sábado, 31 de mayo de 2014

ES POSIBLE.


Yo tenía la esperanza
de encontrar en mis papeles
una estrella,
un recuerdo ambibalente de mi infancia,
pero no, allí no estaba.
Y al final tuve que ir a los rincones
del pasado a buscarla,
a encontrar en las cenizas agridulces
de mi vida ese ocaso prolongado
y la agonía de otra vida y un suspiro
que nació, no sé muy bien,
ni en qué lugar ni con que objeto,
y con deseos de grandezas
a buscar a las estrellas y sirenas
de una playa indefinida.

Sin embargo me encontré las marejadas
con las olas tan gigantes y robustas,
ese líquido bravío que salpica
y que se estrella por las costas,
destrozando los navíos
y llevando hasta la muerte
tantas vidas inocentes.

Pero todo se conserva en los cuaderno
que yo digo,
en los cientos de cuartillas
que destacan con su tinta
y proclaman mil palabras
y hasta hacen que las páginas sagradas
tomen forman y sus latidos
rompan siempre ese silencio prolongado
en que se encuentran.
Porque todo es poesía en ese acto,
en ese estado,
en el letargo inconfundible en que quedaron
tras formar tantas palabras
que decían muchas cosas coherentes
y en romper tantos cristales de las almas.

Hay un blanco al que disparan
y un objeto al que señalan.
Y es a mí,
a mi persona,
al presunto sabedor de tantas cosas
que confiesa su ignoracia
por aquellas más sencillas,
al sombrero de una humilde marioneta
que se mueve con el viento,
al pasayo que pasea por el circo de la vida,
con su eterno balbuceo,
proclamando las verdades
en que nadie ya se fía,
porque son frases sesgadas de una lengua
que es de trapo
y que pudo ser el canto del malvís
en un suspiro que trazaron los poetas.

Pero no, todos mis sueños se esfumaron
y bajé sin mis papeles a la calle,
a buscar en los rincones
las humildes lagartijas que buscaban los calores
de un verano que no llega.
El otoño que persigue con empeño
a mis pisadas
y me sigue tras las huellas,
como un hada más bien negra,
que no quiere separarse de mis huesos.

Y aquí estoy, con las tijeras
y el remiendo de unos trajes en desuso,
intentanto componer una esperanza,
unas frases sin sentido,
el esbozo sin igual de una locura,
un poema que no suene y que se muera
en poco tiempo,
ya que nadie es el culpable de esta suerte
que me toca.

¿Me pedías que te hablara sin pasión
y sin careta?...
Eso hago, no lo dudes,
y aquí están estas palabras,
estas frases,
y este aroma que no lleva ni esperanzas,
ni te habla del ocaso,
ni tampoco te menciona marejadas,
y se quedan con su tinta en la despensa
y ese vino, con aroma de tomillo,
que es el blanco que me tomo en un suspiro
mientras fumo mi cigarro y te contemplo.

Rafael Sánchez Ortega ©
26/05/14

REMINISCENCIAS XIV



XIV

El frío de la noche regresa
hasta mi lado con sus besos
tratando de arroparme en un abrazo.
Los labios tan helados contienen
ese sello inconfundible de la muerte.
No sé por qué recuerdo aquel instante,
ni sé por qué retornan los recuerdos
que hicieron que la piel se me erizara
y un tibio escalofrío se extendiera
por las venas.

Es fácil que me vea en esta noche
tratando de engañar a los demonios,
al alma de cristal enamorada
que, ilusa, confiaba conquistar
a las estrellas.

Es fácil que me vea con la luna
bailando sobre el mar un pasodoble,
un vals, una ranchera sin sentido,
un tango, sin igual y mil boleros.
Lo malo es que mis pasos era torpes,
y fueron vacilantes, en el tiempo
ya pasado.
No supe yo bailar como otras gentes,
ni supe deslizarme por la pista
llevando entre mis brazos la figura
tan amada.
No supe suplicar a nuestra luna
que fuera la maestra de mis pasos,
la guía de ese ritmo musical,
y angelical, de tantas noches,
la amiga y la maestra silenciosa
que hiciera que tomara confianza
en mi persona.

Por eso me refugio en los recuerdos
y el frío de la noche,
que vuelve hasta mi lado,
y busco, en su regazo,
el abrazo que me ofrece.
Quisiera ser valiente y regresar
hasta el pasado,
volar hacia la luna, cual cometa,
bailar con su reflejo entre las aguas,
soñar con su sonrisa encantadora
y amar como he sentido que la amaba.

Más siento que la lengua me vacila.
Me falta voluntad y decisión
para romper tantas cadenas
y quedo solitario, en el rincón de los cobardes,
tratando de encontrar una esperanza.
Me miro y me remiro en el espejo
y veo una figura que conozco,
un hombre con la cara envejecida,
con su lengua de cartón,
quizás de trapo,
llamando y susurrando, entre las sombras,
a la figura sugerente de la luna
que asoma entre las nubes.

La noche tan cruel, por fin regresa,
y el frío me atenaza los sentidos.

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana, 07/05/14

viernes, 30 de mayo de 2014

SON BONITOS LOS RECUERDOS...


Son bonitos los recuerdos
si carecen de tristeza,
si en los mismos hay sonrisas
que superan a las penas.

Sin embargo, otros recuerdos,
tienen algo entre sus huellas,
fantasías juveniles
y estrellitas en la arena.

Son trocitos del pasado,
margaritas que se pliegan,
en la alfombra del otoño
y en los versos del poema.

Es por eso que, nosotros,
recogemos esas prendas,
esas tiernas lucecitas
que nos dejan las luciérnagas.

Son bonitos los recuerdos
que vivimos tan de cerca,
con tus manos en mis manos
que frenaban su impaciencia.

