POR UN BESO DE TUS LABIOS
Por un beso de tus labios
volaría hasta la luna,
por sentir esa caricia
y esa entrega de ternura.
Sin embargo por tu abrazo
te daría mi fortuna,
lo que tengo y lo que valgo
y hasta un poco de locura.
Con un beso de tus labios
volarían tantas dudas,
tantas nieblas con las sombras
de tupidas espesuras.
Más tu abrazo es diferente
es caricia que dibuja,
es latido de tu pecho
y es nordeste con su bruma.
Quiero un beso diferente
que me aloque y que me aturda,
que succione mis sentidos
y mi mente la confunda.
Pero el fondo de tu abrazo
tiene un algo de hermosura,
tiene el pecho con tu sangre
y el latido que me turba.
Quiero el beso de tus labios
y tu abrazo con premura,
quiero verte, quiero amarte,
que tu cuerpo me confunda.
Que ese beso sea eterno
y no cese con la lluvia,
ni tu abrazo ni tu risa,
los diluya la garúa.
Rafael Sánchez Ortega ©
09/03/10
volaría hasta la luna,
por sentir esa caricia
y esa entrega de ternura.
Sin embargo por tu abrazo
te daría mi fortuna,
lo que tengo y lo que valgo
y hasta un poco de locura.
Con un beso de tus labios
volarían tantas dudas,
tantas nieblas con las sombras
de tupidas espesuras.
Más tu abrazo es diferente
es caricia que dibuja,
es latido de tu pecho
y es nordeste con su bruma.
Quiero un beso diferente
que me aloque y que me aturda,
que succione mis sentidos
y mi mente la confunda.
Pero el fondo de tu abrazo
tiene un algo de hermosura,
tiene el pecho con tu sangre
y el latido que me turba.
Quiero el beso de tus labios
y tu abrazo con premura,
quiero verte, quiero amarte,
que tu cuerpo me confunda.
Que ese beso sea eterno
y no cese con la lluvia,
ni tu abrazo ni tu risa,
los diluya la garúa.
Rafael Sánchez Ortega ©
09/03/10
QUIZÁS BESÓ TUS LABIOS EL SILENCIO
Quizás besó tus ojos el silencio
y tu cara la brisa en la mañana,
aunque puede que fueran los suspiros
de un tierno corazón que te llamaba.
A veces adormeces los recuerdos
de día, mientras cuidas a tu alma,
la misma que proteges del pasado
a base de tesón y de coraza.
La niebla te acaricia y te rodea,
te envuelve con los grises de su capa,
te lleva hasta los bosques infinitos,
el reino de los gnomos y las hadas.
Por eso puede ser que en el silencio
se encuentre el dulce beso que te falta,
el toque de esa música sublime
la bella fantasía deseada.
Más puede que los sueños sean sueños
cual notas arrancadas de algún arpa,
y entonces tú los sientas y los vivas
marchando con los mismos a la playa.
Quizás besó tus ojos el silencio
o puede que una nube los rozara,
aunque puede que fueran los latidos
del tierno corazón que ya te amaba.
Un bello corazón llamó a tu puerta
y puede que prendiera la esperanza,
las brasas de unos leños que dormían
envueltos con cenizas y distancias.
Entonces ese beso tiene forma
y tiene ese mensaje sin palabras,
el mismo que tu buscas y recibes
y alumbra con su aliento tu mirada.
Amaste corazón nunca lo niegues
y amaste con los ojos que proclaman,
amaste con el pecho que suspira
y amaste en la caricia no buscada.
Quizás besó tus labios el silencio,
quizás mi soledad, llegó a tu casa,
de pronto me abrazaste sin reservas,
me amastes y te amé sin pedir nada.
Rafael Sánchez Ortega ©
08/03/10
y tu cara la brisa en la mañana,
aunque puede que fueran los suspiros
de un tierno corazón que te llamaba.
A veces adormeces los recuerdos
de día, mientras cuidas a tu alma,
la misma que proteges del pasado
a base de tesón y de coraza.
La niebla te acaricia y te rodea,
te envuelve con los grises de su capa,
te lleva hasta los bosques infinitos,
el reino de los gnomos y las hadas.
Por eso puede ser que en el silencio
se encuentre el dulce beso que te falta,
el toque de esa música sublime
la bella fantasía deseada.
Más puede que los sueños sean sueños
cual notas arrancadas de algún arpa,
y entonces tú los sientas y los vivas
marchando con los mismos a la playa.
