martes, 31 de julio de 2012

HOY ESTÁS CORAZÓN ENTRISTECIDO...


Hoy estás corazón entristecido
y cubierto de pena y de nostalgia,
quizás por las resacas de la vida
que llegan con sus aguas tan saladas.

Quizás son los espinos del camino
que hieren a tu cuerpo y que lo rajan,
quizás son los silencios prolongados
que emiten las palabras de las almas.

Yo espero que contengas los suspiros
y ahogues en tu pecho tantas lágrimas,
y veas en la noche las estrellas
que salen a ofrecerte su mirada.

No temas corazón, no tengas miedo,
la vida y los recuerdos ya descansan,
unidos en el nudo indestructible
del tiempo y de la lluvia que los lava.

Llegaron las alegres golondrinas
y animan este julio que se marcha,
se ven las margaritas en los prados
que esperan les recortes sus pestañas.

Y así, mientras susurran los hayedos,
los gnomos se pasean con las hadas,
unidos en el sueño de los niños
que buscan su ternura en la distancia.

Por eso corazón, no tengas miedo,
aleja la tristeza que te embarga,
y busca en los rincones de tu sangre
la fuerza y la sonrisa necesaria.

Tú tienes que ofrecer esa alegría
que todos te repiten y reclaman,
la voz inconfundible de los versos
que lleven a los hombres tus palabras.

Es fácil que algún día te detengas
y busques esa mano que te falta,
el labio reclamado por tus labios
y el beso incandescende de quien amas.

Entonces corazón, vuelve a la vida,
regresa con tus sueños sin tardanza,
y riega con poemas y canciones
el mundo de las gentes que te aguardan.

Verás que la tristeza se evapora,
que marcha la nostalgia hacia la nada,
que salen mariposas de tu pecho
y llegan las sirenas a la playa.

Verás como el amor es algo cierto,
no es nube pasajera ni borrasca,
es algo que se vive intensamente
y no puede decirse con palabras.

"...Hoy estás corazón entristecido
y precisas la nota más sagrada,
la misma que te ofrecen los poemas
y riegan con sus versos a tu alma..."

Rafael Sánchez Ortega ©
31/07/12

lunes, 30 de julio de 2012

A VICENTE MARTÍN... (IN MEMORIAM)


(A Vicente Martín, a quien no conocí
personalmente, pero del que fui
seguidor y crítico de su obra)


Quizás no te juzgué debidamente
y fuiste una persona muy honrada,
es fácil que me invada la tristeza
volviendo hacia el recuerdo con nostalgia.

Robaste a otros labios con tus versos
los míos con salitre que empezaban,
y puede que sintiera tu victoria
con celos envidiosos en el alma.

Miraba tus poemas uno a uno,
y en ellos a tus letras criticaba,
más eras paladín y caballero
rozando con tu gracia las ventanas.

Muchas gentes leían tus escritos
y aplaudían los mismos con sus palmas,
pero tú misterioso y escondido
al silencio dejabas sin palabras.

Yo seguía escribiendo mis cuartillas
alejado del mundo y de la fama,
mientras tú cosechabas tantos premios
que la lista crecía y se alargaba.

No sentía placer por tu victoria
ni dolor por los triunfos que lograbas,
seguía indiferente mi camino
escribiendo mis versos a la nada.

Comparé tu escritura con Valente
y con otros poetas que admiraba,
y creí ver un plagio entre tus letras
de unos versos de Hierro a su montaña.

Más no pude probar con el lenguaje
lo que sólo mi instinto sospechaba,
ó quizás el producto de mis celos
entendió tus estrofas como malas.

Hasta aquí un "confieso arrepentido",
un dolor que me quema las entrañas,
un tratar de arreglar una injusticia
de un poeta que vive en la distancia.

Porque tú soñador y solitario
aprendiste latín entre las aulas,
estudiando también la teología
y los versos pacientes de las aguas.

Y aprendiste que el verso y el poema
se eternizan igual que cuando cantan,
las alondras y tiernas golondrinas
que en otoño se marchan de las playas.

Y aprendiste a vivir como un poeta
a pesar de la muerte y su amenaza,
escribiendo tus versos con cariño
a la vida que lenta se escapaba.

Hoy te encuentras por fin en el Olimpo
con los dioses, las musas y las hadas,
escribiendo el penúltimo poema
de una vida genial e inacabada.

