UN DÍA DE AQUEL VERANO...

0
COM


Un día de aquel verano
llegó un puñal a mi espalda
con la noticia funesta
que yo, tal vez, esperaba.
Fueron momentos de infarto,
de nerviosismo y de rabia,
de preguntar muchas veces
por los motivos y causas.
Pero los cielos negaron
esas respuestas clamadas,
y los renglones sencillos
con que el destino nos trata.
Tuvo que ser la paciencia,
con la pupila mojada,
la que venciera los miedos
y se enfrentara a la parca.

-¿Es la hora, -yo le dije-,
de cortar con tu guadaña,
este hilo que aquí pende
y llevarme ya en tu barca?
¿O es momento de la prueba,
de asumir que no soy nada,
y embarcarme en sufrimientos
de una vida sin mañana?

El silencio, por respuesta,
fue una voz en la alborada,
y el deseo inalcanzable
de esa vida que se marcha.
Yo viví aquel día a día
con el alma desgarrada,
no sabiendo a ciencia cierta
los motivos de mis lágrimas.
Porque estaba sentenciado
por las dudas, con sus garras,
y ante el cielo, tan altivo,
que ignoraba mis palabras.
Aún no sé cómo se dice
pero quiero dar las gracias,
a ese Dios que va conmigo
y consuela mi nostalgia.

-No te quejes, -me decía,
con la voz del Niño sabia-,
ya que hay seres en el mundo
que no aprecian esta carga.
Pero aparta ya tus miedos,
no pierdas la confianza,
tú eres parte de un poema
y una línea inacabada.

No entendí lo que me dijo
esa voz, en la distancia,
y aquí estoy, tras muchos meses
con un halo de nostalgia.
Fueron horas y minutos,
fueron días y semanas,
deshojando margaritas
y quitando mil legañas.
Y este tiempo transcurrido
no lo olvido ni se escapa,
ni tampoco a las personas
que me ayudan y me aman.
Hoy sonrío a los amigos
por las calles y las plazas,
mientras llevo entre las manos
una rosa inmaculada.

"...Un día de aquel verano
sentí dentro mucha rabia,
despertando de mil sueños
y dejando atrás la infancia..."

Rafael Sánchez Ortega ©
01/11/17

SI PUDIERA SENTIRTE...

0
COM


Si pudiera sentirte sin tocarte,
si pudiera quererte de igual modo,
estaría esperando en el recodo
el instante supremo de abrazarte.

Me conformo tan solo con hablarte,
y saber que no altero ni incomodo,
a pesar de mi pinta de beodo
y mis labios inquietos por besarte.

No renuncio, tampoco, a mi deseo,
de buscar por los cielos a la luna
y alegrar, por la noche, mi paseo.

Pero puede que tenga la fortuna
de observar ese leve parpadeo,
de la luna de plata en la laguna.

Rafael Sánchez Ortega ©
31/10/17

MIENTRAS MIRO LAS NUBES...

0
COM


Mientras miro las nubes que pasan
se revuelven, también, los recuerdos,
encerrados en lúgubres celdas
del pasado lejano en el tiempo.

Cae la lluvia ligera y menuda
refrescando jardines y suelos,
y también las macetas se riegan
con las gotas silentes y versos.

Unos versos que claman venganza
y las gotas que piden momentos,
que pasaron sin pena ni gloria
en la infancia vivida en silencio.

Yo prosigo mirando a la nube
y hasta busco en la misma ese beso,
el lejano rumor sin palabras,
y el susurro creciente del viento.

Puede ser que la luna sonría
y que duerma en un plácido lecho,
y también que la estrella lejana
me regale su luz terciopelo.

Si es así, yo sabré que la vida,
se compone de meses diversos,
desde aquellos de luz y ternura
a los otros tan crudos de invierno.

Pero hoy toca la lluvia que baja,
esas notas de otoño crescendo,
sin batuta ni orquesta siquiera
que le marque los ritmos impuestos.

Y es al fin como suena la orquesta
con violines dejando lamentos
de las nubes cargadas con agua
en las gotas que llegan y veo.

