miércoles, 30 de junio de 2010

TU PECHO

Tu pecho color de seda
el que espera mi latido,
vibra ya bajo la tela
añorando su destino.

Tu pecho que ahora tiembla
cuando rozo con mi anillo,
ese lunar y esa peca,
arrancándote un gemido.

Tu pecho, el que ríe y llora,
quiere dormir en mis brazos
mientras le besa mi boca.

Tu pecho late despacio,
está desnudo y sin ropa
para sentir a mis labios.

Rafael Sánchez Ortega ©
30/06/10

ME BAÑO EN ESE LÍQUIDO PRECIOSO

Me baño en ese líquido precioso
que está sobre la arena de la playa,
el mismo que transportan las mareas,
y rompen tantas olas con su danza.

Sus besos me arrebatan mil suspiros
y dejan el salitre por mi cara,
me llegan, mientras tanto unas canciones,
con dulce melodía de las arpas.

El canto que me atrapa y me subyuga
lo mandan las sirenas y las hadas,
las reinas de mi vida y de mis sueños,
que están con los laureles y las algas.

Hay una soledad que nadie rompe,
las aves en su siesta ya descansan,
los mares se columpian perezosos
y duermen al compás de la resaca.

No quiero que termine este momento,
del mismo yo recojo sus palabras,
las letras que me llegan una a una
y quedan en mi alma allí guardadas.

Quisiera detener estos segundos,
dejar encadenada la campana,
sacar desde mi pecho lo que siente,
buscar entre los cielos la esperanza.

Mas sé que sólo existe la utopía,
la tarde con matices soleada,
el dulce escalofrío de unos dedos
del sol que en el ocaso ya se marcha.

Mis manos chapotean en silencio
y rompen la quietud con sus brazadas,
mis manos se deslizan por tu cuerpo
y llegan hasta el fondo de tu alma.

Dos almas que se tocan y se rozan,
dos almas que se juntan y se bañan,
el mar con sus misterios infinitos
y el hombre enamorado que te abraza.

Rafael Sánchez Ortega ©
30/06/10

martes, 29 de junio de 2010

ME PIERDO POR LA CUEVA DEL DESTINO

Me pierdo por la cueva del destino
en busca de la luz y la esperanza,
hay una oscuridad que me rodea
y tengo la linterna a mis espaldas.

La sombra de mi cuerpo se confunde,
se mezcla con las sombras y la nada,
se queda extraviada en el pasado,
con mezcla de violetas y nostalgia.

Camino pese a todo paso a paso,
camino como el ciego con su vara,
el blanco bastoncillo con sus dudas
buscando las paredes y las almas.

No sé si en los rincones de la cueva
habrá alcantarillas con sus trampas,
oscuros vertederos de la vida
que salen a la ría, en las cloacas.

Afuera de la cueva está otra vida,
la mía entre las sombras encantadas,
ajena a los sonidos de las aves,
en busca de esa luz en lontananza.

La cueva se hace eterna, interminable,
no sabe ni de tiempos ni distancias,
no sabe de latidos que resuenan
y piden todo aquello que les falta.

El punto luminoso ya se acerca,
el tiempo cubre el pelo con mis canas,
la mano entumecida tiembla un poco
y sueña con la puerta de llegada.

Los pasos se aceleran con los años,
y el viejo corazón rompe y se rasga,
aún faltan unos pasos solamente,
la luz de la ventana está cercana.

¡Espera corazón, aguanta un poco!
la herida de la espina ya no sangra,
afuera está la barca y el barquero,
la vida con la luz tan deseada.

Recuerda que has luchado por la vida,
la cueva de tu vida tan amarga,
atrás dejaste sombras y tormentas,
y es hora de vivir, mirando el alba.

El alba de tu vida que comienza,
sin penas, sin recuerdos ni nostalgias,
es hora de soñar, mirando al cielo
amando simplemente sin palabras.

Rafael Sánchez Ortega ©
29/06/10

HACE RATO ESCUCHABA UN POEMA

Hace un rato escuchaba un poema,
eran versos escritos al viento,
eran gritos quizás desgarrados,
con el alma sufriendo en silencio.

Aun recuerdo las perlas cautivas,
que besaban mis labios inquietos
y el temblor de mis manos de anciano
que llevaba a la cara un pañuelo.

Y recuerdo la cara del niño
que buscaba impaciente el espejo,
y buscaba en el mismo su alma
encontrando el vacío y el eco.

Ahora sé cómo duele la herida,
la que sangra sin sangre por dentro,
ahora sé como gritan las almas
las que sufren de amor en su pecho.

No hace falta que cierres la puerta,
me decía a mi mismo sereno,
porque sé que la puerta no cierra
y el candado está roto y deshecho.

Ya no importa que nadie me busque
ni que vean mi pecho desierto,
sólo quiero que nadie confunda
ni que enjuaguen mis pómulos secos.

Al final nada importa en la vida
todo son fantasía y ensueños,
se comienzan y acaban los ciclos
y la vida se pierde en el tiempo.

Mientras tanto las almas suspiran
al sentir las estrellas del cielo,
al notar como ellas sonríen
y nos mandan nerviosas sus besos.

Ya ha sonado la triste campana
y se rompe de pronto el silencio,
simplemente recojo mis cosas,
las que llevan consigo los muertos.

Porque el alma se rompe y se muere,
desangrada de amar en sus versos
y se marcha al lugar de los niños,
donde duermen en paz y sin miedo.

Rafael Sánchez Ortega ©
28/06/10

lunes, 28 de junio de 2010

MIRABA SIN VER AL CIELO

Miraba sin ver al cielo
porque sus ojos soñaban,
andaba con las estrellas
y con la luna muy alta.

Era una noche de Junio,
la mar serena cantaba,
con el rumor de las olas
poniendo un punto de plata.

La soledad y el silencio
llegan también a la playa,
para tomar el salitre,
para beberlo con ansia.

Una figura imprecisa
rompe de pronto la calma,
va con su antorcha en la mano
a terminar la jornada.

Busca el anillo perdido,
busca también a su alma,
entre las algas que vienen
en pleamar y resaca.

Hay unos niños que sueñan,
hay un poeta que narra,
con el candor de la brisa
mientras esperan el alba.

Pero los niños preciosos,
los de melenas tan largas,
son simplemente los ángeles,
con sus sonrisas intactas.

Sueñan y sueñan los niños
mientras felices descansan,
van en su eterno pegaso
por las campiñas doradas.

Van hacia tierras sin nombre,
a combatir con la espada,
y rescatar su princesa
la Dulcinea sin cara.

Vencen forzados molinos,
paran también en posadas,
hablan de luchas y guerras,
toman el vino en la barra.

Así se forjan los sueños,
así los niños se escapan,
así se pasa la noche
entre leyendas soñadas.

Por eso miraba al cielo
mientras sus ojos vagaban,
miraba así, aquel poeta,
entre la sombra y la nada.

