero que sigan

mis pasos a tus pasos

hasta la alcoba.


En ese lecho

de rosas y jazmines

descansaremos.


Y soñaremos,

sin prisas y sin tiempo

como dos niños.


Rafael Sánchez Ortega ©

25/04/20

4.279 - ALGUNA VEZ LLORARON...

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 Alguna vez lloraron

los dioses por los niños,

al verlos descontentos

marchando a su destino,

tenían en los ojos

legañas y rocío,

de tardes y de noches

buscándose en los libros,

así son los pequeños

que siguen los caminos

con huellas invisibles

que captan los sentidos

y en ellos está el mundo

la tierra en que vivimos,

la casa soleada

y el lecho en que ha nacido...


Alguna vez lloraron

tus ojos, amor mío,

y fue cuando dejaste

volar a los suspiros;

salieron de tus labios

los versos contenidos,

retales de un poema

con besos y con lirios,

en ellos la esperanza

tenía recorrido

y estaba en la figura

del ángel y del niño...

¡Qué dúo, sin palabras,

¡qué arpegio tan divino!,

el niño con el hombre

uniendo sus latidos.


"...Alguna vez lloraron

tus ojos, buen amigo,

sabiendo que lloraban

los ojos tan queridos..."


Rafael Sánchez Ortega ©

25/04/20

4.278 - FUE LA RESACA...

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 Fue la resaca,

llegando hasta mi lado

quien me asustó.


Olas sencillas

viniendo desde lejos

con melodías.


Rumores sordos

con música sublime,

¡cautivadora!


Y allí te vi,

venías con las aguas

del ancho mar.


Vi tu belleza,

con lágrimas saladas

que te cubrían.


Y vi el encanto,

sublime de tu alma

en la mirada.


¡Qué comunión,

del hombre y el poema

en aquel acto!


Yo te miraba,

te hablaba sin palabras,

tú sonreías.


Y mientras tanto,

envuelta en la resaca,

tú te dormías.


Rafael Sánchez Ortega ©

24/04/20

4.277 - HE CAMINADO...

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 He caminado,

por valles y senderos,

hoy solitarios.


Algunos pueblos

quedaron entre ellos

semi olvidados.


Allí durmieron

los versos y poemas

de juventud.


Nacieron otros,

sencillos, temblorosos,

en el estío.


Dieron sus pasos,

de invierno y primaveras

ya marchitadas.


Y se quedaron

durmiendo en los recuerdos

de la conciencia.


Hoy, mis pisadas,

no saben el destino,

ni a dónde van.


Quizás te buscan,

eterna poesía,

como hace tiempo.


Quizás esperan

la rosa inmaculada

de tu sonrisa.


Rafael Sánchez Ortega ©

23/04/20

4.276 - EN LA TARDE AQUELLA...

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 En la tarde aquella

cometí un pecado,

me acerqué hasta el río

y escuché su canto,

eran melodías,

que dejaban labios,

sin ninguna cara

y con gran cansancio,

lágrimas amargas

y profundos llantos,

ahora reprimidos

con suspiros rancios,

y hasta en los recodos,

donde hubo meandros,

hoy están ausentes

los rincones mágicos...


En la tibia tarde

se me fue la mano,

al buscar la tuya

y sus dedos cálidos,

encontré la fuerza

que animó mi paso,

y encontré la vida

y el sentido horario,

recobré el latido,

hasta el pecho amargo,

de ese verso ausente

que persigo y clamo,

porque el río lleva

un susurro extraño

y el mensaje eterno

que yo busco en vano...


"...En la tarde aquella,

(junto al río sabio),

le abracé en silencio

y te amé despacio..."


Rafael Sánchez Ortega ©

22/04/20