PASA LA VIDA...



Pasa la vida y se estremece el cielo
y ya repica, en el tambor, la guerra.
No veo signos, sobre el amplio suelo,
que estimulen para sentir la tierra,
solo penumbra, soledad y duelo
cuyo tormento, sin cesar, aterra.
¿Qué te puedo decir, me importas tanto,
que quisiera besar tu rostro santo?

Yo me consumo y fundo en el deseo
y siento en el reloj, que no es medalla,
ese tic-tac cruel que, cual correo,
me dice que comienza la batalla,
que siga al corazón, en el que creo,
y acabe con el odio y la metralla.
¡Pero sé que ese puñal cubre la herida
y arrebata, sin mas, la propia vida!

¡Si pudiera pasar el firmamento,
y alcanzar con mis dedos su ribera,
como hoja llevada por el viento
en un noviembre de ventisca fiera,
tendría, en mi poder, este momento,
consiguiendo su luz y adormidera
o esa señal del cielo con la uve
como broche de azul, sin una nube!

Marchar contigo y compartir reflejos,
unir a continentes tan distantes,
seguir a las alondras y vencejos
igual que a golondrinas, como errantes
compañeros que buscan, muy perplejos,
a las aguas del mar de la alegría
queriendo renovarlas cada día...

...Hace una noche ideal, brilla la luna,
siento el corazón latir ya preso,
evoco al Peter Pan que, con fortuna,
robó otro corazón con embeleso,
dejándole dormido en una cuna
para ir a despertarlo con un beso.
...Pero quiero escuchar, hablan  las flores,
quizás solo son eso más rumores.

Abandonemos el papel, la pluma,
el mar furioso que doliente ruge,
la quilla que se adorna con la espuma,
el palo del bauprés que firme cruje,
la triste soledad del hombre, en suma,
que aumenta el vendaval, y en él, su empuje...
"...Abajo dos amantes extasiados
se besan porque están enamorados..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/11/16

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