PASABAS MUY DESPACIO...

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Pasabas, muy despacio,
mezclando con el viento,
susurros y nostalgias
de días y recuerdos.

Vivías el presente
en pleno movimiento,
la vida te abrazaba
y no querías verlo.

Sentías las caricias,
y el roce de sus dedos,
la tierna carantoña
del aire en tus cabellos.

Y tú, pequeño idiota,
parado como un muerto,
mirabas al pasado
dudando del momento.

La vida continuaba,
te dijo un marinero,
persigue tu trainera
y boga con sus remos.

Avanza por los mares,
los campos y senderos,
no pares tu camino
ni vuelvas al comienzo.

Atrás quedó la niebla,
la bruma con los miedos,
también quedó la infancia
y en ella tantos sueños.

La magia, tan querida,
paró su minutero,
y marcha en tu mochila
cual agua del sediento.

"...Por eso en tus susurros
hay algo que venero,
nostalgia y tantas cosas
cubiertas de silencio..."

Rafael Sánchez Ortega ©
11/03/17

ATRÁS QUEDABA EL PUEBLO...

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Atrás quedaba el pueblo,
la fuente cantarina,
la iglesia taciturna
y el eco de tu risa.

Quedaba todo aquello
prendido en una horquilla,
sujeto por un lazo
y un verso que decía:

"Me quedan los recuerdos,
la voz y tu pupila,
me quedan las estrellas
de eterna poesía.

Me quedan los latidos
del pecho que suspira,
también me quedan besos
y el labio que acaricia".

Atrás quedaba todo
envuelto en la neblina,
los años y el pasado,
la infancia ya marchita.

Pero era inexorable
la hora de la cita,
el tren con sus vagones
llegaba por la vía.

Y a él nos acercamos
subiéndonos sin prisa,
sabiendo que el recuerdo
ya nunca resucita.

Marchamos al futuro
llevando la mochila,
repleta de ilusiones
y frescas margaritas.

"...Atrás quedó el verano,
la juventud de un día,
y ahora, en el presente,
la mar está tranquila..."

Rafael Sánchez Ortega ©
10/03/17

TU CUERPO HUELE A POESÍA...

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Tu cuerpo huele a poesía,
a madreselva y a escarcha,
la sensación es sublime
y así lo dice mi cara.

Hueles a miel y cerezas
con margaritas descalzas,
que hasta tú misma te duermes
entre los pliegues del alba.

Es la virtud del poema,
su "poesía sagrada",
la de excitar los sentidos
como las cuerdas de un arpa.

Llega tu olor a los dedos
como batuta encantada,
luego recorren despacio
la desnudez de mi espalda.

Pienso que sueño despierto
y que me tapa una manta,
aunque tu cuerpo transmite,
de ese jardín, su fragancia.

La manzanilla se extiende,
llega también hasta el alma,
como el olor de los pinos
que por mis labios resbala.

Vienen los versos sagrados
con el incienso en tu falda,
para dejar en mis ojos
una incipiente metáfora.

Sigue tu olor en los besos
y entre los labios de plata,
para dejar en los míos
un torna luz de esperanza.

"...Hueles a salvia y romero,
a poesía gitana,
porque la sangre en tus venas
es un licor de manzana.

Rafael Sánchez Ortega ©
09/03/17

EN UNA ALCANTARILLA...

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En una alcantarilla,
un poco abandonada,
hallábase una rosa,
marchita, entre las aguas.

Pasó por ese sitio
la cenicienta rana,
con saltos siempre finos
y con su verde estampa.

De pronto vio la rosa,
con pétalos de grana,
y un tanto deslucidos
por culpa de la escarcha.

La rana, muy coqueta,
los pétalos ansiaba
y ansiaba que la rosa
vistiera sus espaldas.

Un tanto petulante
podía ser la gracia,
hablar de alcantarillas
de ranas y sus lágrimas,

de rosas muy coquetas
ausentes de la nada;
quizás reminiscencias
que acaban con el alba.

Pero esa alcantarilla,
sin tubos y sin tapa,
quizás era la rosa
el sol que precisaba.

Por eso cenicienta,
la rana ya citada,
buscaba entre la rosa
su encanto de la charca.