Rafael Sánchez Ortega ©
28/06/10

domingo, 27 de junio de 2010

SI ME QUIERE AYUDAR, NO ME PREGUNTE

Si me quiere ayudar, no me pregunte,
me dijo un vagabundo de la vida,
prefiero que enmudezcan las palabras
y que hable el corazón, si en mi confía.

Deseo que el silencio me acompañe,
igual que los latidos de la brisa,
y busque mi mirada a las sirenas
que salgan a la playa con sus liras.

Comprenda que yo soy un trotamundos,
un ser enamorado que camina,
y marcho por callejas y cañadas
ausente y careciendo de comida.

Regreso del periplo, cual atlante,
y vuelvo a los canales y marismas,
los mismos que cuidaron mis ancestros,
curvando sus espaldas día a día.

No mire usted mi atuendo ni mi ropa,
tampoco mi camisa descosida,
tampoco se detenga en mis zapatos
manchados por el barro y por la arcilla.

Regreso de unos pueblos ignorados,
allí donde el ocaso difumina,
las luces de la tarde y de la noche
e hilvana su tristeza con las mismas.

La noche suele ser de los amantes,
también de los poetas y suicidas,
la noche da los premios y los llantos,
juntando las estrellas que titilan.

Arriba los centauros se estremecen,
se escuchan sus relinchos en Olimpia,
y marchan a los bosques de la Arcadia
en busca de esa paz que necesitan.

Por eso su silencio lo valoro,
me dijo el vagabundo en su sonrisa,
no quiero relatarle mis miserias,
tan solo descansar junto a su ría.

Hay ríos de volcanes y pasiones,
hay rías con sus aguas muy tranquilas,
reflejo de sencillos corazones
soñando con su amor, mientras dormitan.

Rafael Sánchez Ortega ©
27/06/10

sábado, 26 de junio de 2010

A VECES SE CONFUNDEN LOS MARINOS

A veces se confunden los marinos
y llevan a sus barcos a la costa,
ignoran el peligro que allí corren
por culpa de los golpes de las olas.

Hay hombres que confunden en su vida
el orden y el sistema de las cosas,
no saben que la vida es un momento
un ciclo que se vive y se evapora.

Entonces no hay momentos de rescate,
el agua les inunda y les aborda,
no valen salvavidas y chalecos
y el fondo con sus fauces les devora.

Sucede que se viven los naufragios,
y pasan los segundos gota a gota,
el viejo relojero de la iglesia
escribe un epitafio entre sus notas.

Y quedan esculpidos en la piedra
los signos de los días y las horas,
las fechas del eterno calendario
quedando relegadas en las sombras.

Hay sombras en los bosques muy tupidas
y almas que navegan sin derrota,
los árboles se elevan a los cielos
las almas entre pétalos y rosas.

Por ello los recuerdos se congelan
y mueren tantos besos en la boca,
se quedan marchitadas las palabras
formando entre los labios una alfombra.

La barca de la vida ya no avanza
los remos se han quedado sin su boga,
el hombre se ha dormido con sus sueños
en lindas primaveras primorosas.

Quedaron detenidas las cuartillas
con versos y poemas en sus hojas,
quedaron las alegres mariposas
buscando por el parque a las alondras.

"...A veces se extravían los marinos
y beben en tabernas a deshoras,
igual que tantas almas que confunden
las perlas del amor de los que lloran..."

Rafael Sánchez Ortega ©
26/06/10

viernes, 25 de junio de 2010

UNA DENSA TELARAÑA

Una densa telaraña
se cruzó por mi camino,
era firme y era negra
envolviéndome en sus hilos.

Eran hilos de bramante
que envolvían mis tobillos,
eran cruces y cañadas
con oscuros pasadizos.

No sabía que las sombras
me esperaban con sigilo,
para darme rosas negras
enredadas con los lirios.

Rosas negras, rosas blancas,
rosas tiernas de amarillo,
que creceis en los jardines
de un oculto paraíso.

Evitad las telarañas
y ese abrazo tan amigo,
esa manta protectora
que te impide ser tu mismo.

Hay callejas en la noche
e intrincados laberintos,
hay lechuzas que susurran
más allá del infinito.

Sin embargo no las temas,
aunque sientas mucho frío,
aunque sientas en el alma
el acero del cuchillo.

Sólo son unas tinieblas,
sensaciones sin sentido,
nebulosas que en la vida
parpadean con su brillo.

Por lo tanto, con tus dudas,
marcha lejos del abismo,
y rechaza telarañas
protectoras y de abrigo.

Hay canciones en la noche
y en tu cuerpo mil gemidos,
que se incendian y te llaman
escapándose en un grito.

Es un grito con tu nombre
primavera que has partido
apagando la pasiones
y dejándonos tu hechizo.

"...Una densa telaraña
dejó un beso dulce y tibio,
era fría y era densa
como el agua de los ríos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
25/06/10

jueves, 24 de junio de 2010

ME HE QUEDADO PENSATIVO

Me he quedado pensativo
al mirar el calendario,
caen los meses uno a uno
y los días van pasando.

Es la eterna margarita
con sus pétalos dorados,
que deshojan y que cuentan
con paciencia nuestras manos.

Ha pasado ya el invierno,
y también abril y mayo,
ahora llega el mes de Junio
y el verano ha comenzado.

Pero pronto las hogueras
con San Juan serán hermanos,
y allí quedan los guarismos
como un tiempo caducado.

Son casillas resumidas
de semanas en un cuadro,
de uno al treinta cada uno
y con ocho exceptuando.

Siete llevan treinta y uno
más febrero que es muy fatuo
veintiocho le consignan
casi siempre cada año.

Sin embargo si es bisiesto
veintinueve le han marcado,
para hacer bien esa cuenta
de la tierra con los astros.

Sin embargo en esta historia
contaré todos mis pasos,
mientras miro el horizonte
resguardado bajo el árbol.

Es la sombra de mi roble,
de este roble centenario,
que ha crecido en tierra seca
elevándose a lo alto.

Allí busca el ancho cielo,
esquivando de él sus rayos,
recibiendo las caricias
de la lluvia con su manto.

Cae la niebla y cae la noche,
sólo quedo descansando,
aparecen las estrellas
ofreciéndome su encanto.

Una a una las contemplo,
y me quedo allí soñando
cuento y hablo a las estrellas
con un beso de mis labios.

Rafael Sánchez Ortega ©
24/06/10

AMANECE Y LOS PÁJAROS PASAN

Amanece y los pájaros pasan,
hay gaviotas que van a la costa
y también diminutos gorriones
con los mirlos malvises y alondras.

Es la hora en que pasan y cantan
estas aves que son tan graciosas,
unas vuelan cruzando los cielos,
otras marchan detrás de las sombras.

Ha sonado el reloj de la torre
con la dulce campana que evoca,
que las siete ya son nuevamente
y que rompe la noche la aurora.

Y la noche se marcha despacio
a naciones y tierras remotas,
a cubrir otros campos con mimo
mientras hombres y niños reposan.

Pero aquí, que la luz se agiganta,
es el alba quien marca la norma,
la que guía con mano maestra
el compás con que llegan las olas.

