ANTES DE LLEGAR A CONOCERTE, YO ERA FELIZ...


Antes de llegar a "Ciudad Recuerdo"
y antes de conocerte
yo era feliz.
Feliz en la extensión completa
de la frase,
pues nada me faltaba.


Tenía juventud y estaba sano,
un mundo por delante me esperaba
con jornadas de proyectos y de sueños,
incluso aquellas tardes soñolientas y
especiales mirando atardecer desde la barra.


Pero te encontré a ti y te cruzaste en mi camino,
tu encuentro y tu presencia hizo latir
mi sangre más deprisa.
Aquella felicidad que yo gozaba,
quería más ahora.
Ya no se contentaba con paseos y con sueños,
ni tampoco con poemas estivales,
escritos a la puerta de la iglesia.


Mi sangre precisaba de tu sangre,
mi pecho de tu pecho,
mis labios de tus labios
y mis besos deseaban a los tuyos
en un robo descarado de pasión
y de lujuria.


...Pero sí, si era feliz y fui feliz
también, después,
tras conocerte.


Cuando el ardor de nuestra sangre bajó
un poco,
cuando nuestros suspiros serenaron los
latidos,
cuando nuestras manos, temblorosas, ya sintieron,
como suyas esas líneas de los cuerpos,
entonces comencé y comenzamos otra etapa
bien distinta.


Nos amamos, ¡sí!, con más ardor si cabe,
saboreando los minutos y segundos que teníamos,
los instantes en que juntos apurábamos el café,
todas las tardes, en el bar de las murallas;
en los paseos imprevistos y sin rumbo,
admirando las montañas en la tarde,
y contemplando aquel adiós, en el ocaso,
del astro rey,
que se marchaba de puntillas.


Yo leía en tus pupilas tu destino
y sabía de esa carga tan preciada
que llevabas,
ese encanto tan sublime que ocultabas
y dejabas entrever, poquito a poco,
con detalles muy precisos.


Aún recuerdo que fumabas y era un vicio
que tenías.
Una tarde yo te dije que cambiaba y te
cambiaba un cigarro por un beso,
¡y aceptaste!


¡Aquel beso fue sublime y lo recuerdo!,
no queríamos romper ese momento
y apuramos tanto y tanto los deseos de los labios,
que al final, y con las fuerzas ya gastadas,
precisamos respirar forzosamente,
y nos reímos.


Fue un instante, que no olvido, y
por ello ahora digo nuevamente
que antes de llegar a "Ciudad Recuerdo"
y antes de conocerte,
yo era feliz, pues todo lo tenía,
pero tras encontrarte lo fui más,
ya que a partir de entonces aprendí contigo
y junto a ti, a amar y a sonreir la vida,
aunque fuera por un beso
ó tras una taza de café en tu compañía.


Rafael Sánchez Ortega ©
26/06/11

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