UNA GOTA DE AGUA...
Una gota de agua
se quedó en tu sonrisa
para hacerla más franca
y a la vez más bonita.
Fue un regalo del cielo
que bajó muy deprisa,
un suspiro sin nombre
de las nubes tan lindas.
Pero tú la tomaste
con tus labios de niña,
y tus ojos divinos
para sí la querían.
Porque fue como rosa
y una suave caricia,
de un jardín encantado
con su paz y alegría.
Una gota de agua
se prendió en tu barbilla,
y lo hizo temblando
con pasión desmedida.
Fue una gota de lluvia,
una perla sencilla,
un rubí cristalino
que añoraba la vida.
Pero tú la animaste
a seguir por la orilla,
a bajar por tu pecho
y a vivir día a día.
Porque era tu rosa
suturando una herida,
de un amor y un pasado
en la infancia tardía.
"...Una gota de agua
vino a mí, con tu risa,
con tus ojos azules
y tu voz tan tranquila..."
Rafael Sánchez Ortega ©
22/02/15
se quedó en tu sonrisa
para hacerla más franca
y a la vez más bonita.
Fue un regalo del cielo
que bajó muy deprisa,
un suspiro sin nombre
de las nubes tan lindas.
Pero tú la tomaste
con tus labios de niña,
y tus ojos divinos
para sí la querían.
Porque fue como rosa
y una suave caricia,
de un jardín encantado
con su paz y alegría.
Una gota de agua
se prendió en tu barbilla,
y lo hizo temblando
con pasión desmedida.
Fue una gota de lluvia,
una perla sencilla,
un rubí cristalino
que añoraba la vida.
Pero tú la animaste
a seguir por la orilla,
a bajar por tu pecho
y a vivir día a día.
Porque era tu rosa
suturando una herida,
de un amor y un pasado
en la infancia tardía.
"...Una gota de agua
vino a mí, con tu risa,
con tus ojos azules
y tu voz tan tranquila..."
Rafael Sánchez Ortega ©
22/02/15
YA CRUJE FUERTE EL INVIERNO...
Ya cruje fuerte el inverno
y el poema ¿dónde está?,
porque sus versos se extrañan
aunque sople el vendaval.
Así pensaba y rumiaba
el poeta del lugar,
aquel joven bien despierto
y con ojos de cristal.
Sus pupilas tan inquietas
no dejaban de brillar,
era fiebre contenida
y era miel de algún panal.
Suspiraba sin descanso,
musitando sin cesar:
-Madre mía, madre mía
dame un poco de tu sal.
-Dame gracia marinera
y salitre de altamar,
aunque tengas que mentirme
y ocultarme la verdad.
-Porque el cielo nos envía
la galerna con el mal,
y debemos prepararnos
y pedir en el rezar.
-Una Salve a la barquera
por la pesca y por el pan,
y que ayude a los marinos
que no cesen de bogar.
-Boga boga, marinero,
que la barra cerca está,
y el peligro que amenaza
sopla en popa y queda atrás.
"...Ya cruje fuerte el invierno
y las nubes corren ya,
y el poema así lo escribe
aquel hombre singular.
Aquel niño tan sencillo
con un alma de cristal,
que llevaba entre sus dedos
muchos versos que forjar..."
Rafael Sánchez Ortega ©
21/02/15
y el poema ¿dónde está?,
porque sus versos se extrañan
aunque sople el vendaval.
Así pensaba y rumiaba
el poeta del lugar,
aquel joven bien despierto
y con ojos de cristal.
Sus pupilas tan inquietas
no dejaban de brillar,
era fiebre contenida
y era miel de algún panal.
Suspiraba sin descanso,
musitando sin cesar:
-Madre mía, madre mía
dame un poco de tu sal.
-Dame gracia marinera
y salitre de altamar,
aunque tengas que mentirme
y ocultarme la verdad.
-Porque el cielo nos envía
la galerna con el mal,
y debemos prepararnos
y pedir en el rezar.
-Una Salve a la barquera
por la pesca y por el pan,
y que ayude a los marinos
que no cesen de bogar.
-Boga boga, marinero,
que la barra cerca está,
y el peligro que amenaza
sopla en popa y queda atrás.