Tú decías que me amabas
y asentías con tus cejas,
yo miraba tus pupilas
tan bonitas y serenas.

Y también te contestaba
con un beso en tu melena,
y unos labios que, a tus labios,
le robaban aquel néctar.

Yo te dije que te amaba,
(vida mía con más fuerza),
y quería ser contigo
como el mar con la galerna.

"...Son bonitos los recuerdos
de la noche tan eterna,
pues en ella nos amamos
con la luna y las estrellas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
17/06/14

miércoles, 28 de mayo de 2014

REMINISCENCIAS XIII


XIII

Recuerdo muchas noches del pasado
que he vivido intensamente
en hospitales.
Las horas detenidas por las manos
invisibles,
los cuartos tan oscuros y en
penumbra,
los cuerpos estirados y yacentes
en las camas,
las toses muy frecuentes y continuas,
la entrada de enfermeras y auxiliares,
el sordo ronroneo del oxígeno,
los ayes y suspiros encubiertos
surgiendo de las sombras,
el rayo de ilusión y de esperanza
queriendo y deseando que el descanso
les llegara a los pacientes.

...Y allí estaba yo, con mi mochila
de paciencia,
aguantando los vaivenes que la vida
me ofrecía, en esa etapa,
suplicando una oración entre mis labios,
deseando que naciera un nuevo día
y se llevara para siempre los jirones
de la noche.

No sé bien cuántas escenas de este acto,
que ahora trato de explicar,
las he vivido
y cuántas otras se han formado,
en mi recuerdo,
sin ser ciertas.
Pero sé que allí he estado apurando
ese néctar agridulce de "paciencia",
como un Job desconcertado en el desierto,
y he estado como tantos familiares,
y con ellos, atendiendo a mis raíces
y a la sangre de mi sangre,
porque es algo que, en justicia,
merecían esos seres tan queridos,
aunque deje, para luego, y otro rato,
los detalles que sin duda concurrieron.

No pretendo repasar intensamente
esas horas y minutos,
ni tampoco rescatar esos segundos
y enmarcarlos en un cuadro con orgullo.
Fue así, como lo cuento, y seguro
que es igual que los recuerdos
de tantísimas personas que pasaron
situaciones similares.

Hoy recobro esas pequeñas telarañas,
estos copos blanquecinos de mi vida,
estas hebras plateadas que atestiguan
ese paso de los años,
con el blanco y con el negro de mis actos,
con la música sin nombre
y los acordes tan sublimes
que nacieron del silencio.

Y lo hago porque quiero reflejarlo
en mi cuaderno,
como hoja de una flor que aquí
he querido que durmiera eternamente.

Yo no soy tan diferente de los otros,
me decía,
y por eso debo amar y debo dar
a las personas que más quiero lo que tengo,
aunque sean simplemente las migajas
del cariño que poseo,
y aunque duela el corazón en ese dar
y en esa entrega, como nunca.

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana, 06/05/14

CIERRA LOS OJOS Y ENTRA EN MIS SUEÑOS...



Cierra los ojos y entra en mis sueños,
deja que surjan nuevas pasiones,
haz con la brisa lazos de almíbar,
sal a los campos busca las flores.

Y si no quieres buscar tan lejos
ven a mis brazos, en medianoche,
ven a mi pecho y en él te estiras,
mientras escuchas cantos y voces.

de las cigarras y de los grillos,
de las hormigas y caracoles,
de todo aquello que tiene magia
con recovecos y mil amores.

Porque es hermosa la poesía,
y tú lo sabes bien sin reproches,
y por los días también la vives,
y la disfrutas en sus versiones.

Cierra los ojos y entra en mis sueños,
no tengas miedo mi amor; no nombres
a los fantasmas y a las sirenas,
ni mucho menos a Don Quijote.

Hoy solamente duermes conmigo,
vas a mi lado a un horizonte
nuevo y fecundo, de duras sendas,
donde se funden las ilusiones.

Allí confluyen muchos caminos
con sentimientos que, en los crisoles,
rasgan amarras, sacan esquirlas,
de los sufridos pechos que rompen.

Pero confía sí, en el destino,
en el candor de los corazones,
en esa lucha incesante y dura,
y en ese amor que sientes enorme.

"...Cierra los ojos y entra en mis sueños
deja en mis labios tantos rumores,
y que mis versos fuercen tus labios
a darme un beso sin condiciones..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/05/14

martes, 27 de mayo de 2014

DE NUEVO LOS SUSPIROS...


De nuevo los suspiros
rompieron el silencio,
del alma enamorada
y ciega sin remedio.

Suspira porque sabe
la pérdida, y el tiempo,
pasado entre las duda,
las brumas y los celos.

Estaba enamorado,
sin duda, sin saberlo,
y amaba una utopía
cual rosa de los vientos.

Amar es otra cosa
sin vuelta a los recuerdos,
buscando la nostalgia,
las horas y el deseo.

Ahora los suspiros
se vuelven a los cielos,
y buscan, tras las nubes,
el rostro de los sueños.

El rostro tan amado,
el mismo que yo quiero,
que venga hasta mi lado
y cure mi tormento.

Amor no tengas dudas
y toma lo que tengo,
mis manos en tus manos,
mis sueños en tus dedos.

Después de cinco años
se rompen muchos miedos,
se atisba la esperanza
de un nuevo sentimiento.

Entonces los suspiros
son notas de un arpegio,
sacadas de las alma
sin orden ni concierto.

Yo pienso que la vida
es algo que no entiendo,
que amar es complicado
si hacemos lo incorrecto.

¡Bendita rebeldía
sentir como yo siento,
la lluvia en los cristales
y el labio con el beso!

