SE QUEDA DESCANSANDO LA MEMORIA...

Se queda descansando la memoria
y con ella se duermen los recuerdos,
parece que enmudecen las palabras
y queda solo el eco en el silencio.

No es fácil que descanse y que se evada,
que vaya tras la nubes y los vientos,
que flote por el aire cual veleta
y busque los rosales de los cielos.

Seguro que muy pronto se despierta,
que mira con sus ojos soñolientos,
las formas de los seres y las cosas
que forman este mundo tan diverso.

Seguro que repara en esa fuente
que mana sin descanso hacia los suelos,
y escucha las alegres golondrinas
que pasan juguetonas con su vuelo.

También se fijará en tantos niños
que marchan presurosos al colegio,
y llevan la mochila en sus espaldas,
cargadas con los libros y cuadernos.

Y puede que se fije en la muchacha
que poda los rosales del paseo,
ajena al ajetreo de la vida
y al dulce escalofrío de los sueños.

Más puede que el descanso sea largo,
que duerma la memoria mucho tiempo,
que cubran sus ojitos tan curiosos
las verdes madreselvas y los cienos.

Entonces, si el descanso es tan profundo,
es fácil que precise de tus besos,
aquellos que dejaste con tus labios,
en tardes y caricias por su cuerpo.

Quizás nuestra memoria esté dormida,
ajena a las plegarias y a los rezos,
y el ser que la reclama en sus entrañas
acuse el duro frío de los hielos.

"...Se queda descansando la memoria
y duermen los suspiros en el pecho,
parece que los labios parpadean
más quedan simplemente en el silencio..."

Rafael Sánchez Ortega ©
01/09/10

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