Quizás besó tus ojos el silencio
o puede que una nube los rozara,
aunque puede que fueran los latidos
del tierno corazón que ya te amaba.
Un bello corazón llamó a tu puerta
y puede que prendiera la esperanza,
las brasas de unos leños que dormían
envueltos con cenizas y distancias.
Entonces ese beso tiene forma
y tiene ese mensaje sin palabras,
el mismo que tu buscas y recibes
y alumbra con su aliento tu mirada.
Amaste corazón nunca lo niegues
y amaste con los ojos que proclaman,
amaste con el pecho que suspira
y amaste en la caricia no buscada.
Quizás besó tus labios el silencio,
quizás mi soledad, llegó a tu casa,
de pronto me abrazaste sin reservas,
me amastes y te amé sin pedir nada.
Rafael Sánchez Ortega ©
08/03/10
EN UNA CARAVANA SOLITARIA
En una caravana solitaria
llegaste con tus sueños a mi Villa,
llegaste como llegan los gitanos,
con bulla, con ardor y fantasía.
Llegaste con tu blusa de lunares
el pelo con fulgor de brillantina,
tu cuerpo tan moreno me sedujo
lo mismo que tu cara y tu sonrisa.
Quedaste entre los muelles descansando,
el sol tras las montañas ya se iba,
marchaba a descansar entre las sombras
del duro caminar y su fatiga.
Sin prisa hasta las aguas te acercaste,
tus pies los refrescastes en la orilla
pensabas en tus sueños de colores
y en tardes con momentos compartidas.
Sonaban a tu espalda las guitarras,
dejaban en el aire melodías,
hablaban de Granada y de sus gentes,
del mundo al que tus pasos se encaminan.
Las gentes se paraban a mirarte,
buscaban impacientes tus pupilas,
el soplo de ese aire misterioso,
el beso que mandabas a la brisa.
En una caravana solitaria,
viniste a los rincones de mi vida
llegaste como llegan los gitanos
de paso, y derrochando algarabía.
Llegaste sin temor hasta mi lado
buscando en la ribera su caricia,
el beso de las aguas dulcemente
subiendo por tus pies a las rodillas.
Quedaste soñolienta en ese trance
y un algo te sedujo y te hizo mía,
el canto de la mar y las sirenas
las olas que llegaban a la orilla.
Sin prisa alborotaste tus cabellos
meciéndolos el aire que venía,
tus labios suspiraban sin palabras
el nombre de una calle de Sevilla.
Sonaban castañuelas en la tarde,
y un fino taconeo ya se oía,
lanzaba la guitarra su mensaje
a ti, bella gitana complacida.,
Las gentes que pasaban preguntaban
que donde era la fiesta de ese día,
y tú les contestabas simplemente,
"la fiesta del amor está servida"...
En una caravana solitaria,
llegaste soñolienta y tan sencilla,
llegaste con el alma y con tus sueños,
llegaste para mi, gitana mía.
Rafael Sánchez Ortega ©
06/03/10
llegaste con tus sueños a mi Villa,
llegaste como llegan los gitanos,
con bulla, con ardor y fantasía.
Llegaste con tu blusa de lunares
el pelo con fulgor de brillantina,
tu cuerpo tan moreno me sedujo
lo mismo que tu cara y tu sonrisa.
Quedaste entre los muelles descansando,
el sol tras las montañas ya se iba,
marchaba a descansar entre las sombras
del duro caminar y su fatiga.
Sin prisa hasta las aguas te acercaste,
tus pies los refrescastes en la orilla
pensabas en tus sueños de colores
y en tardes con momentos compartidas.
Sonaban a tu espalda las guitarras,
dejaban en el aire melodías,
hablaban de Granada y de sus gentes,
del mundo al que tus pasos se encaminan.
Las gentes se paraban a mirarte,
buscaban impacientes tus pupilas,
el soplo de ese aire misterioso,
el beso que mandabas a la brisa.
En una caravana solitaria,
viniste a los rincones de mi vida
llegaste como llegan los gitanos
de paso, y derrochando algarabía.
Llegaste sin temor hasta mi lado
buscando en la ribera su caricia,
el beso de las aguas dulcemente
subiendo por tus pies a las rodillas.
Quedaste soñolienta en ese trance
y un algo te sedujo y te hizo mía,
el canto de la mar y las sirenas
las olas que llegaban a la orilla.
