HOY LUCE EL SOL...

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Hoy luce el sol y se divisa
la nieve en las montañas.
La tarde parece ya una poesía.
Todo invita a soñar,
incluso a estirar la mano
y a rozar con los dedos ese paisaje
que se presenta tan hermoso.

Me gustaría cerrar los ojos
y buscar los latidos de mi corazón.
Aquellos que tantas veces protestaban
en su rebeldía con mil gritos
y suspiros juveniles.
Me gustaría tener una figura
a quien dirigir mis palabras
y hablarle largamente,
contarle mis tonterías, mis historias,
decirle que el mar está tranquilo,
que las gaviotas aprovechan los rayos de sol
para volar luego hacia la costa,
que los peces estiran sus paseos por el agua
ajenos a las algas que ahora salen a la playa
y que unos niños se apresuran en las aulas,
recogiendo sus labores y sus libros,
para ir hacia los brazos de sus padres
que en la acera los esperan.

Luce el sol en esta tarde
y se marchitan las pequeñas esperanzas
de encontrar una utopía
que renueve los claveles en el alma
y que traiga las caricias de una brisa
que me nuble los sentidos
y me haga estremecer como hace años.

Quiero amar y estremecerme
cuando sienta la llegada de tu cuerpo,
quiero verte nuevamente con mis ojos
y aspirar ese perfume de tu cuello,
quiero ser el compañero inseparable de tus pasos,
el paciente lazarillo que te lleve de la mano
por las sendas de la vida,
el que peine tus cabellos
y te quite las legañas,
el que seque en tus pupilas
esas lágrimas que asoman,
el que vibre con tu seno delicado
cuando el mismo sienta el fuego de mi cuerpo...

...Pero simplemente luce el sol
en esta tarde que termina
y, aquí estoy, en el silencio de este cuarto.
Recogiendo en el cuaderno las migajas
de unas letras esparcidas en el alma
que quisiera compartirlas...

Rafael Sánchez Ortega ©
28/11/13

CAMPESINO QUE AVANZAS...

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Campesino que avanzas con tu pala,
el mahón de tu ropa, y sin chaqueta,
ve pendiente del hielo que resbala
y la brisa que azota y no respeta.

Vas al campo a cobrarle su alcabala,
el tributo a la tierra sin receta,
donde solo el sudor es quien resbala
empapando el terruño en su pirueta.

Campesino que callas y laboras,
esas tierras vacías de paisajes,
no desaires al cielo con tu frente.

Eres fuerte y gentil días y horas
y le sacas al campo sus mensajes,
aunque nadie lo aprecie ni comente.

Rafael Sánchez Ortega ©
29/11/13

YA SE DOBLAN LAS CAÑAS...

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Ya se doblan las cañas
en la dulce albufera,
por el viento que sopla
y el levante que llega.

Yo no sé los motivos
de evocar a Valencia,
y traer al cuaderno
su lejana presencia.

Pueden ser las barracas
que leí en las novelas,
o el arroz tan dorado
de sus tiernas paellas.

Pero está, en esta noche,
sin dudar en mis letras,
esa imagen lejana
de la bella albufera.

Yo soñé, desde niño,
recorrer sus riberas,
embriagando mis sueños
de emociones diversas.

Y soñé, como tantos,
ser el Cid con Babieca,
derrotar los infieles
y tomar ciudadelas.

Era un niño, sin duda,
de Castilla la Vieja,
que bajaba del norte
con los sueños a cuestas.

Y dormí en almazaras,
en barracas pequeñas,
y en las playas sin nombre
que aun estaban desiertas.

Y llegué a la laguna
para ver la albufera,
y bañarme en sus aguas
de azafrán y violetas.

"...Ya se doblan las cañas,
las espaldas con ellas,
y los labios suspiran
por los besos que dieran..."

Rafael Sánchez Ortega ©
29/11/13

CARA TRISTE, CARA TRISTE...

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(A Chelo Veiga...)

Cara triste, cara triste,
¿por qué enseñas tu melena
a la gente que circula
a tu lado en la calleja...?

No respondas, cara triste,
pues ya tengo la respuesta:
"el león que llevas dentro
nunca muestra su cabeza"

"Ni tampoco los suspiros
sorprendidos por la niebla,
ni las garras rutilantes
de tus zarpas con su fuerza"

"Es mejor estar ausente
y mostrar la indiferencia,
a los niños y mayores
que circulan por la cuesta"

Yo te vi porque una amiga
nos propuso, con paciencia,
describir esa figura
que nos dejas en la piedra.

Y volaron fantasías,
y crecieron las leyendas,
y volvieron otros mundos
infantiles, que se alejan.

Y me vi con los tebeos
en el patio de la escuela,
rebuscando los rincones
de una humilde biblioteca.

Eran años ya lejanos
de una edad que está de vuelta,
y son páginas doradas
que devuelven las mareas.

No te inquieres cara triste,
la nostalgia no está suelta,
aunque viva en un otoño
y estén lejos las sirenas.

Pero ahora te recuerdo
cara triste, entre mis letras,
y contesto a la pregunta
de la amiga de otras tierras.

