jueves, 31 de enero de 2013

ME DETUVE EN EL PASEO...


(En recuerdo de G.A. Bécquer ya que aunque nunca he visitado Sevilla, físicamente, sí lo hice con sus rimas y leyendas.)


Me detuve en el paseo
para ver las golondrinas,
eran lindas y traviesas
y escribían poesías.

Escribían con sus alas
en el aire, y daban fintas,
y mil guiños imprevistos
que alegraban a la vista.

Era un día de septiembre
y una tarde muy tranquila,
el otoño se acercaba
a traernos la sonrisa.

Esa alfombra esplendorosa,
con sonrisa vespertina
de unos labios temblorosos
del verano que partía.

Y quedaban los recuerdos
con el néctar de la vida,
y la vista renqueante
que los versos perseguían.

Porque ajenas a los hombres,
proseguían con sus rimas,
golondrinas silenciosas
en un parque de Sevilla.

Daban vueltas y mil vueltas
entre versos y caricias,
en recuerdo de un poeta
y en alegre algarabía.

Atrás quedan los balcones,
las terrazas y buhardillas,
los aleros con sus nidos
y las rosa tan cautivas.

Ahora buscan el otoño
con el alba y las ardillas,
los dorados de las tardes
y las noches que alucinan.

Y lo escriben, sin pensarlo,
y le dan los buenos días,
al otoño, en esos versos,
que le ofrecen sin diatriba.

¡Ay otoño que te vienes
y verano que retiras!,
estaciones que se pasan
como un soplo de la brisa.

Yo quisiera tener alas
y volar con mi barquilla
desde el norte hasta ese parque
que se llama Maria Luisa.

"...Para ver a los gorriones,
contemplar las golondrinas,
y aquel sitio, que un poeta,
consagró con poesía..."

Rafael Sánchez Ortega ©
31/03/13

miércoles, 30 de enero de 2013

MAÑANA POR LA MAÑANA...


Mañana por la mañana,
será un día diferente.
...Lindos campos, rosas rojas
en tus ojitos muy verdes.

Pero te pido silencio
y que me digas si vienes,
para embarcarte conmigo
y comprobar que me quieres.

Deja que mire tus ojos,
luego, tal vez me contestes,
mientras se apaga la tarde
y tus pupilas se vencen.

Dime que sí, con tus labios,
y con tu cara celeste,
porque quisiera llevarte
donde las almas se duermen.

Mañana por la mañana
quiero verte, nuevamente,
ver tu cara, ver tus manos
y esos ojitos tan verdes.

Pero te diré en silencio,
todo aquello que mereces,
que eres joven y bonita
y tu piel es como nieve.

Que tus ojos, cual zafiros,
son estrellas de septiembre,
con mensajes susurrantes
de narcisos y claveles.

Y es tu paso como el cisne,
tan hermoso y sugerente,
que tus piernas se cimbrean
y la vista se me vuelve.

Mañana por la mañana
mil preguntas quiero hacerte,
mil preguntas y una sola
a esos ojos color verde.

Quiero ver si tú me aceptas
desde el lunes hasta el viernes,
y si incluyes el domingo
hasta el sábado lo cuentes.

Porque quiero ser tu amigo,
ser tu amante, si prefieres,
compartiendo la sonrisa
y las cargas de tu frente.

Para ello, ven conmigo,
siente el dardo que te queme,
y hasta el labio que a tu labio,
salga y vaya, tome y bese.

"...Mañana por la mañana
no es preciso que despiertes,
porque yo estaré velando
a tus ojitos tan verdes..."

Rafael Sánchez Ortega ©
30/01/13

martes, 29 de enero de 2013

LLEGAN CON FUERZA PÁLIDOS RECUERDOS...


Llegan con fuerza pálidos recuerdos
y se alteran las páginas del libro,
el poema se queda inacabado
mientras busco unos labios y el suspiro.

Es una sensación inenarrable,
que azota el corazón y no de frío,
es la ventisca dulce en primavera
que surge de los cuerpos de imprevisto.

Los dedos se detienen, en silencio,
el agua continúa hacia el molino,
la pluma con la tinta está callada
y duerme en el serón, un bello niño.

La fuerza de las olas es constante,
no sabe de senderos y caminos,
se estrella con pasión mal contenida,
en golpes que agonizan con un grito.

Los cuerpos se estremecen, al momento,
por culpa de recuerdos reprimidos,
que llegan con el viento y la corriente
por mares muy remotos y sombríos.

Y llegan las nostalgias con las algas,
y vuelven las migrañas con sus ritos,
escenas tan dantescas, que desbordan,
la paz y la ilusión de los sentidos.

Y llora el corazón, quizás de rabia,
con lágrimas heladas de rocío,
que bajan y que mojan a su pecho
y al labio juvenil al que va unido.

Entonces se me viene a la memoria
el cuerpo singular bajo el vestido,
el libro que invitaba a la escritura
y el seno que pedía mi cariño.

No puedo contener las emociones
y un nombre se me escapa con sigilo,
susurro venerado por mis labios
que mueve el corazón y va conmigo.

Rafael Sánchez Ortega ©
29/01/13

lunes, 28 de enero de 2013

ES FÁCIL QUE SE APAGUEN LAS PASIONES...


Es fácil que se agoten las pasiones
por causa de la edad y de los años,
y puede que se calmen las mareas
y sequen por un tiempo los pantanos.

Ya pasan los otoños sin remedio
y vienen los inviernos embozados,
ocultos con la nieve y los temblores
que dañan a los robles y castaños.

Más creo que la sangre irreverente
no sabe de tensiones y desmayos,
ni sabe de invernar en las cabañas
por culpa de elementos y letargos.

Precisa marejadas y nordestes,
latidos y galopes pronunciados
en medio de llanuras y colinas
forjadas duramente sobre el barro.

Es fácil que se agoten las pasiones,
nos dicen estudiosos y los sabios,
y aducen ese tiempo que transcurre
y deja tantos fuegos apagados.

Y es cierto que nos fallan los reflejos,
que tiemblan las pupilas y las manos,
al paso, juvenil y sugerente,
de hermosas primaveras que han brotado.

Más creo que equivocan su diagnóstico
siguiendo esa razón y no los cambios,
¡la eterna juventud está en la vida!
y en ella la pasión va de su mano.

Y vive en la mirada silenciosa
igual que entre los pliegues de los labios,
y vive en corazones juveniles
igual que en los maduros y ya ancianos.

Es fácil que se apaguen las pasiones,
nos dicen los cipreses y los álamos,
más siento que lo dicen bien por miedo
y temen al amante enamorado.

Aquel que no se arredra ante la nada,
camina, sin pensar, y va descalzo,
en medio de la playa y de la noche
buscando el corazón del nuevo faro.

Y sube a la atalaya con su antorcha
y enciende la fogata en ese acto,
las llamas palidecen las estrellas
y quedan sorprendidos los milanos.

Se forja una pasión incandescente,
es fuego en un volcán que va aumentando,
se funden sentimientos y recuerdos
mezclando los añiles y los blancos.

"...Es fácil que se apaguen las pasiones
y cesen las caricias con abrazos,
más siempre quedará dentro, ¡muy dentro!
el fuego y el amor, de quien ha amado..."

Rafael Sánchez Ortega ©
28/01/13

domingo, 27 de enero de 2013

NUEVE LUNAS...