Sobre el mar ya se anuncia el nordeste
en la estela de nubes sin forma,
que contiene la brisa sagrada
con sus besos que irán a la costa.

Hay siluetas que marcan los árboles
con la luz que amanece y asoma,
hay figuras de cuentos de hadas
y princesas que cantan melosas.

Son las aves que anuncial el alba
con sus voces de niñas cantoras,
ellas son el reloj que despierta
y en los parques se animan las hojas.

Los colores las cubren de largo
y se extienden a lirios y rosas,
con un toque especial de dulzura
como notas del arpa que tocan.

Es la vida que surge de pronto,
es el día que llega y que roza,
el que aparta las sombras que marchan
e ilumina tu cara y te nombra.

Porque el día que inicia y comienza,
son segundos, minutos y horas,
es el tiempo que marca el latido
en el pecho que ríe y que llora.

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana 23/06/10

martes, 22 de junio de 2010

HAY VECES QUE SE PARAN LOS RELOJES

Hay veces que se paran los relojes
y el tiempo se suspende en el vacío,
existe soledad en muchas almas
que piden atenciones y cariños.

El tiempo detenido es como un cuadro,
imágenes posando sin sentido,
la eterna melodía de lo absurdo
que sueñan los poetas y los niños.

Entonces, con la sangre descansando,
se nota la carencia de latidos,
la ausencia de ese aire que no llega,
el beso del pasado junto al río.

Arriba, las estrellas, silenciosas,
contemplan ese cuadro con su brillo,
esperan que reanuden los relojes
el tiempo tan precioso que han perdido.

Los hombres se han quedado silenciosos,
sus labios reteniendo los suspiros,
los duros corazones remendados,
contienen esos versos oprimidos.

Los versos de la vida detenida,
aquellos que trazaron en escritos,
la pluma del juglar enamorado,
con tinta y en papeles amarillos.

La tinta de la sombra de la noche
bañando los jardines y los lirios,
sacando letra a letra a los papeles
profundos sentimientos que han nacido.

No lloran las sirenas en la playa,
sus lágrimas son gotas del rocío,
no llegan golondrinas en la tarde,
ni alegran los segundos con sus trinos.

El tiempo está parado en los relojes,
retiene los minutos tran precisos,
aquellos que la vida nos ha dado
los mismos que los hombres han perdido.

Se pierden los instantes de la vida,
se ahogan los segundos tan precisos,
se queda solitario y en silencio
un tierno corazón, que se ha dormido.

Rafael Sánchez Ortega ©
22/06/10

lunes, 21 de junio de 2010

YA NO ESCRIBO MIS LETRAS PARA NADIE

Ya no escribo mis letras para nadie
y mis versos son solo para el viento,
se acabaron los globos de colores
y también los momentos y los sueños.

Era un viejo poeta simplemente
que llevaba sus sueños al cuaderno,
y arrancaba esa nota de alegría
al dejar sus sonidos en los versos.

Pero todo se acaba en este mundo,
y la vida se pasa en un momento,
son las prisas que mueven las pasiones
y se olvidan del hombre que hay adentro.

Pero no, ya no escribo para nadie,
y mis letras se quedan en el pecho,
guardaré los suspiros que me nazcan
y hablaré con mi sombra junto al fresno.

Estoy triste y no tengo la sonrisa,
que afloró a mis labios mucho tiempo,
estoy solo y contemplo el panorama
de la vida que pasa mientras duermo.

Porque duermen por siempre los sentidos
a pesar del dolor y el sufrimiento,
a pesar de recuerdos y saudades
y el sabor ya lejano de los besos.

Volveré a escribir, estoy seguro,
a la vida que guarda sus misterios,
a las aguas tranquilas de los mares
y a la luna y estrellas de los cielos.

Pero aquellas inquietas mariposas,
las que hervían mi sangre y el deseo,
ya no están en la fuente de mi alma
y tampoco me inquietan con su vuelo.

Todo pasa y se cura con la vida,
aunque sufras ahora este tormento,
es posible que debas reponerte
y que el tiempo parezca que es eterno.

El amor no se compra ni se vende,
son las letras que surgen sin saberlo,
y las dicta ese alma enamorada
para el alma que busca en el silencio.

"...Ya no escribo mis letras para nadie
y mis versos quedaron ya muy lejos,
enterrados en campos y sembrados,
custodiando el legado de los muertos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
21/06/10

domingo, 20 de junio de 2010

HE VISTO COMO LA BRISA

He visto como la brisa
dulcemente te besaba,
como ondulaba tu pelo
y acariciaba tu cara.

Era la brisa coqueta,
la que el nordeste mandaba,
con el olor a salitre
de las olas de la playa.

He visto, como invisible,
por tu espalda deslizaba,
esos dedos primorosos
que amanecen con el alba.

Una gaviota furtiva
en el puerto paseaba,
mientras al lado cosían,
las rederas a sus mallas.

Unas lo hacían con garbo,
otras pacientes cantaban,
bajo el calor de la tarde
en una alegre tonada.

He visto como la brisa
a tu escote zarandeaba,
y recorría tus curvas,
estremeciendo tu espalda.

La ha visto mi fantasía,
en tu buhardilla encantada,
en el rincón de los sueños
donde se juntan y charlan.

Pero la brisa impaciente
mandó abrazos y esperanzas,
mandó rosas y gardenias
con aromas de lavanda.

Y pacientes te cubrieron
esas flores con sus alas,
esos pétalos divinos
blanquecinos por la escarcha.

Esos besos de la brisa
que impacientes te buscaban,
para tomar de tu cuerpo
su caricia inmaculada.

He visto como la brisa
beso a beso te excitaba,
como se abrían tus labios
susurrando unas palabras.

Unas palabras sin nombre,
unas palabras exactas,
en ellas dices: te quiero,
mientras la brisa se calma.

Rafael Sánchez Ortega ©
20/06/10

sábado, 19 de junio de 2010

SE HUNDE NUESTRA NAVE SIN REMEDIO

Se hunde nuestra nave sin remedio
y vamos hacia el fondo de los mares,
marchamos a ese mundo de las sombras
en medio de profundas tempestades.

Las almas solitarias ya no gritan
y acusan con el dedo a los cobardes,
a aquellos tripulantes que perecen
sin lucha ni batalla por salvarse.

Hay una soledad en las marismas
que rompe el corazón haciendo sangre,
es dama solitaria y venenosa
matando sin piedad con sus puñales.

Y para el corazón con sus latidos,
se acaban los susurros en la tarde,
se pierden las alegres melodías
de noches y de playas con su baile.

El agua va subiendo en la sentina,
las bombas ya no achican, ni los baldes,
la quilla está vencida ante las olas
y busca el manto verde que la guarde.

Se hunde nuestro mundo de los sueños,
se apagan nuestras velas con el aire,
las mismas que prendieron mil sonrisas,
se ahogan en los pechos que no laten.

