lunes, 30 de abril de 2012

RECUERDO AQUELLA NOCHE...


Recuerdo aquella noche por lo especial que fue.
La cena cara a cara, la tierna sobremesa,
el café que apuramos,
la copa paladeada hasta la saciedad
mientras nos mirábamos una y otra vez,
como si fuera la primera ocasión
en que nos encontrábamos a solas.


Un poco más tarde unimos nuestras manos
y salimos al paseo,
queríamos seguir bebiendo en la intensidad de la noche
y fuimos a saciarnos del salitre en la barra cercana,
aguantamos el rocío que empezaba a caer de unos cielos
en los que tiritaban las estrellas
y saciamos nuestros labios con un beso interminable.


Luego te tomé por la cintura y caminamos en la vuelta
por el sendero que lleva a la ribera.
Contemplamos los barcos atados a sus boyas en el puerto,
las luces del puente estirándose en las aguas,
como filigranas inquietas,
y escuchamos el ruido de nuestros pasos
que rompían la soledad y el silencio.


Queríamos llegar hasta el hotel, pero no teníamos prisa.
Había una larga noche por delante,
teníamos una vida que nos parecía eterna
y nosotros caminábamos con la sonrisa en el alma,
ajenos a todo lo que nos rodeaba,
pero a la vez inmersos en ese latido
cada vez más acelerado de nuestros corazones.


Sabíamos que estaba a punto de llegar el momento decisivo,
aquel en que nuestras almas tendrían que enfrentarse
a la desnudez de los cuerpos,
y sin embargo no temblábamos por eso,
no había miedo ni tampoco prisa.
Queríamos vivir aquellos instantes, hacerlos eternos,
inmortalizarlos en nuestros recuerdos
sintiendo todos los segundos
y sacando de los mismos la más pura esencia.


Quizás por eso y por todo lo que pasó,
recuerdo aquella noche por lo especial que fue,
y ahora, al recordarla simplemente sonrío y sin querer,
mi corazón late aceleradamente
y un suspiro llega hasta mis labios.


Rafael Sánchez Ortega ©
30/04/12

POR LEJANAS MONTAÑAS SOLITARIAS..


Por lejanas montañas solitarias
avanza la tormenta del verano,
sus nubes, de color amenazante,
presagian la llovizna sobre el campo.

Yo siento que en el alma se encabritan
los duendes que han crecido desde antaño,
la lira con el canto y la guitarra
la música sin pausa del trabajo.

Es una sensación de rebeldía
producto de este tiempo que no es claro,
ahora nos agobian las preguntas
carentes de respuestas en el acto.

Recuerdo que esto mismo sucedía
en tiempos de la infancia y del pasado,
entonces sí que había esas respuestas
y el beso sugerente de unos labios.

Recuerdo que la brisa me dejaba
el beso del nordeste tan salado,
y entonces mis entrañas, sacudidas,
sentían la firmeza de su abrazo.

No creo que se evite la tormenta
que llega con sus truenos y sus rayos,
ni creo que retornen a mi vida
los besos de otros tiempos ya pasados.

Me quedo silencioso en mi cabaña
y miro hacia las nubes en su paso,
contemplo como avanzan sus colores,
los grises nubarrones con su llanto.

La eterna sinfonía de los cielos,
que baja con la lluvia a nuestro lado,
el dulce escalofrío de la tierra
que el agua la empareja con el barro.

Yo creo que en la tierra se atesoran
raíces de tormentas en sus tallos,
sin frases balbucientes en respuestas
que lleven a quebradas y barrancos.

Espero que las almas se perdonen
y rían como ríen los hermanos,
compartan la alegría de la fiesta
y acepten la otra mano sin engaño.

"...Por lejanas montañas solitarias
ya llega la tormenta con enfado
la miro y no la temo, en este instante,
¡el beso de la lluvia es mi regalo...!"

Rafael Sánchez Ortega ©
30/04/12

domingo, 29 de abril de 2012

SE ME OLVIDÓ DECIRTE QUE TE AMABA...


Se me olvidó decirte que te amaba
y ahora con el tiempo lo lamento.
En realidad vivimos y gozamos, con toda intensidad,
las mieles del momento.
Las horas transcurridas se hicieron lentas, al principio,
y luego caminaban deprisa en los latidos
que apuraban los segundos
y veían que ese tiempo transcurría
y se marchaba para siempre.