He vuelto a ver tus ojos
tan dulces y serenos,
y quiero tu mirada,
que siga aquí, en mi pecho.

Tus manos y caricias
suspiros son, sin serlo,
igual que tus susurros
me dicen que esto es cierto.

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana, 15/05/14

lunes, 26 de mayo de 2014

¿DE QUÉ ESCRIBIR...?



¿De qué escribir, pregunto a las estrellas,
si han sido amigas y lindas mariposas,
mirando desde el cielo tan hermoso,
la dulce ensoñación de dos personas?

...Podrían relatar tantas caricias,
el suave recorrido de las bocas,
la eterna sensación de los sentidos
y el lento transcurrir de aquellas horas.

Más quiero que mis letras, hoy serenas,
respeten los secretos de las sombras,
renazcan al calor del nuevo día
y busquen ese labio con su rosa.

Amar es compartir al ser amado,
aquello que en el alma nos desborda,
no importa si son simples chiquilladas
o muecas de un Snoopy que se asoma.

Yo miro, con mis ojos soñadores,
y leo en tus pupilas muchas cosas,
estrofas que se esconden y vacilan
y arpegios muy audaces con sus notas.

No quiero despertar del bello sueño
con versos y poemas que hoy nos sobran,
prefiero que se embriaguen los sentidos
del néctar del amor y el gota a gota.

Las venas se emborrachan de deseo,
el alma se enternece y se transforma,
los cuerpos ya reclaman los latidos
y el beso y el placer llega y desborda.

Escucho los suspiros de la noche,
rescato las escenas tan h ermosas,
y dejo, con la luna y las estrellas,
el bello pentagrama de esas horas.

¡...Descansa corazón, descansa amigo,
y busca el corazón que al tuyo roza!,
no temas detener la sangre ardiente
ni el fresco vendaval que al mismo acosa.

La vida se compone de segundos,
instantes y presentes que se forman,
y el hombre y la mujer enamorados
lo deben disfrutar hora tras hora.

Rafael Sánchez Ortega ©
Tornavacas, 10/05/14

sábado, 24 de mayo de 2014

SE INTENTA CONQUISTAR EL INFINITO...

Se intenta conquistar el infinito
y pierdes, sin remedio, la batalla,
los niños y los sueños se alimentan
de sueños encantados hasta el alba.

Libramos una eterna rebeldía,
luchamos, sin saber, por una causa,
y pronto perseguimos los cometas
que besan a la luna encandilada.

Se encienden las eternas mariposas,
estrellas con sus luces y sus galas,
que mandan sus mensajes temblorosos
ajenas al nordeste y la distancia.

Resuenan los arpegios de las olas
que besan las arenas de la playa
y nacen esas manos infantiles
con música sublime y tan sagrada.

Entonces nuestro hombre se detiene
y vuelve su carita con nostalgia,
no sabe discernir entre las sendas
aquella que le guíe hacia la nada.

Suplica por la estrella de los cielos,
la rosa tan ardiente de la infancia,
la mano timonel, de su trainera,
la nota encantadora de aquel arpa.

Más cierra sus deditos a la brisa
y aspira la sal muera de su alma,
quizás por el silencio de la noche,
y el manto que la cubre con nostalgia.

No sabe que las rosas y la luna
se miran, se sonríen y se hablan,
quizás en una extraña algarabía
producto de misterios y la magia.

"...Se intenta conquistar el infinito
amando por amor, y sin palabras,
y queda el corazón, con los cometas,
tratando de robarles su mirada..."

Rafael Sánchez Ortega ©
09/05/14

REMINISCENCIAS XII



XII

Era un largo pasillo con luces
parpadeantes que se perdía
en la distancia.
Brillos y sombras luchaban
entre sí,
por una supremacía efímera.
quizás como tratando de imponerse
en su alumbrar y oscurecer
al caminante.

Y allí estaba yo, perdido en los albores
de una juventud que poco a poco
marchaba hacia la nada.
Veía aquellas sombras con tristeza
y pensaba que en el brillo de la luz
podía estar la solución a mis problemas.

Más nada se interponía en los senderos
del destino,
y eso lo sabía.
Amaba la ilusión y la alegría de las
letras encontradas en los libros,
aquellas renovadas primaveras,
los ojos tan hermosos que surgían
en los versos y las rimas,
la dulce juventud que se escapaba
de las aulas,
el tierno planear de las alondras
en las tardes,
la calma y el silencio renovado
que llegaba en el ocaso
y acaso, ¡cómo no!, el flujo y el reflujo
de las olas, en la playa tan cercana.

Recuerdo esos instantes, tan lejanos,
que parece que ahora mismo los hubiera
separado de mi vida.
Me veo en las arenas de esa playa
sentado en una roca y escribiendo.
Diciendo con mi letra temblorosa
aquel "te amo" primerizo,
hablando con mi lengua vacilante,
y aún de trapo,
a las aguas y al salitre,
soñando y persiguiendo,
con mis ojos inocentes,
a sirenas y alcatraces...

Yo no sé cuánto duró aquel momento
ni sé cuándo pararon las agujas del reloj
diciendo y avisando que los sueños
se acabaron.

De pronto me encontré en aquel pasillo
interminable.
Y allí estaba yo,
con mi silencio y los recuerdos;
estaba y te tenía,
guardada, en el arcón que bien conoces.

Por eso ahora intento que renazcan
las migajas de ese tiempo que no olvido,
y lo hago ¡porque sí!,
porque te amé, quizás sin tú saberlo
y porque aún te amo, todavía,
"sin palabras".

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana, 05/05/14

viernes, 23 de mayo de 2014

REMINISCENCIAS XI



XI

Como un borrón que salta a la libreta
así recuerdo el verso enrevesado
que me hizo vacilar y hasta dudar
del bello sentimiento nacido
por tu causa.