"...Mientras miro las nubes que vienen
es difícil decir lo que pienso,
porque todo se envuelve en la bruma
y el latido es profundo y extenso..."

Rafael Sánchez Ortega ©
30/10/17

YO SÉ QUE EL CORAZÓN...

0
COM


Yo sé que el corazón está dormido
y lleno de una sangre acelerada,
que busca en la pupila enamorada
el bálsamo eficaz a su gemido.

Es cierto que el soldado malherido
soporta como puede la algarada,
el campo de batalla y la alambrada
tratando de impedir el ser vencido.

Por eso recupera nuevamente
el pulso y el color que mereciera
el alma castigada duramente.

Entonces logrará la primavera
que alumbre al corazón indiferente
y sepa caminar tras su bandera.

Rafael Sánchez Ortega ©
29/10/17

ABRE EL ALMA...

0
COM


Abre el alma, me dijiste
y lo hice sin premura en la mañana.
De esa manera intenté que pasara 
la luz del cielo alumbrando los resquicios 
de mi alma y quedaran los sentimientos,
solitarios y temblorosos,
esperando la caricia prometida
que nunca llegaba y el suspiro de la brisa 
inexistente,
y ese aliento del salitre y del rocío
de los labios añorados.

Por eso abrí el alma a la luz y a ese cielo
que llegaba en la mañana,
mientras miraba al mar 
como buscando las respuestas que esperaba
a las preguntas que nacían en el pecho...

Pero el rumor de la resaca 
respondía simplemente a mis miradas.
Estaba solo con mis pasos 
que se reflejaban en las huellas de la arena 
de la playa.
Unas huellas que las olas ocultaban 
como el paso de los días y las horas,
y el suspiro inacabado de la vida que seguía
lentamente por mi lado.

No sé si abrir el alma es lo sensato
ya que nada llega hoy, hasta la misma,
ni a sus puertas ni ventanas,
ni tampoco se aceleran los latidos,
por la luz de la alborada,
de este anciano corazón que aún destila
tantos sueños.

Pero abriré el alma, como dices,
y estaré atento por si llegan las palabras,
las respuestas y caricias, con tus besos,
y ese sueño inalcanzable de aquel niño
de otro tiempo, 
que quería ser poeta,
y hasta el dulce ruiseñor quizás se alegre,
con la risa cantarina,
cuando suene la cancela de tus ojos
y se alegren sus pupilas 
al saber que son miradas y escuchadas 
las plegarias del eterno soñador, 
que tantas veces,
recitaba y se dormía contemplando 
a las estrellas.

Rafael Sánchez Ortega ©
28/10/17

UNA VIEJA FOTO...

0
COM


Una vieja foto
me trajo recuerdos,
de instantes pasados 
y tiernos momentos.
Yo sé que dormían
y estaban despiertos,
aquellos instantes
amargos y bellos.
Esta vieja casa
que ahora contemplo
aún se conserva
y está sobre el suelo.
Plantada en la Villa
muy cerca del puerto,
con barcas cercanas
durmiendo sus remos.
Fue cuna y morada
de niños y ancestros,
y guarda en sus cuartos
sonrisas y miedos.
Allí en esta casa
estaba el tercero,
un piso alargado
anciano y añejo,
En él di los pasos,
también vi los cielos,
la ría infinita
saliendo a mi encuentro.
Y todo ese mundo
hoy vuelve a mis sueños,
de forma tranquila,
saliendo de dentro.
Y así, en esta foto,
volvieron los besos,
las tiernas caricias
que tuve y que tengo.
"...A ti dulce madre,
a ti, padre tierno,
y, a mis dos hermanos,
dedico estos versos..."

(No olvido tu nombre,
querida Consuelo,
sostén de esta casa
con Jorge creciendo).

Rafael Sánchez Ortega ©
27/10/17 

VEO ESAS CALAS...

0
COM


Veo esas calas mediterráneas 
y simplemente distingo 
una figura borrosa. 

"Es ella", me digo, 
aunque al final pudo ser un espejismo 
y la sirena se confundió con una ola.

Rafael Sánchez Ortega ©
26/10/17