VEO TATUADO TU NOMBRE...



Veo tatuado tu nombre
y no sé que mano ha sido,
la que grabó letra a letra
en el árbol mi suspiro.

No sé si fueron mis dedos
infantiles y de niño,
o los otros ya mayores,
trabajados y curtidos.

Pero tu nombre allí estaba
y sentí un escalofrío,
al leerle y recordarte
junto al banco del destino.

Ahora que el tiempo ha pasado
y hasta el bosque envejecido,
miro las letras que forman
ese nombre que fue mío.

Fueron mías tus palabras
con tu mano y tu vestido,,
y también tú me entregaste
aquel labio dulce y tibio.

Pero lo más importante
era el fondo de aquel libro,
el incipiente poema
que entre los dos escribimos.

Así nacieron palabras,
sentimientos y delirios,
con mil sueños engarzados
para después compartirlos.

Y vivimos esos sueños
entre violetas y lirios,
soportando, algunas veces,
los temporales y fríos.

"...Veo tatuado tu nombre
y me detengo intranquilo,
porque el poema subyace
en ese bosque bendito..."

Rafael Sánchez Ortega ©
21/10/16

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