El agua va lamiendo la cubierta
y empuja hacia los fondos abismales,
las almas han perdido la partida
muriendo confinadas en su cárcel.

La cárcel del amor incomprendido,
la cárcel de pasiones indomables,
la misma que ofreció lechos y rosas
tenía carceleros con sus llaves.

El propio corazón queda en silencio,
no quiere ya luchar porque es muy tarde,
se marcha sin adiós hacia la nada,
ser marcha sin luchar a cualquier parte.

Rafael Sánchez Ortega ©
19/06/10

LA CAÍDA

Caer, caer, caer sin pausa,
la lluvia cae así, constantemente;
no sólo cae la lluvia de los cielos
también blanquea el pelo de las sienes.

Las hojas caen, al suelo en el otoño,
y van al mar, su lecho siempre verde,
dejan atrás los bosques y los ríos
y la manzana que diera la serpiente.

Cayó también con ella la inocencia
para llenar entonces de placeres,
el corazón ansioso de los hombres
y la virtud velada en las mujeres.

Los hombres viven, caen y se levantan,
en esa marcha lenta hacia la muerte,
van desgranando miles de suspiros
mientras buscan los labios que les besen.

Sigue cayendo, el tiempo día y noche,
sigue manando el agua de la fuente,
hay una unión de tierra y de semillas,
hasta lograr el fruto de los vientres.

Entonces cae el niño de su limbo,
se rompe la placenta dulcemente,
se vierte el contenido de la vida
a ese cuerpecito que ahora duerme.

También se caen los jóvenes amantes
y caen en trampas de amores muy ardientes,
en la caída, arrastran hacia el barro
la inocencia donada y que ahora muere.

Uno tras uno se marchan los ancianos,
se caen así del mundo de los fuertes,
porque la vida pasa, castiga y no perdona,
a pesar de que brillen los laureles.

Hablar entonces, aquí, de las caídas,
es a la vez caer en la corriente,
es recoger imágenes y estampas
para llevar al labio que se alegre.

Para buscar el beso y el abrazo,
que caigan a los míos y los llenen,
en la canción quizás desesperada
hallada muchas noches, en los viernes.

Más tengo que partir, ya cae la tarde,
la noche se presenta irreverente,
el tiempo de los sueños es pasado,
lo cubre ya la vida que es muy breve.

La vida de caída tras caídas,
la vida que pasamos y no vuelve,
la vida que soñamos siendo niños
la misma en que nos aman y nos quieren.

Rafael Sánchez Ortega ©
18/06/10

viernes, 18 de junio de 2010

EN UN RINCÓN DEL ALMA

En un rincón del alma
guardaba una sorpresa,
en forma de caricia
robada a las estrellas.

No sé por cuánto tiempo
estuvo allí tan quieta,
durmiendo en blando lecho
soñando con su entrega.

Un día, cabizbajo,
llegué hasta la ribera,
soplaba el fiel nordeste,
subía la marea.

Te vi junto a la orilla,
estabas más bien quieta,
mirando al horizonte
con lágrimas inquietas.

Un nudo en mi garganta
sentí al ver esas perlas,
bajando por tu cara,
rodando a tu pechera.

Entonces un suspiro
soltaron las sirenas,
llenando de canciones
los muelles y tabernas.

Un viejo marinero
fumando se te acerca,
te mira muy despacio,
menea la cabeza.

Él sabe lo que pasa,
al alma que está presa,
padece mal de amores,
la joven tan coqueta.

Me quedo con la brisa,
con ella y tu presencia,
sintiendo los latidos
de mares y leyendas.

Tú miras a lo lejos,
ingoras que estoy cerca,
aspiro tu perfume
me embriago con su esencia.

Te miro muy despacio,
y hago que te vuelvas,
tú mires a mis ojos
y en ellos te recreas.

Percibes lo que dicen,
los versos que ellos llevan,
las letras tan nerviosas
que forman el poema.

Allí dice te quiero
la sangre de mis venas,
allí están las caricias
los besos y promesas.

Allí están contenidas
las aguas de la presa,
los diques del pantano
del niño que te observa.

"...En un rincón del alma,
guardaba una sorpresa,
los versos de mi pecho
que amaban sin reserva..."

Rafael Sánchez Ortega ©
18/06/10

jueves, 17 de junio de 2010

HE VISTO...

He visto como dormían
las estrellas en el lago,
como cerraban sus ojos
en un profundo letargo.

He visto llegar al viento
y cubrirlas con su abrazo,
susurrando en sus oídos
el mensaje que las mando.

He visto venir las olas
a la playa sin descanso,
en esa eterna cadencia
de rumores y de pasos.

He visto, como sin prisa,
la resaca iba llegando,
con el salitre y las algas
para mecer a los barcos.

He visto llorar al cielo
y mandar a los pantanos,
esas gotas caprichosas
que las nubes van formando.

He visto como sus lágrimas
caen al suelo y forman charcos,
mientras los hombres las pisan
sin saber lo que han pisado.

He visto pasar al ciervo
por el bosque y por el claro,
entre las hayas y el roble
tan esbelto y tan osado.

He visto como rumiaba
impaciente por los pastos,
como bajaba hasta el río
a reponer su cansancio.

He visto como la luna
arropaba en su regazo,
los pensamientos cautivos
que mandaban los humanos.

He visto mil oraciones,
mil suspiros en sus brazos,
mil te quieros retenidos
mil promesas y un te amo.

He visto esas cinco letras:
una te, una e y un espacio;
una a, una eme y una o
y con ellas lo que mando.

...Y he visto así, simplemente
lo que siento y lo que guardo,
al reflejarse en tus ojos
tantos besos que te he dado.

Rafael Sánchez Ortega ©
17/06/10

miércoles, 16 de junio de 2010

HE BUSCADO EL AMOR BAJO LA LLUVIA

He buscado el amor bajo la lluvia
y encontré unas perlas y diamantes,
eran gotas del cielo simplemente
con el agua bajando su mensaje.

Es cierto que el amor es muy esquivo
que surge de las almas y que nace,
que inunda los sencillos corazones
y luego se confunde con el aire.

Es cierto que los hombres tienen sueños
y mezclan fantasía y realidades,
y es cierto que a lo largo de la vida
encuentren ese sueño que les falte.

Pero yo, que he salido a la ventana,
he buscado la lluvia por las calles,
y con ella el amor y al ser amado
para ir a vivir tras los cristales.

Allí afuera hay un mundo diferente,
una vida esperando que la palpe,
el latido del pecho desbocado
y el abrazo y el beso con la frase.

Una frase que acalle las palabras
y que diga tan solo lo que sale,
que el amor y la lluvia están unidos
y que van en el alma del amante.

¡Que sencillo es hacer con unos versos
melodías y juegos malabares!,
¡Qué difícil buscar bajo la lluvia
esas gotas de néctar admirables!

Los poetas se escapan de los sueños
y prefieren los lagos con el baile,
a pesar de la lluvia tan molesta,
y a pesar de que suenen solo valses.

