POR UN MUNDO SIN GUERRAS NI MENTIRAS...
Por un mundo sin guerras ni mentiras
alzaría mi vaso en un instante,
brindaría sin duda a las estrellas
por la paz extendida a todas partes.
Pero el hombre y el odio van unidos
y ya son desde siempre inseparables,
por la envidia y el acto de Caín
al matar a su hermano en una tarde.
Yo quisiera ese mundo sin fronteras
donde todos vivieran y se amasen,
dondo nunca ondeasen los orgullos
por encima de honores y de mástiles.
Pero el hombre no sabe ser humilde
y el perdón es palabra inalcanzable,
y por eso conquista, con la fuerza,
imponiendo mentiras a verdades.
No sé bien a que mundo pertenezco
cuando escucho a políticos sagaces,
proclamar demagogias y promesas
sin futuro y camino para nadie.
Quizás soy esa triste marioneta,
el guiñol de teatros y ciudades,
el pasayo de rostro muy pintado
al que ríen los niños en el parque.
Sin embargo mantengo la esperanza
de que un día las guerras ya se acaben,
las mentiras se pudran en los labios
de los viles y seres miserables.
Mientras tanto la vida continúa
y también las estrellas que renacen,
y va a ellas la copa con mis versos
de nostalgia, ilusión y realidades.
Rafael Sánchez Ortega ©
Cervera de Pisuerga, 16/09/11
EN MEDIO DEL SILENCIO Y LA DISTANCIA...
En medio del silencio y la distancia
recuerdo tus pupilas vacilantes,
el roce de tus manos con mis manos
y el soplo de la brisa en una tarde.
Tenía menos años, niña mía,
buscaba tus ojitos chispeantes;
querían la caricia de tus labios
los míos esa tarde, allí, en el parque.
Las sombras de los chopos acogían
los cuerpos que querían abrazarse,
y entonces se fundían en un sueño
mirando las cigüeñas los amantes.
La eterna fantasía de los niños
llegaba cual palabra por el aire,
venía con sus globos de colores
cosidos a una estrella de bramante.
Recuerdo aquella tarde y no la olvido,
recuerdo tus suspiros y los ayes,
y puedo recordar letra tras letra,
tus ojos, tus pupilas y el mensaje.
En él tu me decías simplemente
que entonces deseabas entregarte,
haciendo con tu sueño y con mi sueño
el sueño más hermoso y realizable.
Aquel que nos llevara hasta la meta
unidos de la mano inseparables,
haciendo que vibraran nuestras almas
al son de viejos sueños y romances.
Recuerdo tu mirada prolongada
y el brillo de tus ojos de diamante,
por eso no me olvido de aquel día
y el beso con tu amor de aquella tarde.
Rafael Sánchez Ortega ©
Cervera de Pisuerga, 14/09/11
ME DETENGO Y ESCUCHO ESTE SILENCIO...
Me detengo y escucho este silencio,
el que llena las eras y los campos,
el que inunda de amor las margaritas
y el que deja la paz al camposanto.
Un silencio buscado por las almas,
las que gritan y sufren sus pecados,
las que miran ansiosas hacia el cielo,
las que buscan a Dios en el espacio.
Pero Dios está ahí, en el silencio,
en la mata, en el río y en el álamo,
y también en campinas y abertales
y en el fondo profundo de los lagos.
Es hermoso escuchar este silencio
y dejar nuestros ojos en descanso,
para ver y apreciar las maravillas
que florecen sin pausa a cada lado.
Una vez escuché, cuando era niño,
que el silencio es premisa de un abrazo,
porque allí, donde nacen los silencios,
estarán los amantes abrazados.
Y por eso yo busco en el silencio
el abrazo que venga de los campos,
el que surge de casas y de sierras
y el que deja en la gleba los arados.
También va con las nubes el silencio
y se escucha en los templos solitarios,
y en las calles y plazas silenciosas
y en el agua que cae de los tejados.
Es por eso que busco este silencio
y respeto el sonido de sus llantos,
y también la sonrisa cantarina
que me ofrece de pronto sin pensarlo.
