¡QUÉ FÁCIL ES DEJAR EN LA CUARTILLA...!

¡Qué fácil es dejar en la cuartilla
los ecos del amor de aquel verano,
el beso que robaste en la capilla
y el tacto delicado de una mano!

Recuerdas el candor de la mejilla,
el labio que tenías tan cercano,
los dedos que rozaban tu barbilla
y el tierno escalofrío tan pagano.

Más todo fue pasado en un momento,
quedando en el silencio la jornada,
por culpa de los sueños y la noche.

Entonces concebiste aquel lamento,
el grito de tu alma desgarrada
mandando hasta los cielos su reproche.

Rafael Sánchez Ortega ©
22/10/10

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