"...Ya cruje fuerte el invierno
y las nubes corren ya,
y el poema así lo escribe
aquel hombre singular.
Aquel niño tan sencillo
con un alma de cristal,
que llevaba entre sus dedos
muchos versos que forjar..."
Rafael Sánchez Ortega ©
21/02/15
SE PERDIERON LOS VELOS...
Se perdieron los velos
y perdí la inocencia
y salieron con prisas
las caretas al sol.
Pero fueron tus manos,
dibujando serenas,
las que hicieron milagros
sin causarme rubor.
Eran noches distintas
de una edad soñolienta,
era un circo sin carpa
y payasos sin rol.
Porque todo en la vida
tiene un poco de crema,
y una nata difusa
de agradable sabor.
Se pasaron los años
y también la conciencia,
se perdió entre las nubes
y quizás se durmió.
Pero arriba, en lo alto,
titilaban estrellas,
y una luna dormida
se asomaba al balcón.
En el muelle los hombres,
arrimaban traineras,
y sacando sus remos
entonaban canción.
Eran sones divinos,
de un bogar a la pesca,
donde el remo y tolete
chirriaban los dos.
Se durmieron las ranas
en la eterna ribera
de aquel río sin nombre
y el verano pasó.
Y de pronto un muchacho,
aprendiz de poeta,
con sus ojos tan lindos
nos dejó su candor.
Eran versos de antaño
a preciosas princesas,
a piratas ceñudos
y a tabernas con ron.
Y la luna de invierno,
como era coqueta,
al oír estos versos
sin quererlo lloró.
"...Se perdieron los miedos
y también las tristezas
porque a un niño, la luna,
sus ojitos besó..."
Rafael Sánchez Ortega ©
20/02/15
y perdí la inocencia
y salieron con prisas
las caretas al sol.
Pero fueron tus manos,
dibujando serenas,
las que hicieron milagros
sin causarme rubor.
Eran noches distintas
de una edad soñolienta,
era un circo sin carpa
y payasos sin rol.
Porque todo en la vida
tiene un poco de crema,
y una nata difusa
de agradable sabor.
Se pasaron los años
y también la conciencia,
se perdió entre las nubes
y quizás se durmió.
Pero arriba, en lo alto,
titilaban estrellas,
y una luna dormida
se asomaba al balcón.
En el muelle los hombres,
arrimaban traineras,
y sacando sus remos
entonaban canción.
Eran sones divinos,
de un bogar a la pesca,
donde el remo y tolete
chirriaban los dos.
Se durmieron las ranas
en la eterna ribera
de aquel río sin nombre
y el verano pasó.
Y de pronto un muchacho,
aprendiz de poeta,
con sus ojos tan lindos
nos dejó su candor.
Eran versos de antaño
a preciosas princesas,
a piratas ceñudos
y a tabernas con ron.
Y la luna de invierno,
como era coqueta,
al oír estos versos
sin quererlo lloró.
"...Se perdieron los miedos
y también las tristezas
porque a un niño, la luna,
sus ojitos besó..."
Rafael Sánchez Ortega ©
20/02/15
EN EL TREN DE LOS SUEÑOS...
En el tren de los sueños
yo perdí la razón,
y también la sonrisa,
hacia un mundo mejor.
En sus viejos vagones,
con hollín y carbón,
se apagaron los leños
de aquel fuego traidor.
Esa llama brillante
que el nordeste fundió,
y quedaron sus brasas
suplicando un adiós.
Una eterna plegaria
y el tic-tac de un reloj,
una iglesia vacía
sin candor ni oración.
En el tren de los sueños
yo te vi, dulce amor,
con tu cara tan linda
disfrutando del sol.
Fue una tierna mirada
y una gran sensación,
yo buscaba tus ojos
tú soñabas por dos.
En tu barca de seda
perseguías a dios,
sin velamen ni remos
y también sin timón.
Perseguías un mundo
de distinto color,
donde vida y semilla
fueran frutos de unión.
"...En el tren de los sueños
se avivó mi candor,
al mirarte y besarte
con ardiente pasión..."
Rafael Sánchez Ortega ©
20/02/15
yo perdí la razón,
y también la sonrisa,
hacia un mundo mejor.
