PARECE QUE LOS NIÑOS...

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Parece que los niños
prefieren a los cielos,
un sitio diferente,
ajeno a los recuerdos,
allí no existen guerras,
tampoco se ven miedos,
incluso las envidias
son cosas de los ciegos,
por eso nuestros niños
ansían los recreos,
las horas en la playa,
los ratos y el silencio,
es que ellos, en su mundo,
precisan de este tiempo,
un clima de bonanza
de brisas y de besos...

Parece que los hombres
caminan con el viento,
y van por muchas rutas
buscando los senderos,
se pierden en los días
y noches, sin saberlo,
detrás de tantas huellas
que llevan al infierno,
así resurgen dudas,
con manos y hasta gestos,
que insultan y que ofenden
con labios y otros medios,
y aquella paz sincera
se rompe en un momento,
las luchas y las guerras
laceran muchos cuerpos...

"...Parece que la vida
es cosa de los necios,
aquellos que se embriagan
y viven en un sueño..."

Rafael Sánchez Ortega ©
10/05/19

DE NUEVO LLUEVE...

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De nuevo llueve.
La calle está mojada,
se forman charcos.

Pero es bonito,
soñar con estas gotas
que manda el cielo.

¡Con ellas vive,
escucha sus latidos,
toma sus versos!

Y si te atreves,
camina entre la lluvia,
moja tu pelo.

Es algo lindo,
sentir como te besan
gota tras gota.

Son esos besos
caricias de unos labios
muy singulares.

Luego, si quieres,
recoge de la lluvia
todos sus versos.

Haz un poema.
Las gotas son las letras,
los charcos versos.

Entre los mismos
hay voces y susurros,
también suspiros.

Rafael Sánchez Ortega ©
09/05/19

ENTRE LOS ÁRBOLES...

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Entre los árboles
caminas y paseas
muy lentamente.

La noche avanza,
se mezcla con tus pasos,
y te rodea.

Pesa tu cuerpo,
quizás por el cansancio,
cierras los ojos.

Acaba el día,
también para los robles
y para el bosque.

Hayas, encinas,
castaños y nogales,
todos descansan.

El gran silencio,
les cubre con su manto
lleno de sombras.

Se escucha al río
con canciones sinuosas
en las orillas.

Se escucha al cuco
que manda su saludo
a quien le escuche.

Se escucha a dios.
Ateos y creyentes
hoy lo confirman.

Rafael Sánchez Ortega ©
07/05/19

NO SÉ QUE TIENE...

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No sé que tiene la luz divina,
ni sé que guarda su corazón,
pero yo siento que llega el viento
y que sus rayos nos deja el sol,
y es que la vida son muchas cosas,
cortos segundos de algún reloj,
para vivirlos, para sentirlos
para perdernos de la razón,
porque si marchas tras las preguntas
que den respuestas de algún color,
a las llamadas, mal inquietudes,
que quizás nublan a tu visión,
puede que encuentres la voz amiga,
aunque es posible te lleve a error,
porque las voces del ser querido
siempre se escuchan con gran pasión...

No sé que tienen los corazones
ni aquellas almas de mi canción,
porque se marchan y hasta se apartan
cuando hasta ellas me acerco yo,
y es que parece que soy un barco,
una trainera, ya sin timón,
que por las olas, y dando tumbos,
va con sus remos diciendo adiós,
no existen manos ni existen puertos,
ni nadie espera la embarcación,
así parece que mis palabras
nadie las quiere por dar sopor,
y es que si hablo de poesías,
si escribo versos, abro un farol,
para que llegue la luz preciada
que de la luna nos da el candor... 

"...No sé que tienes mi dulce mayo,
quizás recuerdos de algún amor,
o telarañas, que con la brisa,
dejó aquel labio que me rozó..."

Rafael Sánchez Ortega ©
06/05/19

VUELVEN LOS BARCOS...

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Vuelven los barcos,
culmina otra Folía
con el nordeste.

Vuelve la Virgen,
salió de romería
por alta mar.