Sin prisa alborotaste tus cabellos
meciéndolos el aire que venía,
tus labios suspiraban sin palabras
el nombre de una calle de Sevilla.
Sonaban castañuelas en la tarde,
y un fino taconeo ya se oía,
lanzaba la guitarra su mensaje
a ti, bella gitana complacida.,
Las gentes que pasaban preguntaban
que donde era la fiesta de ese día,
y tú les contestabas simplemente,
"la fiesta del amor está servida"...
En una caravana solitaria,
llegaste soñolienta y tan sencilla,
llegaste con el alma y con tus sueños,
llegaste para mi, gitana mía.
Rafael Sánchez Ortega ©
06/03/10
TE QUEDASTE PENSANDO EN EL PASADO
Te quedaste pensando en el pasado
olvidando que vives un presente,
llevabas mil recuerdos en el alma
prendidos con gladiolos y claveles.
Pensabas en los años de la infancia,
aquellos entre risas y juguetes,
los días que viviste tan intensos,
los prados y campiñas, color verde.
Pensabas en el hombre de tu vida
que amaste como aman las mujeres,
con fé, con esperanza y con entrega.
soñando con las hadas y los duendes.
Pensabas en el beso que te dieron
un día mientras ibas a la fuente,
y aquella mariposa de tu pecho
volando con sus alas tan alegres.
Pensabas en los años juveniles,
las largas estaciones del trimestre,
allí donde llegaban los veranos
las risas y las fiestas de las gentes.
Pensabas aquel día en que viviste
la dulce algarabía de la fiebre,
secando con paciencia y valentía
las gotas que bajaban a tus sienes.
Pensabas en la estrella que en el cielo
dejaba sus colores sugerentes,
semáforo que anclado en el espacio
dejara en tu mirada su relieve.
Pensabas en los brazos de tu amado,
aquel a quien seguiste hasta la muerte,
pensabas en sus ojos y promesas
y el beso de sus labios tan ardientes.
Pensabas y te dije que era malo,
pensar en el pasado tantas veces,
vivías encerrada en las tinieblas
en brazos del pasado y de la muerte.
Y entonces, despertando del pasado,
miraste mis pupilas simplemente,
leístes en el fondo de mi alma
y viste que te amaba desde siempre.
Rafael Sánchez Ortega ©
05/03/10
olvidando que vives un presente,
llevabas mil recuerdos en el alma
prendidos con gladiolos y claveles.
Pensabas en los años de la infancia,
aquellos entre risas y juguetes,
los días que viviste tan intensos,
los prados y campiñas, color verde.
Pensabas en el hombre de tu vida
que amaste como aman las mujeres,
con fé, con esperanza y con entrega.
soñando con las hadas y los duendes.
Pensabas en el beso que te dieron
un día mientras ibas a la fuente,
y aquella mariposa de tu pecho
volando con sus alas tan alegres.
Pensabas en los años juveniles,
las largas estaciones del trimestre,
allí donde llegaban los veranos
las risas y las fiestas de las gentes.
Pensabas aquel día en que viviste
la dulce algarabía de la fiebre,
secando con paciencia y valentía
las gotas que bajaban a tus sienes.
Pensabas en la estrella que en el cielo
dejaba sus colores sugerentes,
semáforo que anclado en el espacio
dejara en tu mirada su relieve.
Pensabas en los brazos de tu amado,
aquel a quien seguiste hasta la muerte,
pensabas en sus ojos y promesas
y el beso de sus labios tan ardientes.
Pensabas y te dije que era malo,
pensar en el pasado tantas veces,
vivías encerrada en las tinieblas
en brazos del pasado y de la muerte.
Y entonces, despertando del pasado,
miraste mis pupilas simplemente,
leístes en el fondo de mi alma
y viste que te amaba desde siempre.
Rafael Sánchez Ortega ©
05/03/10
ME GUSTA TOCAR TU PELO
Me gusta tocar tu pelo
buscar tus canas tan lindas,
me gusta mirar tus ojos
para leer tus pupilas.
Mas cuando toco tu pelo
siento una sed infinita,
noto el temblor de tu frente
con sus arrugas nacidas.
Luego, tus ojos preciosos,
me dicen cosas bonitas,
hablan de sueños que tienes
y hasta me cuentan tu vida.
Me gusta tocar tu frente
y contemplar tu sonrisa,
me gusta mirar tus ojos
y ver dos perlas chiquitas.
Mas cuando toco tu frente,
siento que el alma respira,
noto el volcán de tu pecho
con esa vida que grita.
