lunes, 18 de septiembre de 2017

RECUERDO UNA VIEJA HISTORIA...



Recuerdo una vieja historia
que de niño me dijeron,
unos labios maternales
sonrientes y sinceros.

En un bosque variopinto
convivían unos ciervos,
paseando entre los robles
y las hayas del momento.

Eran nobles y tranquilos
y cruzaban los senderos
muy pendientes de los niños
que vivían cerca de ellos.

Ocurrió que una mañana
se acercaron unos cuervos,
que buscaban la carroña
de alimañas y de muertos.

Nuestros ciervos se asustaron
y corrieron como elfos
a buscar en la cabaña,
de los niños, su aposento.

Surgió el pánico, sin duda,
y extendió su garra el miedo,
hasta el ciervo bonancible
donde el blanco se hizo negro.

Una dama prodigiosa,
de los niños hada y reino,
a los cuervos espantaba
con garrote y palo tieso:

Dejad libres nuestros bosques
y a los ciervos como dueños,
ya que así lo han decidido
nuestros niños con su dedo.

Y soltando mil graznidos
se marcharon a otro entierro,
unos cuervos, malsonantes,
con vestido opaco y negro.

"...Recuerdo una vieja historia
escuchada en un invierno,
de unos labios bonancibles,
musitando junto al fuego..."

Rafael Sánchez Ortega ©
04/09/17

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