Pero busqué tu abrazo y tú te abandonaste
sin reserva entre mis brazos
con un suspiro de tus labios, que los míos
bebieron con presteza
y restañaron una lágrima traidora
que bajaba por los surcos de tu cara.
Tu mirada humedecida por el llanto
tenía mil reflejos y caricias que me dabas
y entregabas sin reserva.
Sentía tus latidos en mi pecho,
porque también me los dejabas, y eran míos esa noche,
en un arpegio sin final donde tus manos
y mis manos, enlazadas, se encargaban
de trazar la partitura de una música sublime
en un "crescendo" progresivo hasta la cima.


¡Cuántos susurros compartidos!,
¡cuántos gemidos ahogaron nuestras almas!,
¡cuántos suspiros salieron esa noche de los pechos!,
¡cuántos Dios mío, cuántos...!


No lo sé, sería imposible cuantificarlos y ordenarlos
pero recuerdo varios y en momentos diferentes.
Recuerdo la caricia seductora de tus labios en mi pecho
arrancándome un suspiro,
recuerdo el susurro de tu boca musitando mi nombre
cuando besaba tu cuello,
recuerdo el gemido de placer de nuestros cuerpos
cuando se unieron y, en un adagio interminable,
fueron dando vida y forma al sentimiento naciente,
¡recuerdo tantos otros...!


Pero se me olvidó decirte que te amaba
y ahora lo lamento.


Rafael Sánchez Ortega ©
29/04/12

LA LUNA DEL CRISTAL ESTABA SUCIA...


La luna del cristal estaba sucia
y me quedé mirando las estrellas,
¡qué noche más oscura la del alma
carente de ilusión y de belleza!
 
Entonces recordé que tus palabras,
aquellas que formaron un poema,
decían tantas cosas del silencio
y hablaban de los miedos que te aquejan

Te vi como una rosa solitaria
en medio de la paz de la pradera,
la vida que pasaba por tu lado
llenaba tus pupilas de tristeza.

¡Tenías tantas cosas en el alma,
que incluso hasta el amor estaba en ella!,
tenías ese brillo de tus ojos
guardado y muy celoso en esa espera.

Un brote de ternura reservaba
tu paso por el mundo de las letras,
tampoco tú aspirabas a laureles
ni a nadie que alabara tu destreza.
 
Llevabas la sonrisa entre los labios
y el tierno corazón sin una queja,
por más que te envolvieran las envidias
y el mundo tan cruel con sus escenas.

Recuerdo que nos vimos una noche,
y al punto compartimos las esencias,
la eterna poesía de la vida,
que hablan sin palabras los poetas.

Yo entonces aún dudaba de mí mismo,
y fuiste aquella noche mi princesa,
me diste a conocer que la escritura
no baja en un suspiro a la libreta.
 
Escribe el corazón que está doliente
y escribe la sonrisa bien dispuesta,
descargan los susurros de las almas
que luchan con sus miedos y cadenas.

Por eso la conciencia se estremece
y oscila cual resaca de marea,
el flujo y el reflujo la hacen débil,
los miedos y las dudas se renuevan.

"...La luna del cristal estaba sucia
y deseé, de pronto, tu presencia,
llevabas tantas cosas en el alma
que ansiaba de embriagarme en tus poemas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
29/04/12

sábado, 28 de abril de 2012

QUIZÁS SEA ESTE EL DESTINO...


"...Quizás sea este el destino, no lo sé.
Quizás tenga que limitarme a escuchar el eco
de tus pasos que llegan desde esa distancia
infinita que nos separa.
Quizás nunca pueda amarte como quisiera
y quizás tampoco tú puedas amarme como soñaste.
Quizás la luna no existe ni tampoco las estrellas
y quizás el mar nunca dio sirenas en las playas.


Es posible que tenga que seguir mendigando
un día más y otro día, y otro
esa palabra y esa mirada que busco.
Es posible también, que a lo mejor,
la palabra y la mirada ya han venido a mi encuentro
y yo tenía los ojos cerrados
y los oídos tapados por el ruído del mundo y de la vida.
¡Es posible!.


Sin embargo me queda el cuaderno
y me quedan los poemas donde depositar lo que siento.
Ahí podré plasmar lo mucho que te quiero
y lo haré sin cantos homéricos,
sin versos sublimes
y sin subrayar palabras para que llenen tu oído.