Nueve lunas han pasado
en un vientre florecido,
la simiente prodigiosa
y el almíbar infinito.

Y de pronto las cigarras
dejan cantos con los grillos,
y sorprenden los gorriones
con sus vuelos y sus giros.

Nueve meses de aquel acto
de ternura y de cariño,
con entrega generosa
y plagada de suspiros.

Se recuerda aquel momento,
la bajada del vestido,
el abrazo cariñoso
y el instante decisivo.

Nueve lunas simplemente
eclipsadas en su brillo,
por la flor tan generosa
que ha brotado y ha crecido.

Y las lunas compartieron
los momentos exquisitos,
de una madre y su tesoro
ante el dulce desafío.

Nueve meses con las rosas
y temblando como lirios,
unos ojos maternales
han soñado con su niño.

Y resuenan las campanas
y se mueven los molinos,
mientras surge  en las pupilas
unas gotas de rocío.

Nueve lunas con estrellas,
con diamantes y zafiros
y una brisa que estremece
y que altera los sentidos.

Porque sobran las palabras,
los momentos imprecisos,
y es la hora del salitre,
del nordeste y el marino.

Nueve meses de miradas
y susurros con motivo,
por el ser y la simiente
de ese cuerpo tan sencillo.

Ya se acerca el desenlace,
el momento decisivo,
de tocar con esos dedos
este cuerpo tan bendito.

Nueve lunas con un nombre
en los labios retenido,
que al mirarlas palidecen
como el lecho de los ríos.

Y hasta sobran las estrofas,
y los versos y los himnos,
por la fuerza arrolladora
de esta vida que ha surgido.

Nueve meses, noche a noche
día a día, en femenino,
la mujer, que ha sido madre,
tiembla un poco y no de frío.

"...Nueve lunas han pasado
y no sé dónde se han ido,
más no importan a la madre
que se abraza con su niño..."

Rafael Sánchez Ortega ©
27/01/13

sábado, 26 de enero de 2013

CAMINA SIN DUDAR, HACIA ADELANTE...


Camina sin dudar, hacia adelante,
eterno soñador de fantasías,
no temas a los duendes del pasado
que puedan existir en las esquinas.

Supongo que los niños son valientes
y buscan sin cesar esas caricias,
las mismas que halagaron sus sentidos
y fueron de sus padres prometidas.

Es fácil suponer, que en la victoria,
se encuentren los laureles y sonrisas,
igual que en la derrota las miserias,
se acercan sin cesar a las heridas.

Yo creo que los hombres se equivocan,
confunden la ilusión y la alegría,
con trozos de retales de su infancia
vividos simplemente muy deprisa.

Quizás en los rincones de las almas
existan esas claves pequeñitas,
las notas tan sensibles de los niños
repletas de candor y poesía.

Quizás en los senderos que recorren
las piedras no presenten más esquirlas,
que aquellas que las manos de los hombres
forjaron con sudor día tras día.

Yo pienso en la belleza que tenemos,
en cuánto despreciamos a la vida,
pasando por su lado indiferentes
por causas y razones muy distintas.

Por eso, los problemas de la gente,
no tienen soluciones tan sencillas,
vivimos en un mundo complicado
por culpa de egoísmos y rencillas.

Buscamos los caminos tortuosos
perdiéndonos, a ciegas, en mil citas,
y el tiempo se nos pasa en un instante,
que pronto está pasado y ya se olvida.

"...Camina corazón, hacia adelante,
no temas el abrazo de la brisa,
ni temas, que en el fondo de tu alma,
un niño te devuelva la sonrisa..."

Rafael Sánchez Ortega ©
26/01/13

viernes, 25 de enero de 2013

NO SÉ POR QUÉ, DE PRONTO, TU MIRADA...


No sé por qué, de pronto, tu mirada,
tuvo un desliz, igual que mi pupila,
y quedaron sumidas y en silencio
dejando que murieran las sonrisas.

Aquellas se perdieron en la noche,
quizás en las regiones infinitas,
las mismas que labraron nuestros sueños
tan llenos de ilusión y fantasías.

Perdimos las canciones de la infancia,
las coplas y leyendas tan bonitas,
y en ellas la verdad de la inocencia
como algo insustancial de tantas vidas.

Perdimos la metáfora del hombre
que pasa con su barca por la ría,
remando con claveles y amapolas
en aguas relucientes y tranquilas.

Perdimos el sabor de los viñedos
bebidos con pasión en la alquería,
el zumo sacrosanto de la tierra,
y el néctar de la copa apetecida.

De pronto nos sentimos diferentes
y ausentes de este mundo y de su arcilla,
quizás en nuestros ojos silenciosos
la niebla tenuemente renacía.

Y todo sin contar con las palabras
corriendo, cual estrellas fugitivas,
vagando y persiguiendo a las estrellas
en forma de tormenta contenida.

Callaban nuestros labios temblorosos
y ardían tibiamente las mejillas,
los besos nos quemaban la garganta
y el fuego por las venas recorría.

Quedaron en silencio los violines,
dejando tantas notas suspendidas,
en medio de los cielos y los campos
de un mundo terminal en su agonía.

Quedaron las palabras sin sus voces
y el viento las llevó, enmudecidas,
allá, donde se postran las tinieblas
por falta de cariño y de caricias.

Quedaron nuestros nombres olvidados
y el polvo nos cubrió con sus cenizas,
lo mismo que los gritos de la carne
oscuros y apagados por la brisa.

Y en medio de rescoldos y de fraguas
quedaron las pasiones y desdichas,
las lágrimas de tiernas primaveras
con rosas deslucidas y marchitas.

"...No sé por qué, de pronto, tu mirada,
tuvo un desliz, volviendo hacia la mía,
y entonces renacieron viejos sueños
en versos del poeta a la cuartilla..."

Rafael Sánchez Ortega ©
25/01/13

jueves, 24 de enero de 2013

EN UN RINCÓN DEL ALMA...


En un rincón cualquiera
quedaron mis suspiros,
perdidos en la noche
carentes de sentido.

No sé donde marcharon
los ángeles cautivos,
los ojos soñadores
temblando como lirios.

Más sé que desde entonces
quedé con el vacío
de un alma temblorosa
sin rumbo ni destino.

Lloré como un cobarde
por causa de aquel frío,
que vino en un abrazo
al cuerpo del vencido.

En un rincón cualquiera
quedaron mis escritos,
las rosas perfumadas
y el vaso de buen vino.

Quedaron las estrellas
colgadas de sus hilos,
de un cielo de diamantes
con luna de platino.

Quedaron los susurros
y besos prometidos,
en medio de la nada
y en campos en estío.

Quedaron las arenas
de playas y de olvidos.
ausentes de corales,
leyendas y marinos.

En un rincón cualquiera
perdí mi cometido,
el rumbo de la barca,
la vida y tu cariño.

Ahora que lo pienso,
y sé que estoy vencido,
recuerdo aquel instante
tan triste de mi sino.

Recuerdo las solapas
tan firmes del abrigo,
tus ojos tan opacos
mirándome sin brillo.

Dos almas se miraban
sin luces ni testigos,
en una despedida
por siempre al infinito.

"...En un rincón cualquiera
trazaron sus caminos,
dos cruces trasversales
callando su cariño..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/01/13

miércoles, 23 de enero de 2013

SOPLA EL VIENTO CON FUERZA EN ESTA NOCHE...