Los marineros
la cantan una Salve
en despedida.

Unas Picayas
se quitan unas lágrimas
de las pestañas.

Y los Picayos
se juntan en la plaza
para bailar.

Bonita imagen.
de chicos barquereños
con su Patrona.

Y tras la fiesta,
las luces y colores
cobran silencio.

Allá se queda
la Virgen con el Niño,
en la Barquera.

Para nosotros,
que iremos a rezarla
con devoción.

Rafael Sánchez Ortega ©
05/05/19

SI VAS...

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Si vas por la calle
salúdale al viento,
al ver que se acercan
la brisa y sus versos,
las dulces caricias
que dejan sus dedos,
sutiles y amables
que tanto recuerdo,
y luego, si puedes,
retoma tu tiempo
y manda los paso
que vayan muy lejos,
que sigan la calle,
la senda y el lecho,
allá, donde el río,
se duerme de nuevo...

Si vas por la vida
camina sin miedo
y dile a tus ojos
que sigan despiertos,
que miren y observen
al barco del puerto,
y aquel que en la playa
descansa en lo seco,
quizás se precisen
pequeños momentos
con esas premisas
de paz y sosiego,
ardillas que pasan
en parques desiertos,
con bancos silentes
que esperan abuelos...

"...Si vas a algún sitio
buscando un deseo,
espero que pronto
se cumplan tus sueños..."

Rafael Sánchez Ortega ©
04/05/19

¿QUÉ ESPERAS...?

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¿Qué esperas, playa?
¿Quizás que vaya a verte?
...Ya falta menos.

Iré de noche,
cuando la luna salga
para bañarse.

Iré de día
para robarle al mar 
todo el salitre.

Veré las olas,
desnudas y sin miedo,
con su erotismo.

Veré las algas
que arrancan las sirenas
con su pasión.

Veré gaviotas
que vuelan, caprichosas,
sobre los barcos.

Pero, sin duda,
sabré de tus caricias
aunque me duela.

Podré mirarte,
hablarte en el silencio,
podré escucharte.

Porque te quiero,
y sé que tú lo sabes,
mi mar azul.

Rafael Sánchez Ortega ©
03/05/19

CON DOS PALABRAS...

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Con dos palabras
te digo en estas letras:
¡querido amor!

Serás mi vida,
mi ser y mi utopía,
y todo en ti.

Vendrás conmigo
allá donde yo vaya,
siempre que quieras.

Quizás un día
precises mi sonrisa
y será tuya.

Porque tendremos
al mundo de los sueños
a nuestro lado.

Y sin dudarlo
por él caminaremos
por mucho tiempo.

Seremos libres
sin celdas ni grilletes
que nos lo impidan.

Y volaremos
con alas plañideras
sobre las olas.

Playas doradas
serán las concubinas
de estos poemas.

Rafael Sánchez Ortega ©
01/05/19

TU MELENA...

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Tu melena sinuosa se detiene
en la apacible arena de la orilla
y la pasión que nace, en ti, se humilla
a la brisa que llega y te sostiene.

Así mi corazón busca en Selene
esa blancura fiel que tanto brilla,
el resplandor que al niño maravilla
y al hombre gris anima y le mantiene.

Avanzas con soberbio atrevimiento
y galopas las dunas tan doradas
despreciando ese mar siempre violento.

Me muestras a tus manos desnudadas
con el verso cautivo y avariento
que escribieron los gnomos y las hadas.

Rafael Sánchez Ortega ©
01/05/19

ES COMPLEJA LA MISIÓN...

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Es compleja la misión
de escribir sobre la china,
(o es la china del zapato
que, con fuerza, me lastima).
No lo sé, tampoco importa,
pues la china de esta tinta
lleva alas en sus versos,
y en las letras, mi sonrisa;
una china paticorta
se desliza de puntillas,
y hasta mira de reojo
lo que hay en cada esquina.
Esa china, como digo,
cambia el miedo por la dicha
de saberse malcriada
entre gentes muy amigas...

