jueves, 19 de julio de 2018

CASI SEGURO...



Casi seguro tenías prisa
y te olvidaste que las estrellas,
en esa noche, nos esperaban,
con el suspiro de sus linternas,
por eso entonces quedaron tristes
y hasta lloraron con mucha pena,
las compañeras, tan silenciosas,
de las cigarras y las palmeras,
porque las unas cantan de noche
bajo los cielos con luna llena,
mientras las otras, sin el nordeste,
quieren la brisa de las mareas,
y es que los faros que el cielo esconde,
tras los retales de fina seda,
son ese puerto que el barco busca
y al marinero el hogar espera...

De todas formas hubo otros días
con otras noches que fueron nuestras
y por desidia, tal vez vagancia
ambos pasamos de estar con ellas,
y las dejamos con su silencio
en la ventana que da a la tierra,
y allí lloraron y allí rieron,
noche tras noches, sin darse cuenta,
y es que nosotros, tan concentrados,
con nuestros versos y nuestras letras,
nos olvidamos de estos gusanos
que por las noches dejan sus huellas,
y que nos llaman y que nos quieren
sabernos vivos, tenernos cerca
para entregarnos la luz ansiada
con la esperanza de amor eterna...

"...Casi seguro, tenías prisa,
y no me diste la fiel respuesta,
a la pregunta que yo te hice
y que olvidaste por una fiesta..."

Rafael Sánchez Ortega ©
12/07/18

miércoles, 18 de julio de 2018

VA PASANDO LA VIDA...



Va pasando la vida lentamente
y el niño del ayer, vive el futuro,
basado en un presente tan oscuro
que duda en caminar correctamente.

El hombre, (y niño ayer), que ve el presente,
se muestra como el ser ante un conjuro,
reniega por su fe de tanto muro
e intenta resistirse a la corriente.

Quisiera rescatar aquella mano,
surgida en una infancia, ya lejana,
tan llena de cariño y de ternura.

Quisiera en esta etapa, del verano,
vivir de una manera más cercana,
la eterna primavera, en su locura.

Rafael Sánchez Ortega ©
11/07/18

martes, 17 de julio de 2018

SE NOS PASA LA VIDA...



Se nos pasa la vida
y se marcha el verano,
con el alma impaciente
y los cuerpos cansados;
tiene arrugas la cara,
perlesía las manos,
y los ojos vivaces
su fulgor han cerrado,
atrás queda ese tiempo,
tan fugaz y lejano,
de la infancia perdida
y el candor de los labios,
ese tiempo sublime,
juvenil y sin cardos,
donde tantos proyectos
en palabras quedaron...

Se nos pasa la vida
y por ella marchamos,
en etapas de sueños
y en jornadas de llantos,
porque nada es perfecto
en el mundo en que estamos,
y gozamos de risas
y por ellas pagamos,
atrás quedan amigos,
sentimientos y abrazos,
de la sangre que un día
compartió nuestro ocaso,
y es que el tiempo transcurre,
y se pasan los años,
la pasión se sosiega
y el amor es lejano...

"...Se nos pasa la vida
y quedamos rezando,
en la tarde y la noche
por los tiempos pasados..."

Rafael Sánchez Ortega ©
11/07/18

lunes, 16 de julio de 2018

HUBO UN TIEMPO...



Hubo un tiempo en que escribía,
por la noche, a las estrellas.
Les hablaba de mis sueños,
de las cosas de la tierra,
de los guiños de las olas
al dejar, con las mareas,
esos rizos extendidos
por la playa y en la arena,
y es que todo era posible
en el verso y el poema
que nacían, en la noche,
con la luna de linterna
y salían, indecisos,
los escritos con mis letras
pero llenos de ilusiones
y queriendo ser viajeras...

Hubo un tiempo en que los niños
sí querían cosas ciertas.
Por ejemplo el aguinaldo,
traducido en sus pesetas,
y también las caracolas
que escuchaban las sirenas,
o los cuentos de castillos
que ocultaban a princesas,
y es que el tiempo de la infancia
pasa pronto y bien se aleja
descubriendo que esos días
son instantes sin respuesta,
porque queda la nostalgia
de esa vida tan intensa,
que marcó nuestros destinos
de una forma tan maestra...

"...Hubo un tiempo, me pregunto,
en que amaba los poemas,
que la vida nos dejaba
cada día en la alacena;
pero ahora es otro tiempo
en que miro a las estrellas
y la infancia, ya lejana,
acrecienta mi tristeza..."

