HAY UN GUIÑO SUTIL DE LAS ESTRELLAS...


Hay un guiño sutil de las estrellas
que me deja en el mundo de la infancia,
con los sueños buscados con paciencia
por jardines floridos y en las plazas.

Pero el guiño preciso de aquel niño,
era dulce y carente de canciones,
una rosa elevada en un suspiro,
y una nana embriagada sin licores.

Multiplican sus guiños las alturas,
las estrellas susurran y titilan,
un silencio se viene con la bruma
a dormir con las olas en la orilla.

No hace falta decir que es el invierno
el que llega con nieve y se desdice,
el que deja los guiños con sus besos
como un bello guiñol de los apliques.

Pero quiero sus guiños nuevamente
y los quiero al salir de mi letargo,
cuando pase la página tan breve
de este libro que tengo en el costado.

Rafael Sánchez Ortega ©
23/12/13

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