No sé cómo pasó, pero de pronto vi
la tinta del destino diluirse entre
la bruma
y perderse en un bosque
abrumador, sin fuentes ni praderas.

Y allí quedé, al borde del camino,
regando con mis lágrimas rebeldes
la cuartilla comenzada,
intentando componer aquel poema
tan hermoso,
la tierna sinfonía de tus labios
que llegaba a mis oídos,
y me quedé sin nada entre las manos
y con la enorme decepción de ver
perderse tu silueta entre la niebla.

Porque el poema inacabado era un clavel
que me escocía por causa de la herida
y de su espino.

Herida envenenada y sin respuestas,
que acentuaba más las dudas
y hacía que mis labios vacilasen
suspirando muchas veces por los versos
"sin palabras" que tus ojos me dejaron
en mi eterna fantasía.

¿Amé y me amaron en los versos
y el poema que ahora cito...?

hoy no lo sé. Quizás nunca lo supe
y pienso que nunca lo sabré
por medio de tus labios.

Es cierto, sin embargo,
que el borrón antes citado
fue una mancha y una nota
discordante en el cuaderno,
un antes y un después,
en el poema de mi vida.

Rafael Sánchez Ortega ©
03/05/14

ME HE QUEDADO EN LA TARDE DESPIERTO...


Me he quedado en la tarde despierto,
contemplando a la noche que llega,
y soñando, quizás, con tu cara,
y ese pelo con hebras de seda.

Hay un sol que en silencio se marcha
y unas nubes doradas que llegan,
traen susurros de mares diversos
y mensajes de lindas estrellas.

Pero sigo mirando ese fondo,
donde el mar, en reposo, se inquieta,
donde el sol se sumerge en las aguas
y la vida y la noche comienzan.

Y te miro desnuda en las sombras
con la rosa en tus manos de seda,
y esa cara que mira a lo lejos
con los ojos inquietos que sueñan.

Una enorme ventana, separa,
ese mundo exterior y sin puertas,
donde el mar se columpia en las olas,
y se esparce por playas diversas.

Yo quisiera sentir los latidos
y el correr de la sangre en tus venas,
y beber ese néctar sagrado
de los labios sinceros que esperan.

Y quisiera pintar un boceto
de tu cara, tu pecho y tus piernas,
recorrer esa piel tan sagrada
y aspirar el olor de tu pelo.

Pero sé que la noche y la bruma
cerrarán la ventana indiscreta,
y te irás con el sol, a tu lecho,
a buscar el placer que te espera.

"...Me he quedado en la tarde despierto,
y te vi, mi querida sirena;
desde entonces suspiro tu nombre
y mi alma está triste y sin fuerzas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
22/05/14

jueves, 22 de mayo de 2014

REMINISCENCIAS X



X

En realidad la tos, el humo del cigarro,
la espera interminable
de la palabra
que no llega,
la espesa niebla de la vida
que hace y que deshace mil nudos
misteriosos con preguntas
que se funden y confunden
en la nada.

Sí, estos son y han sido los compañeros
inseparables, de este viaje interrumpido,
de esta larga travesía del desierto;
y es aquí, cuando analizo en la distancia,
cuando veo las miserias y grandezas
de la vida y de los hombres
y también, porque así quiero,
el reflejo, en el crisol,
de mi conciencia.

Es por eso que la bruma me devuelve
las escenas más diversas de un teatro
con actor y espectador indivisible
que ahora actúa y que se entrega
con pasión y vehemencia, intentando
demostrar su gran valía.

Sin embargo nadie aplaude sus salidas
y ocurrencias.
Nadie ríe esos chistes
que él esboza.
Nadie siente lo que
él siente,
y allí abajo, en la platea,
un ausente espectador
solo le mira y se pregunta
si es posible semejante extravagancia,
porque hay algo que recuerda vagamente,
como un eco muy lejano que le llega,
un rumor de caracolas sostenido
entre un mundo de cristal que se evapora
y que se esfuma.

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana, 02/05/14

REMINISCENCIAS IX



IX

En realidad recuerdo que vivías
un poquito más arriba de mi casa,
en la calle que bajaba a la alameda
y se unía a la misma junto al parque.

Yo recuerdo, de ese tiempo ya pasado,
que miraba una vez y otra vez, aquella acera,
intentando sacarte de las sombras
y escuchar el sonido de unos pasos,
(de tus pasos);
y lo hacía esperando la figura,
que bajara pisando la gravilla,
con la falda plisada de verano
y los libros, testigos silenciosos,
con sus letras y páginas
mil veces repasadas
por tus ojos y tus manos.

Recuerdo esas salidas tempranas al colegio
y también los cigarros que he fumado
hasta ver a tus pasitos indecisos,
tu mirada tan nerviosa,
el vestido y el peinado que llevabas
y también esos libros y cuadernos
que he citado.

Tú pasabas cada día hacia el colegio
sin decirme nunca nada,
a pesar de mirarme fugazmente
y de ver la sonrisa enamorada
que salía, tan velada, de mis labios
mientras buscaba la tuya
tan alegre y cubierta de rocío.

"Los silencios se quedan en silencio..."
alguien dijo, (o escribió), esta cita tan amarga,
y yo fui el lector impenitente,
que pasó y se quedó con esa frase,
detenido en un tiempo
de la infancia.

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana, 01/05/14

ES POSIBLE...



Es posible que tiemblen las pupilas
y vacilen con ellas los recuerdos,
al mirar el reflejo de las aguas
con los restos que lleva la corriente.

Es posible que escondan mariposas
las esclusas con cieno, del pasado,
y que guarden sonrisas infinitas
los ocasos que rozan los marjales.