Luego tu frente descansa,
queda en mis brazos tranquila,
busca el descanso sagrado
mientras se queda dormida.
Me gusta tocar tu cara
y recorrer tus mejillas,
me gusta besar tus labios
besito a beso, sin prisas.
Mas cuando toco tu cara
es como un soplo de brisa,
llegando fresca en la tarde
con el nordeste incluida.
Luego tu cara me busca
con tu mirada precisa
es como el viento que sopla
y algo en mi pecho se agita.
Me gusta tocar tus hombros
y descorrer tu camisa,
me gusta rozar tus senos,
sentir tu piel que se eriza.
Mas cuando toco tus hombros
algo me dice que siga,
que no me pare y detenga
y que te abrace deprisa.
Luego te busco y te beso,
para sentir que eres mía,
para entregarte mi alma
y suspirar si suspiras.
Rafael Sánchez Ortega ©
04/03/10
buscar tus canas tan lindas,
me gusta mirar tus ojos
para leer tus pupilas.
Mas cuando toco tu pelo
siento una sed infinita,
noto el temblor de tu frente
con sus arrugas nacidas.
Luego, tus ojos preciosos,
me dicen cosas bonitas,
hablan de sueños que tienes
y hasta me cuentan tu vida.
Me gusta tocar tu frente
y contemplar tu sonrisa,
me gusta mirar tus ojos
y ver dos perlas chiquitas.
Mas cuando toco tu frente,
siento que el alma respira,
noto el volcán de tu pecho
con esa vida que grita.
Luego tu frente descansa,
queda en mis brazos tranquila,
busca el descanso sagrado
mientras se queda dormida.
Me gusta tocar tu cara
y recorrer tus mejillas,
me gusta besar tus labios
besito a beso, sin prisas.
Mas cuando toco tu cara
es como un soplo de brisa,
llegando fresca en la tarde
con el nordeste incluida.
Luego tu cara me busca
con tu mirada precisa
es como el viento que sopla
y algo en mi pecho se agita.
Me gusta tocar tus hombros
y descorrer tu camisa,
me gusta rozar tus senos,
sentir tu piel que se eriza.
Mas cuando toco tus hombros
algo me dice que siga,
que no me pare y detenga
y que te abrace deprisa.
Luego te busco y te beso,
para sentir que eres mía,
para entregarte mi alma
y suspirar si suspiras.
Rafael Sánchez Ortega ©
04/03/10
VOY A INTENTAR QUE SALGAN LAS PALABRAS
Voy a intentar que salgan las palabras
y que lleguen volando a tu regazo,
las letras se unirán en un susurro
un soplo que te diga que te amo.
Espero que la brisa las recoja,
te digan todo aquello que me callo,
te hablen de minutos compartidos
de tiempos en que mudos nos hablamos.
La noche ya se estira perezosa,
nos cubre dulcemente con su manto,
nos manda que cerremos nuestros ojos
y un beso nos envía con sus labios.
Se mezclan sensaciones en la noche
y llegan sentimientos encontrados,
hay unos que nos dicen que adelante
y hay otros que sugieren un descanso.
Mas prima la aventura de la vida,
los sueños que hace falta realizarlos,
el mundo que se ve tras la mirada,
y el árbol que se alza solitario.
Voy a intentar que salgan las palabras
y que llenen el néctar de tu vaso,
entonces beberás esa reserva,
el cáliz con el líquido sagrado.
Espero que tus labios se humedezcan,
que sacies esa sed con mi regalo,
que sientas que tu cuerpo se estremece
y notes la tibieza de mi abrazo.
La noche soñará que es para ella
y puede que se estire por el lago,
y busque entre las olas el reflejo
las gotas celestiales de este canto.
Se mezclan en un dúo de pasiones
tu cuerpo con el mío sin reparo,
y entonces unas manos tan febriles
recorren nuestras pieles paso a paso.
Mas todo se detiene en un momento,
hay versos y poemas suspirando,
hay lindas mariposas de colores
que llegan con amor a nuestro lado.
Rafael Sánchez Ortega ©
03/03/10
y que lleguen volando a tu regazo,
las letras se unirán en un susurro
un soplo que te diga que te amo.
Espero que la brisa las recoja,
te digan todo aquello que me callo,
te hablen de minutos compartidos
de tiempos en que mudos nos hablamos.