Rafael Sánchez Ortega ©
30/07/12

domingo, 29 de julio de 2012

PUEDE SER...


Puede ser
que tus labios se cierren
por el frío y el miedo
y también que tus ojos vacilen y duden
cuando busquen la paz que no encuentran.


Puede ser
que tú esperes la carta amarilla
que nunca enviaron
y las letras cargadas de amor y cariño
que tanto soñaste.


Puede ser
que ahora sientas gritar a tu cuerpo,
que anciano protesta y reclama,
la mano de nieve que roce tus labios,
los dedos de seda que busquen tu pelo,
la tierna mirada que vaya a tus ojos.


Puede ser
que ahora mismo tus pasos vacilen,
que pierdas el norte,
que añores la brisa temprana,
que quieras oir la coral de la costa
afinando sus voces bravías.


Puede ser
que te tiemblen las manos al tomar la cuartilla,
cuando acude tu pluma al tintero
y se impregnan de azules los signos
que salen y forman la dulce misiva.


Puede ser
que quisieras ser joven y volver
a los tiempos de antaño,
y también escuchar la canción
del ciprés en la noche,
toda llena de gloria y rocío,
que inundaba de amor las persianas del alma.


Puede ser
que me pienses, igual que te pienso,
y que sientas latir con más fuerza tu pecho,
y que añores el tiempo pasado y perdido,
aunque luego suspires y digas
"que todo fue un sueño..."


...Puede ser, y será, si tú quieres.


Rafael Sánchez Ortega ©
29/07/12

VIEJAS CARTAS ESCONDIDAS...


Viejas cartas escondidas
de papel amarillento,
¿dónde estáis, os necesito?,
¿dónde estáis, que no os veo?

Aún recuerdo los mensajes
transmitidos con esmero,
las anécdotas y citas
que llevamos al cuaderno.

Y recuerdo aquellos sobres
que timbrábamos con sellos,
y el buzón semidormido
de la puerta de correos.

Y recuerdo tantas tardes
con mis pasos recorriendo,
el camino de la plaza
con el sobre entre los dedos.

Viejas cartas olvidadas
del baúl de los recuerdos,
¿dónde fueron las caricias
de la brisa y de los vientos?

Quizás yazcan en cunetas
fragmentadas en sus restos,
tantas letras con la tinta
de promesas y de besos.

Quizás vaguen sin destino,
y también por los desiertos,
esos signos reciclados
de palabras con acentos.

¡Tantas frases repetidas
conteniendo nuestros sueños!,
y mensajes sin palabras
entre comas y deseos.

Viejas cartas olvidadas
y perdidas con el tiempo,
yo quisiera rescataros
y traeros de tan lejos.

De ese tiempo de nostalgias,
de sonrisas y de miedos,
con suspiros y esperanzas
que surgían de los pechos.

Yo quisiera, con paciencia,
esos signos reeleerlos
y sentir las sensaciones
que dejamos al respecto.

Yo quisiera, simplemente,
la llegada del cartero,
con un sobre y con mi nombre
y unas letras con afecto.

"...Viejas cartas amarillas
¿dónde está el amor intenso,
la palabra y el latido
de ese pecho que yo quiero?..."

Rafael Sánchez Ortega ©
29/07/12

sábado, 28 de julio de 2012

¡QUÉ TRISTE ES SONREÍR...!


Qué triste es sonreír sin muchas ganas
cuando te duele el pecho malherido,
y baja por la cara y por tus labios
las lágrimas y el llanto sin pedirlo.

Tú sabes que el dolor es como el agua
que corre impetuosa con el río,
y marcha desbocada hacia los mares
en busca del descanso merecido.

Así tu corazón que apenas late,
sonríe entre la niebla y entre el frío,
y lleva hasta tus labios la cortina
que oculta las verdades de ti mismo.

Y sigues caminando con tu carga,
sufriendo los rigores del vacío,
la marca que conduce hasta la nada
con huellas vacilantes en el limo.

Y sigues rebuscando en tu ventana
la luz casi olvidada de los libros,
la luna del espejo que has abierto
y el verso inacabado con tu estilo.

¡Qué triste es sonreír sin una causa
que obedezca a la voz de tus sentidos!,
y sean solamente telarañas
los gestos que se dejan tan vacíos.

Porque tú sabes bien de tus dolores
y sabes de su origen y motivos,
no tienes que decir lo que no quieras
tan sólo descansar de tu castigo.