Nada es blanco ni negro para siempre,
la verdad palidece y se consigue
con esfuerzo, trabajo y sacrificio
y mirando a la vida cada día.

Esas gotas del río revoltosas,
que adivinas pasando por tu lado,
van cargadas de tiempos de nostalgia
con laureles marchitos y sin alma.

Si alguien grita una frase, en esa hora,
es quizás la llamada a los recuerdos,
vacilantes luciérnagas, sin vida,
sentimientos que vuelven de la nada.

Pero siempre que pasa la corriente,
lleva vida latente en sus honduras,
y hasta esconde pasiones con instintos
que dejaron los hombres hace tiempo.

Es por eso que cruzan las estrellas
los espacios y cielos en su marcha,
y nosotros las vemos un instante
y un deseo se escapa de los labios.

Puede ser un suspiro quejumbroso,
un susurro que esconda mil palabras,
el chasquido y el eco de unos besos
o el placer de la brisa que acaricia.

Sin embargo yo miro tus pupilas
y las sigo en la noche que me embarga,
más allá de promesas infantiles,
y de amores eternos y lejanos.

Rafael Sánchez Ortega ©
01/05/14

miércoles, 21 de mayo de 2014

QUIERO VER LOS SENDEROS...


Quiero ver los senderos
y las verdes colinas,
en las tardes de otoño
dormitar muy tranquilas.

Y si acaso me duermo
correré las cortinas,
con un velo de seda
y una gasa infinita.

Pero quiero el silencio
de la dulce campiña,
y el fragor del ganado
y el vibrar de la esquila.

Sólo quiero un segundo
de la humilde cerilla,
un tic-tac en las sombras
y tu linda sonrisa.

Porque quiero tu tiempo
el que escondes y estiras,
el que guardas con mimo
en tu alma bendita.

Ese tiempo sagrado
tú lo das y lo quitas,
y lo ofreces en premio
o lo guardas sin prisa.

Es por eso que siento
que se escapa la vida,
que me atrapa la tierra
con sus garras malditas.

Y no quiero olvidarme
del nordeste y la brisa,
con tus besos sin nombre
y caricias divinas.

"...Quiero ver los senderos
donde pasas y pisas,
y fundirme en tus huellas
y soñar que eres mía..."

Rafael Sánchez Ortega ©
30/04/14

NO QUISIERA...


No quisiera que los muertos
me llamaron con sus voces
silenciosas de ultratumba,
ni quisiera que los vivos
musitaran con sus labios
la palabra de mi nombre.

Es mejor que permanezca
en el olvido para siempre,
que me funda con las sombras
de otros seres condenados
a pasar inadvertidos.

Porque el hombre que se muere
se diluye con la tierra, lentamente,
se confunden sus cenizas con el barro,
participa, sin saberlo,
en un nuevo nacimiento
y resurgir del organismo y de la vida.

Y es así, porque el destino, así lo quiere,
y la vida con la muerte van unidas
en un lazo de rechazo y atracción inseparables,
para hacer que la materia no se extinga,
se renueve día a día,
con procesos misteriosos,
que preceden a los tiempos
y los hombres se pregunten
por qué están en este mundo
con las rosas y los lirios,
con los pobres y los ricos,
con mendigos y dementes,
y también la diferencia
que les une y les separa
de otros seres que les miran,
de las aves que pasean por los cielos,
de los peces que se esconden en los mares,
de los vientos que acarician con sus besos,
de la nieve que blanquea los cabellos,
del otoño, con su alfombra tan dorada,
que en las almas deja paz y tranquiliza
con su encanto irreverente.

Es por eso que no quiero que los muertos
me reclamen con sus voces,
y que pidan mi presencia
en este acto.
Quiero estar en el descanso y el olvido
simplemente,
en el viaje sin retorno
a ese mundo de los sueños
que en la mente me he forjado,
a ese Olimpo con su carga de utopía
que he leído tantas veces,
a ese bosque de las hadas y los elfos,
a ese sitio donde el niño
se confunde con el hombre
y la magia con la luz y la alegría
y es mejor cerrar los ojos,
para siempre,
con el beso y despedida de unos versos
magistrales que nos dejen la secuela
y la sonrisa de la vida.

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana, 30/04/14

martes, 20 de mayo de 2014

DESPIERTA QUE YA ES DE DÍA...


Despierta que ya es de día
y regresan con el alba,
las gaviotas a los muelles
y las olas a la playa.

Despierta y no tengas miedo,
hay sonrisas que te aguardan,
con claveles en los labios
y unas mieles de esperanza.

Despierta, de nuevo, niña,
refrescándote la cara,
con el agua soñolienta
de ese baño de tu casa.

Despierta y ven a mi lado,
a compartir la jornada,
a trabajar codo a codo
justificando la paga.

Despierta, que ya es de día,
esos ojos de gitana,
y déjalos que descubran
a las olas tan rizadas.

Despierta siempre, a mis besos,
que te buscan y te llaman,
y te dicen que otro día
llega el sol a tu ventana.

Despierta con los jilgueros
y escápate de su jaula,
para que vueles bien libre
por los espacios sin pausa.

Despierta, siempre despierta,
aunque te sangre la entraña,
por esa herida profunda
que te ha causado una daga.

"...Despierta que ya es de día,
bella niña de mi alma,
para que vengas conmigo
con tu sonrisa dorada..."

Rafael Sánchez Ortega ©
29/04/14

QUIERO SUBIR LAS PERSIANAS...



Quiero subir las persianas
para acercar las tinieblas,
bailotear con la luna
y degustar sus esencias.

Pero la bruma constante
tiene intenciones muy negras,
ya que se funde en el fango
de las cloacas inmensas.