Pero amar y bailar con quien te ama,
soportando la lluvia que renace,
es sentir que estás dentro de la vida
y que tienes un tiempo por delante.

Un tiempo para amar y ser amado,
un tiempo sin heridas ni puñales,
un tiempo simplemente compartido
uniendo fantasías y verdades.

Rafael Sánchez Ortega ©
16/06/10

martes, 15 de junio de 2010

DESDE EL RINCÓN OSCURO DE MI ALMA




Desde el rincón oscuro de mi alma
elevo una oración hacia lo alto,
al cielo con sus sombras generosas
al lecho que he buscado sin descanso.

Seguía tristemente a las estrellas,
buscando su reflejo paso a paso,
había mil luceros que brillaban
y otros que pasaban como un rayo.

Entonces, del baul de los recuerdos,
llegaban los instantes del pasado,
los unos de alegría y de jolgorio,
los otros de penurias y de llanto.

Quizás por eso miro hacia los cielos,
y busco lo que tanto me han negado
la vida, con los años transcurridos,
la estela de ese norte con su faro.

Soy barco sin patrón ni tripulantes
y llevo mi timón encarenado
sujeto con los besos de la brisa
que envía el fiel nordeste con sus labios.

Por eso me deslizo por los mares,
y siento los suspiros que han dejado,
marinos y sirenas en las noches
unidos fuertemente en un abrazo.

Hay mitos y leyendas que perduran
y otros que perviven en los cuadros,
en páginas perdidas de la historia
y en mentes de poetas y borrachos.

Se busca desde el alma la respuesta,
a tanta interrogante que ha creado,
el hombre preguntando día a día,
el cómo y el por qué, sin saber cuándo.

Sonrío mientras dejo en estos versos
las letras con las huellas de mis trazos,
quizás son esos signos ilegibles
que surgen con el paso de los años.

Deliro, ya lo sé, delira el alma,
surgiendo de su fondo tanto barro,
y elevo la oración hacia los cielos
tratando que perdonen mis pecados.

"...Desde el rincón oscuro de mi alma,
te busco desde el alba hasta el ocaso,
y rezo a ti, mi Dios irreverente
pidiendo que me lleves a tu lado..."

Rafael Sánchez Ortega ©
15/06/10

lunes, 14 de junio de 2010

UN LIBRO QUE SE CIERRA SUAVEMENTE

Un libro que se cierra suavemente,
una hoja quizás inmaculada,
una gota de agua en el desierto
un proyecto de vida y esperanzas.

Es así como vemos nuestras cosas
y también como salen nuestras lágrimas,
al notar que los años van pasando,
y se van consumiendo las mañanas.

Sin embargo se olvida la tristeza
porque el tiempo prosigue y no se acaba,
es la sangre y semilla de tu sangre
la que toma el relevo de tu carga.

Muchos sueños rondaron la cabeza,
muchas notas venidas de mil arpas,
y también aquel tiempo y sus espacios
en que fuiste feliz sin saber nada.

Más ahora que asumes tu camino,
llevarás en tus hombros una carga,
la legada de abuelos y de padres
y que tú la recojes sin dudarla.

Es a ti, caminante vacilante,
a quien hoy le dirijo mis palabras,
no son versos ni letras de un poema,
es volcar lo que pasa por mi alma.

Y te digo que si, que nunca dudes,
que camines y lleves tu alianza,
a ese puerto bendito de los dioses
donde hombres y ancianos ya descansan.

Porque tú que has tomado ese relevo,
sentirás, como brisa bien templada,
ese beso que llega de los cielos,
para ir a los brazos que te aguardan.

Allí tienes los cientos de promesas,
y también una vida en sus entrañas,
para unir ese soplo y el aliento
y escuchar un gemido en la distancia.

Un gemido que llene de alegría
al hogar que te sirva como casa,
y te inunde de paz y de sosiego
al sentir esa sangre que te llama.

Hay un libro cerrado el día doce
y tus letras comienzan otra página,
la del libro sagrado de una vida
continuando la obra inacabada.

Rafael Sánchez Ortega ©
14/06/10

sábado, 12 de junio de 2010

SIN PATRIA, SIN DESTINO...

Sin patria, sin destino ni equipaje,
marchaba desterrado hacia la nada,
llevaba simplemente sus harapos
y un báculo gastado con su manta.

Levantaba ese polvo del camino,
y con él los recuerdos y añoranzas,
del pasado nostálgico y presente
que le hacían pararse de su marcha.

¡Pero no, no podía detenerse!,
su futuro y su norte le llamaban,
a pesar de raíces muy profundas
que quedaban atrás, en sus espaldas.

Caminaba sin rumbo definido
y a la vez con paciencia sorteaba
esas piedras y baches del camino,
abundantes en pisos y calzadas.

¡Es la vida!, decía en un susurro,
a la brisa que llega hasta su cara,
es la vida que pone zancadillas
a los hombres valientes que luchaban.

Los cobardes se quedan condenados
a vivir en el fuego, con las llamas,
a sufrir y llorar eternamente
añorando laureles y esperanzas.

Sin embargo los hombres decididos,
los que rompen banderas y guirnaldas,
los que dan ese paso hacia adelante,
ganarán, sin saberlo, las batallas.

Son los hombres que van a su destino,
a buscar las respuestas y la calma,
a escuchar como balan las ovejas
y las olas que cantan en la playa.

Es por eso que van con lo preciso,
con el traje tan sólo de su alma,
aunque tenga ese traje mil harapos
y remiendos de ropa muy usada.

Puede ser que algún día se despierten
y la meta se encuentre tan cercana,
que la toquen los dedos de sus manos,
y que duerman por fin, en dulce cama.

Rafael Sánchez Ortega ©
12/06/10

ESPECTÁCULO DE MASAS

Espectáculo de masas
es el fútbol en sus fases,
once y once frente a frente
con un juez y con dos partes.

Sin embargo hay una perla,
una esfera rutilante,
de colores ó de blanco
que da el premio a quien la alcance.

Unos luchan por meterla
en la puerta que hay delante,
otros pugnan por lanzarla
a las gradas por el aire.

Hay defensas que se fajan
y que invocan a las madres,
para ver si así se asustan
los contrarios atacantes.

Pero en contra hay delanteros,
muy ligeros y muy hábiles,
que con mucha picardía
ven la puerta sin ambages.

Y de pronto el griterío
canta falta al contrincante,
¡esa mano es un penalti!,
¡vamos, vamos a marcarle!

Toma el cuero el delantero,
el portero está espectante,
va hacia el punto del castigo
y el silencio es intratable.

Unos metros retrocede,
busca fuerzas para darle,
hace fintas el portero
esperando que lo falle.

Al final arranca presto
con el cuerpo por delante,
chuta fuerte y colocado
y hay mil gritos y mil ayes.

El disparo alcanza meta,
y ese gol, es lo que vale,
son tres puntos en disputa
y es el premio a quien los gane.

Las gargantas enloquecen
entre aplausos a raudales,
la pasión nubla los ojos
y se aparcan las ruindades.