Procura que se alivien las heridas
y siga el corazón con su latido,
la sangre que circule nuevamente
y lleve por las venas su gemido.

El grito inacabado del que sueña,
que trata de luchar y seguir vivo,
en medio de pantanos y marismas
tratando de escapar de tanto abismo.
Quizás nada consigas en la lucha
y sufras el lamento del vencido,
más siempre quedarás ante tus ojos
como alguien que luchó sin ser sumiso.

"...¡Qué triste es sonreír cuando se llora!,
se dice por los seres más queridos,
más triste es sonreír cuando se ama
sabiendo que el amor es un suspiro..."

Rafael Sánchez Ortega ©
28/07/12

viernes, 27 de julio de 2012

VIEJO ROBLE.



Hoy te he visto viejo roble
con tus ramas ya vencidas y cansadas.
Estabas soñoliento en la mañana,
con los ojos cerrados y acunado
por la brisa del nordeste.


Cuando te vi me pareció que un temblor imperceptible
recorría el viejo tronco y tu corteza
y que unos pajarillos,asustados,
se elevaban hacia el cielo.


Pero debió de ser mi vista ya cansada
la causante de este efecto
y así me lo indicó una hoja, desprendida de tus ramas,
que besó sin más preámbulos mi cara.


Fue un suspiro simplemente de tus labios,
viejo roble tan anciano,
una lágrima traidora del guardián de la capilla solitaria
que a tu lado construyeron unas manos artesanas.


¡Viejo roble, yo te miro y yo te escucho!,
aunque creas que he venido solamente de paseo en este día
hasta tu lado.


Tú quizás no me recuerdes,
pero hace tiempo y muchos años,
yo venía paso a paso hasta el abrigo de tu sombra
y te hablaba de mis cosas,
de mis sueños y proyectos,
te contaba mis secretos
y tú nunca me reñiste ni miraste con recelo,
pues yo siempre me volvía renovado para casa
y con nuevas esperanzas en el alma.


Una vez grabé unas letras en tu tronco con un nombre,
que aún conservas.
Y ese nombre trae suspiros y nostalgias a mi pecho,
porque el nombre en ti grabado
yo lo llevo entre mis labios susurrando,
a pesar de tanto tiempo transcurrido.


Es por eso viejo roble que no olvido ni te olvido
y que vengo hasta tu lado para verte y saludarte
en el otoño de tu vida y de la mía,
cuando ya se acerca la tormenta
y también la marejada va en aumento
y unas voces envidiosas me preguntan "que a quién hablo",
porque temen un principio de locura.


¿Pero cómo convencerles que es a ti, ¡mi viejo roble!,
a quién mando mis susurros,
a quien hablo y participo de la eterna chifladura
de mis sueños y recuerdos?...


Rafael Sánchez Ortega ©
27/07/12

jueves, 26 de julio de 2012

COMO SÉ QUE ES TU DÍA...


Como sé que es tu día
hoy te dejo estas letras,
yo sé bien que es muy poco
lo que entrego con ellas.

Pero dejo cariño,
amistad verdadera,
y mil sueños ocultos
en las letras eternas.

Yo quisiera que luego
apagaras tu vela,
y también a tus labios
la sonrisa acudiera.

Yo quisiera que a ti
te llegara un poema,
y llevara tu nombre
en su página neutra.

Yo quisiera ofrecerte
mi sonrisa sincera,
y también una rosa
con un lirio y violetas.

Y ese ramo de flores
será tuyo en la fecha,
donde corres un año
y tu pelo blanquea.

Será tuya mi mano
y también la libreta,
con que juega la brisa
y el nordeste la anea.

Y ese mar tan celeste,
azul verde con pena,
dejará mil suspiros
con las olas traviesas.

Esas olas tan lindas,
tan ansiosas de juerga,
llegarán a la playa
con resacas de arena.

Y en la orilla una mano
las dirá se detengan,
mientras cruza la barra
la trainera que llega.

La trainera del tiempo
con salitre y sal muera,
viene ya deslucida
por infames galernas.

Por pasiones ocultas
y también por tormentas,
que hasta helaron su vida
y la sangre en sus venas.

¡Ay poeta del alma
huye ya y no te vuelvas,
deja atrás los recuerdos
y nostalgias tan viejas!

Porque no se merecen
un segundo siquiera,
de tu tiempo sagrado
y figura tan tierna.

