HUYEN LAS RATAS DEL BARCO...

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Huyen las ratas del barco
en actitud miserable,
van con su falsa sonrisa
pero no engañan a nadie.

Llevan el odio en su cara
y la mentira les nace,
tras unas siglas oscuras
de metralletas y sangre.

Ahora se muestran valientes
estos inmundos cobardes,
bajo el cobijo y bandera
de otros mafiosos secuaces.

Estos nos llegan de lejos
para arbitrar nuestros males,
para parar una "guerra"
y que de ellos se hable.

Pero la guerra no existe
solo el rencor y hasta el hambre
de pistoleros odiosos
que ponen nombre a las calles.

A estos apoyan políticos
y periodistas sin traje,
todos comprados un día
por un afán sin coraje.

Son asesinos y ratas,
son la cloaca que sale,
con la ikurriña prendida
del movimiento abertzale.

Los asesinos de niños
de policías y madres,
de jubilados honrados
que no faltaron a nadie.

Esta es la historia y no otra
que no confundan ni falten,
pues nuestra paz es la suya,
la que no quieren estable.

Ahora son santos y víctimas
y hasta reclaman altares,
por ser tan sólo asesinos
y miserables rufianes.

No sé si nuestro gobierno
acogerá este chantaje,
y aceptará sin reservas
este dolor execrable.

Pero aquí quedan mis versos
y esta es la historia farsante,
la de asesinos a sueldo,
la de una Eta inombrable.

Rafael Sánchez Ortega ©
17/10/11

UNA VEZ SOÑÉ CONTIGO...

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Una vez soñé contigo
aunque ahora estés muy lejos,
en un mundo diferente
y en el reino de los sueños.

Atrás quedan muchos días
y también muchos inviernos,
muchos años que han pasado
y volaron con el viento.

Se quedaron detenidos
nuestros pasos en el tiempo,
y los ojos y miradas
que buscaban los luceros.

Entonces éramos jóvenes,
deseando ser eternos,
y sentir profundamente
los abrazos y los besos.

Sosteníamos un mundo
de utopías y luceros,
de preciosas mariposas
que volaban hacia el cielo.

Eran sueños juveniles
que vivíamos despiertos,
con caricias y palabras
que calaban nuestros huesos.

Más también en nuestra sangre
retumbaban nuevos ecos,
de la eterna primavera
que nacía en nuestros cuerpos.

Yo quería y te quería,
tú querías sin recelo,
y vivíamos felices
compartiendo mil proyectos.

Y los sueños maduraron
y de pronto se perdieron,
se marcharon con el aire
para ir a otros reinos.

Primaveras florecidas
y veranos altaneros,
que marchasteis de mi lado
y dejasteis mil recuerdos.

No te culpo niña amada
de mis locos devaneos,
pues quizás me contagiaste
la demencia de tus versos.

Tú soñabas con ser libre,
la princesa de los cuentos,
Cenicienta de mil noches
que buscaban caballeros.

Tú querías tantas cosas
que tu vaso estaba lleno
y querías otro néctar,
y otros labios aún más frescos.

"...Una vez soñé contigo,
a la sombra de un almendro,
fueron días con sus años
que quedaron en mi pecho..."

Rafael Sánchez Ortega ©
16/10/11

DESCANSA CORAZÓN DEL LARGO VIAJE...

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Descansa corazón del largo viaje
y deja que termine esta tortura,
las olas te reciben con su traje
de espuma, de candor y de blancura.

Aprieta tu costado con coraje
y deja que se pase la locura,
quizás encontrarás ese mensaje
y el labio que te ofrezca su ternura.

Descansa, corazón tan impaciente,
reposa de tu loca algarabía
en brazos de la brisa lentamente.

Descansa por la noche y por el día
volviendo a renacer, tan dulcemente,
tu savia de cordura y de alegría.

Rafael Sánchez Ortega ©
15/10/11

QUIZÁS LA NOCHE CIERRE SU PUPILA...

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Quizás la noche cierre su pupila
y se lleve con ella los recuerdos,
es posible que duerma muy tranquila
sobre el mundo silente de los cuerdos.

Puede ser que nosotros, los mortales,
sintamos ese miedo irreverente,
el mismo que nos clava sus puñales
con las dudas sembradas por la gente.

Más el miedo es el signo de los niños
el que cambia el color de su alegría;
es por eso el abrazo con mil guiños
que le ofrece la madre cada día.

Es posible que duerma la esperanza
y se olvide del mundo tan ansioso,
aunque puede que vuelva la bonanza
tras vencer este tiempo borrascoso.

Pero el alma intranquila del poeta,
la que busca en los cielos sus misterios,
es la cola perdida del cometa
la que arrastra, hasta Dios, sus adulterios.

Y la noche se marcha a su destino
y allí queda, desnuda, nuestra luna,
ha bebido la copa con el vino
tras perder en la vida la fortuna.

Yo no sé el contenido de la copa,
si tenía cicuta ó hierbabuena,
más sentí aquel zarpazo, a quemarropa,
y el dolor producido por la pena.