Sopla el viento con fuerza en esta noche
y se avivan las llamas del recuerdo,
hay también un amago de tormenta
que alimenta pasiones y deseos.

Ya se ven esas luces sorprendentes
de los rayos seguidos de los truenos,
mientras silba el oeste con gran fuerza
y se encogen los pechos por el miedo.

Es la nieve que llega con las nubes
a cubrir los tejados y los suelos,
y a sembrar de blancura los caminos
con el manto preciado del invierno.

Es invierno, me digo en un susurro,
con la cuesta tan dura de su enero,
y aquí llega la fuerza incontrolada
de este clima que baja de los cielos.

Sopla el viento con fuerza en esta noche
mientras buscan rescoldos en el fuego,
unas manos quizás estremecidas,
temblorosas, sin pulso entre sus dedos.

Yo quisiera llenarlas de energía,
renovar aquel dulce movimiento,
que vivió primaveras juveniles
y gozó en los otoños con denuedo.

Pero sé que los años no perdonan
y que deben buscar en el silencio,
los retazos, dorados de un rosario,
en los labios saciados por los besos.

Porque fueron abrazos numerosos
y caricias cumpliendo los anhelos,
compartidos tan solo con miradas,
sin palabras de niños soñolientos.

"...Sopla el viento con fuerza en esta noche
y se agitan las almas de los cuerdos,
los que intentan vivir sus ilusiones
en un mundo de ilusos, quizás muerto..."

Rafael Sánchez Ortega ©
23/01/13

martes, 22 de enero de 2013

VA PASANDO LA TARDE DE ENERO...


Va pasando la tarde de enero
y se apagan las luces remotas,
los cristales se empañan de frío
y se envuelven y abrigan las rosas.

Es difícil sentir alegría
cuando el frío te abraza y te agota,
y quisieras un caldo caliente
con un trozo de pan en tu boca.

Más se pasan los días sin pena
y te veo contando las horas,
ya no sabes siquiera tu nombre,
soñador de regiones remotas.

Porque fuiste elegido con muchos
como pobre y mendigo sin ropa,
y te cubres con prendas usadas
mendigando migajas que sobran.

Va pasando la tarde, de nuevo,
y se marchan también las palomas,
ellas buscan aleros y nidos
intentando dormir en su alfombra.

Más el hombre con ojos tan tristes,
el mendigo de barba frondosa,
sólo intenta escapar de los fríos
aunque sea entre muros y rocas.

Sólo quiere que pase la noche,
que amanezca de nuevo la aurora,
que regrese la sangre a sus venas
y que vuelva a soñar su persona.

Porque el niño que lleva en el alma,
a él le grita y le dice que corra,
que alimente de nuevo sus sueños
a pesar de las olas traidoras.

Va pasando la tarde de enero
y se encienden sin más las farolas,
una vida de noche comienza
y otra acaba en la tarde su pompa.

Más el pobre que estaba en la esquina,
el mendigo de cara borrosa,
no distingue entre días y noches
ni comidas, almuerzos ni sobras.

El precisa lo que es de justicia,
ese pan que se come y se toma,
ese caldo y puré tan caliente
y la mano de luz generosa.

Porque el niño que lleva en el pecho
es igual al del rico con joyas,
y los dos han llegado desnudos,
inocentes, buscando su alforja.

"...Va pasando la tarde, de nuevo,
y ya siento en el alma zozobra,
al saber que los hombres discuten
y los niños no comen y lloran..."

Rafael Sánchez Ortega ©
22/01/13

lunes, 21 de enero de 2013

VEO LIMPIAS LAS LUCES, A LO LEJOS...


Veo limpias las luces a lo lejos
y adivino debajo la silueta,
de ese pueblo, tan lindo entre las aguas
y la casa feliz donde naciera.

Es curioso que el tiempo no perdone
y nos traiga de nuevo las vivencias,
los momentos azules de la infancia
y el subir y bajar de las mareas.

Hay salitre si miro hacia ese tiempo
y también en la brisa que me llega,
un salitre que llega a los pulmones
con retazos de olas y de arenas.

Yo sé bien que hay que huir de la nostalgia
y también de lejanas primaveras,
y volver a aspirar en este día
el nordeste que abraza y que penetra.

Más no puedo escapar a mi destino
y a la voz que me llama de mi tierra,
esa Villa que tiene una Folía
y una Virgen que espera en La Barquera.

Y es allí donde voy con mis recuerdos,
a rincones preciosos con sus cuestas,
que te llevan a un mundo imaginario
donde vives de nuevo en la Edad Media.

No te engaño, al contarte todo esto,
y te invito a que subas a la iglesia,
y que veas allí, desde su patio,
las montañas y cumbres que te observan.

Porque el tiempo, tal vez se ha detenido,
en la Villa, pejina y marinera,
para hacer que escritores y pintores
beban libres la copa con su néctar.

Y tal vez cuando estén enfebrecidos
por el vino, el tabaco y las leyendas,
captarán el mensaje de las algas
y también de resacas y sirenas.

Porque un mundo sutil y diferente
está ahí, enraizado en sus callejas,
en los muelles ancianos que dormitan
y en robustas murallas con sus piedras.

Un castillo se alza equidistante
y domina las rías paralelas,
un fortín y bodega, al mismo tiempo,
con sus naves y muros centinelas.

Yo me dejo llevar por las pasiones
y los ojos entorno con tristeza,
para ir a ese mundo de los niños
a soñar con mi Villa y sus callejas.

"...Veo limpias las luces a lo lejos
y sé bien, que en silencio parpadean,
invitando a que vaya a San Vicente
y que luego visite La Barquera..."

Rafael Sánchez Ortega ©
21/01/13

domingo, 20 de enero de 2013

SI BUSCAS AMISTAD Y NO LA ENCUENTRAS...


Si buscas amistad y no la encuentras,
y quieres compartir tus alegrías,
entonces no te apartes de la gente
y busca en los senderos de la vida.

En ellos estará lo que deseas
las flores temblorosas y exquisitas,
las dulces caracolas de la playa,
y el barco con sus velas extendidas.

Hay sendas duramente calcinadas
y sedos que te obligan a ir en fila,
se anda y se camina con esfuerzo
sumando soledad a la fatiga.

También encontrarás otras personas
que marchan como tú, tras la sonrisa,
personas con zapatos desgastados
llevando en sus espaldas la mochila.

Hay niños con las caras sonrientes
llevando las mejillas encendidas,
y jóvenes con pinta de traviesos
despiertos a pasiones infinitas.

Hay chicas que caminan a los bailes
y esperan encontrar la melodía,
la mano que acaricie sus espaldas,
y el labio que se ofrezca con su brisa.

Hay hombres con sus pasos vacilantes,
mujeres deshojando margaritas,
ancianos que precisan de palabras
igual que necesitan medicinas.

Más busca la amistad sin egoísmo,
y entrega lo que llevas sin malicia,
los seres no son malos, en el fondo,
y muchos necesitan de caricias.

Es fácil que equivoques el sendero
y marches hacia rutas deslucidas,
entonces buscarás, en el silencio,
la luz de la linterna que precisas.

La antorcha que te lleve por la playa,
de noche, entre la bruma tan metida,
al sitio donde cantan los amigos,
canciones de placer y romerías.