Es por eso que, de pronto,
ella adora las cuartillas
y hasta el folio inmaculado
que los árboles destilan.
Nuestra china es peculiar
en la mente del artista,
él la crea y la transforma
en ferviente maravilla,
y la equipa con sus alas
y la lleva hasta la China.
¡Ay, chinita tan audaz,
no te vayas de mi vida!,
y es que tengo por misión
escoltarte con la brisa
y abrazarte con las olas
y llenarte de caricias...

"...Es compleja la misión
de escribir para una amiga,
y si es china, más aún,
la tortura está servida..."

Rafael Sánchez Ortega ©
30/04/19

ESTOY MUY TRISTE...

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Estoy muy triste,
el mundo se desploma,
es decadente.

Destilan odio
hermanos entre sí,
y hasta se agreden

En la distancia
se ve el amor, muy lejos,
como se pierde.

No entiendo nada.
¿Por qué se odian los hombres?
¿Por qué no hay paz?

Todos opinan.
Todos tienen razón.
Ninguno se equivoca.

Y yo, cual tonto,
como no entiendo nada
lloro en silencio.

Aunque en el fondo
la envidia y la avaricia
son la respuesta.

¡Cuánta miseria
se cuela en nuestras almas,
y esto no es justo!

Quiero gritar
dejar una denuncia
con estos versos.

Rafael Sánchez Ortega ©
28/04/19

SEGUÍA TUS PASOS...

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Seguía tus pasos,
mi dulce gacela,
que marchan muy lejos
y dejan tus huellas,
y así me trasladas
o extrañas fronteras,
a sitios lejanos
de imágenes nuevas,
quizás me confundo
y pienso que llevas
el paso cambiado
saltando en la acera,
pero es una orilla
de playa desierta,
con algas que asoman
tras olas inquietas...

De pronto te fuiste,
perdí tu silueta,
la imagen divina
no estaba a mi vera,
y entonces, mis ojos,
sintieron la niebla
y así mis pupilas
lloraron con fuerza,
busqué entre la bruma
la imagen tan fresca
del cuerpo querido
que ansía mis venas,
y no te encontraba
por más que siguieran
buscando mis ojos
la playa y la arena...

"...Seguía tus pasos
allí, donde fueras,
y un día te fuiste,
cambiaste de senda..."

Rafael Sánchez Ortega ©
26/04/19

SE ESTREMECEN LAS LLAMAS...

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Se estremecen las llamas
con el paso del viento,
y también por la brisa
con que aviva los fuegos,
es igual que los niños
a quien rozan su cuerpo
las caricias maternas
que desgranan los dedos,
un rumor invisible
dejan duendes traviesos,
por la piel inocente
que recubre los cuerpos,
y si, acaso, le apuras
te dirán algo cierto
las pupilas divinas
de los ojos sin miedo...

Y es que el hombre madura
con el paso del tiempo
y se muestra valiente
aunque bogue sin remos,
porque, a veces, navega
sin timón, como un ciego,
por la vida infinita
y se olvida del puerto,
y es allí, donde tiene,
su lugar y su puesto,
la razón de sus días
y el presente sincero,
pero ignora la brisa
que le lleva muy lejos
y se duerme en cubierta
aunque sueñe despierto...

"...Se estremecen las llamas
en tus ojos tan bellos,
y también tu sonrisa
al sentir a mis besos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
25/04/19

EN TU MANO PEQUEÑA...

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Era tu mano pequeña
una linda lagartija
que movías, juguetona,
para atrapar a la mía,
y te agarraste con fuerza
a los dedos en ruinas,
trabajados y agrietados
por el paso de los días,
y llegaste con tus sueños
y volamos con tus risas,
hacia un mundo diferente
por senderos y colinas,
con mi mano te llevaba
y en la misma sostenías
esa fuerza de tu alma
y el ardor de tus pupilas...

