5.408 - MIRA TUS OJOS...
Mira tus ojos
y busca en las pupilas
tu propia imagen.
La tienes cerca,
la lleva a tu lado
en todo el día.
Tú eres la esencia
la imagen que persigue
tu propio ser.
Y si me apuras,
el centro de la vida,
está en tu imagen.
Pero tranquilo
no busques cosas raras
en poesía.
Aquí perviven
tan solo la ternura
y la sonrisa.
Ojos sensibles,
con labios temblorosos
que dejan versos.
Besos que vuelan
en dulces mariposas
hasta tu lado.
Y al fondo tú,
poeta, enamorado,
con tus recuerdos.
Rafael Sánchez Ortega ©
11/03/23
5.407 - LA VIDA ESPERA...
La vida espera
que vayas a su lado
y la sonrías.
Y es que tu risa
precisa de la vida
cual primavera.
Atrás quedaron
inviernos y celliscas
que son recuerdos.
Busca la vida,
la espera que te ofrece
y te reserva.
No tengas miedo,
la vida es algo hermoso
y hay que vivirla.
Debes sentir
el llanto de las flores
y sus sonrisas.
También el vuelo,
el trino y el gorjeo
de los gorriones.
Y por supuesto,
el verso que te ofrece
la propia vida.
La vida espera,
quizás por poco tiempo,
pero apresura.
Toma su mano,
pasea por las sendas
cierra los ojos.
Tras ese sueño
tendrás entre suspiros
tu propia vida.
Rafael Sánchez Ortega ©
10/03/23
5.406 - VÍSTEME PRONTO...
Vísteme pronto,
decía aquel poema,
entre tus manos.
Y te esmeraste,
sin prisa, y con paciencia,
le diste forma.
Verso tras verso,
su ramo tomó forma
y fue creciendo.
Preciosa rosa,
sin rima y contenido
muy variopinto.
Había estrellas
charlando en una noche
a los humanos.
Había niños
que estaban en la cama,
quizás soñando.
Y había ojos
buscando en las tinieblas
algún mensaje.
Por eso el grito,
un tanto desgarrado
de aquel poema.
"Vísteme aprisa,
la noche ya comienza
y alguien me espera".
Rafael Sánchez Ortega ©
09/03/23
5.405 - NUEVOS COLORES...
Nuevos colores
nos dejas, primavera,
en unos días.
Ya te esperamos
después del largo invierno
que se despide.
Hay añoranza
por ver tu colorido
y de embriagarnos.
Oír la música
de pájaros errantes
que aquí regresan.
Mirar las nubes
vestidas con sus gasas
primaverales.
Cerrar los ojos,
sentir volver los sueños
de otras jornadas.
Y conquistar
la gracia y simpatía
de los amigos.
Porque el color
es síntoma de fiesta
y de alegría.
Gritan las almas,
los cuerpos se estremecen
con tanta magia.
Nuevos colores
que esperan, impacientes
¡las golondrinas!
Rafael Sánchez Ortega ©
08/03/23
5.404 - CALLES ESTRECHAS...
Calles estrechas,
casitas deslucidas,
aquí y allá.
Es donde vivo,
sin plaza y sin iglesia,
pero es mi aldea.
Viejo terruño,
decían los ancestros,
con mucho orgullo.
Y los recuerdo
charlando en un descanso
junto a la fuente.
El bebedero
de vacas y de asnos
en el camino.
Caras curtidas
con labios temblorosos
mientras fumaban.
Aquel cigarro
sacado con orgullo
de la petaca.
Y aquel mechero
de yesca, inconfundible,
que no fallaba.
¡Calles, callejas,
rincones de mis sueños
y de mi aldea!
Rafael Sánchez Ortega ©
07/03/23
5.403 - ERA LA ACERA...
Era la acera
del viejo callejón
hasta tu casa.
Hoy la recuerdo,
la traigo a la memoria
y con tus pasos.
Veo la tarde
de un día de verano
que fui a verte.
También mañanas
de misas y domingos
que compartimos.
Éramos niños
vendiendo la inocencia
con nuestros ojos.
Porque las manos
se unían y buscaban
en ese tiempo.
Era el reflejo
y el sello de principios
y educación.
Nuestra amistad
basada en el cariño
era muy tierna.
Así crecimos
y nada cuestionamos
porque era justo.
Pero la vida
rompió tanta belleza
cuando crecimos.
Se marchitaron
de pronto primaveras
y poesías.
¡Cuánta nostalgia
me ofrece el callejón
cuando le miro!
Rafael Sánchez Ortega ©
06/03/23
5.402 - EN AQUEL PUENTE...
En aquel puente
dejamos las promesas
en dos candados.
Fueron testigos
del acto, tan sencillo,
de nuestro amor.
Y se quedaron
en una barandilla
de cara al viento.
Mientras, nosotros,
volvimos a la vida
y al día a día.
Pasaron años,
y en ellos mil sucesos
que nos cambiaron.
Pero un buen día
al puente regresamos
sin proponerlo.
Allí encontramos
las huellas de un pasado
con cicatrices.
No entraban llaves,
que hubieran liberado
tanta agonía.
Y se miraron
tus ojos y los míos
muy resignados.
Porque el amor
fundido y, sin palabras,
allí dormía.
Rafael Sánchez Ortega ©
05/03/23