Entonces sabrás bien lo que es la entrega,
la eterna compañía perseguida,
el sueño de colores de los niños,
que antaño, sus ancestros repetían.

Y luego buscarás entre la arena
la estera del candor que está tendida,
el labio tembloroso de la luna
la estrella y el cometa con su lira.

"...Si buscas amistad y no la encuentras
no cierres el balcón por tus heridas,
confía, aunque te duela, en las personas,
y entrégales, tu alma y tu sonrisa..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/01/13

sábado, 19 de enero de 2013

ENTRE NUBES Y LLOVIZNAS...


Entre nubes y lloviznas
va pasando la jornada,
dan saludos las personas
y las doce en la campana.

¡Llueve y llueve, siempre llueve!,
desde el campo hasta la playa,
y se mojan las aceras
y se empañan las ventanas.

Un florido carricoche
pisa fuerte en la calzada,
son gitanos, que mojados,
buscan techo y una casa.

Hace tiempo, en los recuerdos,
se veían las estampas,
de estas gentes tan morenas
frecuentando sus pasadas.

Ahora el siglo ha progresado
y en los coches van y pasan,
nadie pide documentos,
ni seguros que les valgan.

Entre nubes y lloviznas
hoy el sol no se levanta,
ni los dulces ancianitos
bajarán hasta la plaza.

Hoy es día de cocina,
de fogón y de fabada,
de cocido de garbanzos
y chorizos a la brasa.

Ya los labios se relamen
y la boca se hace agua,
al saber que en la cocina
en lo dicho se trabaja.

Y se funden los pitillos,
de colillas apuradas,
en los dedos temblorosos
que sin miedo las apagan.

Es la hora de la mesa,
la labor de la cuchara,
y entre platos y descansos
da lugar la breve charla.

Entre nubes y lloviznas
es la tarde la que aguarda,
la que llega en el silencio
y se mezcla con las charcas.

Se iluminan los faroles
de callejas encantadas,
y mil sombras las dividen
y se mezclan con la nada.

Hay un halo de misterio
de ilusión y hasta de magia,
en la eterna algarabía
que estremece las entrañas.

Tras la cena se retiran
nuestros niños a la cama,
a enlazarse con los sueños
de leyendas y de hadas.

Y también nuestros mayores
marcharán, en la morada,
a buscar entre su lecho
el calor que les faltaba.

"...Entre nubes y lloviznas
otro día nos rebasa,
los ancianos ya se duermen
y los niños quieren nanas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
19/01/13

viernes, 18 de enero de 2013

UNAS GOTAS SUSPENDIDAS EN TU PELO...


Unas gotas suspendidas en tu pelo,
me atraparon dulcemente la mirada,
sin saber que en aquel acto ya quería
ser el dueño de tu cuerpo y de tu alma.

Era invierno y lo recuerdo, en esta hora,
en que escribo en la cuartilla estas palabras,
donde trato de dar vida y colorido
al instante tan perfecto de esa llama.

No recuerdo vagamente los detalles,
ni tampoco la sorpresa de tu cara,
pero sí, la irreductible sensación
que aquel gesto, silencioso, te dejaba.

Fue un instante solamente, unos segundos,
una décima, en el tiempo, encadenada,
quien rompió la seriedad, y tu sonrisa,
sin querer, por esos labios desbordaba.

Me arrodillo, vacilante, ante el recuerdo,
y no sufro cuando pienso en la venganza,
porque siento que hasta el alma se estremece
y no hay, en mis pupilas, ya más lágrimas.

Todo el mundo se equivoca y se arrepiente,
y el poeta sabe bien lo que se guarda,
porque escribe de sus sueños e ilusiones,
y le dicta a la cuartilla lo que pasa.

Pero sigo con las gotas de aquel día,
con la luz en la melena que brillaba,
sorprendida por las gotas de la lluvia
que formaban unas hebras muy delgadas.

Tú pasaste, sin saberlo, por mi lado,
tan ausente y con la cara alborotada,
con la brisa y la garúa en tus cabellos
en un acto de ternura con el agua.

Yo sentí que se rompían mil cadenas
y de pronto, por el aire me encontraba,
en un vuelo hacia tus brazos, a tus labios,
a buscar el dulce beso sin distancias.

Más los sueños eran sueños, sólo eso,
una tierna fantasía en las entrañas,
un cordón de mariposas extendidas
con sus alas florecidas y encantadas.

Y así fue la melodía de aquel sueño,
como nota desgajada en la guitarra
y al compás del sotavento de una nave
costeando lentamente hacia la playa.

Yo no sé si las palabras mal escritas
llegarán a su destino en esta carta,
y si algunas quedarán por el camino
destruidas por el tiempo y las resacas.

Sólo sé lo que mis sueños me dictaron,
lo que vi en aquella joven que pasaba,
con su pelo alborotado y muy mojado
en un día del invierno en una plaza.

"...Unas gotas suspendidas en tu pelo,
fueron luz y cometido en esta causa
y motivo de mis sueños y deseos,
sin que tú te dieras cuenta y enteraras..."

Rafael Sánchez Ortega ©
18/01/13

jueves, 17 de enero de 2013

ALLÁ, DONDE SE JUNTA LA RIBERA...


Allá, donde se junta la ribera,
con frescos manantiales y con lirios,
se funde el corazón de los amantes
y el alma ilusionada de los niños.

Es cierto, que el frescor de la mañana,
alivia dulcemente del rocío,
caído por la noche entre los campos
y en bosques con perfiles amarillos.

Se nota que es invierno nuevamente,
y tiemblan los helechos con sigilo,
movidos por la brisa turbadora
que sube de los mares a los ríos.

Ya vuelan los gorriones por el parque
y dejan  el lenguaje de sus trinos,
la acequia, dulcemente, se desborda
y el agua nos ofrece mil suspiros.

Y mientras los amantes se despiertan
resuenan los cercanos villancincos,
las luces de colores se han quitado
y el árbol navideño se ha dormido.

Me quedo con los niños, en sus sueños,
y trato de emularlos y seguirlos,
allí por las campiñas y solanas,
detrás de caserones muy sombríos.

Resuenen las persianas de las casas
abriendo las ventanas al Olimpo,
es fácil que se busque a los atlantes
en ese balbuceo del dormido.

Es fácil que los niños los ignoren
y quieran del Olimpo el Paraíso,
por contra los amantes los añoran
y sienten la carencia de los mismos.

Ignoro donde está la equidistancia
y tengo pensamientos muy distintos,
recuerdo aquella edad de la inocencia
y el salto hacia el amante convencido.

Ahora que las aguas se serenan
y puedo concederme este respiro,
me digo que la Luz está en las almas
y el cráter del volcán es un alivio.

Los hombres ceden paso a las pasiones,
sucumben a deseos infinitos,
y todo porque creen en sentimientos,
promesas y palabras de cariño.

Los niños se presentan como héroes,
salidos de relatos y castillos,
y juegan muy ajenos a la vida
o cambian Dulcineas por molinos.

"...Allá, donde se funde la ribera
y el alma y corazón que perseguimos,
los hombres por un lado, se enamoran,
los niños, sin embargo, son más niños..."

Rafael Sánchez Ortega ©
17/01/13

miércoles, 16 de enero de 2013

AHORA, Y CON EL PASO DE LOS AÑOS...


