PASÉ...

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Pasé junto a tu lado, en un instante,
volviste en un segundo la cabeza,
vi un halo de ilusión, quizás tristeza,
saliendo con rubor de tu semblante.

Fue un dulce resplandor, tan deslumbrante,
que el mismo me privó de tu belleza,
la nota de ternura y de pureza
quedó, de esa manera, vacilante.

Me fui sin preguntarte qué pasaba,
y así me consumía en la tortura
tratando de indagar qué te faltaba.

Pensaba, sin pensar, en mi locura,
y el loco corazón, que a ti te amaba,
perdía, sin querer, la compostura.

Rafael Sánchez Ortega ©
02/06/17

QUISE BUSCARTE...

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Quise buscarte, pero era tarde,
tus pasos se perdían en la distancia
y solo unas huellas me hablaban de tu marcha,
de aquel paseo incierto por la orilla de la vida
haciendo marionetas y cabriolas en el tiempo,
mientras sorteaba baches y badenes 
y hasta pisaba baldosas que salpicaban a las almas 
con las gotas de lluvia.

Un violín rasgaba el aire 
y dejaba unas notas lastimeras,
como ayes arrancados del ayer
y del mañana.

Detuve mi paso y seguí tu imagen invisible
tras la niebla.
Habías estado allí y ahora no estabas,
y aunque sabía el rumbo y el lugar
hacia el que ibas, no pude seguirte:
¡no podía ir tras tus pasos...!

La música llegaba mezclada
con aquel otro sonido escapado
de la lluvia del alma. 
El violín se encargaba de ello
y volcaba la tristeza en el corazón
que escuchaba en silencio.

A lo lejos volaban las gaviotas
mientras las olas llegaban a besar la arena 
de la playa.
Unos niños jugaban con los cubos y las palas
intentando sacar el agua de un pozo 
que la mar había dejado 
e intentaban llenar, con ella, 
el pozo de un castillo construído
con sus manos.
¡Qué ironía de la infancia...!

Los acordes del violín parecían
esas ondas, que las olas, nos ofrecen
cuando llegan a la orilla
coronando con su estela blanca y amarilla
que parece que adormece los sentidos.

Y allí estaba yo, mirando al infinito,
buscando entre el silencio roto, 
por la música y la resaca, 
esas huellas imposibles,
esa figura desvanecida ya, aunque cercana,
que había pasado por aquí,
que habría mirado como jugaban los niños,
que escucharía, con atención, el violín con sus gemidos
y el rumor de las resacas,
y que quizás hubiera tenido la tentación
de cerrar los ojos y tomar el"viejo cometa"
de sus sueños para hacerlo volar, 
y que subiera al cielo,
llevando la sonrisa y los besos multicolores
de un corazón inocente y enamorado...

...Quise buscarte, pero la música seguía sonando
y solo me hablaban de ti aquellas marcas en la arena
y unos pasos;
esos pasos ya difusos,
en los que estaba y se encontraba
tu retrato y mi reflejo.

Rafael Sánchez Ortega ©
01/06/17

ME ROZARON TUS LABIOS...

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Me rozaron tus labios
con un beso de plata,
y, a la vez, tus pupilas,
me dejaron sin habla.

Fue un instante, tan solo,
un suspiro sin pausa,
que creí que tenía
una rosa en el alma.

Pero aquellos momentos,
hoy, quizás con nostalgia,
se renuevan y vuelven
en la eterna distancia.

Eres tú con el néctar,
la princesa soñada,
y también Blanca Nieves
en el bosque de hadas.

Es hermosa la vida
que se bebe y se pasa,
como un vino sin nombre
y que dentro se guarda.

Porque calma rencores
y los odios aguanta,
a pesar de la envidia
y mentiras amargas.

Es, tal vez, en los versos
donde está la esperanza,
donde late la vida
y su tinta se explaya.

Y es así que, en los campos,
volverán las cigarras,
a lanzar sus canciones
cual preciosas tonadas.

"...Me rozaron tus labios
y quedé sin palabras,
porque allí me robaste
la canción de una nana..."

Rafael Sánchez Ortega ©
31/05/17

SOY UN BORRÓN...

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Soy un borrón en medio del poema,
un tragaluz en medio de un candil,
un altavoz que espera la palabra,
y un orador mascando regaliz.