"Cinco por cuatro son veinte,
cinco por seis ya son treinta",
-así cantaban los niños
una lección en la escuela.

Yo la recuerdo en silencio
en esta noche que empieza,
mientras susurro otro canto
donde defino un poema.

Hay unas nubes que pasan,
grises, oscuras y feas,
que yo las miro temblando
y conteniendo la pena.

Quiero cerrar las ventanas
y prevenir la tormenta,
quiero que cesen los vientos
y el temporal de galerna.

Porque los hombres son niños
asustadizos de veras,
con cicatrices y heridas
por el trabajo y las guerras.

Hay que evitar tentaciones
y que los sueños se pierdan,
por esos cielos sin nombre
con los lejanos cometas.

"...Quiero saber que me amas,
quiero sentirte muy cerca,
para tenerte en mis brazos
y acariciar tu melena..."

Rafael Sánchez Ortega ©
27/04/14

lunes, 19 de mayo de 2014

TIENE MI NIÑA UNOS OJOS...



Tiene mi niña unos ojos,
que no los puedo evitar,
grandes, oscuros y negros,
con el fulgor de un cristal.

Son esos ojos dos fuentes
tan sonrientes que dan,
agua en verano, muy fresca,
con un poquito de paz.

Dejan ternura infinita
como las olas del mar,
ora se elevan al cielo,
ora se funden con sal.

Son dos pupilas inquietas
dejando sueños atrás,
dos corazones temblando
bajo el nordeste fugaz.

Tiene mi niña unos ojos
que no los puedo olvidar,
son como espejos divinos
que están ausentes de mal.

Y esos ojitos que digo
giran al frente y se van,
tras las campiñas sombrías
para encontrar su mitad.

Aunque quizás, en los campos,
dejen las horas pasar,
porque es el mar de los sueños
donde el amor, allí está.

Y es entre moles de espuma,
en la resaca voraz,
donde se encuentra la esencia
de la ternura inmortal.

"...Tiene mi niña unos ojos
que yo quisiera besar,
mientras entono una nana
y que se duerma, sin más..."

Rafael Sánchez Ortega ©
25/04/14

SE ACABARON LOS SUSPIROS...


Se acabaron los suspiros
y cesaron las palabras,
nos quedamos en silencio
contemplando la distancia.

El camino recorrido
nos pesaba en la garganta,
y hasta el polvo irreverente
era actor en esta farsa.

Nos miramos como niños
sin decirnos nunca nada,
y dejamos que las manos,
sin quererlo, se rozaran.

Fue un momento y un instante
el fragor de aquella lágrima,
como lluvia, que del cielo,
resbalara por las caras.

Y lloramos frente a frente
recordando nuestra infancia,
los momentos transcurridos
entre juegos y jaranas.

Revivimos el pasado
y las horas tan sagradas,
los minutos con los sueños
los segundos con su magia.

Y llegó un escalofrío
recorriendo nuestra espalda,
recordando los retales
con verdades tan amargas.

Porque todo, en estas letras,
se resume en una llama,
una astilla mal prendida
y la herida de una lanza.

"...Se acabaron los suspiros
y lloraron nuestras almas,
y lo hicieron en silencio
con un halo de nostalgia..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/04/14

EN SILENCIO DESFILA LA NOSTALGIA...



En silencio desfila la nostalgia
y lo hace a su paso lentamente;
es de noche y vigilan las estrellas
a la paz soñadora de los muebles.

Es la hora del adiós y la esperanza,
cuando llegan, cansados, tantos trenes,
a la enorme estación de los recuerdos
con el brillo sin luz de sus andenes.

Porque el tiempo pasado de la vida
se diluye en quietud con los laureles,
en la voz silenciosa de la tierra
y en la blanca diadema de la nieve.

Y es así el silencio y la nostalgia,
aunque sienta el susurro de la muerte,
anunciando con gritos presurosos
este viaje a las sombras que está en ciernes.

En silencio desfila la nostalgia
con sus largas cadenas y grilletes,
y lo hace arrastrada por las olas
en lugares lejanos de los muelles.

Y allí van, tantos sueños añorados,
y allí voy con mi carga y mis enseres,
a buscar esa luna plateada
y la estrella furtiva de unas sienes.

Porque fui ese niño ya lejano
con el joven que daba mil claveles,
aquel hombre temblando por las calles
y este anciano que escribe lo que siente.

Ahora llegan las lágrimas furtivas
y las manos que ancladas se detienen,
esculpiendo tu nombre en el recuerdo
y una frase precisa y más bien breve.

"...En silencio desfila la nostalgia
y lo hace vestida como quiere,
y yo siento el recuerdo de otras tardes
y los besos robados tantas veces..."

Rafael Sánchez Ortega ©
22/04/14

domingo, 18 de mayo de 2014

YO BUSCO...



Yo busco una estrella en el cielo
y no soy capaz de encontrarla;
me pesan los ojos cansados,
me falta el cariño y las ganas.

Así se despiertan las olas
que van a morir a la playa,
así se renuevan latidos
que salen del fondo del alma.

Es fácil soñar con cometas,
con hilos trenzados de plata,
con nubes pasando en los cielos
teniendo mil formas extrañas.

Así se renueva la historia
con finos claveles que engarzan,
los hilos dorados del tiempo
los años tranquilos que pasan.

Yo busco una estrella sin nombre
que tenga caricias gitanas,
y busco la mano invisible
que venga a la mía sin pausa.

No sé si arderán las arenas
con tanto carmín y añoranza,
ni sé si una mano de nieve
vendrá y rozará por mi cara.

Más sé que te quiero, mi niña,
y quiero tu beso de nácar,
altivo, coqueto y sublime
con fresas sabrosas que embriagan.

