TRAS AQUELLA PUERTA...


Tras aquella puerta,
de finos relieves,
estaba la luna
en cuarto creciente.

Tenía su encanto,
sonrisa de nieve,
la linda figura
que el cielo la mece.

Estaba en un techo
de estrellas celestes,
mirando a los mares
con ceño silente.

Y yo la veía
que iba y que viene,
llevando los sueños
al niño que duerme.

Cantaba canciones,
poemas muy breves,
sus labios de plata
con gestos prudentes.

Abajo, en la tierra,
pasaban los trenes,
cruzaban las vías
mil sombras candentes.

Las flores del campo
cuidaban el césped,
sus pétalos suaves
cerraban sus sienes.

Y arriba, la luna,
seguía en sus trece,
cantando y mimando
al niño que duerme.

"...Tras aquella puerta
hay lindos claveles
y un rostro de plata
pidiendo le besen..."

Rafael Sánchez Ortega ©
30/05/16

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