"...Como sé que es tu día
hoy te digo que duermas,
en un sueño profundo
que te acerque a la estrella..."

Rafael Sánchez Ortega ©
26/07/12

miércoles, 25 de julio de 2012

AUNQUE YA NO TE TENGA...


Aunque ya no te tenga
estarás como siempre,
caminando a mi lado
y también sonriente.

Estarás cual princesa
con mirada de nieve,
y los ojos bañados
por la sal y el nordeste.

Estarás como adulta
con el gesto paciente,
esperando mis pasos
que te siguen de siempre.

Estarás en la orilla
del jardín y la fuente,
esperando la rosa
que despeje tu fiebre.

Aunque ya no te tenga
estarás dulcemente,
en la estrella dormida
que suspira en el muelle.

Y estarás en mis sueños
y en el lecho caliente,
en la nana perdida
que acaricie mis sienes.

Estarás sin dudarlo
en el mar que se pierde,
en los barcos sin nombre
que parecen juguetes.

Estarás en la sangre
que bombea rebelde,
de este pecho cansado
con heridas recientes.

Aunque ya no te tenga
estarán los claveles,
y estarás en los mismos
con su aroma indulgente.

Estarás en mis ojos
con tu nombre con eses
y estarás en mis labios
que suspiran por verte.

Estarás en mis besos
que se ahogan ausentes,
esperando tus labios
y tus besos sin redes.

Estarás dulce niña
esperando septiembre,
ese mes tan dorado
con sus tonos rebeldes.

"...Y aunque ya no te tenga
yo sé bien que me quieres,
me lo dicen tus ojos
y ellos nunca me mienten..."

Rafael Sánchez Ortega ©
25/07/12

¡QUÉ SENCILLO ES QUERER...!


¡Qué sencillo es querer
con los brazos abiertos,
cuando sopla la brisa
del nordeste tan fresco!

Y si miras la nube
que te invita a su lecho,
subirás sin dudarlo
por su escala a los cielos.

¡Qué sencillo es querer
cuando escuchas "te quiero",
y una voz y una risa
llega a ti con su aliento!

Y quizás un suspiro
surja ya como un eco,
del latido constante
de ese pecho sin miedo.

¡Qué sencillo es querer
al amor de tus sueños,
cuando vas a su lado
de la mano, en el tiempo!

Y quizás te detenga
el poniente coqueto,
para darte un abrazo
inmortal y sincero.

¡Qué sencillo es querer
en otoño e invierno,
cuando duermen las hojas
de los sueños eternos!

Y es posible que entonces
esté lejos, ¡muy lejos!,
el guardián de la luna
y del bosque de tejos.

¡Qué sencillo es querer
"y quererte de nuevo",
porque siempre has estado
en mi pecho sediento!

Y si tú así lo quieres
seguirás muy adentro,
en mis brazos y alma
y también en mi cuerpo.

¡Qué sencillo es querer
amor mío, tus versos,
con la voz de gitana
y esos ojos traviesos!

"...Y si no lo remedias
seguiré muy sediento,
porque ansío tus labios
y deseo tus besos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
25/07/12

martes, 24 de julio de 2012

APAGA YA LA LUZ...


Apaga ya la luz que tengo sueño
y quiero descansar con las estrellas,
aquellas que aprendieron nuestros nombres
y luego nos contaron mil leyendas.

Recuerdo aquellas noches del verano
andando sin cesar por la ribera,
la brisa nos llegaba dulcemente
en forma de caricias y poemas.

Un verso me venía hasta los labios
corriendo por la sangre de las venas,
palabras y suspiros de mi pecho
surgidos del salitre y las mareas.

Tus ojos, que miraban fijamente,
buscaban mis pupilas tan inquietas,
y en ellas la razón de los suspiros
y el beso que escondían esas letras.

Tenía la paciencia del marino,
la dulce cualidad de su inocencia,
el rostro muy curtido del salitre
y el alma endurecida por las penas.

Tu mano entre mi mano palpitaba
queriendo que sintiera tu presencia,
me hablabas de mil cosas diferentes
ausentes de prejuicios y cadenas.

De pronto nos paramos en silencio
buscando por el cielo las Perseidas,
y solo contemplamos el vacío
y el paso solitario de un cometa.

Temblaron las dos almas juveniles,
pedimos un deseo con presteza,
y unimos nuestros labios en un beso
queriendo que el deseo se cumpliera.