En sus viejos vagones,
con hollín y carbón,
se apagaron los leños
de aquel fuego traidor.
Esa llama brillante
que el nordeste fundió,
y quedaron sus brasas
suplicando un adiós.
Una eterna plegaria
y el tic-tac de un reloj,
una iglesia vacía
sin candor ni oración.
En el tren de los sueños
yo te vi, dulce amor,
con tu cara tan linda
disfrutando del sol.
Fue una tierna mirada
y una gran sensación,
yo buscaba tus ojos
tú soñabas por dos.
En tu barca de seda
perseguías a dios,
sin velamen ni remos
y también sin timón.
Perseguías un mundo
de distinto color,
donde vida y semilla
fueran frutos de unión.
"...En el tren de los sueños
se avivó mi candor,
al mirarte y besarte
con ardiente pasión..."
Rafael Sánchez Ortega ©
20/02/15
ABRIRÉ LA VENTANA...
Abriré la ventana
para ver tras, de ella,
a la vida que late
con el día que empieza.
Y quizás tenga suerte
y hasta atrape una estrella,
de la noche que acaba
y del alba que reza.
Si es así, y lo consigo,
le daré mis poemas,
y mis versos humildes
con un lazo de seda.
Limpiaré los cristales
del rocío y la niebla,
empañados un tanto
sin saberlo siquiera.
Será un trapo amarillo,
una humilde bayeta,
el gentil instrumento
de esta linda tarea.
Porque quiero que brillen
esos rayos que llegan,
y el calor de los cielos
haga mella en mis venas.
Volaré por los aires
y seré cual cometa,
mariposa sin nombre
con sus alas de adelfa.
No sé cómo ni cuándo
lograré que, esta gesta,
sea más que palabras
y algo más que unas letras.
Yo sé bien de castillos
y jugar en la arena,
soy consciente, por ello,
de este vuelo y mi empresa.
Marcharé con mis sueños
a trazar un poema,
en un mundo invisible
donde todos se quieran.
Ese mundo encantado,
donde risas y penas,
se transforman de pronto
en miradas sinceras.
Soy quizás un iluso
en un mundo que medra,
donde niños y sueños
agonizan y tiemblan.
"...Abriré la ventana
para ver que, en la tierra,
hay amor y cariño
y mil versos que esperan..."
Rafael Sánchez Ortega ©
19/02/15
para ver tras, de ella,
a la vida que late
con el día que empieza.
Y quizás tenga suerte
y hasta atrape una estrella,
de la noche que acaba
y del alba que reza.
Si es así, y lo consigo,
le daré mis poemas,
y mis versos humildes
con un lazo de seda.
Limpiaré los cristales
del rocío y la niebla,
empañados un tanto
sin saberlo siquiera.
Será un trapo amarillo,
una humilde bayeta,
el gentil instrumento
de esta linda tarea.
Porque quiero que brillen
esos rayos que llegan,
y el calor de los cielos
haga mella en mis venas.
Volaré por los aires
y seré cual cometa,
mariposa sin nombre
con sus alas de adelfa.
No sé cómo ni cuándo
lograré que, esta gesta,
sea más que palabras
y algo más que unas letras.
Yo sé bien de castillos
y jugar en la arena,
soy consciente, por ello,
de este vuelo y mi empresa.
Marcharé con mis sueños
a trazar un poema,
en un mundo invisible
donde todos se quieran.
Ese mundo encantado,
donde risas y penas,
se transforman de pronto
en miradas sinceras.
Soy quizás un iluso
en un mundo que medra,
donde niños y sueños
agonizan y tiemblan.
"...Abriré la ventana
para ver que, en la tierra,
hay amor y cariño
y mil versos que esperan..."
Rafael Sánchez Ortega ©
19/02/15
YO QUISE ESTAR UNA TARDE...
Yo quise estar, una tarde,
a tu lado como el viento,
para besarte la cara
y acariciar a tu pelo.
Y aquella tarde que evoco
no fue, sin más, el momento,
de una pasión imprevista
que culminaron dos cuerpos.
Fue un gran preludio, sin duda,
y un recital en el tiempo,
algo incapaz de narrarse
con unas letras y versos.