Más abajo sobre el césped
once a once se reparten,
la victoria y la derrota
del balón tan admirable.

Mientras miro todo esto,
sólo pienso en los chavales,
esos once jugadores
y en el árbitro tan grave.

Es el fútbol simplemente
con sus fintas y sus pases,
y el gentío y sus pasiones
con los gritos tan voraces.

Rafael Sánchez Ortega ©
11/06/10

viernes, 11 de junio de 2010

¡DORMID, DORMID...!




¡Dormid, dormid!, los muertos siempre duermen;
no volverán al mundo de los vivos,
no necesitan sueños y promesas,
tan solo, soledad y estar tranquilos.

De noche se confunden con las sombras
que escuchan las canciones de los grillos,
y danzan una música sin nombre
que sale de un oculto paraíso.

También les acompañan las sirenas
desnudas y cubriendo con sus rizos,
los senos palpitantes del deseo
que buscan a los labios del mendigo.

Los niños corretean en la playa
y juegan con piratas y navíos,
ajenos a la música que suena
y al baile de gaviota y estorninos.

Y mientras, en su tumbra reposando,
descansan nuestros muertos ya dormidos,
esperan la llegada de la aurora
y el dulce escalofrío de los lirios.

Quizás más adelante se despierten
y pisen ese cielo prometido,
allí donde descansan las estrellas
y llegan de la tierra los suspiros.

Entonces de su boca ya sin nombre
se escape hacia los dioses ese grito,
la eterna sinfonía de las almas
que lanzan su protesta y su gemido.

Porque dormir, dormir, los muertos duermen
el sueño más allá del infinito,
extraños a la vida y a los hombres
y viendo como lloran los vencidos.

Los duros capitanes y guerreros
luciendo los blasones ya sin brillo,
las jóvenes parejas que se amaron
y ahora separaron sus destinos.

Por eso las palabras se congelan
y quedan condenadas al vacío,
los muertos no precisan las palabras
tan sólo descansar, quedar tranquilos.

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana 10/06/10

PODRÍA VER EL BRILLO DE TUS OJOS


Podría ver el brillo de tus ojos
si buscara en el fondo de la bruma
o quizás si mirara simplemente
en la noche el paseo de la luna.

Pero no, no quería tu mirada
ni tampoco tus ojos y ternura,
precisaba ese soplo de la brisa
que a mis sienes calmaran de sus dudas.

El cansancio, quizás acumulado,
las ojeras precisas e iracundas,
con la falta de humor y de bonanza
esbozaban el cuadro de mi culpa.

Sin embargo pensaba y repensaba,
y a mi mente venían mil preguntas,
¿por qué era tan rígido y severo
y por qué mi conciencia me prejuzga?

Es difícil amar y ser amado
en un mundo que mira sus mayúsculas,
sin saber que en la letra más pequeña
allí está la respuesta que se busca.

Porque amar a la vida es muy sencillo
y la ama ya niño a quien se arruya,
y también esa estrella que en el cielo,
temerosa se asoma a la laguna.

Más sentir el amor del ser amado,
esa mano que habla y te dibuja,
ese labio que tiembla tiernamente
y la dulce mirada que se nubla,

no es difícil, si eres consecuente,
y no buscas la sombra que confunda,
pues amar y sentir al ser amado,
es unir sentimientos sin fractura.

Es unir las dos manos con un lazo,
y avanzar por la vida en esa búsqueda,
es sentir las llamadas de las almas
y saciar su cariño con premura.

Es así como quiero tu mirada,
compartiendo el camino con la brújula,
con tu mano en mi mano, y tus latidos,
a mi lado, por siempre en la aventura.

Rafael Sánchez Ortega ©
09/06/10

miércoles, 9 de junio de 2010

LAS FLORES QUE COMPITEN CON LAS FLORES

Las flores que compiten con las flores
son perlas de color y fantasía,
son sueños recobrados de la tierra
que lucen sus vestidos por la vida.

Hay lirios que amanecen con el alba
y pétalos de rosas y glicinas,
hay sangre rescatada de la tierra
que surge explendorosa y florecida.

Es cierto que despiertan los pegasos,
que pasan galopando muy deprisa,
que pisan con sus cascos amapolas
y bellas temblorosas margaritas.

Mas siempre quedarán entre las flores
aquellas tan hermosas y tan lindas,
las flores que se llevan a los muertes,
las flores que en el pelo van prendidas.

Entonces, cuando miro por los campos,
no puedo reprimir una sonrisa,
sonrío por las flores y su esencia
sintiendo que me llegan sus caricias.

La eterna interrogante de los hombres
las flores la recogen y la archivan,
la vida, son las flores para ellas,
respuesta en primavera que palpita.

¡Ay, tierno corazón, mantente firme!,
no temas, pues tu vida no termina,
aún tienes por delante mucho tiempo
y es hora de vivir tus fantasías.

Recoge con tus manos unas flores
y llévalas deprisa a la capilla,
quizás allí te esperen unos labios
y el beso tan ansiado que precisas.

El beso del amor y de tu amada,
el beso de la tierra en que tu habitas,
el beso de los cielos a los hombres
que surge con las flores a la vida.

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana 08/06/10

LARGAS, LARGAS SON LAS NOCHES

Largas, largas son las noches
entre tubos y silencios,
con goteros que resbalan
los calmantes y los sueros.

Una noche como tantas
en que escucho a los enfermos,
en que leo sus palabras
más allá del sufrimiento.

Porque el alma no se para
por dolores y por miedos,
ella sigue su camino,
paso a paso en el sendero.

Hay un pecho que susurra,
es un grito hacia los cielos,
son palabras de los labios,
de la mente balbuceos.

Simplemente las escucho
y me acerco con recelo,
al enfermo que musita
esas frases que no entiendo.

Es mi madre y tengo frío,
miro el pulso y el gotero,
va mi mano hasta su cara
a su frente con anhelo.

Pasa un coche por la calle,
quizás lleve algún enfermo,
son segundos que se roban
a las sombras y los sueños.

Más la noche continúa,
hay llamadas de terceros,
son los timbres que reclaman
a enfermeras y a los médicos.

"...Largas, largas son las noches,
yo respeto sus silencios,
sin estrellas y sin lunas
y aferrándome a sus dedos..."

Allí siento los latidos
de ese pulso mas bien lento,
ese pecho que combate
y que plasmo en estos versos.

Es mi madre yo me digo
y quisiera ser el viento,
y llevarla en esta noche
por el cielo de paseo.

Más soy hombre simplemente,
y por ello sólo rezo,
pido a Dios mientras escribo
y le digo lo que siento.

Rafael Sánchez Ortega ©
07/06/10

lunes, 7 de junio de 2010

AÚN RECUERDO AQUELLA TARDE

Aún recuerdo aquella tarde, por el puerto,
donde ambos paseábamos.
Tú venías cabizbaja y pensativa
con tus brazos muy cruzados sobre el pecho.
Mi mirada se cruzó con tu mirada,
que perdida, estaba lejos,
en confusos remolinos.