Rafael Sánchez Ortega ©
09/07/18

domingo, 15 de julio de 2018

HE AVANZADO EN EDAD...



He avanzado en edad y, sin embargo, 
los miedos permanecen.

Es el miedo a vivir y a soñar,
a despertar un día y comprobar
que nada te rodea
y solo permanecen las tinieblas
en este mundo indeciso de personas
y de cosas,
que no sabes definir 
y parece te persiguen.

Recuerdo esa otra edad,
la de la infancia,
y veo que, en la misma,
el miedo estaba allí,
en los rincones juveniles
de esos años,
en el respeto y seriedad
de los mayores,
en la influencia de los hombres,
y las gentes,
en una sociedad muy inmadura
que trataba de salir de sus complejos,
en la abundancia de unos pocos
frente a la pobreza y las carreras
por crecer, de una inmensa mayoría
en que yo estaba.

Quizás, por eso, aquellos miedos
fueron distintos,
y era el miedo de los cuerpos
y el destino,
de sufrir enfermedades,
suspender en los estudios,
no tener ese trabajo 
que ofreciera algún dinero,
y por fin no conseguir que te mirara
y respondiera,
la persona que llamaba tu atención.
Y es que el amor, en aquel tiempo,
conseguía aglutinar todo el esfuerzo
de luchar y superarte contra el miedo,
de soñar con imposibles,
de mirar y susurrar a las estrellas,
de escribir algún poema en el cuaderno,
de formar una familia en tus deseos,
de vivir, intensamente, cada día,
de enfrentarte al propio miedo,
combatiendo en su terreno...

Y es que ahora, con la edad,
el otoño de los sueños se agudiza
y se ven tantos proyectos marchitados,
tantas rosas y violetas por el suelo,
tantos labios olvidados con sus besos,
y hasta ahogan los latidos su frecuencia
y se pierde, en bajamar, aquel rumor,
con el suspiro que dejaban las resacas
y las olas.

No es momento de hacer cuentas,
ni tampoco de vencer o ser vencido,
es, si acaso, el propio instante de la vida
en que el miedo se agudiza, y es normal,
ya que todo nos asusta y nos aterra,
empezando por la simple soledad
y hasta el silencio,
y hasta sobran y empalagan muchas voces
que se acercan,
todo ello por el miedo y por los miedos,
y sin darnos cuenta que las dudas
y el suspense desembocan en el miedo,
y que éste es muy normal en cada vida
y debemos aceptarle,
no tratando de vencerle
y sí tomarle con respeto,
como eterno compañero de este viaje
en que ahora estamos, 
con su dosis de prudencia
y sin angustias.

Rafael Sánchez Ortega ©
08/07/16

sábado, 14 de julio de 2018

CUÁNTAS VECES...



Cuántas veces estuve
esperando tus letras,
y el mensaje soñado
que viniera con ellas,
pero solo el silencio
golpeaba en mi puerta,
y pasaron los días
y las noches eternas,
yo pedía a los cielos,
y a la luna y estrellas,
que gritaran tu nombre
y que tú respondieras,
porque así me darían
las noticias completas,
aliviando mi angustia
y las fuertes ojeras,
por los sueños perdidos
en las tardes sin siesta
y en los días tan largos
persiguiendo quimeras...

Cuántas veces, sin rumbo,
he buscado tu reja,
y el balcón de tu casa
y el jardín de la huerta,
porque en ellos, quería,
encontrar lo que fuera,
que tuviera tu sello,
tu perfume y tus huellas,
aún recuerdo las rosas
y también las violetas,
que cubriste de besos
con tus labios de fresa,
y es que quise encontrarte
por paseos y aceras,
además del sendero
que conduce a la iglesia,
yo tenía esperanzas,
de una forma sincera,
de encontrarte y hablarte
y escuchar tu poema...

"...Cuántas veces los hombres
nos quedamos a medias,
al soñar, como niños,
con caritas de seda..."

Rafael Sánchez Ortega ©
07/07/18

viernes, 13 de julio de 2018

RECUERDO EL TREN AQUEL...



Recuerdo el tren aquel, en que llegaste,
al filo de una tarde de verano,
sonaron campanillas en las almas
de muchos compañeros que temblaron,
quedaron cautivados, sin remedio,
los ojos de los niños solitarios,
siguiendo, sin descanso, la figura,
del hada y la princesa de aquel cuadro;
ajena caminabas por la plaza
buscando la pensión, y en ella, el cuarto,
que había contratado tu familia
para ir a conseguir un buen descanso,
traías la maleta de los sueños
repleta de ilusiones, sin candados,
querías compartir lo que tenías
y luego despertar de tu letargo...