Y así encontraremos, seguro,
el tierno suspiro que falta,
la nota de arpegio divina
y el dulce sonido del arpa.

Yo busco una estrella perdida
que al cielo voló, en mi infancia,
y quiero que venga a mi lado,
cerrando su luz mis pestañas.

Rafael Sánchez Ortega ©
23/04/14

sábado, 17 de mayo de 2014

NO SOY PASTOR DE OVEJAS...



No soy pastor de ovejas,
cultivo ya los campos,
persigo, solamente,
la sombra de los bancos.

Paseo por el día,
de noche duermo un rato,
me fundo con las tejas,
la lluvia baja al fango.

Soy fruto de la vida,
quizás de un calendario,
escrito por los dioses
allá junto a los astros.

Estiro mi camino
y lo hago con la mano,
en fina partitura
que extiendo sobre el cuadro.

Arpegios solamente
con restos de un Adagio,
pellizcos y recuerdos
de un tiempo ya pasado.

Más vivo en el presente
que pasa en este trazo,
cual tren sin estaciones,
andenes ni repartos.

Sucede que soy rico
y pobre, sin dudarlo,
teniendo por fortuna
el más bello regalo.

La lumbre que me ciega
del sol en su Pegaso,
la luna que me cubre
y tapa con su manto.

Y entonces mi pobreza
en noches yo la aguardo,
la sufro día a día,
la vivo sin un llanto.

Las tejas me contemplan,
la lluvia trae regalos,
son besos de los cielos
con fango rebozados.

Mi vida es un suceso
y azar del calendario,
la fecha y un guarismo
que el tiempo no ha truncado.

Y así pasan los días
y estiro bien los brazos,
y busco al fiel nordeste
que llega con los barcos.

Enero se despierta,
abril precede a mayo,
agosto se acalora
y octubre alfombra el campo.

"Olvídame, si puedes"
me dicen hoy tus pasos,
los besos recibidos
mezclados con abrazos.

Y yo, con mi pobreza,
silente con mis labios,
me quedo sonriendo
y olvido el calendario.

Olvido en un momento
el gris de aquel regalo,
la forma sibilina
y el premio envenenado.

Escribo en estas  notas
el último diario,
arrugas del ausente
con marcas de otros años.

Y así vuelve aquel día,
la noche con su encanto,
las tejas misteriosas,
la lluvia sobre el árbol.

Y surge un remolino,
tal vez sin desearlo,
pasiones contenidas
y el fango con el barro.

Por eso mi riqueza
es pobre con el diablo,
disfruta de la vida,
se apaga con el rayo.

"...No soy pastor de ovejas,
repito en este acto,
tan solo un peregrino
que escapa al calendario..."

Rafael Sánchez Ortega ©
26/04/14

DE PRONTO MIRÉ TUS OJOS...


De pronto miré tus ojos
y vi en ellos la sonrisa;
me sobraron las palabras
para ver lo que decían.

Y me hablaron de mil cosas,
unas grandes y bonitas,
otras bellas y lejanas
con tus sueños y utopías.

Y salieron las estrellas
cual luciérnagas divinas,
a decirnos "buenas noches"
y que amáramos sin prisa.

Eso hicimos, simplemente
de una forma muy sencilla,
respetando los silencios
del nordeste y de la brisa.

Con Snoopy nos dormimos;
Peter Pan y Campanilla
reclamaban atenciones
y mil besos y caricias.

Y nosotros embriagados
ascendimos la colina,
la que sube hasta los cielos
y a la humilde poesía.

Peter Pan pudo dormirse,
lo de Snoopy fue de risa,
porque solo conservaba
la camisa que traía.

Y allí solos, los dos niños,
compartieron tanta dicha,
del "amar y ser amados"
por el ser que les quería.

¡Qué gran noche de tus ojos
que ofrecías con tu risa,
bajo un manto de cariño
que en silencio me ofrecías!

Fui feliz en esa noche
al sentirte tan cerquita,
pues te amé, sin más palabras,
con el alma estremecida.

"...De pronto miré tus ojos
y vi en ellos que eras mía,
y tu vistes en los míos
el amor que por ti brilla..."

Rafael Sánchez Ortega ©
Tornavacas, 12/05/14

jueves, 15 de mayo de 2014

Y DESPUÉS DE AQUEL MAÑANA...



Y después de aquel mañana
hoy percibo lo que sientes,
a través de las caricias
y los  besos que me ofreces.

El amor que va en tus besos
tiene esencias de claveles
y de rosas muy floridas
que así llegan a mi frente.

Es por eso que sonrío
y te acepto como eres,
bella niña de mis sueños
y de versos tan silentes.

Pero quiero que tú veas
la blancura de mis sienes,
y que sientas los latidos
cuando gritan que te quieren.

Es después de aquel mañana
cuando estamos en presente,
caminando y compartiendo
inquietudes y placeres.

Porque amar, en esta vida,
es mirar a los cipreses
y buscar en sus raíces
todo aquello que retienen.

La alegría de los niños,
el dolor de las mujeres,
el suspiro de las almas
y el susurro del nordeste.

No hacen falta más palabras,
yo te amo, simplemente,
porque sé que tu cariño
es amor que nunca muere.

"...Y después de aquel mañana
nos miramos diferente,
nos hablamos con los ojos
y bebemos nuestras mieles".

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana, 14/08/14

MAÑANA...


Mañana...

Mañana será mañana
con "un distinto mañana..."

...Porque estarás a mi lado
con tu brillante mirada
y esa carita tan dulce
que tanto dice y se calla.

Y yo estaré muy despierto
dejando en ti mis palabras,
con la caricia y ternura
de otra incipiente jornada.

Mañana...

Mañana será mañana
con "un rubor en el alba..."

