IN MEMORIAM - A INGE.
(En memoria de una amiga, fallecida en accidente, del grupo montañero alemán con el que venimos compartiendo semanas montañeras desde hace trece años)
Nos falta la alegría de las marchas,
la voz ilusionada con tu risa,
el grito descarado hacia las cumbres
y el tierno corazón que en ti latía.
Un día se apagaron tus ojitos
tan llenos de dulzura y de la vida,
y el cielo se quedó triste y lloroso
carente de tu risa ya marchita.
Más queda tu legado en las montañas
unido a tu figura y tu sonrisa,
cosidos con un lazo en el recuerdo
en forma de pequeña margarita.
Aquella que tú tanto retratabas
y luego relagabas y ofrecías
con frases y miradas picarescas
unidas con pastel y golosinas.
Ahora se han callado las cigarras,
los lirios y gladiolos ya dormitan,
se quedan susurrando los cipreses
y el viento enfurecido va deprisa.
Me duele el corazón mientras escribo
y duele en estas letras por la amiga,
nos dejas un vacío en nuestras almas,
que añoran tu sonrisa tan distinta.
¡Ay Inge, qué vacío nos dejaste!,
aun siguen las estrellas sorprendidas,
colgadas por encima de Los Alpes
buscando tu paseo por las cimas.
Más algo retendremos para siempre
unido a tu recuerdo en la pupila,
el gesto cariñoso que nos daban
tus ojos tan traviesos y sonrisa.
Rafael Sánchez Ortega ©
Zernez 09/09/12
QUIERO ROZAR TUS SENOS CON MIS LABIOS...
Quiero rozar tus senos con mis labios
para sentir allí mis fantasías,
el fuerte claroscuro de colores
en medio de las sombras infinitas.
Quiero alcanzar la luna con mis manos
y restañar su lágrima furtiva,
la gota que resbala lentamente
producto de la noche más bien fría.
Quiero besar tus labios con mis labios
para mezclar tus besos con mi risa,
y entrelazar de nuevo, la alianza,
que ordene sentimientos y caricias.
Quiero tener el mar en mi regazo
para escuchar las olas en su orilla,
la dulce sinfonía de resacas
llegadas con las algas a las islas.
Quiero sentir tu cuerpo estremecerse,
pedir con un suspiro "te haga mía",
en medio del desorden y locura
que impulsa la pasión en su caída.
Quiero marchar en busca de la fuente
para calmar la sed de mi utopía,
y luego, con los labios remojados,
veré correr el agua en la avenida.
Quiero escribir sin más en tu cuaderno,
en el cuerpo que me atrae y anima,
para plasmar los versos y poemas
en medio del silencio y de la tinta.
Quiero volver atrás, hacia la infancia,
a la pizarra en que escribí con tiza,
hasta esa edad dorada de inocencia
a recoger del campo margaritas.
Quiero soñar que llego hasta tu sexo,
que alcanzo y que recorro sus colinas,
me fundo con la nieve en tus entrañas
y llego de tu mano hasta la cima.
Quiero escuchar el canto del jilguero,
el beso del nordeste con la brisa,
el vuelo sobre el mar de la gaviota
y el nombre que pronuncian tus pupilas...
"...Quiero rozar tus senos con mis labios
y recoger las lágrimas vertidas,
para encontrar en medio de tu pecho
los mimbres de una humilde poesía..."
Rafael Sánchez Ortega ©
21/09/12
QUE SUENEN LAS CAMPANAS...
Que suenen y que suenen las campanas
y que salga la luz del mediodía,
que regresen los pájaros ausentes
con su canto y la música dormida.
Dejemos que se vaya la tristeza
y regrese de nuevo la sonrisa
a los labios marchitos por el hambre
y la sed del amor de cada día.
Yo quisiera del hombre su palabra,
la mirada que venga muy tranquila,
el tic-tac de su pecho soñoliento
y el temblor de su frente y su barbilla.
Y lo quiero sin más, en el silencio,
cuando marchan las sombras de la vida,
y también cuando busca el camposanto
esa luz incipiente que palpita.
Ya despiertan las rosas y los lirios
y en el campo se estiran las gavillas,
y es entonces que marcho hacia el misterio
a enfrentarme a las dudas infinitas.
Y detienen mis pasos los silencios,
las preguntas carentes de sonrisas,
la pasión de los rostros intranquilos
y la prisa del niño que camina.
Porque allí, rodeado de misterios,
hay amor, ilusión y poesía,
hay quizás esa chispa de esperanza
y la sal para el hombre que precisa.
¡Que suenen y resuenen las campanas
desgranando su lenta letanía,
que susurren sin prisa los relojes
este instante del tiempo que termina!
Rafael Sánchez Ortega ©
Zernez
09/09/12
HE QUERIDO ROBARTE DE LOS LABIOS...
He querido robarte de los labios
el jugo del amor y de la vida,
el caliz de la paz y la frescura
y el zumo de la excelsa poesía.
el jugo del amor y de la vida,
el caliz de la paz y la frescura
y el zumo de la excelsa poesía.
Pero solo conseguí arrebatarte
el beso y la pasión más exquisitas,
mezclado con susurros de las olas
llegando con su danza hasta la orilla.
el beso y la pasión más exquisitas,
mezclado con susurros de las olas
llegando con su danza hasta la orilla.
Tampoco conseguí de ti, el perfume,
compuesto de lavanda y margarita
y tuve que aspirar todo el salitre
que el mar y las gaviotas me ofrecían.
compuesto de lavanda y margarita
y tuve que aspirar todo el salitre
que el mar y las gaviotas me ofrecían.