Una sombra de negrura me llegó de tus pupilas.
¿Dónde estaba aquella luz
que tantas noches me alumbrara?,
¿dónde estaba el bello faro de tus ojos,
los destellos indulgentes y precisos?,
¿De qué huías para ir tras las gaviotas
que volaban en la tarde?...

Te seguí con la mirada
hasta aquel muro de la barra,
pero entonces la impotencia
fue la dueña de mi vida.
Tú marchabas por el mar hacia el ocaso,
tu volabas simplemente con tus sueños de cristal,
hacia la nada.
Tú dormías dulcemente las pasiones
de aquel alma atormentada.
Tú sentías el tic-tac de los rejoles
en la sagre de tu pecho acelerada que latía,
que gritaba,
que pugnaba por salir de ese volcán,
incandescente,
hacia tus labios y tus ojos.

Yo no sé si fue tu imagen
o el nordeste el que trajo hasta mi lado
una brisa tan helada,
ese viento irreverente de los mares,
ese soplo que penetra en nuestras almas,
el que hurga en las heridas,
el que sabe los secretos más profundos
que guardamos,
el que toma y el que deja,
el que besa y el que azota
con un simple ramalazo por caricia.

Y mis sueños se juntaron a tus sueños
con el viento y con la brisa.

Yo fui viento en esa tarde,
fui la brisa del nordeste,
fui la mano que tomaba tu cintura,
fui aquel labio que buscaba, entre tus labios,
ese beso abandonado,
fui la luz y fui espejo
donde tú te reflejabas,
donde viste al fin tu alma,
donde el rostro conocido de tu cara
fue cubierto por mis besos.

No quisiera que dudaras de la vida
y de tu vida,
no quisiera que pensaras nunca más
en ese viaje,
no quisiera que volaras en la tarde
persiguiendo a las gaviotas
que se marchan a la costa,
no quisiera que temieras por la vida
y por tu alma...

...Recordaba aquellas frases y palabras
que te dije en el silencio,
que te dije con el viento en un susurro
en tus oídos,
que te dije en un abrazo
todo lleno de cariño con mis sueños.

Aún recuerdo aquella tarde,
en que entonces yo soñaba.

Rafael Sánchez Ortega ©
07/06/10

UN POEMA ES COMO UN NIÑO

Un poema es como un niño,
nace y crece entre palabras,
balbuceos y caricias
como besos en la cara.

Cada letra tiene un orden,
son juguetes y guirnaldas,
que se unen y que forman
esas vidas de la nada.

Los poemas son suspiros,
conjunciones planetarias,
ilusiones infantiles
de los pechos que los guardan.

Más los niños son las notas
las que encierra el pentagrama,
son la luz y el colorido
con su voz en la mañana.

Nacen versos y más versos,
las estrofas forman guardia,
entre rimas y medidas
y cubiertos de metáforas.

Paso a paso van los niños,
y así miden la distancia,
entre risas y entre lloros
y a pesar de mil culadas.

Los poemas nacen libres
sin censura ni mordaza,
son los gritos del poeta,
sentimientos que le embargan.

Nuestros niños, inocentes,
también crecen mientras hablan,
parloteos de menores,
bella música sin arpa.

Hay poemas y poemas
como niños y esperanzas,
y los versos cobran vida,
y los niños las guirnaldas.

Hay guirnaldas de poemas
con sus pétalos de grana
de los niños que susurran
unos versos a quien aman.

Unos versos de los niños,
un poema que trasladan,
son los besos temblorosos
que se escapan de sus almas.

Rafael Sánchez Ortega ©
07/06/10

domingo, 6 de junio de 2010

HAY UN GATO EN LA CALLE

Hay un gato en la calle,
impaciente y maullando,
y otra gata que escucha
el maullido del gato.

Una tos en la noche
rompe el eco lejano,
es la tos de mi madre
que se escucha en su cuarto.

Hay un coche que pasa
y que rompe el encanto,
de la noche serena
y sin luna en lo alto.

Hay dos ojos que miran
y otros dos observando,
hay susurros al cielo
que pronuncian los labios.

Mas el gato prosigue
su preludio y su encanto,
a esa bella gatita
de lunares a cuadros.

Ya la tos se remite,
vuelve el eco a mi lado,
ya descansa mi madre
con su pelo tan blanco.

Y aquel coche de antes
solamente es pasado,
un ruido en la noche
de motores y asfalto.

Sólo quedan los ojos,
dos guirnaldas y faros,
y otros dos que suspiran
y que siguen amando.

Más la vida prosigue
y con ella pasamos,
escuchando el silencio
a pesar de los gatos.

A pesar de las toses,
y motores cansados,
porque quedan los ojos
que persiguen tus pasos.

"...Hay un gato en la calle,
una tos en el cuarto,
Hay un coche que pasa
y dos ojos brillando..."

Rafael Sánchez Ortega ©
10/06/06

SE DESPIERTAN LOS DIOSES

Se despiertan los dioses
y se van los poetas,
los primeros contentos
los segundos con penas.

Hay un dios masculino
que ha bajado a la tierra,
a tomar los pinceles
y pintar cosas nuevas.

Hay un dios femenino
rodeado de estrellas,
con la luna a su lado,
y en su pelo unas perlas.

Sin embargo los hombres,
los que sueñan de veras,
han perdido su norte
y también su libreta.

Ellos son como niños,
aunque lloran y juegan,
a pesar de sus risas
y sus caras tan serias.

Se levantan los dioses
de su lecho de cera,
y se marchan soñándo
los poetas que velan.

Unos vienen al alba
con su cara risueña,
otros van con la noche
a embriagarse con ella.

Ya las rosas florecen
y los dioses se alegran,
aunque falten los hombres
con su pluma de seda.

Porque hombres y niños,
están vivos y sueñan,
aunque marchen muy lejos
aquí dejan sus letras.

Es la sangre que nace
la que late con fuerza,
es la luz que ilumina
a los pechos que rezan.

...Se despiertan los dioses
y se van los poetas,
han cambiado sus versos
y la noche se aleja.

Rafael Sánchez Ortega ©
06/06/10

sábado, 5 de junio de 2010

HAY UN BARCO QUE CRUZA EL HORIZONTE

Hay un barco que cruza el horizonte,
un navío curtido por las olas,
que navega en la tarde hacia poniente
a buscar un resquicio de la costa.

Una costa con puerto y con taberna,
donde pueda arreglar velas y lonas,
y limpiar ese casco de las algas,
ese musgo en amuras que desborda.

Se precisa que miren bien su quilla,
calafates de oficio con garlopa,
y que junten con brea sus heridas
al compás de una música sin nota.

Suenan ya los martillos en el carro,
hay maderas y tablas que están flojas,
se reparan las mismas con esmero
y se unen sus juntas con estopa.

Mientras tanto el patrón de ese navío,
el que lleva el timón hora tras hora,
está absorto y sentado en una orilla,
contemplando ese tiempo que se acorta.

