4.131 - HAY VENTANAS...


Hay ventanas que están cerradas 
y son un motivo de miradas pensativas,
de añoranzas y reflexiones. 

A veces significan ausencias,
otras veces tardanza en levantarse.
También nos llevan a buscar metáforas, 
y vemos situaciones y sueños 
de las personas que vivían 
y habitaban aquella casa
y que se han podido marchar,
para buscar otro destino, otro rumbo,
y dar un nuevo sentido a sus vidas...

Las ventanas del poeta suelen tener 
un poco de estos ingredientes, 
aunque tendremos que buscar en su alma 
para saber lo que realmente pasa por su cabeza,
y los motivos de tener las cortinas,
cerrando las ventanas de su alma.

Quizás, de esa manera, 
podamos acercarnos un poco
a lo que le dictaba el corazón 
cuando escribía unos versos...

En cuanto a los latidos 
y suspiros de sus labios
esos merecen una sonrisa aparte. 

Quizás porque los latidos son como una campana 
que llama y conmueve, 
en ese reloj invisible, 
que todos llevamos dentro
y que nos acompaña, 
y nos hace reír y llorar, al mismo tiempo, 
y es que es ese mismo reloj,
quien nos avisa de que ya es la hora 
y de que hay que parar o seguir, 
y es el que duerme los sentidos
y vigila los sueños 
con ese ritmo, dulce, 
intenso e invariable, 
que envuelve los cuerpos
como el susurro nocturno de una nana
cantada por la luna...

...Pero los días pasan y el silencio sigue. 
La ventana no se mueve 
ni tampoco se abren las contraventanas. 

El día y la noche no parecen importar 
y los latidos van menguando, 
van recortando la voz infantil 
que desgranaba ese tic-tac,
tan entrañable y cercano,
hasta convertirse en silencio...

Rafael Sánchez Ortega ©
06/02/20

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