6.048 - UNOS VERSOS DE CRISTAL...
Unos versos de cristal,
ven la luz de la mañana,
y es que llegan con el sol
cual caricia de las almas.
Ya las sombras se despiertan
y las aves, en las ramas,
dan entrada a su concierto
como todas las mañanas.
Es la vida que comienza
y un poema en la jornada,
con los versos y las letras
que susurran las cigarras.
Todo es una maravilla
y hasta el sol en lontananza,
perezoso, ya se estira
y saluda con su magia.
Ya se ven por los caminos
las alfombras marchitadas
que las hayas y los robles
regalaron con su gracia.
Y ese mundo de colores
se diluye en una capa,
de blancura y por la nieve
que ha venido a las montañas.
Es otoño, todavía,
al invierno aún le faltan,
unos días, solamente,
y quizás una semana.
Y esos versos de cristal
son de otoño, sus migajas,
con recuerdos y saudades
y con fiebre en la mirada.
Poesía que renace
cada día en otra etapa,
con suspiros y susurros,
de sus rimas hoy quebradas.
Rafael Sánchez Ortega ©
11/12/24
6.047 - UN DÍA GRIS Y FRÍO...
Otro día gris y frío
que congela las sonrisas
y las nubes que ahora pasan
son oscuras y sombrías.
Son mañanas del otoño
que amanecen, con la brisa,
del nordeste que se asoma
para ver el nuevo día.
Yo persigo estos retales
y descorro las cortinas,
para ver, en lontananza,
la mañana con su rima.
Y me envuelve su tristeza,
que oscurece mis mejillas,
y una lágrima traidora
ya despunta en las pupilas.
Sin embargo son los labios,
indecisos, que musitan,
y saludan, a los cielos
y les dan los "buenos días".
Hay un eco intrascendente,
que el poeta se imagina,
de las nubes mañaneras
que amenazan y se estiran.
Es un día de diciembre
y el otoño se termina,
dando paso al nuevo invierno
con sucesos y noticias.
Es un tiempo de imprevistos
y también de golosinas,
con presentes y futuros
marchitados por las prisas.
Porque hay prisa en este mundo
perezoso y progresista,
que se olvida de las almas
y vivir el día a día.
"...Otro día, gris y frío,
que congela mi sonrisa,
y me acerca a este cuaderno
con las lágrima cautivas..."
Rafael Sánchez Ortega ©
10/12/24
6.046 - AFUERA LA LLUVIA...
Afuera la lluvia
en casa el silencio,
las sombras se marchan,
despacio y con miedo.
El día comienza,
con timbres muy negros
de nubes plomizas
que están en los cielos.
El hombre protesta
de lluvias y vientos,
y arruga su cara
y pone mal gesto.
Pero esa protesta
la deja muy dentro,
mezclada en su sangre
y dentro del pecho.
Despacio, la vida,
recobra su celo,
y vuelve el poema
con rimas y versos.
La vida y la lluvia
nos mandan sus besos,
con lágrimas finas,
retales de sueños.
Un niño suspira,
sonríe despierto,
y eleva sus ojos
quizás, hasta el techo.
Y suenan campanas
que vienen de lejos,
contando las horas
para ir al colegio.
La rima y la lluvia
separan los velos
y hay versos cautivos
con otros muy ciegos.
¡Y llueve, sin duda,
y es algo cierto,
por eso la vida
prosigue y te quiero...!
Rafael Sánchez Ortega ©
09/12/24
6.045 - HAY UN SILENCIO...
Hay un silencio en la noche,
que traspasa las ventanas
y se extiende por las calles.
Hay soledad y tristeza,
en estos días de otoño
que se marchan, y se alejan,
para dar paso al invierno,
a la nieve en las montañas,
a la sonrisa en los labios infantiles,
a los recuerdos lejanos en los mayores
y a esa riada de ensueños, que todos,
guardamos en el alma.
Y en medio de este escenario sigo viviendo,
sigo existiendo, y mi corazón late
con una arritmia difusa e incontrolada,
como queriendo el beso y el instante
que renace en el recuerdo.
No sé si es un acto instintivo
y un reflejo de esa infancia,
tan fuertemente anclada en mis sentidos,
aunque, también, puede ser la ingenuidad del niño
que se resiste a marchar
y a perder esa infancia que vive y late
en su sangre y en sus venas.
