lunes, 25 de diciembre de 2017

NO SÉ SI DEBO MOVERME...



No sé si debo moverme
y dar pasos sin sentido,
o guardar, tras de la lengua,
en función de lo que he visto,
los detalles y sucesos,
que llevaron hasta el nicho,
al Quijote y su caballo
promotores del escrito.
Y es que andando por la Mancha
me encontré con un testigo,
mal calzado y bien dispuesto
y en los labios el pitillo,
que buscaba en el otoño
esas huellas y el destino
de leyendas y juglares
que se citan en los libros,
pero nada en su petate,
ni tampoco en los bolsillos,
contenían las reliquias
y esos versos de que digo.

Las albarcas cantarinas,
los ausentes pajarillos,
las ceñudas amapolas,
(hoy lejanas como el trigo),
eran ecos muy lejanos
de otros tiempos que se han ido,
de momentos y de sueños
de poetas y mendigos,
porque puede que en la Mancha
existieran estos hijos
de la tierra y de las mentes
de aldeanos y vecinos;
aunque nadie los recuerda
y parece que hay olvido,
del Quijote y Rocinante,
Dulcinea y los molinos.

Yo no sé si es el cansancio,
y es por ello que desisto,
de buscar, en la ignorancia,
más allá de los suspiros,
las leyendas e invenciones,
las tragedias y los mitos,
los romances de colores
y hasta el canto de los grillos,
por las tierras soñolientas,
por las Ventas y entre el vino,
por cañadas imperiales
y en los cauces de los ríos,
a las piedras singulares
que escucharon los aullidos,
y hasta el paso de jamelgos
si es verdad como está dicho.

"...No sé si debo moverme
porque estoy un poco frito,
de luchar con la pereza
y Quijotes sin sentido..."

Rafael Sánchez Ortega ©
15/12/17

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