...Y luego contemplamos a las aguas
en medio de la noche tan serena,
las olas que llegaban indolentes
venían con su gracia y su belleza.

Y así participamos tantas noches
del mar tan especial de nuestra tierra,
pudiendo compartir la fantasía
de barcas, marineros y sirenas.

"...Apaga ya la luz que tengo miedo,
y debo descansar aunque no quiera,
el tiempo y el pasado no perdonan
y lloran en el cielo las estrellas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/07/12

lunes, 23 de julio de 2012

VOLVER ATRÁS, EN LOS RECUERDOS...


Volver de nuevo atrás, a los recuerdos,
es algo que sucede con frecuencia,
nos lleva a viejos tiempos ya pasados
vividos con sonrisas y con penas.

No quiero hacer lo mismo en esta noche
pues brillan y me hablan las estrellas,
me cuentan los secretos de las playas
con olas y con cantos de sirenas.

Escucho la campana de las doce
y pienso, sin querer, en misereres,
en rezos de los monjes del convento
y en cantos a los cielos con sus preces.
Hay algo que enaltece y que subyuga
de forma magistral y diferente,
es algo que no llega a las palabras
y queda en el silencio de los fieles.

Hablar de poesía es algo hermoso
que eleva nuestros ojos a la luna,
la vemos en su trono tan dorado
soñando con su cara de hermosura.

Y sueña nuestros sueños infantiles
de olas, caracolas y de espumas,
y sueña con cometas por los aires
que buscan por los cielos las alturas.

No quiero que regresen los recuerdos
a ser la referencia sin palabras,
ni quiero que señalen mi destino,
ni marquen mi camino hacia la nada.

Yo quiero traspasar esas barreras
dejando en el olvido la nostalgia,
no quiero que emborronen mis cuartillas
recuerdos del pasado que me asaltan.

...Sin renunciar al tiempo y al pasado
no quiero más fantasmas en la vida,
recuerdos de momentos y personas
y escenas con lamentos y sonrisas.

Que queden sepultadas en el tiempo
las huellas que causaron las heridas,
y surjan cicatrices en las almas
y vivan sin sufrir el día a día.

"...Volver de nuevo atrás, a los recuerdos,
es algo doloroso que no quiero,
prefiero doblegar los sentimientos
sufriendo, por no ver, como los ciegos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
23/07/12

domingo, 22 de julio de 2012

VAMOS A PASEAR POR LA CAMPIÑA...


Vamos a pasear por la campiña
para ver en la noche a las estrellas,
serán unos minutos deliciosos
plagados de silencios y sirenas.

Haremos de los astros unos faros
luciendo como lucen las luciérnagas,
con luz tan poderosa y llamativa
sirviéndonos de excusa su presencia.

Entonces juntaremos nuestros labios
y un beso surgirá con la marea,
resacas de momentos contenidos,
y dulce marejada sin tormenta.

Regresan los latidos a las almas
y vuelven las palabras con más fuerza,
las mismas tanto tiempo retenidas
y ahora en libertad muy duradera.

No quiero contener las emociones
surgidas por la piel y por las venas,
si acaso suspirar al verlas libres
corriendo tan deprisa cual centellas.

Es fácil contentar los corazones
con voces y palabras de promesas,
mentiras de miradas retorcidas
y frases con aromas de violetas.

Yo quiero caminar hasta la playa,
contigo y con tu mano por la arena,
y quiero recorrer junto a la orilla
los pasos invisibles de unas huellas.

Las huellas misteriosas de unos pasos
grabados con cincel en las leyendas,
las huellas de la luz tanto buscada
final de las preguntas sin respuesta.

¡Oh tierno corazón, dame tu mano!,
la quiero y la preciso con urgencia,
tus dedos compartiendo con los míos,
el dulce cosquilleo de la vuelta.

La vuelta por la noche a la campiña,
la búsqueda de estrellas sempiternas,
el suave ronroneo de los mares
llegando con sus versos y poemas.

"...Vamos a pasear por la campiña,
veremos a la luna y las estrellas,
-decían unos labios sin palabras-,
soñando, con el cielo y sin fronteras..."

Rafael Sánchez Ortega ©
22/07/12

sábado, 21 de julio de 2012

NO QUIERO RENEGAR DE MI PASADO...


No quiero renegar de mi pasado
envuelto con la bruma y el salitre,
confieso que nací junto a los mares
en medio de unos tiempos muy difìciles.