Escribiré mis letras sencillas,
hablaré claro y directo,
dejaré mis sueños e ilusiones,
mis miedos y temores,
mi risa y mi llanto,
mis dudas y esperanzas
y escribiré hasta que se acabe la tinta de mi alma,
hasta que el último suspiro se vaya de mis labios,
hasta que mis ojos se cierren para siempre
en un ocaso infinito.


Pero te prometo que estaré pendiente
del eco de tus pasos por si llegan,
del eco de tu voz por si escucho tu llamada,
del eco de tu alma por si me invita desde el cielo
y del eco de tus labios por si me envían
ese beso tan ansiado..."


Rafael Sánchez Ortega ©
28/04/12

YO NO QUIERO CAPITELES...


Yo no quiero capiteles
con mentiras que hacen daño,
ni tampoco las coronas
de profetas que son falsos.

Sólo quiero que tú vengas,
que disfrutes a mi lado,
que te vistas de amapola
y que sigas tras mis pasos.

Nos iremos de paseo
hasta el bosque tan dorado,
con su bosque primoroso
y los bancos junto al lago.

Es allí, donde sin prisas,
buscaré pronto tu mano,
miraré tus ojos lindos
y hablarán también mis labios.

Yo no tengo rosas rojas,
ni preciso este regalo,
para darte mi cariño
y ese beso tan ansiado.

Yo quisiera que sintieras
todo esto de que hablo,
sin palabras ni promesas,
porque sabes que te amo.

Yo no quiero capiteles
con laureles ni con lazos,
ni pretendo que mi nombre
suba arriba, con los astros.

Yo he nacido en esta tierra
y he jugado entre su barro,
he crecido con la hiedra
y he medrado con los años.

Y es la esencia de la vida,
como un dulce garabato,
que ha trazado mi destino
de poeta enamorado.

Hace tiempo, los juglares,
nos venían con sus cantos,
y narraban las historias
de los nobles y villanos.

Hoy en día se ha perdido
esa risa y ese llanto,
que dejaban las canciones
que venían de otros lados.

"...Yo no quiero capiteles
ni preciso de hacer plagios,
pues mis versos son mis versos
y no buscan ser premiados..."

Rafael Sánchez Ortega ©
28/04/12

viernes, 27 de abril de 2012

¡SUSPIRO AMOR, SUSPIRO...!




¡Suspiro Amor, suspiro...!
Y lo hago porque se queda tanto en el alma,
por todo el dolor que no puedo decir ni gritar,
por el amor que tiene que quedar enmudecido
y ahogado en las entrañas,
por la mirada que no puedo enviar
y por la oración que no puedo suplicar en la mañana.


Suspiro a la nada y al vacío,
porque sé que nadie escuchará mi voz
y nadie volverá la cabeza para interesarse
por lo que me pasa.


Soy como un poema hermoso al que todos miran y alaban,
pero al que no se atreven a tocar
para no romper su belleza.
Y es ahí donde empieza mi vacío,
donde comienza la soledad del hombre,
donde vuelve el niño con el alma infantil
a remover la conciencia del adulto,
donde el poeta saca fuerzas para llevar a sus letras
lo que no puede poner en sus labios.


Labios sedientos, labios hambrientos,
labios con ganas de besar otros labios,
labios que tiemblan, que esbozan una sonrisa,
que forman una mueca temblorosa,
labios en fin que no buscan el lamento, ni la mueca
y que solamente suspiran por aquello que no tienen
y por lo que quizás nunca puedan conseguir.


Pero es un suspiro aislado,
un suspiro solitario,
un suspiro que no quiere perturbar a nadie,
porque nadie lo entendería y sólo te busca a ti Amor,
¡sólo a ti!.


Rafael Sánchez Ortega ©
27/04/12

HACE DÍAS...


Hace días que aquí vengo y que no escribo,
en que dejo la cabeza dando vueltas y pensando
y a mis ojos contemplando
el vacío tan extraño de mis sueños.


Me detengo y no sé lo que me pasa.
¡Es extraño!...


Hace tiempo yo soñaba con princesas,
escribía de los mares y sirenas,
me llenaba la cabeza con aquello
que sacaba de los libros,
entre héroes y villanos que campaban
a sus anchas por las letras.