Recuerdo el tren aquel, y no le olvido,
llegaba a la estación y, sin retraso,
nos trajo un aire nuevo y diferente,
un verso sin pulir para las manos,
nacieron golondrinas y violetas,
volaron mariposas con abrazos
y luego renacieron las caricias
del fuego juvenil y tan dorado,
entonces comenzaron los suspiros,
se oyeron los susurros de los barcos
y puede que las olas murmuraran
extrañas a beodos y borrachos,
porque esta emborrachera intermitente,
nacía de los pechos embrujados,
seguía por los cuerpos tan sensibles
queriendo compartir ese regalo...

"...Recuerdo el tren aquel, y tu sonrisa,
llegaste a renovar nuestro cansancio,
y fueron unos meses deliciosos
que nunca olvidaré, porque te amo..."

Rafael Sánchez Ortega ©
06/07/18

jueves, 12 de julio de 2018

QUIERO IR...



Quiero ir hasta tu lado
y saber lo que tú piensas,
y después de contemplarte
enseñarte las sirenas,
las que estaban en los cuentos
del pupitre de la escuela,
y de aquellas que encontramos
en los versos de un poema,
y es por eso que yo quiero
que me aceptes y me atiendas,
y que dejes que mis labios
se emborrachen con tu néctar,
ese vino de los dioses
que así citan los poetas
y en la copa tan sagrada
que reflejan las estrellas...

Quiero ir hasta tu lado
sin que notes mi presencia
y mirar como te duermes
y también como despiertas,
deslizarme entre los sueños
recogiendo las respuestas
que dejaron en las nubes
y en los cielos las cigüeñas;
cuando encuentre los mensajes
te diré que las galernas
han pasado a nuestro lado
agotándonos las fuerzas,
y es que estabas tan dormida
que temí que te me fueras
en los brazos de los vientos
y detrás de las tormentas...

"...Quiero ir hasta tu lado
y dormir donde tu duermas,
entregarte mi cariño
y aceptarte como seas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
05/07/18

miércoles, 11 de julio de 2018

SI LA MUSA...



Si la musa se queda dormida,
deberemos, quizás despertarla,
intentando que el sueño profundo
equilibre la paz de su estancia,
cubriremos de sedas y armiños
ese cuerpo, durmiente, que calla,
esperando que se abran sus ojos
y que miren y atiendan al alba,
y es que un día comienza de nuevo
y con él se despliegan las alas,
de los niños que van al colegio
y que sueñan con elfos y hadas,
así bien amanecen los hombres,
acudiendo, sin prisa, a las barcas
para ver si es posible la pesca
en el mar, hoy tranquilo y en calma...

Si la musa se marcha de viaje
y abandona tu pluma y su casa,
deberás perseguirla sin freno,
acudiendo a tus dotes de magia,
tú sabrás como puedes lograrlo,
seducirla con tiernas palabras,
atraer la atención de sus ojos
escuchando su voz y palabras,
porque tú necesitas respuestas
de manera sincera y muy clara,
sin palmadas de manos amigas
y mentiras que ocultan y tapan,
y es que el verso que nace torcido
de la musa precisa su gracia
para luego plasmar el poema
que refleje el mensaje del alma...

"...Si la musa se queda dormida
deberás acudir y taparla,
procurar que descanse unas horas
y cuidarla de forma muy sabia..."

Rafael Sánchez Ortega ©
04/07/18

martes, 10 de julio de 2018

DÉJAME VER EN TUS OJOS...



Déjame ver en tus ojos
lo que te dictan los versos,
letras de amor y esperanzas
y otras con miel y recuerdos,
aunque seguro que guardas
en las pupilas mis besos,
y esas caricias tan tiernas
de los veranos aquellos,
porque en los mismos vivimos
un singular sentimiento
que transformó nuestras almas
para llevarlas muy lejos,
y así nacieron promesas
de unos futuros proyectos
que, por desgracia, quebraron,
y se quedaron inciertos...

Salí a buscarte en la noche
pero no vi tu reflejo,
ni la sonrisa en tu cara
ni tu silueta en el suelo,
y me quedé entristecido,
con una sombra en el pecho,
y la mirada perdida
sin obtener el consuelo,
y es que ya pesan los años
y es agobiante el silencio,
cuando en la noche me faltan
esos preciados momentos,
donde escanciamos la vida
con ilusión y sin miedo
y concebimos poemas
y en nuestros ojos leerlos..