Y es que este niño, hoy ya anciano,
sigue buscando la paz y el amor,
la caricia y la mirada,
el labio tembloroso y la brisa que le roce,
el suspiro perdido y el susurro, en su oído,
del roble,
aunque sabe, y es consciente,
que el verso de la vida se escribe cada día,
para que la mariposa vaya recogiendo
las letras que va dictando el corazón,
y no la razón,
en la poesía inacabada de un poema
que elaboran sus latidos.
Desde el silencio llega una brisa fría
que es como un soplo helado,
que me hace estremecer.
Tengo frío y tengo miedo, lo sé,
pero la vida continúa
y debo seguir la rima que me dicte,
en este camino, que es, el poema de una vida,
¡mi vida!, con un rumbo y un destino
hacia lo desconocido.
Rafael Sánchez Ortega ©
08/12/24
6.044 - SE MOJAN LOS CRISTALES...
Se mojan los cristales
en esta madrugada,
por culpa de la lluvia
y el viento con el agua.
Las lágrimas del cielo
empañan las ventanas,
formando en los cristales
pequeñas musarañas.
Un hombre se despierta
y mira lo que pasa,
la calle está vacía,
también lo está la plaza.
Silencio, salvo el viento,
que sopla con sus rachas
y deja mil lamentos
de árboles y ramas.
Los robles se lamentan,
igual lo hacen las hayas,
y al coro, los cipreses
se unen sin tardanza.
Yo veo todo aquello
que nace y que ahora pasa,
llegando en un otoño
con nieve en las montañas.
De pronto me estremezco
y siento que me falta,
tu mano entre mis manos
y el roce de tu cara.
El beso silencioso,
aquel que siempre dabas,
llegando hasta mi lado
en tantas madrugadas.
Te fuiste, mariposa,
volando hacia la nada,
dejándome el silencio
prendido en mi garganta.
No tengo a quien decirle
lo mucho que te amaba,
(y te amo, todavía),
soñando en la distancia.
Suspiro en un instante,
y así resto una lágrima,
un beso mando al cielo
con una telaraña.
Rafael Sánchez Ortega ©
09/12/24
6.043 - HAY VIENTO EN LA CALLE...
Hay viento en la calle
con lluvia muy fuerte,
y bailan las hojas
del roble de enfrente.
También las palmeras
se doblan y ofrecen,
al cielo y las nubes
que pasan silentes.
Y el viento que pasa
musita, muy breve,
pequeñas protestas
en cantos y preces.
Sordina, sin duda,
de invierno y diciembre,
en coro y en dúo
con tiempo inclemente.
Así son los días
de otoño y de nieve,
que asoma en las cumbres
con blanco deleite.
Galernas sin nombre
con vientos de oeste,
y días muy grises
que encoge las sienes.
No importa, me digo,
seamos conscientes,
que el mundo y la vida,
prosiguen su suerte.
Y van con nosotros,
en viaje y deleite,
sacando sonrisas
del alma que duerme.
Y así surgen versos
con risas muy breves,
y versos velados
con besos latentes.
Y son estos versos
que nacen y quieren
juntarse a los tuyos
así, para siempre...
Rafael Sánchez Ortega ©
07/12/24
6.042 - CAMINAN MIS PASOS...
Caminan mis pasos
buscando la nieve,
los días avanzan,
igual que diciembre.
Estoy en otoño,
lo sé y consciente,
hoy busco en el cielo
la luz que amanece.
Preciso ese faro
que llega de oriente,
y así me ilumine
calmando mis sienes.
Avanzan las sombras,
hay guerras y muertes,
y hay cantos altivos
de algunos cipreses.
Hay aves que buscan
el agua en las fuentes,
y fuentes que cantan
con sones de réquiem.
Los días se acortan,
parecen muy breves,
por contra, las noches
se alargan y crecen.
Ya llega la noche,
trivial de diciembre,
y en ella, los niños,
esperan prudentes.
Esperan al Niño
que nace y que duerme,
con una sonrisa
de otoño silente.
Y yo me detengo,
me acerco hasta verle
y siento su abrazo,
su Amor inocente.
"Caminan mis pasos
y al fin se detienen,
y el alma suspira,
se muestra impaciente..."
Rafael Sánchez Ortega ©
06/12/24


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