No sé si la pasión así se aplaca
y duerme, como el fuego, en sus cenizas,
no sé si en esos labios soñadores
se encuentre el beso amado de mi vida.
y duerme, como el fuego, en sus cenizas,
no sé si en esos labios soñadores
se encuentre el beso amado de mi vida.
He querido soñar como los niños,
en un mundo de juegos y sin prisas,
allí donde las horas se detienen
y paran los relojes sus manillas.
en un mundo de juegos y sin prisas,
allí donde las horas se detienen
y paran los relojes sus manillas.
Y he buscado a tus pasos por la arena,
los labios temblorosos y sonrisa,
a ese pelo que adoro y que conozco
y a tu cuerpo y figura que cautiva.
los labios temblorosos y sonrisa,
a ese pelo que adoro y que conozco
y a tu cuerpo y figura que cautiva.
Más confieso tu ausencia y mi fracaso,
al faltar tu presencia en esta cita,
y al notar el vacío de mi alma
ausente y silenciosa en cada esquina.
al faltar tu presencia en esta cita,
y al notar el vacío de mi alma
ausente y silenciosa en cada esquina.
Porque tú te encontrabas muy distante,
ajena a mis locuras y utopías,
viviendo y disfrutando en la distancia
el cóctel de otra vida en su bebida.
ajena a mis locuras y utopías,
viviendo y disfrutando en la distancia
el cóctel de otra vida en su bebida.
"...No he podido robarte de los labios
la linda mariposa de la vida,
el beso más hermoso de los cielos
y el néctar del amor que yo quería..."
la linda mariposa de la vida,
el beso más hermoso de los cielos
y el néctar del amor que yo quería..."
Rafael Sánchez Ortega ©
20/09/12
20/09/12
HE SOÑADO CON TUS BESOS...
He soñado con tus besos
y también con tus caricias,
pero todo ha sido en vano
y he perdido la sonrisa.
Ha pasado tanto tiempo,
primaveras ya marchitas,
con veranos excitantes
al socaire de la brisa.
He llegado hasta el otoño
deshojando margaritas,
y he buscado mariposas
blanquecinas y amarillas.
Mientras tanto tú volabas
en un reino de utopías,
entre sueños de grandeza
y tus pasos de chiquilla.
He soñado con tus besos
mientras tú te resistías
y mirabas a otro lado
al pasar junto a mi orilla.
Ha pasado ya el invierno,
hace frío todavía,
y en el cielo solitario
no se ven las golondrinas.
He llegado hasta el cuaderno
a escribir mi poesía,
con tu rostro bien grabado
permanente en mi retina.
Mientras tanto tú no estabas,
ni siquiera aparecías,
y quedabas simplemente
retenida en mis pupilas.
He soñado con tus besos
y con lágrimas furtivas,
que salían de mis ojos
como estrellas pequeñitas.
Han pasado tantos años
que ya creo que no exista:
"la princesa de mis sueños
y que tanto yo quería"
He venido con mi mano
temblorosa y dolorida,
a escribirte verso a verso
un poema en la cuartilla.
Mientras tanto tú soñabas
y a la vez envejecías,
en un reino sin diamantes,
y entre gentes muy sencillas.
"...He soñado con tus besos
otra noche, todavía,
porque amarte ha sido hermoso
y escribirte una delicia..."
Rafael Sánchez Ortega ©
19/09/12
EL ÁRBOL TENÍA UNA HERIDA...
El árbol tenía una herida
irreversible.
Unos dedos habían grabado en su corteza
un corazón y una frase:
"Te amo".
Tiempo después, la herida había empeorado.
Lo grabado no latía
y la vida se escapaba del árbol.
Era otoño, con un amor de verano,
ya caduco y marchitado.
Rafael Sánchez Ortega ©
19/09/12
HE PREGUNTADO A LA LUZ...
He preguntado a la luz
si ya no existen las sombras,
si las tinieblas se pìerden
cuando amanecen las rosas.
Pero la luz, en silencio,
llega en el alba y se nota,
viene con pasos perdidos
por la calleja y la ronda.
Sube despacio los muros
a despertar las alondras,
y ellas, ajenas al día,
sienten la luz que les roza.
Es como un beso sincero,
el dulce rayo sin forma,
y es un suspiro que manda
el cielo azul gota a gota.
He preguntado a la luz
por muchas cosas curiosas,
las que escuché de mis padres
y de su voz bella y ronca.
Quise saber de la muerte
y su presencia traidora,
quise saber de la vida
con tantas lágrimas sordas.
Y pregunté por las risas,
por las miradas graciosas,
por los susurros velados
que musitaban las olas.
Y pregunté por el llanto,
por el dolor y derrota,
por tantas almas vencidas
entre metáforas locas.
He preguntado a la luz
por la locura tan boba,
esa que enferma al amante
y le atosiga y acosa.
Hombres que son como niños,
niños de nanas y coplas,
que con sus cuerpos desnudos
van a encender las antorchas.
Es su pecado tan sólo
el de alcanzar a las notas,
las que dejaron los vientos
entre las nubes curiosas.
Mientras sin pausa, el amante,
sigue la huella tan honda,
la que le acerca a la estrella
que va desnuda y sin ropa.
"...He preguntado a la luz
por esa lucha tan sorda,
entre tinieblas sin nombre
y el alba fiel, con su aroma..."
Rafael Sánchez Ortega ©
07/09/12
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