Pero tu mano pequeña
precisaba de la brisa
y del aire de los mares
del salitre y de la vida,
y buscamos las arenas
tan doradas y tan finas,
y seguimos las pisadas
y las huellas de la orilla,
unas veces eran firmes
aunque en otras se escondían
al abrigo de las olas
con su estela blanquecina,
yo sentí que tú temblabas
y querías la salida,
de tus dedos hacia el cielo
a robar su poesía...

"...Era tu mano pequeña
una hermosa margarita,
que la dejaste en mis labios
con tu preciosa sonrisa..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/04/19

DIFÍCIL AVANZAR...

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Difícil avanzar en el desierto
en medio de un ambiente enrarecido
es fácil que se nublen las pupilas
por culpa del siroco y de los fríos,
a veces los silencios nos desbordan
y ahogan, en el alma, tantos gritos,
que ansían elevarse a las alturas
volando por senderos infinitos,
en cambio se congelan las pasiones,
se viven los segundos como un guiño,
se añoran los momentos del pasado,
las risas compartidas con sigilo,
pero esa soledad tan angustiosa
es parte del poema que ahora vivo,
aquel que comenzara en una infancia
y luego transcurriera siendo niño...

Difícil avanzar con las tormentas
que dejan torrenteras y granizos,
excelsos medallones de las almas
cubiertas de oropeles y sin brillo,
por eso se detiene el caminante,
incluso se resguarda de los ríos
que bajan desbocados sus meandros
y llenos de lujuria sus bramidos,
busquemos esa paz de los poetas
que tejen en los versos con un hilo,
sintamos como viven el combate
y luchan con furor por su destino,
si acaso comulguemos con la noche
y hagamos con las sombras nuevos ritos,
aquellos que nos traigan la esperanza
y vibren con amor, para sentirlo...

"...Difícil avanzar con esta carga,
se dice el caminante ya vencido,
preciso de los versos de un poema,
aquel que con tu sangre me has escrito..."

Rafael Sánchez Ortega ©
29/04/19

QUIERO ENCONTRAR...

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Quiero encontrar un atajo
para esquivar a la muerte
y avanzar por las colinas
de esta vida libremente,
así, plegando las velas
irá mi barca al nordeste
impulsada por la brisa
y con alas diferentes,
aunque le falte ese brillo
a la mar azul y verde
me bañaré entre sus olas
con sus ribetes de nieve,
y al final, tras ese viaje,
y el escorzo consiguiente,
me sentiré más tranquilo
con mis sueños, como siempre...

Pero el atajo añorado
es cruel e impenitente,
algo alejado de mí,
condenado en esta suerte,
es como aquella utopía,
del sediento ante la fuente
que buscando en ella el agua
se encontraba con serpientes
custodiando el rico caño,
con el líquido sin leyes
del sediento que llegaba
para calmar a su fiebre,
y allí quedaba el mendigo,
el soñador con sus redes,
y hasta el niño de la infancia
que recordaban sus sienes...

"...Quiero encontrar un atajo
para acudir muchas veces,
a tu lado, poesía,
porque no quiero perderte..."

Rafael Sánchez Ortega ©
23/04/19

ERA UN CAMINO...

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Era un camino
antiguo y transitado
por el ganado.

Por él pasaba,
llevando sus ovejas,
un pastorcito.

Ojos azules,
carita sonrosada,
un buen guardián.

En el zurrón,
portaba la comida
y unos cuadernos.

Cuando en el campo
pastaban las ovejas
él escribía.

También leía
las letras que las nubes
le iban dictando.

Y así nacían
los versos y las rimas
de sus poemas.

Risas y llantos,
mezclados con balidos,
de las ovejas.

¡Qué hermosos sueños
quedaron atrapados
entre sus versos!

Rafael Sánchez Ortega ©
22/04/19

QUE SE DUERMAN...

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Que se duerman nuestros sueños
y renazcan a otra vida,
más allá de las estrellas,
donde todo es alegría,
y que suenen las fanfarrias
y se muestren cantarinas
las cigarras de los campos
y las fuentes de la villa,
que las piedras se conviertan
en las rosas presumidas
de un jardín inexistente
que se forme en las pupilas,
que los cielos se estremezcan
y las nubes tengan tinta
para hacer, en los poemas,
el amor de cada día...