Ahora, y con el paso de los años,
recuerdo muchas tardes de la infancia,
miradas que buscaban horizontes,
cristales agrietados en ventanas.

Recuerdo la pereza y el hastío
y el alba que asomando nos llamaba,
las voces animadas de la calle
de obreros que empezaban su jornada.

Recuerdo la ciudad con su misterio,
la eterna sensación y filigrana,
de un mundo sugerente y de alegría
que allí, tras las aceras esperaba.

No olvido a las palomas de los parques
picando por los bancos las migajas,
que manos compasivas las dejaron
y que ellas con paciencia aprovechaban.

Recuerdo a los maestros con su traje
y niños con mochilas en la espalda,
siguiendo la silueta de la escuela
en forma de trabajo y enseñanza.

Recuerdo a los gorriones con sus trinos
y el roce tan sublime de sus alas,
paraban los relojes, sin saberlo,
causando sensación en las entrañas.

Recuerdo mariposas de colores
volando con sus alas desplegadas,
el paso tan fugaz de las alondras,
y la una que tocaban las campanas.

No olvido aquella edad tan inocente,
pasado que aún recuerdo con nostalgia,
ni olvido la florida primavera
llegada con la flor de una mirada.

Más ahora que recuerdo todo esto
el llanto me atenaza la garganta,
la lluvia tan visible de mis ojos
se forma en la garúa que desgranan.

Y bajan silenciosas esas gotas,
y corren por mi cara tantas lágrimas,
que trazan un dibujo permanente
llegando a los confines de mi alma.

Ya sé que los recuerdos son recuerdos
y deben reposar en su morada,
anclados en el tiempo tan lejano
que nadie les altere de su calma.

Más siento que si vuelvo la cabeza
resurgen, con su vida de la nada,
y vuelven a mis dedos presurosos
en busca de la luz y la mañana.

"...Ahora, y con el paso de los años,
el alma irreverente me reclama,
me dice, que a pesar de tanto tiempo,
hay alguien que me espera y que me aguarda..."

Rafael Sánchez Ortega ©
16/01/13

martes, 15 de enero de 2013

UN ABRAZO YO TE ENVÍO...


Un abrazo yo te envío
con besos de caramelo,
desde siempre, linda niña,
porque estás en mi recuerdo.

Fue una noche, como tantas,
no recuerdo si de invierno,
yo leía mis poemas
que escuchabas con esmero.

Y de pronto nos hablamos
y rompimos el silencio,
nos contamos muchas cosas
entre dudas y entre miedos.

Y pasados muchos días,
de llegadas y de encuentros,
decidimos ser amigos
y romper nuestros recelos.

Esa etapa, tan bonita,
fue ligera como un sueño,
aunque añore tu presencia
y aquel pelo tan moreno.

Linda imagen de tus manos
con pulseras en los dedos,
y el cigarro entre los mismos
que apurabas con anhelo.

No me olvido de la taza
y el café cargado y negro,
que sorbías poco a poco
retrasando aún más el sueño.

Y no olvido tu sonrisa
temblorosa hasta el exceso,
ni aquel brillo de tus ojos
compartiendo mil secretos.

Fuimos sólo simple amigos,
excelentes compañeros,
o quizás, tan mal amantes,
que negamos todo aquello.

No reprocho tu conducta
ni la mía en el exceso,
pues yo sé lo que sentías
como tú lo de mi pecho.

Más dejamos de encontrarnos
en la noche, con el viento,
y dejamos las gaviotas
que siguieran con su vuelo.

Ellas, libres y coquetas,
despertaban marineros
y también a dos amigos
que debían ir al lecho.

Y a esa hora los susurros
se quedaban en dos ecos,
dos suspiros solamente
que latían con exceso.

Y cerrando bien los ojos
me sumía en el tormento,
de callarme las palabras
o decirte lo incorrecto.

Ya es enero y llueve fuerte,
se han secado los almendros,
y con ellos las sonrisas
de los labios imperfectos.

"...Un abrazo yo te envío
desde ahora, con mis versos,
y te digo, que quería
ser tu amante y prisionero..."

Rafael Sánchez Ortega ©
15/01/13

lunes, 14 de enero de 2013

TEJEDORA DE VESTIDOS...


Tejedora de vestidos
con agujas plateadas,
traza bien en la toquilla
los dibujos de la lana.

No te comas con tus dedos
el zig zag de las puntadas,
el ovillo va muy firme
y la lana ya se acaba.

Se han dormido las estrellas,
en su lecho que es de nácar,
y en el cielo, los telares,
en silencio guardan calma.

Ya descansan las alondras
suspendidas en las ramas,
de los robles y cipreses
que en la noche las abrazan.

Tejedora de ilusiones
y sonrisas, sin palabras,
trae contigo los suspiros
y el candor de tu mirada.

Precisamos de tu encanto,
de tu voz y de tu gracia,
con la brisa de tu boca
que nos llena y nos alcanza.

Han callado las mareas,
dando paso a las resacas,
y las olas, sin rumores,
dejan trenzas en la playa.

Una luna vigilante
se desliza por las aguas,
y se estira muy coqueta
su silueta plateada.

Tejedora de mil cuentos,
de leyendas y batallas,
precisamos de tus líneas
con tu letra limpia y clara.

Que tus dedos no vacilen
y descarguen lo que guarda,
esos ojos temblorosos
tras tus cejas y pestañas.

En el campo, nuevamente,
hacen guardia las cigarras,
y alborotan con sus cantos
a los  niños que descansan.

Una sombra presurosa
por la calle se desplaza,
es el gato de la esquina
que en la noche va de caza.

"...Tejedora de siluetas
y que enhebras tantas canas,
busca al niño de los sueños
que te llama en la distancia..."

Rafael Sánchez Ortega ©
14/01/13

domingo, 13 de enero de 2013

ERA...


Era el soplo de la brisa
con su roce en la ventana,
y el sonido plañidero
de las aguas en la charca.

Era un niño vagabundo
con mil sueños a la espalda,
que jugaba con barquitos
persiguiendo a los piratas.

Era un lirio floreciente
y que apenas destacaba,
entre rosas y jazmines
cortejándole sin pausa.

Era el canto de un borracho
que volvía de jarana,
sin saber bien de la vida
ni de nada que pasara.

Era un serio campesino
madrugando en la mañana,
con arrugas en la frente
y la azada en sus espaldas.

Era el sol, que reluciente,
madrugaba con el alba,
para hacer su recorrido
por la tierra castellana.

Era el tejo imperturbable,
siempre serio y que destaca,
con sus ramas retorcidas
y ofreciendo filigranas.

Era el agua de la fuente
transparente y siempre clara,
repartiendo su frescura
a sedientos de esperanzas.

Era el beso imaginado
que soñaba la zagala,
de aquel labio tan sublime
que en la noche deseaba.

Era el dulce ronroneo
de la reina de la casa,
una niña pequeñita
con su charla y sus palabras.

Y era un hombre, que en su invierno,
todo esto contemplaba,
mitad vida, mitad sueño,
con su vista ya cansada...

...Pero el hombre, que era un niño,
no quería ser comparsa,
de figuras complacientes
y de imágenes doradas.

Él quería ver la vida
y sentirla en sus entrañas,
disfrutando y compartiendo
primaveras y otoñadas.

