jueves, 1 de febrero de 2018

PERDÓNAME...



Perdóname, si pude confundirte
al escribir mis versos y poemas,
trataba de plasmar lo que sentía
hablando de la luna y las estrellas.

Recuerdo aquel apodo que me diste
nombrándome, del cielo, su poeta,
y yo, como los niños, egoístas
creía a pies juntillas que lo era.

Entonces no entendía tus palabras,
pensaba que ocultaban otras letras,
oscuras intenciones en las mismas
y acaso sentimientos y promesas.

Por eso pudo ser que confundieras
mi torpe singladura por la tierra,
y  acaso te mostrara la utopía
de un alma separando las tinieblas.

Sentía la llamada de la sangre,
el fuego recorría por mis venas,
volaba por los árboles sin nombre
tratando de encontar una quimera.

Andaba enamorado de la luna,
buscaba entre las olas las mareas,
remaba desgranando, con mis manos,
los versos que nacían en la gleba.

Leía tus poemas balbucientes
que así me transmitías con frecuencia,
igual que los regalos materiales
que siempre agradecí sobremanera.

Pensé que en ese afán, tan generoso,
había un algo oculto en la maleta,
y así ralenticé mis sentimientos,
las charlas, los escritos, las respuestas...

"...Perdóname, si pude confundirte
y ayuda a que repare aquella ofensa,
tú sabes ahora mismo lo que siento
y quiero descansar, estoy sin fuerzas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
30/01/18

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