5.798 - CONTEMPLO...



Contemplo el silencio del cielo

y veo el parpadeo de las estrellas

que tratan de hablarme de ti,

de contarme las cosas

y asuntos que tú les confiaste

en tus paseos.


Pero duele el silencio

y la ausencia de tu rostro,

de esa cara inolvidable y sonriente

que recuerdo y que perdura

en mi memoria,

con los labios que me hablaban,

muchas veces sin palabras,

y dejaban en mi alma

una brisa de aire nuevo

y refrescante.


Trato de penetrar en el silencio,

de romper esas sombras,

de acercarme a tu cuerpo

que se marcha y aleja, en el recuerdo,

porque quiero amarte

y porque te necesito

y porque sé que tú, también, 

extiendes tu mano 

intentando acercarte

y romper este silencio.


Y entonces beso el silencio, y lloro,

y mis lágrimas se agolpan en los ojos

hasta que las pupilas, desbordadas,

me hacen susurrar tu nombre,

mientras mis sentidos se confunden

y la noche me envuelve

y el alma del niño, que un día fui,

grita, en su agonía,

y deja atrás la infancia,

para comenzar a vivir en un mundo nuevo

donde no se puede soñar,

porque es tabú y está prohibido, 

y donde hay que vivir y sentir 

cada latido de tu propio corazón.


Rafael Sánchez Ortega ©

31/03/24 

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