...Porque veremos las nubes
y las lejanas montañas,
y las cerezas del Jerte
y sus casitas tan blancas.

Luego, quizás, tomaremos,
un sorbo fresco de agua,
para que alivien los labios
tanta secura del alma.

Mañana...

Mañana será mañana
con "un trocito de infancia..."

...Porque estarás a mi lado
en este mundo de magia,
donde las rosas nos miran
y las cerezas nos hablan.

Todo será más sencillo
tras derribar las murallas,
de telarañas sin nombre
y de galernas extrañas.

Mañana...

Mañana será mañana
con "un sabor de añoranza..."

...Porque sabrás lo que siento
y yo sabré lo que guardas,
sin que se muevan tus labios
y sin decir nunca nada.

Solo, tal vez, dejaremos,
en libertad a las almas,
para que vivan y sientan
la realidad sin palabras.

Mañana...

Mañana será mañana,
más hoy, "dos almas se aman...

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana, 13/05/14

martes, 13 de mayo de 2014

CIELO AZUL DE TORNAVACAS...


Cielo azul de Tornavacas
te recuerdo con cariño,
con las nubes tan ausentes
por los cielos infinitos.

Y recuerdo los instantes
que a tu lado compartimos,
dos personas, simplemente,
que soñaron como niños.

Y lo hicieron entre valles
y montañas con sus riscos,
a la vera de la fuente
y siguiendo los caminos.

A tu lado se besamos
y dejaron mil suspiros,
que volaron a fundirse
con las aguas de los ríos.

Cielo azul de Tornavacas
y del Jerte tan florido,
guarda siempre, en tu recuerdo,
los susurros de los lirios.

Y si un día te levantas
con el cielo ennegrecido,
ten en cuenta que en el valle
hay cerezos muy altivos.

Y cerezas en sus ramas
con bocados exquisitos,
en espera de unos labios
que se aman con sigilo.

Volveremos a tu tierra,
te prometo y te lo digo,
con la sangre renovada
y el amor ya florecido.

"...Cielo azul de Tornavacas,
fiel presente y fiel testigo,
yo te ruego que tú guardes
muy celoso lo que has visto..."

Rafael Sánchez Ortega ©
13/05/14

sábado, 10 de mayo de 2014

PUEDO PEDIRTE...



Puedo pedirte que cierres los ojos
y des vueltas y más vueltas
para que sientas la brisa correr
por tus mejillas.

Puedo pedirte que sientas el abrazo
envolvente de la música y el aire
mientras la sangre se te altera
y los ojos se te cierran
hasta que un beso infinito llegue hasta tu lado
y es el amor, en sí,
el que busque tus labios
en toda su extensión y sin palabras.

Puedo pedirte que veas más allá
de lo que nos rodea
y sientas los latidos acelerados por la emoción
para darse por entero,
para entregarse y para envolverse,
y envolvernos, y bailar,
en un baile sin nombre
y sin principio ni final,
hasta llegar y volver
y comenzar, otra vez, y perderse
en el infinito.

Puedo pedirte que caminemos de la mano
por angostos senderos
y que bajemos a la playa a pisar en la arena
y que busquemos las conchas diminutas
y sigamos la sombra plateada de la luna
mientras se sumerge en las aguas,
en medio de volteretas, y nosotros soñamos
con esos rizos blanquecinos de las olas
que envuelven y giran,
que ruedan y besan hasta sentir los golpes
de las resacas llegando delicadamente hasta la orilla,
dejando, en ellas, el olor inconfundible
del salitre marino con el yodo de las algas.

Puedo pedirte que intentes sentir
el cosquilleo de las algas marinas
y el del sol en la piel, al secarse las gotas del mar,
como queriendo sujetarse, para que nadie las separe,
como si fueran minúsculas olas cubiertas de nácar
y nosotros, los niños que las miran,
los niños que ríen mientras se mojan
y los niños que aman así,
de esta manera.

Puedo pedirte mar que me respondas,
que vengas a mi lado y me cuentes tus misterios,
que vengas con la brisa del nordeste,
que vengas con tu fuerza tan salvaje
para lavar nuestras heridas
y transformar nuestros sueños
haciendo que, los mismos,
naveguen sin rumbo ni destino.

Puedo pedirte Amor, que mires a mis ojos
y leas el poema que emiten las pupilas.
Entonces tú sabrás cuánto deseo y cuanto quiero
hacer y convertir, en realidad,
las letras de este sueño.

Rafael Sánchez Ortega ©
10/05/14

viernes, 9 de mayo de 2014

MI CORAZÓN RECUERDA TUS PALABRAS...


Mi corazón recuerda tus palabras
y aquel frasco de aromas con su néctar,
que llegaba tan fresco de unos labios
y embriagaba las almas con tu esencia.

Y recuerda también tantos paseos
que acercaban el mar a la ribera,
y los sueños en ellos retenidos
que colgaba en tus ojos cual diademas.

Un instante del tiempo se detuvo
como el viejo tranvía y cremallera,
que llevaba viajeros perezosos
a confines lejanos de la tierra.

Más los sueños son sueños y cristales
que se rompen sin más y que se estrellan,
contra el suelo tan duro de la vida
reflejando mil notas y siluetas.

Puede ser que se espacien los latidos
y la sangre se altere por las venas,
como viento de oeste desbocado
con que azota a los mares la galerna.

Es por eso que vuelven los recuerdos
al tierno corazón que los conserva
con retales de frases y palabras
entre aromas de rosas y violetas.

Mi corazón, consciente de tus besos
y del bello guion de aquella escena,
aún recuerda las manos soñadoras
de aquel niño con alma de poeta.

Rafael Sánchez Ortega ©
21/04/14