Otras veces refugiaba mis saudades
en silencios que buscaba,
en repasos de la vida,
en miradas al cuaderno y la derrota
de ese libro de bitácora que guardo
tras mis ojos.
El pasado es otro tiempo ya vivido,
es la música escuchada en una tarde de verano,
es la dura caminata de una senda recorrida,
es el baile y es la música sin nombre,
de una noche, con dos almas frente a frente.


Hace días que pasaba todo esto
de ese tiempo y el pasado...


Rafael Sánchez Ortega ©
27/04/12

ME EMPEÑO...


Me empeño en contar los días
y las estrellas del cielo,
hasta que roto y cansado
voy a la paz de mis sueños.

Quizás allí no prosiga
ese contar tan eterno,
esa canción sin soporte
de ver pasar los luceros.

Quizás tan sólo descanse
y sea ese mi anhelo,
quizás entonces amaine
el palpitar de mi pecho.

Me empeño en contar los granos
del arenal del desierto,
hasta que encuentro un oasis
con manantial y aire fresco.

Quizás allí me defienda
de los sirocos y el viento,
y espere presto que pase
con su montura el camello.

Quizás se cierren mis ojos
por ese sol tan intenso,
quizás entonces el alma
sienta el latir de mis versos.

Me empeño en contar las letras
que van saliendo al cuaderno;
una tras una recojo,
y una tras una las cuento.

Puede que sea locura,
puede ser obra de un cuerdo,
pero paciente recojo
lo que nació con aprecio.

Quizás la gente sonría,
quizás no entiendan qué es esto,
quizás me tomen por loco
por recoger lo que siembro.

Me empeño en contar al mundo
lo que es mi vida y "empeño",
un "escribir a la vida"
y un "convivir con mis sueños".

Rafael Sánchez Ortega ©
27/04/12

jueves, 26 de abril de 2012

ROMPECABEZAS SIN PIEZAS...


Rompecabezas sin piezas
¿por qué seguís acosándome?,
¿por qué seguís tras mis pasos
cuando yo sigo adelante?

Quiero tocar tu tersura,
en la mañana y la tarde,
quiero juntar esas piezas
que tanta falta me hacen.

Rompecabezas de niños,
rompecabezas de madres,
venid conmigo a la fiesta
para bailar y animarles.

Luces se estiran y encogen
por alamedas y calles,
son las eternas figuras
de nuestro pasos mortales.

Hay una niebla que impide
ver a la fuente y el parque,
y hay otra niebla en el alma
y la sonrisa no sale.

Busco la bella figura
para empezar este baile,
y así mirar las estrellas
de parpadeo incesante.

Rompecabezas eterno
que sabes bien nuestros males,
di dónde están las figuras
y que ninguna me falte.

Quiero sentirlas muy cerca
y que su sombra me tape,
para obtener ese premio
que con sus besos me marquen.

Quiero besar la madera,
quiero el cartón y embalaje,
con el perfil y figura
de la casilla restante.

Porque pedir al destino,
que finalicen y acaben,
es congelar la utopía
de que en el mar no haya mares.

"...Rompecabezas sin piezas,
¿porqué seguís machacándome?,
¿porqué matáis a mi alma
y no dejáis que se salve?..."

Rafael Sánchez Ortega ©
26/04/12

miércoles, 25 de abril de 2012

¡CALMA, CALMA...!


¡Calma, calma...!




Respira hondo y mira a través de la ventana.
Cruza los dedos y pide un deseo.
Luego busca una nube blanca,
que tenga una silueta con un corazón.
No importa si el mismo está deshilvanado,
roto o parece un copo de algodón
colgando de los cielos.
Es una nube; será una nube y blanca.
Quizás como el deseo que llevas en tu corazón,
como el grito ahogado en la garganta
que se resiste a salir,
como el dolor que escuece las entrañas y te dice
que allí nació una vida y otra,
y quizás otras se quedaron en una ilusión
que nunca vieron la luz,
aunque las sigas guardando en tu alma.




Pero sigue manteniendo la calma.
No dejes de respirar y llena tus pulmones
de este aire nuevo de la primavera.
Haz que la sangre se renueve y oxigene,
que tu corazón palpite de nuevo,
que cobre vida y una nueva fuerza lo impulse
a seguir inquieto,
a seguir buscando,
a escuchar atento las campanadas del reloj de la torre,
a sentir otros latidos en ese pecho tan cercano,
a vibrar con el rumor del mar y con el roce de la brisa,
a reír y llorar con sus ojos inocentes.