Porque escribir del cariño
es detallar el reflejo,
de esos minutos robados
y esos instantes eternos.
Yo quise estar, una tarde,
a tu lado y en tu lecho,
para sentir los latidos
que me dejaba tu seno.
Quise sentir esa mano
y ese rozar de tus dedos,
cuando buscaban la nota
de aquel violín indiscreto.
Porque con gracia gitana
tú me alterabas los nervios,
mientras besabas mis labios
y me robabas mil besos.
Eras limón y naranja
con la pasión y el deseo,
en una tarde de lluvia
de un arrogante febrero.
"...Yo quise estar una tarde,
a tu lado, con mis sueños,
para ofrecerte la luna
y decirte que te quiero..."
Rafael Sánchez Ortega ©
18/02/15
a tu lado como el viento,
para besarte la cara
y acariciar a tu pelo.
Y aquella tarde que evoco
no fue, sin más, el momento,
de una pasión imprevista
que culminaron dos cuerpos.
Fue un gran preludio, sin duda,
y un recital en el tiempo,
algo incapaz de narrarse
con unas letras y versos.
Porque escribir del cariño
es detallar el reflejo,
de esos minutos robados
y esos instantes eternos.
Yo quise estar, una tarde,
a tu lado y en tu lecho,
para sentir los latidos
que me dejaba tu seno.
Quise sentir esa mano
y ese rozar de tus dedos,
cuando buscaban la nota
de aquel violín indiscreto.
Porque con gracia gitana
tú me alterabas los nervios,
mientras besabas mis labios
y me robabas mil besos.
Eras limón y naranja
con la pasión y el deseo,
en una tarde de lluvia
de un arrogante febrero.
"...Yo quise estar una tarde,
a tu lado, con mis sueños,
para ofrecerte la luna
y decirte que te quiero..."
Rafael Sánchez Ortega ©
18/02/15
A VECES PIENSO...
A veces pienso, y no es bueno,
en alcanzar las estrellas,
en perseguir las palomas
como si fueran promesas.
A veces me paro, un poco,
en el umbral de la puerta.
para mirar a lo lejos
a las campiñas desiertas.
A veces rezo, en la tarde,
mientras el sol ya se aleja,
para decirle que luego,
tras esta noche que vuelva.
A veces busco tu cara
que en las mañanas despierta,
y voy besando tus ojos
y tu nariz tan inquieta.
A veces pienso, y no es bueno,
cómo abordar la tarea,
cómo escribir de tus labios
y esa sonrisa traviesa.
A veces siento en el pecho,
unos latidos con fuerza
que van gritando tu nombre
y hacen sudar a mis venas.
A veces quiero seguirte
por esas viejas traviesas,
donde mi tren no te alcanza
aunque me ofrecen quimeras.
A veces hay un suspiro
que busca el labio que tiembla,
y de mis dedos se escapan
cantos de amor en sus letras.
"...A veces pienso, y no es bueno,
que hay que vivir los poemas,
y estremecerse en tus versos
que tantos besos me dejan..."
Rafael Sánchez Ortega ©
18/02/15
en alcanzar las estrellas,
en perseguir las palomas
como si fueran promesas.
A veces me paro, un poco,
en el umbral de la puerta.
para mirar a lo lejos
a las campiñas desiertas.
A veces rezo, en la tarde,
mientras el sol ya se aleja,
para decirle que luego,
tras esta noche que vuelva.
A veces busco tu cara
que en las mañanas despierta,
y voy besando tus ojos
y tu nariz tan inquieta.
A veces pienso, y no es bueno,
cómo abordar la tarea,
cómo escribir de tus labios
y esa sonrisa traviesa.
A veces siento en el pecho,
unos latidos con fuerza
que van gritando tu nombre
y hacen sudar a mis venas.
A veces quiero seguirte
por esas viejas traviesas,
donde mi tren no te alcanza
aunque me ofrecen quimeras.
A veces hay un suspiro
que busca el labio que tiembla,
y de mis dedos se escapan
cantos de amor en sus letras.
"...A veces pienso, y no es bueno,
que hay que vivir los poemas,
y estremecerse en tus versos
que tantos besos me dejan..."
Rafael Sánchez Ortega ©
18/02/15
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