"...En una alcantarilla,
la rosa sintió lástima,
soñó con los pegasos
y ranas encantadas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
08/03/17

HAY ABRAZOS...

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Hay abrazos que aprietan como un lazo
hay caricias que son de mantequilla,
hay ternura que sube hasta la luna
y hay, también, en la vida poesía.

Pero siempre buscamos diferente
y es la vida una caja de cerillas,
un jardín invadido por verdín
y una guinda en el cielo de Manila.

Caminamos, llevando entre las manos,
la sonrisa que andaba perseguida,
la ilusión del juglar, en un jarrón,
y en los hombros, tranquila, la mochila.

En la noche, serena, las estrellas,
nos transmiten su risa con la brisa,
y en el campo de trigo, muy tranquilo,
contonea la espiga sorprendida.

Una voz nos reclama en la distancia,
una nota de artista sin arista,
un clavel contenido en un papel
y la punta tan fina de una ortiga.

Y esa voz que retumba, de ultratumba,
es también margarita en la pupila,
y es el viento llegado con el eco
devolviendo una risa a la bombilla.

No sé bien si los mares son altares,
si las olas suspiran y se agitan,
si ya vienen sirenas mañaneras
a buscar las barquías de la ría.

Pero sé que los hombres son grandotes
y que tienen perilla en la mejilla,
y los niños persiguen, y no elijen,
a la nube con tinta y fantasía.

"...Hay abrazos que son como garbanzos
y sonrisas que esconden calderilla,
pero creo que el hombre, como el pobre,
bien precisa la rosa sin herida..."

Rafael Sánchez Ortega ©
07/03/17

HAY UNA PÁGINA EN BLANCO...

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Hay  una página en blanco
esperando tu visita,
y con ella, las palabras,
y el rescoldo de la brisa.

Porque seguro que tienes
la maravilla infinita,
que es el juntar a las letras
para que muestren la vida.

Serán palabras que surjan
como susurros del día,
con sencillez y cariño
y gran ternura en la tinta.

Versos serán, a la postre,
y mostrarán  su valía,
ante los ojos curiosos
para dejarles su cuita.

Pero las páginas blancas
algo en su seno te dictan,
algo que llevan muy dentro
y nos ocultan aprisa.

Es la canción del verano
con la cigarra dormida,
son las traviesas alondras
que a los marjales emigran.

Sueñan los niños sin patria
con la nación prometida,
como pequeños actores
de aquel pasaje en la Biblia.

Pero los mares y mallas
cambian la luz por la herida,
y la esperanza de muchos
por la creciente fatiga.

"...Hay una página en blanco
para que tú me la escribas,
y en la que pongas tu nombre
con tu candor y tu firma..."

Rafael Sánchez Ortega ©
06/03/17

SE HA CERRADO, DE NUEVO, LA PUERTA...

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Se ha cerrado, de nuevo, la puerta
y la noche ha llegado hasta el campo,
los tranvías no piden limosna
y los ciegos se acuestan temprano.

Retahila de luz y colores,
contoneo de paz en los campos,
las farolas se encienden, sin prisa,
y los robles se quedan llorando.

Una pipa se queda sin humo,
un cigarro, también, sin tabaco,
¡pobre diablo de joven que espera,
una prosa que llegue a sus labios!

Porque suenan las tristes campanas
anunciando, en la iglesia, el rosario,
y se ve a las viejitas del pueblo
como van, con su paso, hacia el patio.

En la plaza gotea la fuente
mitigando la sed del asfalto,
aunque sea en pequeña medida
y el espacio de un metro cuadrado.

Un anciano, camina, y se acerca,
sin dudar, a sentarse en un banco,
soñará con la infancia lejana
y el preludio de un lindo verano.

Hay ventanas de casas abiertas
y balcones que dan a los patios,
muchas flores rebasan los tiestos
mientras canta, en la jaula, el canario.

Unos ojos contemplan los cielos
y otros ojos admiran los prados,
y al final siempre son las estrellas
las que al hombre le ofrecen su abrazo.

"...Se ha cerrado, de nuevo, la puerta
y unos versos se quedan pensando,
fantasía de amor y un poema
que deseo entregar en tus manos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
05/03/17