Si después de todo alzas la vista y tras la nube blanca
ves mi figura y mi sonrisa,
no te asustes, es para ti. Sólo para ti.
Y soy yo simplemente el que te habla,
el que te pide calma,
el que te invita a este paseo por los cielos,
el que te llama,
el que quiere mirarse en tus ojos de niña,
el que trata de buscar el sonido mágico
de tu corazón enamorado
y el que busca tus labios desesperadamente,
para volver a sentirte cerca,
para amarte y desearte profundamente
y para soñar contigo en una realidad
sin fin y sin ocaso.


Rafael Sánchez Ortega ©
25/04/12

NO QUIERO RETENERTE ENTRE MIS BRAZOS...


No quiero retenerte entre mis brazos
ni quiero que te aturdan más cadenas,
tú tienes el destino ante tus ojos
y quiero que lo abrazes y lo sientas.

Prefiero que la eterna poesía
te llame con su lira en tantas puertas,
y encuentres en las letras de los dioses
la paz y melodía tan eternas.

Espero que aproveches este vuelo
y vayas hasta el valle que deseas,
te bañes en las aguas cristalinas
y vagues por los valles y praderas.

Espero que la luna de los cielos
te deje por la noche su linterna,
y vayas por la playa presuroso
en busca de las ninfas y sirenas.

Quizás nunca consigas estos sueños
y marches más allá de las estrellas,
quizás con tus latidos infantiles
prefieras ser el niño y el poeta.

Es pronto para ver lo que sucede
ahora que has logrado la conciencia,
la dulce sensación de estar ya libre,
sin rejas ni grilletes en tu celda.

Más tarde, cuando lleguen los inviernos,
y el frío te congele las ideas,
sabrás si has elegido ciertamente
el vuelo y despedida de mi puerta.

Ahora no lo pienses un segundo,
y vete a tu destino y ¡vuela y vuela!...
No dejes de volar conciencia mía,
y llévame contigo, aunque me muera.

Rafael Sánchez Ortega ©
25/04/12

martes, 24 de abril de 2012

HE DEJADO DESNUDOS A TUS SENOS...


He dejado desnudos a tus senos
porque quiero mirarlos largamente,
contemplar esa curva deliciosa
y el pezón tan hermoso que se ofrece.

Es un valle repleto de hermosura,
un jardín del sediento con su fuente,
un manjar que te nubla los sentidos
y que sacia de amor a quien lo bebe.

Yo quisiera rozarlos con las manos
y mis dedos que fueran los pinceles,
que sacaran susurros de ese pecho
y el temblor tan sensual que tú mereces.

Pero sigo mirando entre tus senos
para ver el panal de ricas mieles,
esa linda aureola con su broche
donde brilla la cumbre con su nieve.

Es posible que tiemblen las estrellas
como yo, admirando lo que tienes,
lo que llevas guardado tras tu ropa
y que ahora, desnuda, es lava ardiente.

Hay un beso que sale de mis labios
y que busca tus senos y tu vientre,
ese espacio plagado de silencios
donde nacen suspiros que retienes.

Más no quiero que queden vacilantes,
yo los quiero llegando hasta mi frente,
y los quiero rozando mis mejillas,
y en mis labios sedientos de placeres.

"...He dejado desnudos a tus senos
porque quiero librarlos para siempre,
de las sombras, las dudas y los miedos
y que vivan la vida, si es que quieren..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/04/12

lunes, 23 de abril de 2012

ES UN DÍA DE FOLÍA...


Es un día de Folía
con el viento de nordeste,
y la Virgen va despacio
de la Iglesia hasta los muelles.

Este día de Folía
va la Virgen entre puentes,
de paseo con los rezos
y las rosas tan rebeldes.

Eran rosas, esas rosas,
rosas rojas y candentes
de su Hijo tan amado
en un Gólgota circense.

Al compás de la marea
se mecían los cipreses
y también los sentimientos
de los hombres y los fieles.

A los pies de La Barquera
otras rosas también duermen
y también las margaritas
que se mezclan con claveles.

Las motoras y los barcos
van al mar y proa al este,
con la Virgen de Folía
mientras suenan los cohetes.

