UN BESO TE ROBÉ...


Un beso te robé, de entre los tuyos,
tratando de envidiar a las estrellas,
a ellas les brindabas muchos besos
y a mí con tus miradas tan traviesas.

Por eso me encontraba tan celoso,
quería de tus labios lo que dieran,
el néctar, la pasión acelerada,
y el beso tan sutil de esas cerezas.

Jugábamos entonces, de pequeños,
al corro y la peñuca por la acera,
también, en otros ratos más tranquilos,
buscábamos, sin prisa, las libretas.

En ellas dibujábamos pegasos,
pequeñas florecitas, madreselvas,
con lirios y con rosas envolventes
y lindas amapolas y violetas.

Tú eras la princesa de aquel curso,
la eterna soñadora tras tus cejas,
yo era el Peter Pan, que con tu imagen
seguía mi camino por la tierra.

Tremenda soledad en esa infancia,
amar y ser amado bien que cuesta,
se suma y magnifica el sentimiento
con odas y con versos y poemas.

Entonces una tarde, sin pensarlo,
viniste hasta mi lado muy contenta,
querías que mirara tu cuaderno
y viera el contenido de tus letras.

Había conseguido, de repente,
unir mi soledad con tu impaciencia,
¡había un universo para darme,
allí, entre tus letras tan traviesas!

"...Un beso te robé, no me arrepiento,
y muchos robaría si pudiera
volver a aquel instante tan sublime
y hacer nacer mi alma de poeta..."

Rafael Sánchez Ortega ©
13/11/16

No hay comentarios: