4.910 - ROSA PRECIOSA...
4.909 - BELLA SONRISA...
Bella sonrisa
que aflora por tus labios,
querida amiga.
Es algo hermoso
sentir esa caricia
tan silenciosa.
Tú nos regalas
suspiros e ilusiones
sin pedir nada.
Te contemplamos
absortos y embobados
como en la infancia.
Cierra los ojos,
me dices susurrando,
no tengas miedo.
Y te hago caso,
mis párpados se cierran
entre tus brazos.
Cunde la noche,
avanzan con su manto
las negras sombras.
Y así me duermo,
igual que tantos niños
a los que cantas.
Porque tus nanas
deseo que me duerman,
lunita mía.
Rafael Sánchez Ortega ©
10/12/21
4.908 - LLEGÓ TU ESCRITO...
Llegó tu escrito
con lágrimas y risas
que me contabas.
De las primeras
contemplo tus problemas
y quedo triste.
Me gustaría
limpiarlas de tus ojos
junto a mis besos.
Con las sonrisas
al eco, encargaría,
me las copiara.
Para escucharlas
de día y, por la noche,
soñar con ellas.
Pero tus letras
contienen la ternura
del corazón.
Y es que tus venas
bombean a la sangre
con gran ternura.
Letras y sangre,
suspiros y susurros,
¡hermosa esencia!
De todas formas,
te añoro, cual sediento,
¡Quiero tus cartas!
Rafael Sánchez Ortega ©
09/12/21
4.907 - AQUELLOS DÍAS...
Aquellos días,
tan bellos de la infancia,
no volverán.
Así es la vida
instantes que se viven
y se recuerdan.
Quizás volvemos
atrás, con gran frecuencia,
y con nostalgia.
Pero la infancia
pasó, no tiene vuelta
y atrás quedó.
Hoy, el presente,
nos lleva a otras escenas
y otros papeles.
Somos maduros,
gruñones y celosos,
por descontado.
Por eso ansiamos
los ratos de inocencia
que ya no vuelven.
Y hasta queremos
querer, de aquella forma
en el presente.
Aunque, en el fondo
sigamos siendo niños
en este mundo.
Rafael Sánchez Ortega ©
08/12/21
4.906 - HOY RUGE EL AIRE...
Hoy ruge el aire
diciendo que se acerca
el temporal.
Horas de viento,
de nieve y de tormentas,
se nos anuncian.
Es el otoño
que sigue a nuestro lado
por unos días.
Y mientras tanto
los cielos se encapotan
con gruesas nubes.
También los hombres
con ojos muy nerviosos
miran al cielo.
Tiemblan sus labios,
musitan oraciones,
por el mal tiempo.
Alguien te busca,
en medio de las nubes
y no te ve.
Sigues lejana,
ausentes tus pupilas
de tantos niños.
Y es que la fiebre
del tiempo, en este otoño,
calienta el alma.
Rafael Sánchez Ortega ©
07/12/21
4.905 - QUE NO TE ABURRA...
Que no te aburra
la lluvia de este día.
Vive sus horas.
Deja que el agua
se escurra en los tejados
y alcantarillas.
Que vaya al mar,
se mezcle con las olas
y las resacas.
Que no te canse
el triste colorido
de la mañana.
Y que ese gris
no cierre tus pupilas
y las anime.
Porque la lluvia
anima la nostalgia
y los recuerdos.
Que no se diga
que el agua de la lluvia
te da jaqueca.
Ni que la bruma
que vierten hoy las nubes
hiere tu cara.
Deja, en tus labios,
el beso y la sonrisa
que tanto ansío.
Rafael Sánchez Ortega ©
06/12/21
4.904 - Y A USTED...
–Y a usted, ¿quién le ha dado
vela en este entierro?,
Me sorprendió la pregunta
y hasta arrugué el entrecejo
por la tormenta cercana
que presagiaban los truenos.
Era una boca torcida
con unos labios inquietos,
bajo nariz aguileña
y con los ojos morenos.
Érase un cuerpo menudo
tras un vestido harapiento
y que temblaba de frío
con el cabello revuelto.
Me repitió la pregunta
ante el vacío y silencio,
ya que ignoré la locura
que le impulsaba a este necio.
Quise pasar los segundos
y acelerar así el tiempo,
por la pregunta indiscreta
y mi respuesta con miedo.
Y es que ese miedo tenía,
y me costaba creerlo,
aunque el truhan de la misma
fuera un canijo completo.
–¿Repetirás la pregunta?
–dije, de modo indiscreto–,
ya que mi mente flaquea
y lo que oí no lo creo.
Me contestó, nuevamente,
el iracundo sujeto:
–Digo, que, a usted, ¿quieén le ha
dado vela en este entierro?
–Vamos a ver, entendido,
si me aclaro y le contesto,
porque pregunta, tan tonta,
no merecía estos versos.
Primero, no sé queé dice
de algún entierro y sin muerto,
ya que no veo cadáver
ni funeral bajo el cielo.
Segundo, no tengo vela
ni encendedor para el fuego;
tampoco fumo tabaco,
aunque otros vicios sí, tengo.
Tercero, le digo a usted
que le pregunte al loquero
y que se quede con él,
con un bozal y bien puesto.
Y ahora me voy, tengo prisa,
porque me aprieta el canguelo,
ya que no aguantan mis piernas
tras su precoz balbuceo.
Adiós, persona non grata,
quédese usted con los cuerdos,
del manicomio fugados
y en infantil putiferio .
Rafael Sánchez Ortega ©
05/12/21