No quiero renunciar a las leyendas
que hablaban de marinos y de esquifes,
pues fueron una fuente inagotable
de escenas y de causas imposibles.

No quiero que se alejen las galernas
plagadas de guirnaldas y matices,
las mismas que aterraron nuestras almas
en tardes con minutos indecibles.

No quiero que se agoten las resacas,
tampoco que se pierdan los cantiles,
las islas de corales de los sueños
plagadas de palmeras y arrecifes.

No quiero que la brisa y el nordeste
se marchen a otros mares y caribes,
yo quiero que se queden a mi lado
cubriendo mis espaldas tan viriles.

No quiero que se pierdan los poemas
que ofrecen tras las olas los maitines,
los mismos que cubiertos por las algas
nos dejan sus encantos y sentires.

No quiero que se marchen las estrellas
ni quiero que se apaguen los candiles,
la luz que necesito está en los cielos
y alumbra de los mares sus jardines.

No quiero corazón, dejarte solo,
en medio de las dudas que te oprimen,
yo sé que tú precisas del barquero
que tome tu timón y que te guíe.

No quiero que te acusen de cobarde
¡oh mar de mis amores invisible!,
precisas de los remos y la barca
y el balde entre mis manos que te achique.

No quiero que las aguas de los mares
oculten el rasgar de los violines,
yo quiero que esa música sin nombre
me llegue con dulzura y acaricie...

"...No quiero renegar de mi pasado
cubierto por mil brisas y salitres,
confieso que al mar debo lo que tengo,
queriendo entre sus brazos hoy dormirme..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/07/12

viernes, 20 de julio de 2012

MIRO AL MAR Y NO LO VEO...


Miro el mar y no lo veo
con mis ojos tan cansados,
porque el mar es caprichoso
y se esconde cuando paso.

Sólo deja ver las olas
este mar oscuro y bravo,
en las olas que se acercan
a la playa sin descanso.

Claras olas caprichosas,
espumosas y de blanco,
que venís hasta la orilla
a dejarnos vuestro encanto.
Yo quisiera el dulce beso
de tus aguas y tus labios,
con salitres y resacas
de otros mares más lejanos.

Yo quisiera los latidos
de marinos y de barcos,
con el rezo de la Salve
de sus almas tiritando.

...Pero sólo me conformo,
tras el paso de los años,
con volver a la ribera
para ver allí el regalo.

De la mar, aunque se esconda,
de las olas con su garbo,
del nordeste y de la brisa
repartiendo sus abrazos.

De las barcas tan coquetas
en las aguas descansando,
ese lecho en que dormitan
tantos sueños añorados.

Por el cielo las gaviotas,
con su vuelo van de paso,
en la estampa tan bonita
recogida en muchos cuadros.

¡Boga, boga, la trainera!,
porque a puerto va llegando,
y un anciano marinero
es feliz de verla a salvo.

"...Miro al mar y no lo veo
y es que el mar está cercano,
tan adentro que, sus olas,
en mi alma están rezando..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/07/12

jueves, 19 de julio de 2012

TE VI Y ME ESTREMECÍ, EN AQUELLA TARDE...


Te vi y me estremecí, en aquella tarde,
llevabas un vestido muy plisado,
mirabas inclinada entre las sombras
buscando así, las teclas del piano.

Estaba abarrotado el auditorio
de amantes de la música y el canto,
personas que esperaban los acordes
que tú les ofrecieras con tus manos.

Miraste a la penumbra en un segundo
y luego te volviste hacia el teclado,
tus dedos arrancaron unas notas
preludios del inicio y el adagio.

Y todos nos quedamos en silencio
dejando el pensamiento en un letargo,
captando la ilusión y fantasía
surgida de tus dedos paso a paso.

Fue fácil apreciar tanta belleza
y luego suspirar en el descanso,
y fácil, también fue, el enamorarse
siguiendo los dictados de tus labios.

Tenías a la música tan dentro
que era para ti, como un regalo,
pulsar y deslizarse por las teclas
y tus dedos temblar en un remanso.

Entonces comprendí, tras el concierto,
que no eras una sombra del verano,
tampoco una princesa cazadora
buscando corazones despistados.

Llevabas al amor en tus latidos,
y dabas a los dedos el encargo
de verlo y proclamarlo en cada instante
que fuera para él, como un regalo.