"...Era un niño sonriente
escribiendo en la distancia,
que pensaba, en todo esto,
y escuchaba a las cigarras..."

Rafael Sánchez Ortega ©
13/01/13

sábado, 12 de enero de 2013

MANUSCRITO INACABADO...


Manuscrito inacabado
silencioso y polvoriento,
olvidado en los desvanes
entre hollines y recuerdos.

¿Qué tenías en tus hojas
y guardaba tu cuaderno,
que con celo reservabas
de las luces y del viento?

Unas manos te tomaron
y cerraron con esmero,
resguardando tu valía
de ladrones avarientos.

Porque hay seres egoístas
y rufianes ladronzuelos,
que no creen en las palabras
ni tampoco en el esfuerzo.

Sin embargo hay otros hombres,
los que pasan en silencio,
que valoran tus escritos
y suspiran al leerlos.

Ellos son los soñadores,
esos niños sempiternos,
los que van con sus saudades
caminando muy contentos.

Peregrinos en su infancia,
son juglares, sin saberlo,
y susurran a la luna
y le escriben a los cielos.

Para algunos, la mirada,
es el libro y el reflejo,
la cuartilla reluciente
donde dejan sus deseos.

Es el cáliz que a deshora
porta el vino y el refresco,
desde el labio que reclama
a otro labio con su beso.

Es la tierna mariposa
que nos deja su aleteo,
y emociones en el alma
cuando pasa con su vuelo.

Es la voz del caminante
y quizás del buhonero,
el que cambia mercancías
y reparte caramelos.

Y es la sombra de la iglesia
con la brisa de aire fresco,
la que alivia los sudores
juveniles y sedientos.

"...Manuscrito inacabado,
calcinado y sin saberlo,
vengo a ti, con mi plumilla,
mis poemas y mis versos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
12/01/13

viernes, 11 de enero de 2013

ESCALERA SINUOSA DE LA VIDA...


Escalera sinuosa de la vida
que marcas y defines el destino,
no ciegues la mirada de los ojos
ni corras más allá de sus latidos.

Sitúate detrás de los cristales
que tienen componentes ambarinos,
y lleva el caracol de tu subida
al cielo con espacios infinitos.

Cincela la moldura de tus piedras
al pie que las supera con sigilo,
y vete, por delante, hacia las nubes
en busca de los dioses del Olimpo.

No pongas escalones muy costosos
que alteren y fatiguen a los niños,
los sueños se precisan en la infancia
igual que los juguetes y los libros.

Escalera tortuosa de la vida
que bajas nuevamente lo subido,
ya vuelves hacia el punto del origen
comienzo ineludible de tu sino.

Se baja con las piernas muy cansadas,
el paso vacilante y aterido,
se busca el pasamanos y el apoyo
tratando de ayudar al peregrino.

La luz que nos alumbra débilmente
vacila en ventanales muy altivos,
y baila, con las sombras, ese baile
de rosas, de azucenas y de lirios.

Resuenan escalones al pisarlos,
en forma de susurros y quejidos,
y dejan, sin palabras, en su idioma,
el sello inconfundible de un suspiro.

Escalera armoniosa de la vida,
que cubres día a día mi camino,
no sufras mis subidas y bajadas
pues buscan el amor y tu cariño.

Adoro el escalón y el pasamanos,
la curva y el rellano con su brillo,
el tierno "ventanuco" de la izquierda,
la puerta de la casa donde habito.

Y quiero esta escalera como nadie,
porque ella me ha labrado y ha curtido,
bajando cada día a mis labores,
subiendo y regresando puro y vivo.

Recuerdo bien la cifra de escalones,
cuarenta y nueve fueron mis pasitos,
un día y otro día, eternamente,
y siempre en la aventura y el peligro...

"...Escalera tranquila de la vida
que aguardas al guerrero malherido,
los hombres ya terminan sus batallas,
y quieren el resguardo de tu abrigo..."

Rafael Sánchez Ortega ©
11/01/13

jueves, 10 de enero de 2013

NO PIENSES, TAN SIQUIERA, QUE ENVEJECES...


No pienses, tan siquiera, que envejeces,
la vida es un absurdo, una entelequia,
un puente entre el ayer y entre el mañana
y el paso tan sutil de las esperas.

Porque esa interrogante de la vida
nos marca con un hierro en sus promesas,
nos dice con suspiros vacilantes
los hitos a seguir tras unas huellas.

Y vamos convencidos al destino
marcando nuestros pasos por las sendas,
ajenos al aroma del salitre
del mar embravecido que despierta.

Seguimos a pesar de temporales
en medio de bonanzas y tormentas,
si acaso, manteniendo la esperanza
del pan que nos aguarda en la despensa.

Despega ya la arruga de tu frente
y busca en los confines de la ciencia,
la voz que te susurre unas palabras,
y el alma que se altere ante su oferta.

Verás que los procesos de la vida
contienen realidades muy auténticas,
la marca inconfundible de una mano,
la tinta con profunda transparencia.

Verás en los cuadernos esos gritos
dejados por los dedos del poeta,
el puente entre el pasado y el futuro
y el hoy que nos regala tantas perlas.

Es fácil que te ciegue la avaricie
y pienses en laureles y prebendas,
en seres e ideales que trazaron
los sueños que cegaron tu conciencia.

"...No pienses, te repito, que envejeces,
y vive el día a día cuanto puedas,
la vida es este instante, este segundo,
y siempre será así, aunque no quieras..."

Rafael Sánchez Ortega ©
10/01/13

miércoles, 9 de enero de 2013

MAÑANA POR LA MAÑANA...


Mañana, por la mañana,
buscaremos los colegios,
con fachadas destempladas
por las fiestas y el invierno.

Buscaremos a los niños
revoltosos y traviesos,
con sus libros a la espalda
sonrientes y contentos.

Miraremos a las puertas
que se abren hacia dentro,
y dan paso hasta las aulas
a los niños y maestros.

Ya no sé si las pizarras,
con su aire verde neutro,
temblarán con alegría
al perder tanto silencio.

El silencio que forzaron
vacaciones y festejos,
de unas fechas singulares
de regalos y de ensueños.

Pero pronto, el día a día,
será el marco de estos tiempos,
con la lengua y con las mates
y la física al encuentro.

No me olvido del idioma
ese inglés tan traicionero,
con los verbos escarpados
entre el ron y los arpegios.

También pienso en el dibujo,
en el trazo y el relleno,
en perfiles sinuosos
que los hacen más complejos.

Y a la historia que nos cuentan,
funcionarios y libreros,
la despacho en dos palabras
por sus faltas y descrédito.

Siento pena de los niños,
que ahora emprenden el trayecto
de volver hasta sus clases
y empezar un nuevo infierno.

El estudio es algo duro
y que cuesta comprenderlo,
por querer que nuestros niños
tengan más por mucho menos.

Sin embargo es la constancia
y las horas del esfuerzo,
las que labran a los hombros
y les dan el justo premio.

Son honores y sonrisas,
son laureles de febrero,
que estimulan a las almas
de los niños sempiternos.

Ya se acercan carnavales,
y otras fiestas a lo lejos,
ya suspiran los muchachos
remolones, en su sueños.

"...Mañana, por la mañana,
estaremos muy atentos,
con los niños que han llegado
a empezar un curso nuevo..."