Yo no sé razón ni origen
de esta causa sempiterna,
y confieso mi ignorancia
para dar una respuesta.

Mas si vuelo con mis sueños
veo en ellos mil poemas,
que resurgen cada día
de mi pecho con más fuerza.

"...Cara triste, cara triste,
no me importa lo que fueras,
lo que importa es lo que eres
aunque ocultes tu vergüenza..."

Rafael Sánchez Ortega ©
27/11/13

VARIOS LIBROS ME ESPERAN CON GANAS...

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Varios libros me esperan con ganas
a que sienta sus páginas tenues,
a que escuche el fragor de sus hojas
y recoja sus letras silentes.

Porque en ellos se encuentra la esencia
el cariño y dolor tan perenne,
el perfume que embriaga y seduce
y ese abrazo de niño impaciente.

Son los libros rosales con alma,
sensaciones que van y que vienen,
altibajos de mares sin nombre
con resacas de copas que bebes.

Hay algunos que dan alegrías
con caricias que rozan las sienes,
mas en otros, también hay tristezas,
con palabras cruzadas que duelen.

Varios libros me esperan con ganas,
a que acuda a su lado y me siente,
a que tome la pluma en mis manos
y retome el renglón que me hiere.

Porque todos tenemos un libro,
con  secretos más bien incipientes,
donde van los suspiros y llantos
y también las sonrisas alegres.

Ese libro guardado, con celo,
está vivo de amor, y latente,
esperando que llegue mi mano
a escribir en sus pliegos de nieve.

Y lo haré, como siempre, con miedo,
deseando que sople el nordeste,
que me traiga el abrazo divino
y me haga temblar porque quiere.

"...Varios libros me esperan con ganas,
soñador, ya senil, que se duerme,
para ver si comparten conmigo
ese dulce candor que ellos tienen..."

Rafael Sánchez Ortega ©
27/11/13

SE MUERE EL CORAZÓN...

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Se muere el corazón del navegante
ausente de caricias y de besos,
él sabe que su rumbo continúa
en medio del salitre y del deseo.

La olas zarandean bien la nave,
los hombres afianzan los bicheros,
las velas languidecen en los palos
y un viejo timonel frunce su ceño.

Se cuentan los suspiros de los mares
que miden las paladas de los remos,
las manos invisibles de marinos
ya bregan los toletes con gran celo.

Hay una laxitud en las resacas
que cubren las restingas metro a metro,
y luego se despliegan por la arena,
dejando entre la misma tantos sueños.

Se muere el corazón del navegante
y quedan congelados en el cielo,
proyectos e ilusiones de la vida
que bajan hasta el fondo del océano.

Quisiera que las horas se parasen,
que frenen los delfines su paseo,
que vuelvan cormoranes a la costa
y viren las gaviotas en su vuelo.

Quisiera que el cuaderno de bitácora
llevara entre sus páginas mis versos,
aquellos que saciaron mis latidos
con sangre, con sudor y sufrimiento.

...Pero es como pedir un abordaje
y sé que mi querencia es solo eso,
un rayo de ilusión y fantasía
fundido con el mar en barlovento.

"...Se muere el corazón del navegante
y duermen los rescoldos en el fuego,
la nave va al desguace toda erguida
y el viejo corazón muere en silencio..."

Rafael Sánchez Ortega ©
26/11/13

LA ISLA...

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La isla de la cordura
tiene las horas contadas,
hay locuras gratuitas
y otras cantan la parrala.

Hay ratones en la isla
que está medio abandonada,
y hay poetas medio locos
que caminan por sus calas.

Vaya isla misteriosa
la que empleo en esta chanza,
la que trazo y configuro
con mi pluma deslenguada.

Va por ellos, dulces locos,
estas letras mal trenzadas,
trazadores de mil sueños
de la mar y la montaña.

Y es la isla donde acuden
estos versos sin mordaza,
con salitres de Gerardo
y con Cancio en su solana.

Dejo a Hierro vigilante,
a Maruri en lontananza,
con Hidalgo en el recuerdo
y a Manuel en la atalaya.

Ya sé bien que muchos locos
no se citan y que estaban,
en la isla tan curiosa,
tan distinta y refinada.

Pero siguen con nosotros,
en sus versos y palabras,
con sus huellas tan traviesas
que dejaron cual migajas.

Una ría soñolienta
nos reúne y nos separa,
de esa isla de los sueños
de poetas sin guitarra.

Porque es cierto lo que digo,
de esa música preclara,
esta dulce sinfonía
de las olas en la playa.

Una isla corta el cielo,
misteriosa y sin cigarras,
mientras brinda con su copa
de locura y sin campanas.

Porque el vino y los licores
sueltan lenguas y las calzan,
y desatan los sentidos
y pasiones en la rampla.

Yo no sé, si en esta isla,
hay cuadernos y pizarras,
más no importa si no tienen,
lo que importa son las ratas.

"...Ratoncitos escritores
de mahones y de panas,
¿dónde están vuestros poemas
que sin ellos no soy nada?..."

Rafael Sánchez Ortega ©
21/11/13