La noche ya se estira perezosa,
nos cubre dulcemente con su manto,
nos manda que cerremos nuestros ojos
y un beso nos envía con sus labios.
Se mezclan sensaciones en la noche
y llegan sentimientos encontrados,
hay unos que nos dicen que adelante
y hay otros que sugieren un descanso.
Mas prima la aventura de la vida,
los sueños que hace falta realizarlos,
el mundo que se ve tras la mirada,
y el árbol que se alza solitario.
Voy a intentar que salgan las palabras
y que llenen el néctar de tu vaso,
entonces beberás esa reserva,
el cáliz con el líquido sagrado.
Espero que tus labios se humedezcan,
que sacies esa sed con mi regalo,
que sientas que tu cuerpo se estremece
y notes la tibieza de mi abrazo.
La noche soñará que es para ella
y puede que se estire por el lago,
y busque entre las olas el reflejo
las gotas celestiales de este canto.
Se mezclan en un dúo de pasiones
tu cuerpo con el mío sin reparo,
y entonces unas manos tan febriles
recorren nuestras pieles paso a paso.
Mas todo se detiene en un momento,
hay versos y poemas suspirando,
hay lindas mariposas de colores
que llegan con amor a nuestro lado.
Rafael Sánchez Ortega ©
03/03/10
HE DEJADO PENDIENTES MUCHOS SUEÑOS
He dejado pendientes muchos sueños
esperando a tu lado realizarlos,
es por eso que busco en las mareas
ese baile impaciente de los barcos.
Mas los sueños son sueños solamente
son burbujas que vuelan con los años,
son gaviotas que marchan perezosas,
son las nubes ardientes del verano.
Me estremezco pensando en esos sueños,
esos bellos recuerdos del pasado,
esas notas de paz y fantasía
que soñé realizarlas de tu mano.
Hoy caminan mis pasos lentamente,
con las nubes que van hacia el ocaso,
y tras ellos se escuchan, como un eco,
unas notas pacientes del piano.
Son las notas del vals de aquella tarde,
y tus dedos que arrancan esos salmos,
esas dulces y bellas mariposas
que a mi pecho llegaron suspirando.
Pero tú, compañera de mis sueños,
compartiste alegrías y pecados,
y ese mundo de niños y mayores
con tus ojos mirando hacia lo alto.
Es posible que sea una utopía
y los sueños se mojen por el llanto,
y que supla a la música sonora
el gemido del viento en mi costado.
Sin embargo no pierdo la esperanza,
tomaré esos sueños muy despacio,
para ir a vivir su contenido
y sentir el calor de tus abrazos.
Puede ser que al final del recorrido
nos saluden estrellas y los astros,
y hasta puede que vengan muchos besos
a sellar con dulzura nuestros labios.
Porque así son los sueños de los niños,
son quimeras nacidas de sus actos,
balbuceos de bellos sentimientos
que impacientes desean entregarlos.
Rafael Sánchez Ortega ©
02/03/10
esperando a tu lado realizarlos,
es por eso que busco en las mareas
ese baile impaciente de los barcos.
Mas los sueños son sueños solamente
son burbujas que vuelan con los años,
son gaviotas que marchan perezosas,
son las nubes ardientes del verano.
Me estremezco pensando en esos sueños,
esos bellos recuerdos del pasado,
esas notas de paz y fantasía
que soñé realizarlas de tu mano.
Hoy caminan mis pasos lentamente,
con las nubes que van hacia el ocaso,
y tras ellos se escuchan, como un eco,
unas notas pacientes del piano.
Son las notas del vals de aquella tarde,
y tus dedos que arrancan esos salmos,
esas dulces y bellas mariposas
que a mi pecho llegaron suspirando.
Pero tú, compañera de mis sueños,
compartiste alegrías y pecados,
y ese mundo de niños y mayores
con tus ojos mirando hacia lo alto.
Es posible que sea una utopía
y los sueños se mojen por el llanto,
y que supla a la música sonora
el gemido del viento en mi costado.
Sin embargo no pierdo la esperanza,
tomaré esos sueños muy despacio,
para ir a vivir su contenido
y sentir el calor de tus abrazos.
Puede ser que al final del recorrido
nos saluden estrellas y los astros,
y hasta puede que vengan muchos besos
a sellar con dulzura nuestros labios.
Porque así son los sueños de los niños,
son quimeras nacidas de sus actos,
balbuceos de bellos sentimientos
que impacientes desean entregarlos.
Rafael Sánchez Ortega ©
02/03/10
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