Te vi y me enamoré, en aquella tarde,
del cuerpo y de los dedos reflejados,
aquellos que rompían la armonía,
el ritmo y la calma de los astros.

No puedo comprender de qué manera
los tiernos sentimientos culminaron,
más sé que en un momento nuestros besos
unieron sus destinos con un lazo.

Un lazo con la música de fondo
y en ella con tus dedos adorados,
forzando los agudos y los graves
del fondo tan sublime del piano.

Rafael Sánchez Ortega ©
19/07/12

miércoles, 18 de julio de 2012

ANALIZO DESPACIO TUS ESCRITOS...


Analizo despacio tus escritos
y percibo el aroma de tu pelo,
está aquí, en tus letras todavía
con suspiros velados de tu pecho.

Tú plasmabas entonces tus dolores
y también las sonrisas con recelo,
y acudías buscando a las estrellas
y a cerrar tus ojitos soñolientos.

Porque estabas herida en la batalla
y sufrías dolores muy intensos
y volabas también a la deriva
con tus alas marchitas y a destiempo.

Y escribías, repito, muchas veces,
y enviabas mensajes a los cielos,
en un marco de paz que no tenías
deseando romper aquel silencio.

¡Cuántas veces unimos nuestras almas
compartiendo sonrisas y lamentos,
y llevaron mis ojos a tus ojos
la caricia precisa con el beso!

Una música llega a mis oídos
y me deja sonidos placenteros,
es la brisa que viene de los mares
y distrae, un segundo, el pensamiento.

Yo la noto de nuevo en las entrañas,
como noto la rabia de tus versos,
y te hablo, sin miedo, en esta noche
porque quiero decirte lo que siento.

Y te digo que sí, que te he querido,
con amor muy profundo y verdadero,
y he guardado con celo la mirada
para verte feliz en este tiempo.

Porque tú, mariposa de mi vida,
fuiste siempre la dueña de mis sueños,
y te hablaba sin voces ni palabras,
en un diálogo sordo con el viento.

"...Analizo despacio tus escritos
y de nuevo en las letras yo me veo,
aunque sea corriendo tras tus huellas
en el mundo irreal de mi deseo..."

Rafael Sánchez Ortega ©
18/07/12

martes, 17 de julio de 2012

LA OTRA TARDE COINCIDIERON NUESTROS PASOS...


La otra tarde coincidieron nuestros pasos
y charlamos de nosotros.
Hablamos de tu vida y de la mía,
de problemas inherentes en las mismas,
de sucesos ocurridos y pendientes
y de otros cancelados por el tiempo.


Sin embargo yo no pude resistir la tentacion
y volví con mis recuerdos
a ese tiempo del pasado y allí estuve, nuevamente,
en el cuadro que conservo en la memoria.


La Ciudad de los Recuerdos vino a mi,
como hace años, con sus brazos extendidos,
con sus casas bordeando el altozano,
la ribera de su río
y abrazando dulcemente, en un suspiro,
las casonas y las plazas que rodean
esa estampa tan sublime,
donde una catedral, con sus torretas, es la enseña
y el suspiro que domina la campiña.


Bello cuadro y linda imagen que no borro de mi pecho,
porque en él también está tu cuerpo y tu figura,
la sonrisa encantadora
y los ojos de avellana que recuerdo,
el olor del cigarrillo que fumabas,
los paseos junto al río,
los proyectos compartidos de un futuro impredecible,
las caricias y los besos de los labios soñadores,
los dibujos en tu cuerpo de mis dedos
recorriendo sus colinas.


...Pero todo quedó atrás y lo sabemos,
tras la eterna despedida de una tarde,
con las lágrimas saliendo de los ojos
y ocultándonos el miedo cada uno.


Era tarde y no había tiempo.
La distancia comenzaba nuevamente, en nuestras vidas,
a marcar otras derrotas, otros rumbos diferentes,
otras costas no queridas
y alejadas de nosotros.


Y dejamos con pesar Ciudad Recuerdo
y los sueños encendidos de esos fines de semana
se apagaron lentamente
y quedaron sus cenizas de recuerdo
en nuestras almas.


Hoy las traigo y las rescato,
las deseo y las anhelo.
Es un tiempo que quisiera recobrar a toda costa.
Es tu cuerpo el que preciso y necesito,
es tu alma la que quiero
y es tu sueño, con mi sueño
el que quiero revivir eternamente.


Rafael Sánchez Ortega ©
17/07/12