Una salve silenciosa
rompe el pecho de las gentes,
que la rezan y la cantan
sin mentiras ni dobleces.

Es un día de locura,
la Folía pasa y vuelve,
y se queda con nosotros
en el alma y en la mente.

Y buscamos la Capilla,
más de una, muchas veces,
para hablar con nuestra Virgen,
La Barquera, sonriente.

Ella escucha los susurros
barquereños con sus preces,
como escucha a quien le habla
y consuela a quien le duele.

Es un día de Folía,
de cristianos y creyentes,
con la Virgen La Barquera
bajo un cielo azul celeste.

Rafael Sánchez Ortega ©
23/04/12

domingo, 22 de abril de 2012

NO SIEMBRES DE CIZAÑAS LOS JARDINES...


No siempres de cizañas los jardines
y deja que florezcan los rosales,
es bueno contemplar la primavera
llegar con sus colores y su sangre.

La vida es una eterna carambola
que mueve sus cometas en el aire,
los cruza y los descruza en varios tiempos
y traza mil dibujos infernales.

Es bueno conservar esa esperanza
mezclada con los sueños de la tarde,
en medio de la paz y la pradera
oyendo los susurros de los árboles.

Si logras escuchar tanta alegría
tendrás la melodía más amable,
las notas de la tierra que musitan
la música sin nombre de los valles.

Separa el trigo limpio y la maleza,
desbroza los espinos y escajales,
y quema todo ello en una hoguera
formando nuevos huertos sin ramajes.

Así podrás sentir como reviven
las ondas de los campos y trigales,
y vuelven esas olas sin espuma
a ser las sinfonías de otros mares.

En ellos, no es el agua el epicentro,
la tierra con su savia es lo que vale,
semillas que han nacido en primavera
y ofrecen esos frutos singulares.

Por eso no permitas la cizaña,
no empañes con su sombra los cristales,
mantén la celosía en tu ventana
abierta con tu puerta en el socaire.

Se ven las margaritas de febrero
nacer y hasta estirarse con su talle,
se ve a jovencitas quinceañeras
pasar con sus vestidos para el baile.

¡Ay dulce juventud dónde te has ido!,
yo quiero retenerte en este viaje,
y quiero que estremezcas con tus besos
los labios temblorosos que me arden.

Rafael Sánchez Ortega ©
22/04/12

NO CREO QUE LA LLUVIA TRAIGA LLUVIA...


No creo que la lluvia traiga lluvia
hasta mis ojos muy cansados.
Es posible que estos ojos sólo tiemblen
por el frío y por el miedo.
No quisiera que el rocío los empañe,
ni que vayan por el día restregando sus legañas
a otros ojos y miradas.


Hoy es fiesta en muchas almas que celebran este día,
que lo viven con auténtica frescura,
como niños de hace años.
Para ellos es el día de la fiesta con mayúsculas,
aunque tengan a su lado la miseria y la tristeza
de otras gentes,
la pobreza y la mirada del que pide una limosna,
esa mano temblorosa que se asoma en una esquina
y que exhibe sus andrajos.


Es la fiesta sin palabras, de los hombres
que la esperan, que la viven y la sienten
como algo que ha calado en sus entrañas
y también como el legado que han dejado sus mayores.
Nada importa si en la fiesta unos ríen y otros lloran,
si hay comida en abundancia mientras otros
la suplican con sus ojos,
si en los bares se derrocha en la bebida y el tabaco,
cuando afuera hay quien tiene esas carencias,
esa falta de recursos,
esa rabia contenida por el hambre de los cuerpos
y del alma.


Es por eso que no creo que la lluvia
traiga lluvia hasta mis ojos, porque es fiesta,
y en las fiestas hasta el llanto se disfraza de colores
y se cubre con banderas en las almas.


¡Pobre fiesta sin un rezo,
sin un cielo que te mire,
sin la sombra que perdone,
sin la mano que se ofrezca,
sin el beso suplicante...!


Rafael Sánchez Ortega ©
21/04/12

sábado, 21 de abril de 2012

ME OLVIDÉ DE BESAR...


Me olvidé de besar
y también de tus besos,
que sabían a gloria
y ahora ya no los tengo.

Me olvidé de besar
a tus labios sinceros,
que eran una caricia
y ahora muero por ellos.

Me olvidé de besar
esos pétalos tiernos,
en la rosa temprana
de aquel mayo tan bello.