Rafael Sánchez Ortega ©
Cervera de Pisuerga, 14/09/11
UN BESO NECESITO, SÓLO UN BESO
Un beso necesito, sólo un beso.
Un beso de tus labios deseados.
Un beso que me diga que tú existes.
Un beso, sólo un beso y no un regalo.
Un beso que me acerque en la distancia
y traiga tu sonrisa hasta mi lado.
Un beso sin mentiras ni promesas.
Un beso de tus labios tan lozanos.
Un beso necesito, sólo un beso.
Un beso y la caricia de tus manos.
Un beso que devuelva mis suspiros
y te diga con mi beso que te amo.
Rafael Sánchez Ortega ©
Cervera de Pisuerga, 14/09/11
CALLES LARGAS Y PROFUNDAS...
Calles largas y profundas
con oscuros soportales,
en Cervera de Pisuerga
languidecen en la tarde.
Un ambiente castellano
deja notas en la calle,
mientras suenan las camapanas
entre sombras y saudades.
Las alondras juguetonas
dan sus giros otoñales
y también las golondrinas
dan puntadas en el aire.
Una luna perezosa
por el cielo brilla y sale
y se muestra muy coqueta
en el lago reflejçandose.
Atrás quedan las campiñans,
solitarias, sin trigales,
con pantanos muy vacíos
donde pastan los rumiantes.
Por encima, en lo más alto,
unas nubes van de viaje
y debajo, las montañas,
con sus cimas vigilantes.
Este encanto está en Cervera
y el Pisuerga bien lo sabe,
y por eso van unidos
estos nombres singulares.
"...Calles largas y profundas
aliviad al caminante,
como hicieron los mayores
de Cervera, con su sangre..."
Rafael Sánchez Ortega ©
Cervera de Pisuerga, 12/09/11
EN ESTA TIERRA MÍA...
En esta tierra mía,
tan llena de misterios,
abundan las iglesias
cargadas de recuerdos.
Los tienes en sus piedras,
grabados con esmero,
en forma de figuras
que narran mil secretos.
Allí dejaron mucho
los monjes y canteros,
narrando sin descanso
cinceles bien dispuestos.
Por eso, con los años,
las piedras trazan sueños
y forjan poesías
pues son como los versos.
Nosotros al mirarlas
sentimos un respeto
y oímos los susurros
de siglos y del tiempo.
Las piedras desafían
las lluvias y los vientos,
las guerras y las luchas
de ricos y plebeyos.
En esta tierra mía
la vida es todo esto,
conjunto de pasiones
suspiros y deseos.
Por eso yo sonrío
y lo hago con respeto,
mandando mi sonrisa
a iglesias y conventos.
Rafael Sánchez Ortega ©
Cervera de Pisuerga, 11/09/11
LO DESESPERANTE ES QUERER DECIR...
Lo desesperante es querer decir
y no poder llevarlo hasta el cuaderno.
Querer escribir de algo y para alguien
sin acudir palabras a los dedos,
querer decir lo que desborda el alma,
tonterías que van al desaliento,
la eterna fantasía de la infancia
con la oración a Dios en el silencio.
Pero escribir es algo para alguien,
en la figura dulce que yo quiero,
en esa sensación que llega ahora
y baja con su nombre desde el cielo.
El nombre sugerente de la Lluvia
es nombre de princesa sin complejos,
a veces se confunde con el agua
que baja por el río hasta el océano.
Sin embargo me faltan esas ganas
esa ilusión y el roce de tus dedos,
en esa comunión del cuerpo y alma
mezclados en la tierra por el viento.
Y entonces me sublevo y lucho y grito
buscando mis sentidos lo que anhelo,
sabiendo que se apagan las hogueras
y saltan mil chispazos de los leños.
Entonces el vacío es absoluto
y surgen los demonios y los miedos,
te ves cual marioneta de la vida
que sale reflejada en un espejo.
Te ves tan solitario y ermitaño
que rompes las cadenas de tu asedio
y gritas y protestas hacia el alto,
dejando de luchar cuando ya has muerto.
Rafael Sánchez Ortega ©
10/09/11
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