lunes, 15 de febrero de 2010

COMO UNA ROSA PRECIADA

Como una rosa preciada
estabas en el jardín,
pasé a tu lado un momento
y temblorosa te vi.

Soplaba fiero el nordeste
en una tarde de Abril,
mis dedos solo rozaron
tu tallo dulce y feliz.

Entonces me vino un sueño
con otro tallo gentil,
una cintura de niña,
una mirada sin fin.

Una carita preciosa
con una bella nariz,
un cuerpo bello y esbelto
y un pelo que hace lucir.

Mi pecho sacó un suspiro
ante ese tierno rubí,
miré sus ojos castaños
y un beso casto les dí.

Besé sus ojos despacio,
besé sus labios de añil,
besé sus dedos delgados
como si fuera una hurí.

Pero la rosa abrileña
no me dejaba partir,
y la miraba extasiado
como si fuera su Emir.

"Rosa la más primorosa
que se ha acercado hasta mi,
rosa galana y coqueta
con tu color carmesí,

dime pues rosa temprana
ese secreto que oí,
ese susurro que al viento
dejó tu pétalo gris"

"Ese secreto no es otro
que el más preciado botín,
el del amor de una rosa
que ha de viajar a París.

Ese secreto lo saben
desde el trigal al maiz,
y el cura y el campanero
y el caballero y alfil".

¡Ay rosa que enamorada
haces al hombre sufrir,
dale ese beso que ansía,
calma su sed tan febril.

...Pero el amor de la rosa
nunca se puede morir,
aunque la rosa la corten
y la regalen en mil,

sus mil trocitos pequeños
siempre tendrán su cariz,
con ese toque tan lindo
que hace vibrar el clarín.

Como una rosa preciada
te vi y me dije que sí,
que te quería en mi pecho
para contigo dormir.

Rafael Sánchez Ortega ©
15/02/10

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