Pero también soy hombre que confiesa,
el alazán que corre muy feliz,
un cormorán secándose sus alas
y el tulipán que tiembla en su vivir.

Y a más y más soy hombre vagabundo
un ajedrez sin dama y con alfil,
el capataz que baja del andamio
y el fiel rufián que sube a su rocín.

Sigamos pues la lista preceptiva
y el carrusel que debo de cumplir,
soy el que soy, lo digo sin tapujos,
desde el magenta al verde tan añil.

Soy un Don Juan envuelto en la sotana,
un mazapán pasado y siempre gris,
el alcanfor que ahuyenta la polilla
y aquel baúl que vino un mes de abril.

No dejo atrás la prueba de los nueve
con la lección que debo definir,
soy, como tal, un vago sempiterno
y soy doncel leyendo en un atril.

Soy una flor perdida en la espesura,
un gavilán buscando codorniz,
y soy así, veleta, sin saberlo,
del mirador oscuro del jardín.

Pero, al final, soy uno más cualquiera,
y como el tren que marcha a ralentí,
el capitán sin barco ni navío,
y un coronel sin patria a quien servir.

"...Soy un borrón en medio de las letras
que sin dudar no llega ni al latín,
pero sí soy el verso enfebrecido
de un corazón que intenta sonreír..."

Rafael Sánchez Ortega ©
30/05/17

ERA UN TÚNEL Y UNAS VÍAS...

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Era un túnel y unas vías
con un tren que no llegaba,
y unos ojos pequeñitos
que escondían las pestañas.

Las pupilas, soñadoras,
navegaban en la magia,
de los años infantiles
sin reconres ni resacas.

Bella imagen la del niño
que, durmiendo, se encontraba,
contemplando aquellas vías
bajo el manto de las hadas.

Él espera al mercancías
con su carga de chatarra,
y también al de las cinco
con los autos en su carga.

Se imagina unas barreras,
la estación tan añorada,
un reloj de travesía
y también una campana.

Y hasta un jefe de estación
con su gorra puritana
y el silbato entre sus dedos
para así fijar la marcha.

Tiernos sueños, los del niño,
que refleja en esta estampa,
traqueteo de sus sienes
por las vías plateadas.

Pero el tren sigue parado
y los túneles no engañan,
son pequeñas chimeneas,
¡ventanales para el alma!

"...Era un túnel y unas vías
y era un niño que soñaba,
un anciano, desde el cielo,
le arrullaba con su nana..."

Rafael Sánchez Ortega ©
29/05/17

SI APARECE...

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Si aparece, de pronto,
una extraña quimera
penetrando en tus manos
y también en las venas.

Es posible que entonces
te despiertes, de veras,
y hasta veas los campos
y las calles estrechas.

Hay en ellas colillas
de personas diversas,
y humedad en el polvo
con pisadas y huellas.

Aunque siempre la magia
en los versos concentra,
multitud de detalles
de las almas que sueñan.

Unas dan al presente
su sentido y esencia,
y otras ven el pasado
con nostalgia en la puerta.

Pero todo en la vida
se recoge en poemas,
desde el llanto del niño
al candor del poeta.

Así surgen los versos,
cual palomas eternas,
y nos dejan su gracia
en las rimas y letras.

Festival de emociones,
chirivitas inquietas,
que venís a los ojos
con guirnaldas diversas.

"...Si aparece, de pronto,
ese labio que besa,
correré, como nunca
a beber de su néctar..."

Rafael Sánchez Ortega ©
28/05/17

CUÁNTO DUELES...

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¡Cuánto dueles amor, en esta espera,
mientras haces que el hombre enamorado
enloquezca, por culpa del pecado,
persiguiendo la imagen que venera!

¡Cuánto dueles amor, en primavera,
a pesar del oñoto que ha llegado,
y la sangre caliente se ha licuado,
consiguiendo que el alma se rompiera!

¡Cuánto dueles amor, rosa temprana,
que amaneces, de pronto, con desgana
fustigando la miel de la aventura!

¡Cuánto dueles amor, en tu locura,
al volver al recuerdo y la dulzura,
de aquel beso robado una mañana!

Rafael Sánchez Ortega ©
27/05/17