4.398 - DESNUDA EL ALMA...

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 Desnuda el alma.

La noche está silente

y te confiesas.


¡Qué pequeñez

de ser, desamparado,

y poca cosa!


Ante tus ojos

el mundo inabarcable

de las estrellas.


¿Habrá planetas,

y vida inteligente,

por esos cielos?


De siempre, el hombre,

se hizo estas preguntas

hasta el presente.


Escucha al viento,

te dicen las estrellas,

en un susurro.


Escucha al mar,

te ofrecen las resacas,

en un suspiro.


Pero no temas,

no quiero emborracharte

con entelequias.


Quiero tu cuerpo,

y el alma tan hermosa

que has desnudado.


Quiero tus ojos

y el beso de tus labios.

¡Te quiero a ti!


Rafael Sánchez Ortega ©

04/08/20

4.397 - NI EL CIELO NI EL INFIERNO...

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 Ni el cielo ni el infierno te detienen,

poeta, con tu estilo peculiar,

pues trenzas una rima de seglar

con rasgos que en el cielo se sostienen.


No buscas el aplauso que contienen

los ojos ya cansados de buscar

ni aquellos de marinos, que en el mar,

soportan las galernas que les vienen.


El cielo y el infierno van contigo,

pequeña mariposa de cristal,

y ofreces unos versos al amigo.


De forma cristalina y natural

le cambias la limosna al buen mendigo

a cambio de una rosa muy sensual.


Rafael Sánchez Ortega ©

03/08/20

4.396 - ESTOY CANSADO...

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 Estoy cansado,

decía un viejo roble

desde el silencio.


¿Cómo es posible,

que escuche sus palabras

y hasta me lleguen?


¡Qué gran misterio,

dejaba con sus ramas

el roble anciano!


Él me contaba,

de tiempos y de edades,

muchas historias.


Algunas tardes

de otoño y primavera

con los amantes.


Algunos días

de invierno y de verano

en soledad.


Y bajo el sol,

el viento y el granizo,

y con la nieve.


Días y meses,

con años y personas

inolvidables.


Y este cansancio

es fruto del silencio

y ancianidad.


Rafael Sánchez Ortega ©

03/08/20

4.395 - CUANDO TE MARCHES...

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 (In memoriam de Jesús...)


Cuando te marches

permite que me aguante

y no te llore.


Me lo pediste,

"no quiero ver tus lágrimas

ni tus reproches"


Y te marchaste,

después de haber dormido

durante un tiempo.


Yo te extrañaba,

igual que los gorriones

de la alameda.


En el café

también los camareros

notan tu ausencia.


Hoy los cipreses

se inclinan, como siempre,

hacia la tierra.


Y a ella vas,

amigo y compañero,

sin una lágrima.


Dejas la tinta,

tu vida y tus cuartillas

en tantas letras


Porque supiste

ser libre y muy sencillo

en tus escritos.


Rafael Sánchez Ortega ©

02/08/20

4.394 - ESTÁ LLOVIENDO...

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 Está lloviendo.

No veo mariposas

en el jardín.


Y es que la lluvia

les hace recogerse,

guardar sus alas.


Si se las mojan

se quedan atrapadas

hasta que sequen.


¿Dónde se meten

y esperan a que pasen

los chaparrones?


Nadie lo sabe.

Te dicen que se ocultan

y se protegen.


Pero vacilan,

no saben dar respuesta

a esta pregunta.


De todas formas

su mundo es muy complejo

para nosotros.


Vemos su vuelo,

amamos su belleza

y libertad.


Del frío y lluvia,

de dónde se cobijan

es pura anécdota.


Rafael Sánchez Ortega ©

01/08/20

4.393 - NUNCA SABRÁS...

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Nunca sabrás
los cuentos del invierno
que me contaron.

Yo los guardaba,
quizás celosamente,
para pasártelos.

Y los perdió,
un día, mi memoria.
Quedó vacía.

Hoy lo lamento,
no tengo aquellos cuentos
tan especiales.

Si tú me dejas
te narraré relatos,
que me he leído.

No son aquellos,
pero estos tienen sueños
y algo del mar.

Si no te importa
te llevaré conmigo
a las estrellas.

Veremos mundos,
personas y ciudades
y muchas cosas.

Seremos libres
para ir tras de los sueños
y fantasías.

Seremos versos
y letras de un poema
llamado vida.

Rafael Sánchez Ortega ©
31/07/20

4.392 - EN UNA CARTA...

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 En una carta

te dije que te amaba

y fue a tu lado.


No contestaste.

Y entonces, el silencio

me acompañó.


Busqué en el mar

los cantos, en las playas,

de las sirenas.


Busqué en montañas

la risa, cantarina,

de los arroyos.


Busqué en los campos

los ciegos girasoles

mirando al sol.


Y con el tiempo

un día nuestros pasos

se entrecruzaron.


Te sonrojaste

al verme ante tus ojos,

envejecido.


Yo te quería

y siempre te he querido,

pero con miedo.


Miedo a la vida

y a verte recortada

tu libertad.


Yo sonreí

y en brazos del silencio

seguí mis pasos.


Rafael Sánchez Ortega ©

30/07/20