"...Déjame ver tus pupilas
para robarte el secreto,
y así estaremos más cerca
para vivir nuestros sueños..."

Rafael Sánchez Ortega ©
03/07/18

lunes, 9 de julio de 2018

HE PREGUNTADO POR TI...



He preguntado por ti
a la luna de la noche,
a los perros del vecino
y a los árboles del bosque,
pero nadie dice nada
y me miran con reproche,
esa luna pizpireta
que susurra muchos nombres,
esos canes tan furiosos
y que ladran sin un orden
y los áboles señeros
con las hayas y los robles,
y es la eterna paradoja
del olvido de los hombres
que recuerdan sutilezas
y otras cosas muy menores...

Pero insistí en la pregunta
sin dobleces y cual borde,
para que alguien me dijera
dónde estaban tus canciones,
porque escuchando tu voz
encontraría ese norte,
y ese rumbo definido
para entregarte unas flores,
puede que fueran violetas
o unas rosas con un sobre,
que te llevara unos versos
y el tic-tac de unos rumores,
dicen que si te has perdido
y que andas por los montes,
medio huyendo de la vida
y robando corazones...

"...Pero no creo tal cosa,
y me siento don Quijote,
ya que pregunto por ti
sin atender a razones..."

Rafael Sánchez Ortega ©
02/07/18

domingo, 8 de julio de 2018

A V...



En realidad podría escribir estas líneas 
para Valentín, Valerio, Ventura, Velasco, 
Vicente, Víctor, Victoriano, Virgilio 
y también a Valentina, Valeria, Vanesa, 
Vera, Verónica, Victoria, Vilma, Violeta, 
Virginia, y Viviana 
así como también a la "v"ida, 
a la "v"erdad, al "v"iento 
o a cualquier palabra y nombre propio 
que empiece con V.

Pero no lo haré 
y dejaré que la imaginación de cada uno, 
que se acerque a estas letras, 
piense lo que quiera. 
Seguro que habrá algún nombre 
que llame la atención, 
incluso otros que no aparecen en este escrito, 
y puede que hasta alguna palabra, escondida y remota, 
aparte de las tres, anteriormente señaladas. 
Como muchas veces he dicho, 
"lo que un autor escribe solo él sabe cómo nace, 
para quién y si el mensaje tiene un destino". 
A partir de ahí todo son especulaciones 
por parte del lector.

Pero vayamos por partes.

El día amaneció soleado y caluroso 
en estos días típicos del verano. 
El viento sur acaricia la tierra y la "reseca" 
de las lluvias pasadas. 
El bochorno se acrecienta a lo largo del día 
y puede que, en la tarde, aparezcan las tormentas.

Si miro adentro, al cuaderno inacabado, 
veo a las letras saltarinas en su danza diaria. 
Parece como si quisieran ser protagonistas, 
tomar este papel y salir a los versos 
y a la prosa dándole vida. 
Pero la sangre no circula, con fuerza, 
por las venas con la intensidad de otros días. 
La cabeza está en otra parte, 
quizás pensando más en el "yo" 
que en lo que ese yo debe de dar a la vida.

Afuera ladran los perros 
y se escuchan los ladridos en ese idioma 
que no conozco y que me gustaría adivinar 
para poder comunicarme con ellos. 
Sería bonito, ¿no crees? (Quizás escriba un poema)...

...Me he detenido un momento 
y parece que se escucha el sonido de la tormenta 
que, como estos días pasados, amenaza la tarde. 

Continuaría escribiendo, pero creo que no es conveniente. 
Te prometo que seguire enviándote mis letras, 
aunque tú nunca lo sepas V.

Rafael Sánchez Ortega ©
02/07/18

sábado, 7 de julio de 2018

SE ME PASA LA TARDE...



Se me pasa la tarde
sin dejar unas letras
en mi humilde cuaderno
que adolece de ellas,
y es que hay tardes y tardes
y esta es una cualquiera,
en que el alma se encoge
con dolor y sin fuerza,
mientras tanto lo intento
y restaño las penas
y también a la lluvia
que a mis ojos aqueja;
ya vendrán otros tiempos
y también primaveras
con veranos y estíos
y mil noches de estrellas...