Que se aviven las pasiones
y despierten nuevas rimas,
en las almas de los hombres
desbocadas y sin bridas,
que descansen las montañas
y la nieve, por sus cimas,
se reparta por la tierra
con el aire y con la brisa,
que los besos, silenciosos,
cobren fuerza y tengan chispa,
y transmitan sensaciones
y candor a las mejillas,
que las manos temblorosas
tengan siempre ese carisma
de los dedos muy sensibles
portadores de caricias...

"...Que se duerman nuestros sueños
y emprendamos la partida
para hacer, de este presente,
el objeto de la vida..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/04/19

DE NUEVO EL SOL...

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De nuevo el sol
se muestra en todo el día
y nos relaja.

El cielo azul,
sin nubes a la vista,
nos da la paz.

¡Bendito día,
que llega y que nos deja
tanta hermosura!

Pero la paz
se rompe con las guerras
y las envidias.

Hay que luchar,
lograr que las miradas
sean sinceras.

Y que el saludo
esté en los corazones
y en sus latidos.

Seguramente
vendrán días de lluvias
y de tormentas.

Pero, entre tanto,
seamos consecuentes
con el regalo.

¡El cielo azul,
el manto de los sueños
y de los niños!

Rafael Sánchez Ortega ©
20/04/19

DESCANSA UN POCO...

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Descansa un poco
y tómate un respiro,
lo necesitas.

Estás cansado,
tus ojos ya no brillan
como otras veces.

En tu figura
se notan los tatuajes
que deja el tiempo.

Aún recuerdo
los ratos que he pasado
junto a tu lado.

Tú me escuchabas,
a ti te confesaba
todas mis penas.

En tu silencio
tenía las respuestas
que precisaba.

También me diste
relatos que guardabas
celosamente.

Eran del mar,
de barcos y marinos
en largos viajes.

Tanto me diste,
que no puedo olvidarte,
¡querido faro!

Rafael Sánchez Ortega ©
19/04/19

HUBO UN TIEMPO...

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Hubo un tiempo en que pensé
andar el mundo con mis pasos
solitarios,
desplazarme por los mares
a otras tierras, 
avanzar por los desiertos infinitos
y volar sobre las nubes
hacia el cielo que veía tan distante.

Hubo un tiempo en que soñé
con que aquel niño que ocupaba
la figura de mi cuerpo 
se hacía hombre,
que dejaba los cuadernos del colegio
y se ponía a trabajar,
que estudiaba y que crecía y formaba
una familia,
y que un día, como tantos,
encontraba la respuesta a la pregunta
que rondaba por su alma.

Hubo un día en que nací y vine al mundo,
y ese día, sin querer, afloraron en mi alma
mil preguntas y mil dudas,
y entre ellas era una la que, fuerte, martillaba
en el cerebro,
en un eco que imparable repetía
¿a qué has venido, y tú quién eres?...

Desde entonces perseguía la respuesta
a esa pregunta,
y la vida y las personas respondían a la misma
"sin palabras"

Hubo un tiempo en que, perdido, 
caminaba silencioso por la vida
y encontré a una mariposa 
que, pasando por mi lado,
me dejó, con su aleteo, una sonrisa.

Fue un instante y un momento,
una ráfaga fugaz, que como un beso
penetró por mis pupilas 
consiguiendo estremecer 
los rincones más oscuros
de mi alma.

Y por fin, una mañana
vi la luz y la respuesta.
Estaba allí, en ese acto tan sencillo de la vida.
En el tierno colorido de las alas
de la dulce mariposa, 
en la brisa que venía a mis cabellos,
en el río que bajando nos dejaba sus cantares,
en el verso de la vida que plasmaban los segundos
de un reloj casi invisible,
en la tierra y sus latidos
que nerviosos preguntaban:
¿Aún persigues la respuesta de la vida...?

Rafael Sánchez Ortega ©
17/04/19