Ya desea volver hacia los mares,
a las olas un tanto caprichosas,
a luchar entre cañas y aparejos
por lograr esa pesca encantadora.

Él bien sabe que el mar es su destino,
donde puede cubrirse con la gloria,
y también que es la eterna interrogante,
de ese viaje sin rumbo y sin escora.

Que terminen los rudos carpinteros
y le entreguen la nave tan hermosa,
ese barco tan lleno de misterios
y que lleva en cubierta tanta historia.

Hay suspiros robados a sirenas,
hay miradas de estrellas en su proa,
hay latidos nacidos con el viento
y los besos mandados de una boca.

Rafael Sánchez Ortega ©
05/06/10

viernes, 4 de junio de 2010

LOS HOMBRES QUE NACEMOS Y VIVIMOS...

Los hombres que nacemos y vivimos
en medio de la tierra tan ingrata,
soñamos con eternos paraísos
huyendo de miserias muy cercanas.

Buscamos, por ejemplo, en las estrellas,
los ojos con la luz y las miradas,
aquellos que acaricien nuestras frentes
y lleguen hasta el fondo de las almas.

Quizás nos comportamos como niños,
quizás es la pasión desesperada,
en busca de la tierra prometida,
allí, donde se encuentra la esperanza.

No somos marionetas del destino,
ni somos hipotecas del mañana,
los hombres nacen libres, sin saberlo,
y en esa libertad está la gracia.

La gracia de elegir y equivocarse,
la gracia de enmendar culpas pasadas,
por eso la grandeza de los hombres
se mide por sus actos y palabras.

Los actos pueden ser esos detalles,
las risas y silencios que se guardan,
la mano que se junta con tu mano,
la eterna confidencia respetada.

Hay hombres con semblante un tanto serio
y otros con sonrisas en su cara,
los unos te comentan lo que piensan,
los otros hacen chistes y te calman.

La vida es una eterna paradoja,
hay hombres que se odian y se aman,
hay seres que pelean por las tierras
y algunos, ni siquiera, piensan nada.

Reniego de vivir con etiquetas
y quiero conseguir lo que me falta,
la esencia de la vida en su conjunto,
el tierno escalofrío de la gracia.

La gracia de ser yo, conmigo mismo,
el hombre que se enfrente a su batalla,
el niño que se saque su armadura
y diga esas palabras tan ansiadas.

"Soy libre para ser lo que yo quiera,
incluso para ser verso y metáfora,
mis letras llevarán todos los sueños,
a niños y a mayores sin tardanza".

Rafael Sánchez Ortega ©
04/06/10

jueves, 3 de junio de 2010

SÓLO MIS SUEÑOS SE LLENAN

Sólo mis sueños se llenan
entre ilusión y alegría,
y van pasando los años
y va acabando la vida.

Sueña el ciprés solitario
junto a la oscura capilla,
bajan sus ramas al suelo,
suenan campanas a misa.

Sueño que sueño en la noche
pero ese sueño termina,
con el sol y con el alba
al despertar otro día.

Sueñan las aguas del lago
mientras las roza la brisa,
sueñan con besos furtivos
dados de noche en la orilla.

Sueñan los niños pequeños
entre juguetes y risas,
hay otro mundo en sus manos
que lleva paz y caricias.

Sueña la altiva montaña
con su blancura en la cima,
reta quizás a los hombres
a contagiarles su clímax.

Sueña el obrero que marcha
hacia el trabajo, sin prisa,
sueña en ganar su salario
para atender su familia.

Sueña la lluvia que baja
con chirimiri incluida,
que va cayendo despacio
hacia la tierra bendita.

Sueña el marino que sale
hacia la mar hoy tranquila,
va con sus redes atentas
para pescar su comida.

Sueña la llama que arde
de la fogata prendida,
lanza sus besos de fuego
entre chasquidos y chispas.

"...Sólo mis sueños se llenan
y va corriendo la vida,
pasa que pasan los años
mientras mi vida termina..."

Rafael Sánchez Ortega ©
03/06/10

miércoles, 2 de junio de 2010

VOY A SEMBRAR EL PATIO DE ALHELÍES

Voy a sembrar el patio de alhelíes
y crecerán allí, junto a las rosas,
las cubrirán de encanto y de alegría
para vivir con ellas muchas horas.

removerá sus pétalos el viento
y llegarán las noches con sus sombras,
para besar sin pausa nuestras flores
para velar su sueño sin demora.

Y pasarán otoños y veranos
que dejarán la tierra triste y sola,
y regarán las rosas tristemente
el llanto destilado de sus hojas.

Proseguiré cavando en los jardines
en esa tierra tan rebelde y tosca,
sintiendo que los años y el cansancio
transforman poco a poco mi persona.

Me sentaré quizás en ese banco,
ese sitial labrado entre la roca,
y allí veré acercarse la tormenta
y hasta la nieve, que veloz retorna.

No buscaré ya el llanto de los vientos,
ni ese clamor ni besos de su boca,
contemplaré despacio y sin palabras,
como regresa a casa la gaviota.

Cómo pelea y lucha con los vientos,
tratando de avanzar sobre las olas,
y sonreiré tal vez, tímidamente,
al comprender entonces muchas cosas.

Las viejas azucenas que he plantado
llenaron de candor a nuestras rosas,
con ellas compartieron sus secretos
y oyeron las canciones de su boca.

Más estos alhelíes que ahora siembro
de sangre cubrirán la tierra, toda,
las rosas y semillas fermentadas
entonces sentirán que no están solas.

Rafael Sánchez Ortega ©
02/06/10

martes, 1 de junio de 2010

CON UN BROTE DE LUZ Y COLORIDO

Con un brote de luz y colorido
así surge en el campo la retama,
van creciendo sus hojas siempre verdes
y también esas flores añoradas.

Ese tierno amarillo que seduce,
los racimos que cuelgan de las vainas,
y al final todo muere en el otoño
para arder en los hornos y fogatas.

La retama se mete por los ojos
nos embrujan sus hojas con la escarcha,
y también ese lento escalofrío
que produce al quemarse con las llamas.

Hay un velo que rompe sus misterios
y que entra en el fondo de su alma,
es quizás esa música invisible,
esa nota arrancada de algún arpa.

Fantasía de luz y de colores,
alegría que viene a la mirada,
bajo el cielo celeste que cobija
la retama que habla sin palabras.

Hay un viento que sopla del oeste
y que llega con nubes encantadas,
trae mil besos de labios que suspiran
y leyendas antiguas de cabañas.

Las dejaron allí viejos pastores,
en las piedras silentes y solanas,
y también en los patios y corrales,
con secretos tomados en las granjas.

Voy a ti esta tarde, vieja amiga,
a sentir tu presencia mas cercana,
aspirarando el aroma que tu llevas
y llenando mi alma de esperanza.

Por tu nombre retama, te conocen,
y tu nombre pronuncio en la distancia
un susurro me llega de tu lado
con el beso paciente que me mandas.

Rafael Sánchez Ortega ©
01/06/10