Pero puede que el tiempo,
que ahora pasa y se aleja,
paralice un suspiro
de mi boca reseca,
y se quede temblando
esa frase sincera
que decía "te quiero"
con la voz del poeta,
y es que pasa la tarde
y retorno a la iglesia,
a la humilde capilla
que aceptó nuestras velas,
y aunque el tiempo transcurra
y no acepte respuestas,
yo pregunto y pregunto:
¿dónde estás mi barquera...?

"...Va pasando la tarde
entre dudas eternas,
siento el alma dormida
y la noche se acerca..."

Rafael Sánchez Ortega ©
01/07/18

viernes, 6 de julio de 2018

ME DESLUMBRARON...



Me deslumbraron
el brillo de tus ojos
y tus pupilas.

Fue en una noche.
Veníamos del baile.
De una verbena.

Sin darnos cuenta
estábamos unidos
en un abrazo.

Pero tus ojos
siguieron en mi alma
eternamente.

Esas pupilas,
tan llenas de palabras
y de respuestas.

Ellas hablaban,
rompían el silencio,
con tanta vida.

¡Cómo no amarte
y estar siempre a tu lado,
y entre tus versos...!

¡Benditos ojos,
que luces en tu cara,
preciosa niña!

Quiero tus ojos,
tan lindos e inocentes,
en un poema.

Rafael Sánchez Ortega ©
30/06/18

jueves, 5 de julio de 2018

EN CUALQUIER MOMENTO...



En cualquier momento
buscaré tu mano.
La preciso niña,
igual que a tus labios,
esa mano fina
con tan dulce tacto,
ese labio hermoso
con el beso sabio,
y es que solo quiero
tenerte a mi lado,
saberte conmigo
gozar de tus pasos,
y luego, con tiempo,
vivir un abrazo,
sin prisas, sin horas,
eterno y soñado...

En cualquier momento
marcharemos ambos,
a mirar la luna
desde el viejo faro,
y veremos luces
de lejanos barcos,
y también estrellas
con sus guiños claros,
y en aquel silencio
nos diremos algo,
que nos llene mucho
y no suene a falso,
porque yo te quiero,
no debes dudarlo
y sé que me quieres
aunque soy pesado...

"...En cualquier momento
te daré un regalo,
que recuerdes siempre
y por muchos años..."

Rafael Sánchez Ortega ©
30/06/18

miércoles, 4 de julio de 2018

LAS NUBES SE DESNUDAN...



Las nubes se desnudan
y bailan filigranas,
esparcen por los cielos
sus formas y su gracia,
es algo muy bonito
que anima las pestañas
haciendo que la vida
nos llegue con su magia,
se animan las violetas,
las rosas y las dalias,
y, cerca, las ardillas
se ocultan en las ramas,
así amanece el verso
por medio de las almas,
que observan a la vida
y sienten lo que pasa...

Las nubes de los ojos
impiden ver la calma
del hombre y su destino
y el mar en la distancia,
confunde todo aquello
y mezcla las llamadas
del verso y el trabajo
con lodo y argamasa,
es típico y humano
guiarse en las palabras
que llegan a nosotros
vacías y sin nada,
por eso los sentidos
ansían esperanzas,
latidos y personas
precisos y cercanas...

"...Las nubes de la vida
sortean las montañas,
y siguen su camino
sin miedo a las batallas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
29/06/18

martes, 3 de julio de 2018

IRÉ A BUSCARTE...



Iré a buscarte, madre,
a ese jardín inmenso de los cielos.

Te vestirás de fiesta,
con las mejores prendas,
para salir conmigo de paseo.

Te llevaré a la barra
para que veas la entrada de los barcos
y recordar que, en ella, 
vivimos momentos de emoción
y de ternura.

A ti te tocó primero esperando a mi padre,
a que llegara de la mar su embarcación,
tras la galerna.
Yo, años más tarde, 
embobado en la emoción de aquella historia
y mirando el ancho mar y su horizonte.

Para los dos la barra es un reclamo
y por eso iremos a ella.
Dejaremos que el nordeste nos abrace
y acaricie sin descanso,
llenaremos los pulmones del yodo y el salitre
mientras contemplamos a las olas,
deslizarse juguetonas en la orilla de la playa,
y hasta gastaremos bromas
retornando a esos años, ya lejanos,
en que recogíamos las migajas 
que dejaban las mareas.

Sí, madre, iré a buscarte. 
Te sacaré del lecho donde duermes
y vendrás conmigo en el paseo.
Te contaré mis sueños, mis deseos.
Te hablaré de los días del colegio,
de cuando iba al comedor,
de cuando volvía de clase y te escuchaba quejarte,
(aunque nunca te lo dije), 
y le suplicaba a Dios que tu dolor se hiciera mío.