Me olvidé de besar
y sentir el deseo
y tus labios preciosos
son tan solo un recuerdo.

Me olvidé de besar
a tu pelo en silencio
y buscar tus latidos
más abajo, en el pecho.

Me olvidé de besar
en la noche a tu seno,
y sentir tu suspiro
al decirme "te quiero".

Me olvidé de besar
el volcán con el fuego,
donde nace la lava
en tus muslos tan tiernos.

Me olvidé de besar
ese nudo certero,
donde vibran las almas
y se juntan los cielos.

Me olvidé de besar
el clavel de tu sexo,
y la rosa temprana
del jardín que venero.

Me olvidé de besar
y ahora añoro recuerdos,
unos son de alegría
y otros llegan muy negros.

Me olvidé de besar
y quisiera tus besos,
las caricias robadas,
que me diste y no tengo.

Rafael Sánchez Ortega ©
21/04/12

MIEDO A QUERERTE DEMASIADO...


Tengo miedo a quererte demasiado
y a no saber decírtelo en su tiempo,
o a que acaso te lo diga sin controlar
mis sentimientos.


Tengo miedo a que un día me despierte
y tú no estés ya cerca, ni a mi lado,
a que todo se evapore en un momento
y esta dulce realidad sea sólo el marco
tan bonito de un recuerdo.


Tengo miedo y tú lo sabes,
porque sabes de mis miedos y temores,
de mi poca voluntad por la pelea
a pesar de tus palabras y tu aliento.


Tú me animas muchas veces a que siga caminando,
a que busque en las reservas de mi alma
esa chispa y el rescoldo que me impulse hacia adelante,
que prosiga y continúe,
que camine sin cesar pasito a paso hasta la cumbre.
Aún recuerdo tu llamada y el latido presuroso de mi pecho,
y recuerdo tus palabras, animando mi calvario,
en la inmensa soledad de la subida hacia la cumbre.


Más el miedo es el reclamo del cariño
y el afecto que yo siento,
es el sello inconfundible de que amo y de que temo.
Y lo saben las minúsculas esencias de mi sangre
y de mi carne que se alteran cuando llegas,
cuando vienes a mi lado,
cuando llamas a mi puerta,
cuando rozas con tus dedos a mis dedos,
cuando miras a mis ojos con los tuyos
más allá de mis pupilas y penetras en mi alma.


Tengo miedo, lo confieso,
de quererte demasiado.


Rafael Sánchez Ortega ©
21/04/12

viernes, 20 de abril de 2012

VUELA LETRA Y TRAZA UN VERSO...


Vuela letra y traza un verso
marcha siempre en libertad,
vete siempre hacia adelante,
nunca mires para atrás.

Hoy la pluma da su tinta
y es tu sangre nada más,
es aliento con suspiro
y es rumor de bajamar.

Hay gaviotas en la costa
que ya acuden al nidal,
peregrinas de mil sueños
con su imagen peculiar.

Hay marinos sudorosos
con su caña y el sedal,
en la barca y la trainera,
ya cansados de remar.

Un viejito, desde el muelle,
a la barra mira mal,
le recuerda viejos tiempos
de galerna sin piedad.

En la tierra, el campesino,
va camino del trigal,
lleva a cuestas sus aperos
y la hoz para segar.

Sólo quiere de la siega
ese grano para el pan,
ese fruto tan dorado
que ha logrado madurar.

A lo lejos, en la iglesia,
las campanas tocan ya,
son las siete de la tarde
y es la hora de rezar.

Vuela letra, vuela lejos,
ve buscando la señal,
esa nota del poema
que es el alma del juglar.

Vé sin miedo y nada temas,
no te importe el que dirán,
pues tus letras forman versos
y el poema nacerá.

Rafael Sánchez Ortega ©
20/04/12

jueves, 19 de abril de 2012

HABÍA SIDO UN DÍA LARGO...


Había sido un largo día
y las lágrimas estaban frescas en las mejillas.
Es cierto que mis ojos habían llorando
y se cubrieron con un manto de tristeza
por lo sucedido.
Yo sabía que no era culpable,
pero también reconocía que no debí cortar la rosa
para ofrecerla,
porque las rosas lucen mejor en los rosales
que en las almas,
y así me lo enseñaste hacía tiempo.


