UNA TARDE TE FUISTE DE MI LADO

Una tarde te fuiste de mi lado
y volaste ligera con el viento,
subías a buscar a las estrellas
y arrancar a las mismas sus misterios.

Me dejaste una lágrima furtiva
que rodó de mis ojos hasta el pecho,
sentía que se ahogaban las palabras,
en mis labios ansiosos por tu beso.

Entonces se nublaron los sentidos,
envueltos con la bruma y el silencio,
me dije que la vida continúa
y nadie es de la misma prisionero.

Es cierto que soñamos ilusiones
y puede que muy lindos sentimientos,
más todo forma parte de la vida
y andar por sus caminos y senderos.

Andamos día a día sin descanso,
en medio del trabajo y de los sueños,
a veces conocemos una rosa
cubierta de rocío mañanero.

Entonces deseamos su perfume
sentir esa caricia de sus pétalos,
notar el suave roce de la seda
sacado sutilmente con los dedos.

Quizás en ese tiempo ni pensamos
tan sólo suspiramos y queremos,
amamos simplemente los segundos
los mismos que nos marcan todo el tiempo.

Un día nuestras vidas se separan,
te vas cual golondrina con tu vuelo,
tú buscas esa estrella que en lo alto
te cuente y te susurre sus secretos.

Abajo con mis labios te despido,
deseo que tu viaje sea eterno,
quizás cuando tu encuentres lo que busques
percibas mis latidos en el eco.

Y puede que hasta mires a la tierra,
y veas tras las nubes a mis versos,
quizás entre las mismas haya vida
y sientas la nostalgia del recuerdo.

Una tarde te fuiste de mi lado,
rosa linda de tardes y paseos,
y marchaste a buscar a las estrellas
esperando yo en cambio, a los luceros.

Rafael Sánchez Ortega ©
17/01/10

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