Y te hablaré de mi padre.
De que apenas le conocí hasta casi su partida.
De lo mucho que noté su falta
y de cuánto he deseado estar con él,
hablando, paseando, oyendo su voz...
Porque le vi tan lejano y ausente, al principio,
que no supe darme cuenta de la realidad,
y por eso, cuando partió, sufrí,
y no entendí muchas cosas,
ni tampoco te las pregunté nunca.
Por eso quisiera que me hablaras de él,
que me dijeras qué pensaba de la vida,
qué sentía de las gentes y qué soñaba 
y si su sonrisa, la que yo conocí,
estaba siempre en su corazón,
como la recuerdo.

Pero no te cansaré, madre, no es mi propósito.
Quiero que sonrías conmigo.
Que tu risa se funda con la mía
recordando todo esto.
Que vivamos la poesía que mi padre
nos dejó con su recuerdo
y que veamos, en lo que nos rodea, 
la magia infinita que tienen este lugar
y estas gentes.

Y por último, quiero que gocemos de este paseo,
que nos emborrachemos de él,
para volver, con la ropa arrugada
y la cara despierta, 
a descansar
en los brazos de la luna y las estrellas.

Rafael Sánchez Ortega ©
29/06/18

lunes, 2 de julio de 2018

CUANDO LOS SUEÑOS TERMINAN...



Cuando los sueños terminan
otras cosas se despiertan,
por ejemplo las auroras,
la rosada de las tierras,
el apero del labriego
y los frutos de la tierra...
Así pudiera seguir
desgranando listas tiernas
donde las cosas sencillas
llaman, también, a la puerta,
recordemos las gaviotas,
la siesta de las traineras,
el pescador con su caña
persiguiendo la veleta...

Cuando los sueños terminan
son las almas las que sueñan,
viviendo las realidades
y sabiendo lo que cuestan,
por ejemplo una caricia,
en un verso y un poema.
que se pide, dulcemente
y no tiene ni respuesta,
puede ser una mirada
a una cara con tristeza,
para ver si una sonrisa
borre en ella la ceguera,
pero al final es el alma,
dolorido, quien acierta,
a capturar el latido
y el susurro de la gleba...

"...Cuando los sueños terminan
alguien enciende una vela,
es un ángel, con sus cosas,
y sus alitas de seda..."

Rafael Sánchez Ortega ©
29/06/18

domingo, 1 de julio de 2018

LAS HORAS VAN PASANDO...



Las horas van pasando
y veo que no llegan,
los elfos y las hadas
del cuento y la leyenda,
por eso este suspiro
del verso con tristeza,
forjado en una infancia
de sueños y sin penas,
pararon los relojes
al paso del poema
nacido en muchas almas
de niños y de fiestas,
así surgió el cuaderno
llénandose de letras,
renglones muy torcidos
con rumbo a las estrellas...

Los niños van pasando
camino de la escuela,
son buenos compañeros
que dicen lo que piensan,
así son estos niños
que brindan su pereza,
al ojo muy curioso
que mira su carrera,
pero, sin duda, olvida,
el alma y la belleza
que llevan estos niños
de forma tan inquieta,
susurros infantiles
que salen y que vuelan,
de labios inocentes
buscando los cometas...

"...Los días van pasando
y vamos tras sus huellas,
sembrando nuevos sueños
y ansiosos de sospresas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
28/06/18

sábado, 30 de junio de 2018

SILENCIOSA, LA LUNA...



Silenciosa, la luna,
en la noche soñaba,
y surcaban los cielos
las estrellas lejanas,
pero abajo, en la tierra
una sombra llegaba
ocultando su nombre
de una forma insensata,
era un manto de bruja
que extendía sus alas
por caminos y bosques
de robledos y hayas,
y encontró junto al río
una hermosa cigarra
que cantaba a los elfos
y también a las hadas...

Silenciosa, la noche,
con la luna buscaba
ese canto precioso
con el río y el agua,
y es que el bosque, de noche,
tiene un poco de magia,
y si un río le cruza
te devuelve a la infancia,
a ese tiempo dorado
donde sobran palabras
y tan solo se vive
en directo y sin pausa,
se celebran abrazos,
se comparte la gracia
de sentir los latidos
de la vida que pasa...

"...Hoy le pido a la luna,
con su cara de plata,
que me entregue esta noche
el silencio del alma..."

Rafael Sánchez Ortega ©
27/06/18