AQUELLA TARDE...



(A Inés y Ángel, con un recuerdo especial, 
a nuestros padres, en estos versos).


Aquella tarde miré tu foto
y te vi, madre, con delantal,
ibas deprisa, quizás al puerto,
ruborizada y con tu cantar.

¿Qué buscas niña, dice la copla,
una gaviota y un alcatraz,
o quizás busques a la sirena
que traen las olas en pleamar? 

Pero la niña, que era mi madre,
iba a la leche, por Santillán,
sube por Boria, cruza un atajo
con su marmita para llenar.

Luego, despacio vuelve hacia el pueblo
donde está el puerto que es un imán,
ya que en el mismo hay marineros
con un grumete que es especial.

Y aquel marino, que era mi padre,
sin saber cómo la vio pasar,
y desde entonces sigue su paso,
la dice frases como un don Juan.

Pero era un ángel, el que en su boca,
dicta los versos al saludar,
sin darse cuenta que es otro arcángel
el que recibe lo que le dan.

Pasan los meses, corren los años,
y aquel noviazgo forma un hogar,
nacen tres niños muy diferentes
la viva imagen de aquella edad.

Y aquellos años fueron dichosos,
con mil locuras por relatar,
aunque el romance siguió su curso
entre sonrisas y adversidad.

"...Aquella tarde, que vi tu foto,
yo supe madre donde ahora estás,
porque en el cielo, ya estaba un ángel
y te esperaba para bailar..."

Rafael Sánchez Ortega ©
10/07/17

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