Rafael Sánchez Ortega ©
09/01/13

martes, 8 de enero de 2013

ME HA ROZADO LA LUNA...



Me ha rozado la luna,
sin querer, con su beso
y a la vez he sentido
el temblor del sediento.

Yo buscaba respuestas
a los largos silencios,
a preguntas ancladas
en la noche del tiempo.

Y he buscado en los campos
y también en los pueblos,
los senderos perdidos
de la vida y el tiempo.

Pero siempre llegaba
el sopor con el sueño,
y en la eterna vigilia
contemplaba los cielos.

Y a la luna miraba
y también los luceros,
que en su jerga nocturna
susurraban sin miedo.

Más pesaban los ojos
en la noche de enero,
y entre el frío y la helada
escuchaba sus cuentos.

Eran tiernas canciones
de color y recuerdos,
reclamando la vida
por parientes y ancestros.

Las estrellas hablaban
entre si, con su aliento,
relataban historias,
comentaban sucesos.

Pero ajeno dormía,
derrotado mi cuerpo,
bajo el manto de nieve
de leyendas y versos.

Yo quería palabras
con la brisa y el viento,
y quería gorriones
con su canto de invierno.

Pero todo callaba
y el silencio era eterno,
la bombilla dormía
en lo alto del techo.

En la tapia, la hiedra,
se estiraba al alero,
y sus hojas tan verdes
suspiraban a lecho.

Donde yo muy rendido
navegaba sin remos,
por el mar de ilusiones,
que forjaron mis sueños.

"...Me ha rozado la luna
sin querer, y muy dentro,
y ha dejado en mis labios
ese beso que anhelo..."

Rafael Sánchez Ortega
08/01/13

lunes, 7 de enero de 2013

PRESIENTO CON TUS VERSOS...


Presiento con tus versos la caricia,
el trazo inconfundible de la pluma,
la tinta con la luz y las leyendas
dejando en el cuaderno su hermosura.

Es algo que me rompe los esquemas
y escapa más allá de las preguntas,
aquellas que nacieron en la infancia
y siguen sin respuesta y están mudas.

Tus versos consiguieron alterarme
lo misma que tus senos tras la blusa,
contienen la energía que palpita
llevando el corazón a la locura.

Seguro que prosigues escribiendo,
y buscas en las letras mil discupas,
te enfrascas en los mares y sirenas
igual que en los salitres y la espuma.

Presiento con tus versos los retales
del marco incomparable de hermosura,
la estrofa singular e imaginaria
que vuela por el alma vagabunda.

Es algo que conmueve los sentidos
y eleva las miradas más intrusas,
nos deja con la sed en los desiertos
en busca de la fuente y su frescura.

Tus versos han logrado estremecerme
haciendo que nacieran muchas dudas,
retales y fantasmas del pasado
surgiendo entre candiles y la bruma.

Seguro que tú escribes y no paras
ausente a la demencia y la ruptura,
del alma que, en el cruce de caminos,
no sabe su destino y su fortuna.

"...Presiento entre tus versos, ¡tantos besos!,
partiendo por la noche hacia la luna,
que siento que hasta el alma se me rompe
celoso, el corazón, en su tortura..."

Rafael Sánchez Ortega ©
07/01/13

domingo, 6 de enero de 2013

QUIERO BAILAR ESTA NOCHE...


Quiero bailar esta noche
con los ojitos cerrados
entre tus brazos de nieve,
sobre las olas del lago.

Quizás se cambie el pandero
por el maullar de los gatos,
aunque también las cigarras
quieran dejar su regalo.

Suenan guitarras lejanas
y castañuelas en manos,
mientras afinan rabeles
los labradores de antaño.

Vienen pastores deprisa,
llegan zagalas cantando,
para dejar los presentes
en los gastados zapatos.

Quiero bailar esta noche
y recordar todo el año,
estos minutos tan lindos
para jamás olvidarlos.

Sigue la fiesta y el baile
con la jarana y el canto,
corren las copas y el vino
para animar a los labios.

Duermen en paz las estrellas
como también los muchachos,
entre la noche sombría
que les acoge en su manto.

Duermen los peces del río
como las ranas y sapos,
en los charquitos silentes
de los recodos y matos.

"...Quiero bailar esta noche
con el candor de un abrazo,
para dormir para siempre
en el jergon de tu establo..."

Rafael Sánchez Ortega ©
06/01/13

sábado, 5 de enero de 2013

HE SUBIDO DESPACIO HASTA LA IGLESIA...


He subido despacio hasta la iglesia
a mirar la caída de la tarde.
Me he sentado en la piedra un tanto fría
para ver a las nubes acostarse.

Y he pensado en las tardes de la infancia,
escapando de idiomas y lenguajes,
al llegar y buscar, entre las piedras,
una sombra tan dulce y adorable.

Yo veía pasar a las alondras,
tan coquetas, quizás, con su plumaje,
y le hablaba a los robles centenarios
y también a los cielos y a los mares.

Y sentía que un fuego en las entrañas
circulaba en las venas, por mi sangre,
y dejaba la magia en mis sentidos
como hojas prendidas en los árboles.

El nordeste llegaba presuroso,
sorteando las cuestas de la calle,
y soltaba el salitre por mi cara
como un beso rozando los portales.

Era un tiempo bonito, que ha pasado,
con su gracia de loco mareante,
más quedaron cinceles con sus huellas
en las piedras ausentes y sin nadie.

Ahora he vuelto, de nuevo, hasta su lado
a sentir el latido vacilante,
y a  buscar unos pasos, que hace tiempo,
se perdieron sus ecos con el aire.

No he podido evitar que la nostalgia
y la lágrima tierna me aflorase,
y añorara los sueños y los besos
de aquel sol que marchaba cada tarde.

Ni he podido evitar, que en el recuerdo,
la figura difusa se mostrase,
y me hablara en silencio, sin palabras,
y en sus ojos leyera su mensaje.

Y también he absorbido aquel aroma
tan sutil, generoso y embriagante,
que escapando del cuello del vestido
circulaba por senos y por talle.

He pensado también, en las palmeras,
con sus ramas curiosas y oscilantes,
en gorriones llegando hasta las mismas
y en las rimas silentes de sus bailes.

Y no pude evitar una sonrisa
al pensar todo aquello con detalle,
y al sentir que la vida es un susurro,
de una luz que transcurre en un instante.

"...He subido despacio hasta la iglesia
a mirar las marismas y los sauces,
y también para ver, sobre las aguas,
ese beso del sol al ocultarse..."

Rafael Sánchez Ortega ©
05/01/13

viernes, 4 de enero de 2013

DESPIÉRTAME LA SONRISA...


Despiértame la sonrisa
y dame tu corazón,
¡oh niña de mis amores
que brillas igual que el sol!

Enséñame el ancho cielo
y muéstrame su color,
la gracia y la fantasía
y el mundo de la ilusión.

Camina siempre a mi lado
y dame todo el valor,
para ir en tu compañía
mirando con tu crisol.

El mundo de los luceros
será nuestra salvación,
pues él me traerá sonrisas
y luces a mi farol.

Pasito a paso, adelante,
iremos tras el amor,
buscando la luna llena
y el eco de su reloj.

Estrellas bien plateadas
que causan gran sensación,
cometas que ya se estiran
y pasan sin decir voz.