...Cerraré mis pupilas con la noche,
y anclaré mis recuerdos en el cielo,
para ir a tu lado con el broche
de ese beso, sin fin, "de caramelo".

Rafael Sánchez Ortega ©
14/10/11

ME SIENTO COMO UN NIÑO FRENTE AL MUNDO...

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Me siento como un niño frente al mundo
tratando de soñar con mariposas,
las luces de color y bambalinas,
que dejan mil suspiros en la alfombra.

Y luego yo me cuelo tras sus pasos,
persigo por la playa caracolas,
la música celeste que desgranan
los ángeles del cielo con sus notas.

Quizás en ese mundo de los niños
esté la más preciada de las rosas,
la flor que nos embriaga y nos subyuga,
el canto inenarrable de las olas.

Por eso yo me siento como un niño
y sueño con la infancia ya remota,
el mundo de leyendas y de cuentos
anclado en los anales de mi historia.

Fue un tiempo que recuerdo con nostalgia,
vivido día a día y hora a hora,
sintiendo los momentos de la vida
llegando con victorias y derrotas.

Tenía menos años, y era un niño,
volaba como vuelan las alondras,
jugaba con espadas de madera
soñando con batallas y victorias.

Entonces no sabía que existías,
¡oculto amor perdido entre las sombras!,
tampoco que serías mi verdugo
cual dura enredadera que me ahoga.

...No quiero retornar a mi presente
ni quiero más escenas nubilosas,
yo quiero regresar a los jardines
de lirios, de jazmines y amapolas.

Yo quiero que la risa cantarina
devuelva las sonrisas a las bocas
y saque en las personas y las gentes
el alma y la esperanza que atesoran.

"...Me siento como un niño frente al mundo
y sueño con claveles y carrozas,
un día y una noche de verano,
al filo de las doce, entre las sombras..."

Rafael Sánchez Ortega ©
13/10/11

UN TIEMPO PASADO.

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Quisiera detenerme, como siempres,
parar el tiempo y su reloj constante,
limpiar mi rostro helado, del cansancio,
mirar las golondrinas en la tarde.
Ya sé que han sido largos los suspiros
y las charlas hablando para nadie,
esas tarde de otoño que pasaron,
los días de veranos, por las calles.

...Pero también seguí a la primavera
y la viví temblando como nadie,
detrás de las oscuras golondrinas,
los vencejos llegados por el aire.

No puedo negar aquellos momentos,
donde nació el poema que tu sabes,
los pasos tras los sueños y quimeras,
las sombras de ventanas y portales,
los rostros de mil caras conocidas
que ahora, las esconden los cristales;
la bella plenitud de la mareas
volviendo nuevamente hasta los mares.

El tiempo de mis letras es pasado
y nunca su pregunta es un "¿qué haces?"
si acaso me pregunta del presente
y menos de un futuro incontestable,
entonces son las letras las que gritan,
recuerdan el calor de los hogares
reclaman de mis labios la sonrisa
y el beso de tus labios inmortales.
Me dicen que nacieron sin quererlo
forzadas por la pluma de un salvaje,
el niño y el autor que profanó
el templo donde estaban las vestales.
Y allí se concebió la maravilla,
la eterna comunión de tinta y sangre,
la fiel y la sencilla paradoja
de estar en un jardín, sin sus rosales.

Por eso yo quisiera detenerme,
dormir entre los campos y trigales,
sentir el beso frío del rocío
y el agua con su música de baile.
Quisiera que sonara una guitarra
gritando todo aquello que me nace,
volando con sus notas hasta el cielo
en busca de tus labios virginales.

Quisiera ya dormir por mucho tiempo
ajeno a las mentiras y verdades,
centrado en los suspiros de mi alma
y envuelto entre la bruma y los corales...

Rafael Sánchez Ortega ©
12/10/11

MANDÉ MIS BESOS AL VIENTO...

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Mandé mis besos al viento
para que a ti te llegaran,
pero volaron cansados
lejos de ti y tu ventana.

Ellos querían la brisa,
esa que vi en tu mirada,
y la sonrisa preciosa
que anida siempre en tu cara.

Pero vivías ajena
lejos de sombras amargas,
en el jardín de la vida
entre el olivo y la jara.

Yo me quedé sorprendido
aunque ya nada esperaba,
sólo enviarte mis besos
con mi sonrisa velada.

Pero vivías ausente
en la campiña adorada,
donde soñabas despierta
entre la tierra y la playa.

Viento del mar, mi nordeste,
viento sin par, tramontana,
que desde el norte, el salitre,
manda mi beso y palabra.

Ya sé que pasa de largo
y que prosigue la marcha,
ya sé que solo el silencio
hace surgir una lágrima.

Pero recuerda que el tiempo
todo lo cura y lo pasa,
aunque florezcan saudades
y aunque te invadan nostalgias.

Quizás un día, en la noche,
sienta la ardiente campana.
para decirme que un labio
deja en mi labio su alma.


"...Mandé mis besos al viento
y conseguí que volaran,
lejos muy lejos del mundo
hasta dormir en la nada..."

Rafael Sánchez Ortega ©
11/10/11