Ahora miraba el mar y la bahía.
Contemplaba los barcos mecidos por las olas.
Sentía el ruído de los niños jugando en el patio
del colegio cercano.
Veía al anciano en el parque,
en su banco, y tratando de dar de comer a las palomas.
Notaba la brisa que llegaba hasta mi cara,
como intentando secar las lágrimas del alma.


Y allí estaba el hombre con sus dudas,
con sus versos confusos en la mente,
con la idea peregrina de la vida,
con la miel en los labios que no llegó a probar
y con la amargura infinita de saberse derrotado.


Sin embargo quería creer que el amor existía,
que los sueños son el puente que conducen
a ese destino lejano,
que la palabra no es solamente el medio
en que se comunican las almas,
que también está la mirada,
está el roce de los cuerpos,
está la poesía y estás tú Amor,
por encima de todas las cosas.


Había sido un largo día, sí,
y ahora el ocaso enviaba un adiós con tu beso.


Rafael Sánchez Ortega ©
19/04/12

DEDÍCAME UN POEMA DESDE EL ALMA...


Dedícame un poema desde el alma
que emita su profunda melodía,
entonces dormiré con ese adagio
de calma, de ilusión y de caricias.

Es fácil que los versos se confundan
y mezclen la pasión con fantasías,
que salgan los suspiros y los sueños
en busca de la paz que necesitan.

Más quiero remitirme a tus palabras,
al alma y al poema que pedía,
me pides que trasmita lo que sientes
y aclare tu garganta enmudecida.

No sé si mis metáforas son aire
o incluso son jirones de la brisa,
quizás sea el nordeste y la nostalgia
que vuelven con las olas a la orilla.

Me gusta navegar en estos mares
con olas colosales y bravías,
me siento acariciado por los vientos
que rozan con sus besos mis mejillas.

Entonces vuelvo a ti, y a tu poema,
al alma que gritaba enternecida,
al pecho que clamaba suplicando
la sangre de otro pecho con su tinta.

El verso inmaculado en una noche,
la voz en la mirada y la retina,
la luz que le llegara sin palabras,
del faro tan amado y su pupila.

Yo pienso que un poema no se escribe,
que sale desde el alma a la cuartilla,
que surje, sin pensarlo, en un instante,
en forma de cariño y de sonrisa.

No busco los aplausos con mis versos,
tan solo que te lleven alegría,
que arranquen la sonrisa de tus labios
y el arpa de tu alma cobre vida.

Rafael Sánchez Ortega ©
18/04/12

TÚ NO VERÁS LA LUZ...


Tú no verás la luz, tierno poema,
y quedarás perdido entre las sombras
naciste como nacen tantos sueños
por culpa de mi frente soñadora.

Naciste pretendiendo ser un lirio,
con alas que querían ser alondras,
¡tenías tanta imagen de inocencia
que incluso sorprendistes a las rosas!.

Me quedo con tus letras y tus versos,
son mías esas letras y esa forma,
y es mío el sentimiento que subyace
lo mismo que la mar es a las olas.

No quiero que me acusen de cobarde,
si acaso que me tomen por idiota,
escribo porque amo más que a nada
el verso y el poema que me importa.

Perdón a ciertas plumas de poetas,
no quise yo plagiaros vuestras obras,
mi mundo es muy sencillo, lo confieso,
y escapa del aplauso y la lisonja.

No aspiro a ningún premio, ni lo quiero,
tampoco yo compito por las sobras;
sé bien lo que en el mundo del concurso,
se cuece, se maneja y elabora.

Me quedo con mis versos en la noche,
me quedo con la paz, aunque esté sola,
y busco en el silencio sus resquicios,
la linda melodía con sus notas.

Mis versos no nacieron mendigando,
brotaron con palabras respetuosas,
quizás en ese mundo de los niños,
que esperan comprensión de las personas.

Quizás me equivoqué, siendo sincero,
más pienso que la duda era dolosa,
por eso acudí a ti, con mi pregunta
buscando la respuesta correctora.

Tú me atendiste presta, y lo agradezco,
más me enseñaste un mundo con sus contras,
entonces comprendí, que mis temores
podían hacer daño en la ciaboga.

Por eso dejé atrás ese poema,
los puntos, los suspiros y las comas;
"ya no verás la luz, y bien lo siento",
ni buscarás un alma que te acoja.

Rafael Sánchez Ortega ©
19/04/12