Así son los sueños simples,
del hombre y del escritor,
del niño, tal vez poeta,
que escribe como un ladrón.

Él roba los sueños simples,
los trata con gran candor,
los saca del pecho, un día,
formando una gran canción.

Despiértame la sonrisa,
estrella de girasol,
y sueña siempre conmigo
durmiéndote en mi jergón.

No temas nunca a la noche
que es fruto del esplendor,
las sombras solo son sombras
las dudas causan dolor.

Acércate con tu llave
y déjanos nueva opción,
abriéndonos bien la puerta
del mundo tan seductor.

Carita de porcelana
que duermes junto al pezón,
hoy dame bien tu cariño
pues tiemblo como una flor.

Las nubes pasan de prisa,
el mar está remolón,
las olas bailan el baile
que va dictando el verdor.

La espuma ya me salpica
y moja mi pantalón,
yo beso sus labios fríos,
salados, de gran frescor.

Navega sobre las agua
y marcha sin dirección,
así llevarás mis sueños,
a un mundo siempre mejor.

El mundo fiel de la infancia,
valiente y con vocación,
que mira siempre a los ojos,
y pide y nos da candor.

"...Despiértame la sonrisa
y dame todo el valor,
¡oh niña que vas conmigo,
y flor de mi corazón!..."

Rafael Sánchez Ortega ©
04/01/13

jueves, 3 de enero de 2013

ESTAR SIN TI ES ALGO QUE NO ENTIENDO...


Estar sin ti es algo que no entiendo,
pues vuelven los recuerdos y nostalgias,
en forma de alegrías variopintas,
señuelos inherentes de la magia.

Es algo que me altera los sentidos
y sufro en soledad esta desgracia,
chirrían tantos goznes en el pecho
que el alma se me altera y no descansa.

Más debo caminar hacia adelante,
seguir tras esa música cansada,
al mundo de los niños y los sueños
allí, donde palpita la esperanza.

Se busca la verdad y el colorido
en medio de la tierra marchitada,
sabiendo que vendrá la primavera
y un día rozará nuestra ventana.

Estar sin ti es algo que me duele
y sufro esta dolencia tan amarga,
la vida es una caja de sorpresas
con celdas de cristal en la distancia.

Por eso remiramos el pasado
buscando sin saber en esa nada,
la vida nos ofrece mil reflejos
del hombre enfurecido que la llama.

Más surge la esperanza en la tormenta
y brota la ilusión entre la grava,
la arena se despierta tibiamente
al roce de las olas en la playa.

Y vuelve el corazón a sus latidos,
la sangre ya galopa acelerada,
el alma se encabrita con los dioses
y el cielo la sonríe y pide calma.

Estar sin ti es algo que no quiero
y juro y sufro, y lucho por tu causa,
porque sin ti, mi Amor, todo es vacío,
oscuridad, tinieblas y legañas...

La vida sin amor es un misterio,
peregrinar por cerros y montañas,
llevando la ilusión entre los labios
sin apreciar el agua en las fontanas.

El agua cristalina de los niños,
la misma que bebieron en la infancia,
los labios sonrosados e inocentes
que ahora, de maduros, ya reclaman.

Seamos como niños, simplemente,
volemos con las Hadas, en sus alas,
juguemos con los Elfos en los bosques
remando sin cesar en nuestra barca.

"...Estar sin ti es algo que no entiendo
y quiero, Amor, que el fuego que me abrasa,
saciarlo y compartirlo con tu cuerpo
para sentir el alma en su bonanza..."

Rafael Sánchez Ortega ©
03/01/13

miércoles, 2 de enero de 2013

LOS AÑOS YA NO MIENTEN, Y ME PESAN...


Los años ya no mienten, y me pesan,
como un fardal de carne entumecida,
marcando los guiones de un destino
carente de sonrisas y alegrías.

La vida continúa nuevamente,
no sabe de paradas y de prisas,
y sigue tras las huellas y los pasos
marcados por profetas con su tinta.

Sus manos temblorosas señalaron
la fuente y el origen de la dicha,
y el hombre, que no sabe su destino,
camina sin cesar hacia esa cita.

No sabe de colores y fronteras,
ni sabe su lugar en esta vida,
tan solo la bandera y la esperanza
ondea al golpeteo de la brisa.

La triste realidad es la que impera
y el hombre reconoce su desidia,
su eterno perseguir entre la nada
la antorcha con la luz descolorida.

Retazos de momentos y promesas
vividos anteayer, en lejanías,
bebiendo en las fontanas juveniles
los vinos de la eterna lozanía.

Más todo se estropea y se desluce,
y pasan las edades amarillas,
las rosas del amor y de bonanza
se cambian por las flores ya marchitas.

Y suenan los timbales sin descanso
dejando en los oídos sus caricias,
y vuelan los minutos del otoño
y el hombre se revuelve en sus cenizas.

No sabe si ha perdido la batalla,
si el mundo continúa o se desliza,
al reino extraordinario de las sombras,
abismo de las dudas infinitas.

No sabe dónde va por este invierno
carente de farol y de cerillas,
cubierto con harapos y con frases
de un mundo irreverente que agoniza.

Entonces se revuelve en las entrañas
el niño de la infancia que le grita,
pidiendo que no deje, que los sueños,
se queden sin jugar esta partida.

Y el hombre se convierte en otro hombre,
en sueños de aquel niño que suspira,
y busca entre los brazos de la tierra
el beso y el abrazo que precisa.

"...Los años ya no mienten, y me pesan,
más quiero que prosigan día a día,
los sueños inocentes de la infancia
y el alma enamorada en su vigilia..."

Rafael Sánchez Ortega ©
02/01/13

martes, 1 de enero de 2013

QUISO TOCAR A LAS OLAS...


Quiso tocar a las olas
pero detuvo su brazo,
alzó los ojos al cielo
y se quedó suspirando.

Mientras las olas tranquilas
besan los pies, que descalzos,
junto a la arena quedaban
y con el cuerpo inclinado.

Linda figura se muestra
como postal y regalo,
linda sirena sin nombre
y junto al mar tana preciado.

Llega el adiós y la noche
con el suspiro y abrazo,
mientras las olas susurran
viejas canciones de antaño.

Quiso cantar a las olas
pero detuvo su canto,
cuando sintió a la resaca
que le besaba la mano.

Mientras, el cuerpo sencillo,
se estremeció en un adagio,
bajo el compás de la brisa
con el salitre en sus labios.

Linda sirena inclinada
con su vestido mojado,
es la figura inconcreta
de los poetas de antaño.

Llegan las algas sin patria
para cubrir su regazo,
mientras el pelo revuelto
sigue la cara rozando.

Quiso sentir, de las olas,
su corazón desbocado,
y se quedó en el silencio
como marino en su barco.

Mientras llegaban más olas
y un pleamar agitado,
los pensamientos furiosos
iban al mar en el acto.

Linda silueta y con magia
de remolinos ansiados,
mezcla de amor y pasiones
entre la playa y el faro.

Llegan las nuevas jornadas
con un candil encantado,     
mientras se olvida el rocío
entre el azul y el sargazo.

"...Quiso tomar de las olas
su palpitar sin descanso,
para saciar a su pecho
de lo que estaba buscando..."

Rafael Sánchez Ortega ©
01/01/13